viernes, 7 de agosto de 2009

¿QUE DECISIÓN TOMAR? (10 y 11)

10
Gilberto suspiró tranquilo. La llamada de Damián anunciándole que el redactor y el director habían abandonado el periódico con pocos minutos de diferencia, fue suficiente información para dar por hecho que habían ganado la primera mano de esta partida que duraría quince días, quizá menos.
'Sólo quince días', volvió a pensar. Estaba seguro de que los periodistas no eran enemigos. Mucho hablar, pero toda la fuerza se les iba por la boca.
Envió un mensaje al testaferro del Alcalde. Cuando estaba dispuesto a avisar a Lauro de que volviera a su casa hasta la mañana siguiente, le llegó la respuesta en forma de llamada procedente del mismísimo Doroteo Burón.
'¿Es imbécil, o qué?’ La voz se mostraba inquieta y alterada, pero no por ello titubeante o dubitativa. ‘Mientras no tenga en mis manos un ejemplar de la edición escrita, no estaré seguro del todo. Ni se le ocurra retirar a su gente, les quiero encima de los dos periodistas, de momento. Y a usted pendiente del teléfono. Y quiero que alguien me traiga un periódico de papel en cuanto salga de la imprenta, me da lo mismo la hora, como si la del Lucero del Alba… ¿Ha entendido, Gilberto?’
No debía interesarle la contestación lo más mínimo, puesto que colgó. Quizá es que no había elección para la respuesta.
Cuando telefoneó a Damián y a Lauro, les dijo lo mismo. Nada había cambiado. Las órdenes eran no perder de vista ni a Elio ni a Efrén, pero sin hacer nada. Sólo informar de cualquier movimiento y permanecer invisibles, como fantasmas.
Y ahora tendría que estar pendiente del quiosco de enfrente, para ver cuándo llegaba el reparto de los periódicos. Ese detalle se le había escapado. Por algo él era Gilberto y Doroteo Burón había llegado tan alto.
* * *
11
Elio entró en el portal con las mismas prisas con las que había recorrido las calles que le separaban del pisito de alquiler que compartía con Virginia en tan céntrica avenida de Euritmia. Raudo cruzó el portal y se alegró infinitamente de que el ascensor estuviese ahí, como una sonrisa de luz, la misma con que imaginó que Virginia le estaría esperando.
Lauro contuvo la respiración. Sólo unos segundos le habían salvado de ser descubierto, puesto que la llamada de Gilberto había finalizado casi a la vez que vislumbró la silueta del joven. Se ahiló más aún a la pared y murmuró en silencio una especie de jaculatoria atea para convertirse en invisible a los ojos del gordezuelo periodista. Ni siquiera había acabado sus frases rituales, cuando la puerta del ascensor se cerró y la caja metálica comenzó a elevarse hasta la segunda planta del edificio.
Cualquiera se habría dado cuenta del contraste de las velocidades entre la entrada de Elio y la salida de Lauro.
Virginia se había levantado del asiento del sofá en el que languidecía contemplando una película de la que no recordaba nada. Ni siquiera estaba muy segura de que fuera una película.
Por alguna razón que quizá tuviera que ver con la famosa intuición femenil, quería permanecer despierta aquella noche. Tenía el vago presentimiento de que algo le ocurría a Elio, y ella tenía que esperarlo. Volvió de la cocina con otro vaso de agua. Se asomó a la ventana y, cuando estaba a punto de acabar el líquido, adivinó la silueta de su novio en el hombre que llegaba caminando con todas las urgencias del planeta mordiéndole en los talones. Ella se alegró como antes nunca se había alegrado, y se preparó para recibirlo con el mejor de sus besos y de sus sonrisas.
Si no hubiera abandonado la ventana, habría visto que Lauro regresaba al asiento de su coche, dispuesto a pasar la noche, lo que restaba de ella, sin perder detalle de cualquier movimiento de aquel edificio.
Casi no había dejado sobre la mesa de la cocina el vaso, cuando Elio abrió la puerta. Le sonrió de un modo extraño. Y ella supo que no se había equivocado. '¿Qué ha pasado, Elio?'
En las circunvoluciones del cerebro del joven redactor de cultura del Diario de Euritmia todavía revoloteaba como una polilla contumaz la orden de don Efrén. Pero la pregunta de Virginia era más contundente en la voluntad de Elio.
Cuando comenzó a hablar, supo que se repetiría la historia que les llevó a resolver el caso del asesinato del diputado Isacio Jumilla; también intuyó que podía estar comprando boletos para la lotería de un despido. Pero él sabía que ningún hombre en posesión de todas sus facultades, incluso las intelectuales, podría negar a esa pregunta y a esa sonrisa, no sólo una respuesta, sino la verdadera respuesta.

