martes, 25 de agosto de 2009

¿QUÉ DECISIÓN TOMAR? (20 y 21)


* * *
20
Elio seguía sin conciliar el sueño. Había algo que le atosigaba el ánimo desde que la nota llegó a sus manos, hacía unas horas. ¿Cómo se habían enterado? No encontraba la respuesta a una pregunta tan importante. Su mirada continuaba clavada en el techo, estática, casi petrificada, y ausente. '¿No apagas la luz? ¿No habíamos quedado en que no hay peligro? ¿Por qué entonces tienes esa cara de cordero a punto de ser degollado?'
'Mira, hay una cosa que no entiendo. La que entiendo menos de todas, y con las prisas ni se lo he preguntado a D. Efrén. ¿Cómo se han enterado de que nosotros lo sabíamos, de que íbamos a publicar, precisamente mañana?' A Virginia le pareció una pregunta sin trascendencia. 'Elio, a veces pareces tonto... Pues de la misma manera que os habéis enterado vosotros de lo suyo, por casualidad. ¿No me lo acabas de contar? Cualquier cosa que dijeráis en una cafetería o donde fuera... Si hay tanta gente implicada no es imposible que pasen esas cosas...'
Elio se giró sobre el costado izquierdo y transformó sus pupilas en prolongaciones dactilares que recorieron la silueta de Virginia. 'El problema es que, que yo sepa, sólo tenemos esta información don Efrén y yo' 'No, Elio, eso es imposible. En un periódico es imposible. Seguro que alguien ha oído o visto algo. No le des más vueltas... Y deja de mirarme así que tengo sueño... Siempre igual, siempre con lo mismo..., hombres'. Apagó la luz. Comprobó que eran las dos y media de la madrugada. Virginia tenía razón no eran horas, pero el caso...
El sueño estaba muy lejos de sus párpados.
También en eso ella tenía razón, la información estaba escrita de antemano, y el borrador pudo llegar a cualquiera de la redacción o de la imprenta, y pudo comentar algo y que, a la vez, alguien relacionado con el alcalde o Doroteo Burón hubieran escchudao y que a continuación hubieran ido con el soplo... Pero, conociendo como ya conocía al género humano tal cosa era pensar con indulgencia, casi con misericordia. La intuición le decía que en el periódico tenían un topo.
'Se lo tengo que decir a don Efrén'. En realidad era un pensamiento, pero tuvo tanta fuerza que se convirtió en una frase que provocó un nuevo enfado de Virginia. '¿No se te ocurrirá ir ahora a casa del gallego y dejarme aquí sola?'
'Pues acompáñame, además seguro que no ha ido a casa. Me dijo que iría a El Espejo'
* * *
21
Gilberto se extrañaba de no recibir la llamada de Damián. Mucho tardaba el director del periódico en llegar a su casa. Efrén Barrientos era un hombre de costumbres inalterables: en cuanto salía de la redacción se encaminaba a su casa, dándose un paseo que no le llevaba más allá de quince minutos. Había pasado media hora desde que su hombre le comentara la salida de Efrén. Gilberto telefoneó a Damián.
Al otro lado escuchó una voz susurante y al tiempo airada que le decía que no podía hablar, que estaba en un pub donde había entrado el director. '¿Entonces has salido del coche y te está viendo? ¿Es que todo lo tiene que hacer uno?¿Es que no puede haber nadie que se limite a cumplir las órdenes?' Pero la respuesta fue contundente; le dijo Damián que, si el director quisiera, podría llamar por teléfono desde el bar, y ese teléfono estaba incontrolado... Como tantos de la ciudad...
Un sudor frío recorrió su espalda. Ese magnífico plan tenía demasiados agujeros. Tendría que hablar de inmedioto con Doroteo Burón. Quizá era necesario modificar la estrategia. Muy a su pesar, no lo podían tener todo controlado. Y quizá ya fuera tarde
Olió el peligro como las fieras olisquean a sus víctimas.
No sabía muy bien por dónde, pero algo había cambiado. ¿Y si cuando Damián entró en ese pub, ya había llamado a la policía? Pero la respuesta de aquel hombre de apariencia ruda, le tranquilizó. Según él, no había tenido tiempo. Como mucho, le aseguró, había entrado un par de minutos después que el gallego. Según la versión de Damián, era el camarero quien hablaba por teléfono y se despedía. La frase la concluyó de modo irrefutable: 'No, imposible, no ha tenido tiempo'.
Aún así, Gilberto, pensó que cambiaría la vigilancia. Lauro pasaría a ser la sombra de don Efrén y Damián la del chaval.
Necesitaba dormir un poco, unas horas. Todo el día pendiente de los teléfonos de los periodistas era agotador. Sin poder moverse deltante de la silla.
Quizá tendría que llamar a Doroteo Burón. Sí, venteba cambio en el rumbo de la presa, y había que advertir al cazador. Por alguna razón intuyó que a pesar de acercarse el reloj a las tres de la madrugada, el tiempo, de repente, era crucial.

