jueves, 27 de noviembre de 2008

TARDE DE MAYO

(Ya que ha amanecido con esta helada tan impresionante -cinco grados bajo cero, dicen-, que congela hasta el piído de los pájaros, os dejo este poemilla, que nos vuelva la memoria a la primavera)

… ¿Has visto? …

Los vencejos otra vez vuelan veloces
sobre nuestras cabezas que se aventan en la tarde de mayo;
han vuelto por sorpresa, sin aviso, ávidos de esta luz,
de esta primavera y
motean el celeste, cual negros lunares siderales,
en alocadas elipses invisibles,
serpentinas aéreas que cimbrean bajo sus alas.

… ¿Has visto? …

Ni una rama de los árboles queda desnuda,
todas se han vestido de jugosas hojas frescas
y parece que sonrieran a la luz que acaricia la tarde de mayo.
¿Quién podrá determinar el día en que brotó su sonrisa verde?
No mis ojos que estaban pendientes de cosas más trascendentes,
pero que no son importantes para nadie, para nada.

… ¿Has visto? …

La luz de la tarde se ha hecho perezosa, casi lánguida,
niña que quiere seguir saltando a la comba en el jardín bullicioso y
no obedece la voz de la madre que quiere volver a casa en esta tarde de mayo;
ayer se fugaba de nuestras pupilas… ¿Asustada? ¿Aterida? ¿Indefensa?
Hoy decae lentamente, sestea, apenas se desliza sobre nuestra piel,
amante ahíta que se mece en su lento deliquio dorado…

… ¿Has visto? …

La brisa transparente se ha entibiado,
como si un cálido latido de corazón la ocupase de pronto;
ya no parece brisa la que nos roza el rostro esta tarde de mayo,
sino anhelantes dedos desinhibidos que buscan mil caricias,
todas las caricias (las lícitas y las ilícitas), sobre todos los rostros
que ofrecen sus labios ávidos y sus párpados resecos y sus pómulos resquebrajados… y su alma desolada…

… ¿Has visto? …

Los ojos de los jóvenes brillan acuciados por la vida,
como si el sol saliese desbocado desde su mirada que quiere alancear a la vida,
apresurados por atravesar otra mirada apasionada en esta tarde de mayo;
y con tal luz ardiente tornan la piel desnuda que se ofrece palpitante
en la más hermosa superficie que ningún escultor soñó nunca,
y cubren esta tarde de mayo de millones de hilos invisibles,
como si tejieran la verdadera urdimbre de la vida en esta tarde de mayo…

... ¿Has visto? …

2 comentarios:

Flamenco Rojo dijo...

Joder, que pena que no aparezca este poema en la actualidad. Que de elogios se llevaría de los contertulios actuales (noviembre 2009). Yo lo incluiría en alguna recopilación.

Un abrazo,
Pepe Gonce

Amando Carabias María dijo...

Flamenco Rojo:
Este fue, creo, el segundo poema que publicado en Pavesas.
Se podría decir que es un poema de transición, entre lo que he descubierto a raíz de la entrada en la red y lo que escribía antes.
Si no me equivoco, y no quisiera equivocarmme, lo escribí en 2007...
(Por cierto, qué frío hacía aquel 27 de noviembre del año pasado)