21 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

Nada es seguro, pero bueno.
El fin de semana lo pasaremos Marián y yo en Asturias. Dejo preparada la entrada para el domingo que se publicará de modo automático. Aproximadamente a la media noche, como suelo.
Respecto del poema de los sábados no garantizo nada a estas horas. Quizá a última hora de la mañana de mañana os diga algo más.
Por tanto, a partir de mañana por la tarde y hasta el domingo por la noche no estaré por aquí.
Espero que mi ausencia física no sea un obstáculo para que no vengáis a daros una vuelta.

Pepe Gonce dijo...

Que lo paséis muy bien y cuidadín con la sidra...

Un abrazo para los dos.

María A. dijo...

Consternada estoy... no encontré al rubiazo de ojos azules. No es por justificarme, pero ha sido un día complicado: el historiador, griposo, febril y asustado porque como dice, "con lo de la gripe dichosa, ya no se puede ni toser...", me ha tenido todo el día preocupada y dándole infusiones.Afortunadamente la fiebre remitió. Nos pusimos nuestras mejores galas, me pinté el ojo y para allá nos fuimos. Yo iba de negro y con un foulard naranja bordado en verde. Un atasco debido a un control policial y como tengo matrícula "rara" -pseudodiplomática de Marruecos-, siempre me para la poli... Después, espera en el aparcamiento del Kursaal...Llegamos más tarde de lo previsto.Como indiqué fuimos a ver la exposición y no paramos mucho pues había que ir a la farmacia a comprar remedios y estar en hora a la puerta -habíamos quedado con una amiga-. Nos ubicamos en nuestras localidades pero como no había entrado en la tertulia desde primeras horas de la mañana, me faltaban los datos que diste, Gaspard... Porque te vas a París, que si no, me planto en Biarritz ya mismo y te espero a la puerta del casino.Siento decepcionaros pero no, no ha podido ser... pienso que habrá que ir pensando en un viaje a Euritmia,organizado con tiempo y hacer una tertulia en torno a un buen cochinillo, regado con un vino de la tierra...
De todas formas, a alguno ya os reconocería: Amando, por supuesto; a los que habéis colocado vuestra foto en "cómplices". Yo no sé cómo ponerla..y a Ferran, que no necesitas describirte, que ya he visto alguna foto tuya por ahí... Y a Pepe Gonce pues no, pero seguro que nos encontramos en el Altozano antes de que acabe el año.
Por cierto, el concierto magnífico,sólo alterado por el teléfono móvil de una señora que estaba en el palco contiguo al mío y que hasta hizo parar a la orquesta...Es terrible...
Feliz fin de semana asturiano para el escribidor y Marian.
Besos hoy tristes por el encuentro frustrado.

Amando Carabias María dijo...

Pepe Gonce:
Te garantizo que uno de los culetes de sidra que me tome, irá dedicado a ti y a los tuyos.

Amando Carabias María dijo...

María A:
¡Ay qué lástima...!
Bueno, lo importante es la salud de tu historiador, que por suerte no os dio el concierto.
Respecto del encuentro euritmitense, ya sabéis que con que sólo haya un poquito de tiempo para prever posibles salidas, este escribidor está deseoso de organizar la famosa tertulia. Y si no se puede todos juntos, pues hacemos varias tertulias.
Después de varios años todavía existen despistados que no se dan cuenta de que el móvil, en ciertas situacioes (teatros, cines, iglesias, conferencias...) son un incordio.

maria dijo...

Me da que para seguirle la traza a Gaspard se necesitarían más sabuesos que en el pueblo de Elio.
Buenos días, me he desayunado con un cesto de higos acabados de "collir" "cueillir" de ¿coger?, y El País ya en la mesa al levantarme, el yogur, el tecito ...
¿para qué ser buena si el paraíso está aquí.?

Ferran dijo...