11 comentarios:

Pepe Gonce dijo...

La verdad es que después de leer el "guiaburro" que nos colocaste, a petición popular, en la entrega anterior ya vamos rascando bola...Que malos son los malos, eh?

Un abrazo.

No se asusten vustras mercedes si no aparezco por aquí en unos días. Nos largamos hoy para Chipiona, allí no tenemos conexión para esta máquina infernal, y no sé cuantos días estaremos por la playa.

Maria Sanguesa dijo...

Vamos avanzando por la trama, seguimos en ascuas por el desenlace... Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Pepe Gonce:
Me alegro de que la pequeña guía de lectura haya surtido efectos. Los malos de aquí son menos perversos que otro malos, me parece, aunque ya los iré conociendo.
Que su familia de vuestra merced y vuestra merced misma disfruten de las playas gaditanas y se bañen en las aguas atlánticas a la salud de los del secano por lo menos.
Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

María Sangüesa:
Sí, avanzamos y avanzamos. Esta historia me trae de cabeza y veremos si soy capaz de acabarla pronto, porque el primero que sigue en ascuas soy yo mismo. ¡Qué lenta avanza la madrugada, pardiez!

Gaspard dijo...

Avanzamos y avanzamos, como el conejito de Duracell (Ferran, Villiers le llamaba así al presidente, pero ahora se ha sumado a su comité electoral). De verdad que se agradece el esquema de la entrada anterior. Además, es de los esquemas que aclaran, no como los que Joyce envió a Carlo Linato, para entender mejor Ulysses. Para entender a Joyce sí que se necesitan detectives.

Anoche no llegué porque me fui pronto a la cama, pero leyendo hoy, estoy de acuerdo. La chulería asquerosa de burlarse de faltas de ortografía ajenas es muy zafio, como el comportamiento del listillo de 'La cena de los idiotas'. Intervine en su día en la "madriguera" de John Doe, como decía alguien ayer en el blog de JC, por mantener la relación cibernética con Chapuza, pero después del altercado del Doe con Miguel, abandoné.

Anónimo dijo...

¿Por qué teintriga? ya sé porque lodescribes escribiendo. Ferran te daría clases con más autoridad, pero yo como sabéis, no puedo callarme (muchos se lo creen, si supieran...)así que me perdonrás si me equivoco, pero hay que llegar a algo, y creo que aún estamos descubriendo carácteres y atmósferas .
Lo primero que hacían los autores de novela negra es un plan bueno un script no sé como se dice pero la línea de las causas del crimen y como se va a descubrir. La atmósfera porque está llena de estridencias, de humo y de alcohol además de bellas rubias para hacer dudar y sufrir al lector, pero las pistas (falsas a menudo) tienen que aparecer.
Yo no siento nada de angustia, hasta cuando alguien (Damián) tiene una buena idea y puede ser una pista Gilberto piensa en cambiarle.
Es una novela, interesante pero no es una novela negra.
Hay tormenta pero no l digo con mala leche, es para ayudar
Si tuviera mala leche diría cuando Virginia mata a Elio y nos damos cuenta que es la colombiana disfrazada.
Me gusta tu escritura escribidor y prefiero tus poemas. Segura estoy que no has soñado nunca con darle un escopetazo a nadie.

maririu dijo...

el anónimo soy yo Maririù, y ya me arrepiento de haber pinchado en publicar.