Amando, bondad infinita: no son despistados. Son unos maleducados que van por ahí de señores/as exquisitos. Te los encuentras en el AVE aullando todo el viaje, aunque te vean con un libro o haya gente dormitando en horas de siesta. Son de la ralea de mi vecinito de arriba, que nos ha amargado la existencia desde que llegó. Con suficiente dinero como para comprar un ático carísimo, este producto de la Cataluña interior (zona carlista, ceñuda, de vida privada a la manera de los pioneros)se levanta a las 6 de la mañana todos los días. En agosto, poco antes de las 8:00. Nosotros, que estamos hasta las 2 de la madrugada leyendo después de haber visto una buena película, hechos polvo y preguntándonos, cada día, cómo es posible. Se lo decimos y nos mira alucinado. Coloca un celo, una batería y un piano en su casa, y cuando nos quejamos dice que no nos gusta la música...De eso se trata, Amando. De la idea de zona propia que tiene la gente, de su escasa educación, que no consiste sólo en ventosear en público o no hurgarse las narices ante la concurrencia, sino en vivir de una forma normal cuando no estás en un chalet aislado por 4.000 hectáreas de bosque. Dicen que los adolescentes son maleducados y los que nos dedicamos a diversos niveles de enseñanza nos encontramos con conductas que ellos, simplemente, consideran normales y se desconciertan cuando se las reprochas. ¿Cómo no las van a considerar normales, con gentuza que, a los cincuenta o a los cuarenta, va por el mundo sabiendo que está molestando a los demás, pero siendo incapaz de renunciar a eso de "estoy en mi casa" sin considerar que los otros están en la suya y tratan de proteger su tranquilidad? O van en su asiento del tren y creían que podrían emplear las tres horas de trayecto en leer? O desean dormir, de noche o de madrugada, llegar a las 8 horas que el cuerpo necesita, sin que alguien no se haya enterado de que no vive en una casa, sino sólo en una parte de la comunidad? Carmen me explica que, en Heidelberg, el responsable de la comunidad de vecinos te advertía sobre las molestias que podías causar muy severamente. Y, en nuestra escalera, una pareja tuvo que marcharse porque la vecina de arriba se pasaba las noches caminando con un bastón. La chica, que era una rusa con español perfecto, me dijo que nunca se había encontrado con una situación en la que el problema fuera suyo, y no de la comunidad en su conjunto.

Por eso, Amando...nuestros adolescentes son mejores que esos padres de apariencia educada y de conducta grosera. Lo del móvil en el concierto, María, abrumador. ¿No la echaron? Mi niña...¿dónde me has visto?

Amando Carabias María dijo...

Maririú
Dado que emprendo viaje esta tarde, prefiero ir contestando, ahora, aunque sea con brevedad.
Al fin esta mañana me entró el comentario en tu blog, se conoce que le tenías famélico y le hacían falta algunos de esos higos recién cogidos de la higuera, tan dulces, tan jugosos, tan refrescantes...
¿El País? ¿Y Diario de Euritmia? ¿Ha salido publicado algo que implique a algún político o empresario euritmitense o ambos?

Amando Carabias María dijo...

Ferran:
Quizá sea la cuestión saber educar en una sutil diferencia, pero que tiene mucha importancia. No entraré en la disquisición, menos ahora y menos con vosotros que nos podréis ofrecer mejores teorías.
Digo que no es lo mismo ser individuo que ser persona. Y estamos construyendo una sociedad de individuos y no de personas.
Yo que madrugo incluso de vacaciones, no se me ocurre ni poner una colada antes de las nueve o diez de la mañana. Mis compañeros me han hablado de aspiradores puestos a todo trapo los sábados a las ocho de la mañana. Otros hablan de encuentros amorosos que más parecen aullidos y percusión continuos. Otros de televisiones con el sonido preparado para sordos...
En nuestra calle viven gitanos. Y ellos, como todo el mundo sabe, viven en la calle, y en verano la calle dura muchas horas. Ayer mismo un grupo de niños y niñas estuvieron jugando a las prendas, creo, sus risas y sus voces me amenizaron la velada y la escritura del la entrada de hoy, pero a las doce, como un solo hombre desaparecieron.
Sólo el ruido de la ciudad, éste imparable, pero tenue, llegaba a través de las ventanas, necesariamente abiertas.
Que a las seis de la mañana te despierten con un redoble de tambor, no es precisamente el modo en que yo definiría un despertar agradable.

maria dijo...

Me parece extraordinario lo de la comunidad de vecinos en Heidelberg y las palabras de la rusa.
En Francia a las 10 de la noche ya está mal visto hacer ruido cuando das una fiesta pones una cartita a los vecinos y a veces hasta te dicen que pueden sumarse a la fiesta y antes de una función te ruegan que apagues los móviles. En un concierto es que es inimaginable.
Aquí no tengo hectáreas de bosque lo que me ha salvado de las televisiones, músicas y hasta los perros es el aire condicionado vienen a pasar el verano al campo y se encierran en una habitación con su perro, su tele su...

No te preocupes Amando te cuidaremos el blog vete tranquilo prometo ser buena.

María A dijo...

La señora del móvil, se tuvo que ir abrumada y ya no regresó. En este caso, yo creo que no sabía manejarlo, pero podía haberlo dejado en su casa. Sobre lo de los vecinos ruidosos y maleducados, coincido con Ferrán. En Sevilla tuve no pocos problemas con unos y apliqué un método infalible: como soy madrugadora, a partir de las 8bajo al portero automático con mi celofán y lo pego en su timbre... Llevo aplicándolo años y no falla.Que molestan a las 6 de la mañana, hago lo mismo, pero a las 12 de la noche.
Una de mis batallas en el instituto es convencer al profesorado para que apague los móviles en clase. Lo que he logrado con los alumnos/as, aún no lo he conseguido con ellos... No sé qué enseñan o cómo educan. En septiembre, volveré a las andadas... Y cuando estamos juntos el historiador y yo, aplicamos otro método a quien se pone a hablar al móvil en nuestra presencia: nos ponemos a comentar lo que la persona dice, utilizando un tono más alto que el susodicho/a. Es de efecto inmediato. Peor lo tiene mi amiga Cristine, en una urbanización de Cádiz. Se le han instalado en el chalet de al lado unos nuevos ricos que organizan fiestas todas las noches, hasta las tantas. La semana pasada, les llamó la atención a las 3 de la madrugada y al día siguiente la esperaron a la puerta de su casa y le quisieron pegar. Parece ser que otro vecino les había rayado los coches y la culpan a ella y a su marido. Tuvo que llamar a la guardia civil. La han denunciado y ahora el juez le dice que demuestre que no ha sido ella la que estropeó los coches. Aquí, en Hendaya, da gusto: como dice Maririu, a las 10 de la noche, ni un ruido. Salvo el próximo domingo, que es la fête basque y empiezan a beber vino a primeras horas de la mañana, para ambientarse. Por la tarde, la cabalgata,encabezada por el cura y el alcalde, en una carriola. Siempre nos preguntamos lo mismo ¿para esto la Rev. francesa?... Van saludando y todos detrás,con sus bandas, puestos de vino y la gente tirándoles cubos de agua desde los balcones. Así hasta el campo de fútbol, donde siguen bebiendo, cantando y bailando. A las 11 de la noche, fuegos artificiales y a dormir la borrachera a casa. Es el único día que hay un poco más de ruido, pero como por mi calle no pasan, pues tan tranquilos que estamos...
Ferran, ¿aún no te has dado cuenta que la Red es como una gran plaza? Te ven sin que te enteres. Además, trabajas en un medio que no me es desconocido. ¿Conociste al profesor Carreras?
Como está lloviendo, voy a cocinar -mi gran afición- hoy toca hongos y chuletón. Como se hace en un momento, antes, me voy a dar un paseo con una amiga, también historiadora, de la Autónoma de Madrid. Besos afrovascos, aún con la pena de no haber encontrado a Gaspard.

Amando Carabias María dijo...

Maririú:
En España serían imposibles los horarios que comentas de Francia.
Ya sé que es cuestión de educación, pero también de hábitos, quizá el clima, no lo sé.
De todos modos es más lógico a mi modo de ver lo que contáis.
Sin embargo en España, lo comentaba hace un rato con Marián, como uno tenga la desgracia de vivir en una zona de bares con terraza, si en invierno tiene problemas, en verano lo lleva claro.
Y encima hay que escuchar los argumentos de quien los defiende. Y no son pocos, desde luego.
Me voy tranquilo, muy tranquilo.

Amando Carabias María dijo...