Amando Carabias María dijo...

Gaspard:
Efectivamente avanzamos, poco a poco, vamos dando pasos en la indagación de las razones que obligan a poner la ambición por encima de cualquier cosa.
De todos modos el único problema de comprensión que tenía este relato era su fragmentación en el tiempo, lo que podía ocasionar algún olvido. Nada más.

Amando Carabias María dijo...

Maririú:
La estructura del propio relato, que es la parte que me seduce más, impide, creo, ahondar en las atmósferas y los carácteres. Salvo que el relato se alargue.
Por mi tendencia natural (que ya habréis notado), hasta en las respuestas camina hacia la morosidad y la longitud, por eso el relato breve, y más aún los microrrelatos (del que esta narración ya se ha descolgado, confieso para mi vergüenza), son un grandísimo reto. Respecto del guión previo, esquema, storyboard (creo que algo así lo llaman en el cine)no sólo es técnica utilizada en la novela negra, sino que para muchos escritores es su arma de trabajo.
Yo, creo que lo he dicho en más de una ocasión, trabajo más a gusto de otro modo, como si me lanzara a la aventura, como si sólo tuviera una brújula y supiera únicamente el punto de destino, pero no el camino.
¿Y si esto fuera el esquema o borrador de algo más amplio?
Qué conste que me lo acabo de plantear.
Que te parezca interesante como novela, me deja orgullosísismo y agradecidísimo. Que se considere negra o de otro género siempre me ha parecido más secundario. Siempre he creído que importa más que se trate de una buena novela, no importa el género.
Es verdad que nunca he soñado con darle un escopetazo a nadie; pero eso no quiere decir que no me haya cargado a alguno de mis personajes, incluo de modo muy violento.
Pero, creo que éste no va a ser el caso y menos con Elio o Virginia, ¿qué sería de mí y mis vaporosos proyectos, cuando al elenco de protagonistas los tengo como mis detectives privdos de lujo...? Y alguno que falta y que creo que en esta obra no saldrán.

Isolda dijo...

Uff, me acabo de recuperar del susto que me has dado; eras tú Maririu; Maririu, siempre.
Me alegro de que todo esté bien.

Pepe ya habrá despedido a sus hijos y a la playita a descansar.

Y hoy ya si, escribidor, ya veo varios flancos abiertos, ahora sí que está todo pendiente de un hilo o de los minutos que van pasando y alguien looo vaaaa aaa noootar...y entonces es cuando ganan los rápidos, porque nadie va a estar donde debería estar...(vamos, digo yo)

Gaspard, yo pienso como tú, salvo que no preciso ni de detectives para NO leer el Ulyses. Ni en los mejores tiempos, cuando uno se traga todo, por el mero afán de leerse el mundo, ni entonces digo, pude con él.

Me quedo con lo que escribe este señor, que a mí me gusta todo.

Ya más tranquila, me voy a hacer unos recados y volveré a leeros.

Deseosa estoy de leer la crónica de una exposición inaugurada.
Aunque ya Mariano, nos ha dejado un anticipo.

Besos en paz. Triste que tanta gente no puede decir lo mismo.
(no sé por qué me ha salido esto, pero ahí queda)

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Ahora todo depende de unos minutos, dices... Quizá sí, quizá no, pero eso parece, porque, de pronto el personal parece que se moviliza: Del Río, Elio, Gilberto, todos mirando a El Espejo, ¿o mirándose en EL Espejo?
El Ulises lo leí tardísimo, al segundo intento. En el primero lo dejé. Y aún no sé si me he enterado de algo o no.
La crónica de la exposición está reposando, para que no llegue a la mesa excesivamente caliente, pero que no llegue fría, en cuanto pase un minuto de la media noche, saldrá.
Prometido.
Y no me extraña que te haya salido esa despedida, sigue habiendo demasiada violencia y demasiada dureza en nuestra vida.