María A:
O sea que la pobre señora se quedó sin concierto... Vaya bochorno...
Métodos expeditivos desde luego y sólo con leerlos uno se da cuenta que tienen que ser eficaces...
¿Así que llueve en el Norte?
La verdad es que el mar con lluvia y con nubes me atrae, mucho.
Eso que cocinas tiene una buena pinta.

Amando Carabias María dijo...

Bueno, a todos feliz fin de semana.
El domingo por la noche entraré, si puedo...
Se me olvidaba... habrá poema, como siempre, ya diréis.

Gaspard dijo...

Se suspendió el suspense.

Notas telegráficas, que la jovencita que tengo al lado está arqueando las cejas con su mirada desaprobadora:
1) María, vente si te atreves. La semana que viene colgaré una foto de lo que veo desde Biarritz. Llegamos de noche, noche. Pero nos vamos ya. Hace falta más que un sabueso para seguirme, Maririu. Un galgo, tal vez.
2) Lo del móvil, una vergüenza. No sé para qué van a escuchar, más que a oir, a Barenboim. Yo apago el móvil-Blackberry en esas ocasiones y otras. Puro respeto por los demás. En pocas horas cogemos en la estación de La Négresse el TGV a Montparnasse. Me pierdo las primeras noches de fuegos en la Concha. En el tren no ocurre como en el avión con los móviles. Por Internet compro billetes para el iDGTV. Se puede elegir asientos en la zona iDzen, con móviles en silencio. Si pillara a alguno de esos pesados con la oreja pegada al móvil, les atizaría con un libro. Uno de esos libros que te puedes leer en un viaje de 5 horas. El libro, el mejor amigo del hombre...
4) Mi vanidad me llevó a cambiar de ropa. Se había arrugado. No me podrías haber reconocido. La americana blanca se convirtió en tweed con seda. Isolda nos separó. Tristán e Isolda, se entiende.
5) No entiendo lo de los controles de policía. A mí no me paran; supongo que buscan a jovencitos, vans y vehículos propicios para ser utilizados de coche-bomba, como los Renault 19. Además, como diría con maldad Ferran, yo conduzco coche de liberal. Cuando no voy en moto. La pena es que los embotellamientos que se forman en Hendaya son de miedo, hacia las 19h, cuando muchos españoles regresan de la playa. Asiduo como soy al puente aéreo París-Biarritz, cuando estoy en el Sur tengo mi propio puente vial: Biarritz-Donostia, y me gusta más ir por la RN-10 francesa y la N-10 española, con sus montes vasco-navarro-franceses de fondo en el tramo francés, que por la autopista. Pero los etarras, aunque sean asesinos, no son tontos, a pesar de que cada vez lo son más. No se exponen a caer en un control en Behobia o el puente internacional de Santiago. Van por la A-63 y la A-8, Biriatou. Los nacionales y la Guardia Civil cumplen con su deber, pero su deber administrativo, de papeleo y "objetivos" mensuales, de montar controles inútiles, siempre con la ametralladora apuntando a la fila de coches. Son de pueblo.

Ya voy, ya voy, le digo a la nieta.

maria dijo...

No si ya lo decía yo, Gaspard... Pero ningún novelista imaginaría que sin tener que despistar uno anuncie un traje y se ponga otro, ¡la pobre María A!ya no estoy celosa no soportas una arruga por ella. o al contrario tengo que estar más celosa quieres gustarle hasta tal punto, que arriesgas a que no te identifique...
Amaina tormenta.

catherine dijo...

En la novela de Modiano no encontré a Gaspard en el Trocadero. Buscaba a un nino con americana blanca, camisa negra y jeans (todo un precursor). Tendré que leer otra vez buscando a un nino con chaqueta de tweed? pues, le buscaré en otra novela con otro traje.
Todavia no hay nada violento en estos dos capitulos de Amando. Qué bien!

maria dijo...

yo creo que al final la noveladserá de color rosa ya veréis Virginia le adivina el miedo a Elio, va a ver al matón y paffff flechazo y vivieron felices, en Asturias, y comieron perdices.
Me olvidaba bebiendo sidra a la salud de Pepe Gonce
El día empezó bien pero hay unas nubes, nubarrones que no dejan pasar una gota de aire y una se muere de dolor y de calor.

catherine dijo...

Maririu, aprovechas la ausencia de Amando para inventar un final a tu gusto. A tu gusto asi? no es cierto, pero que divertido.
A la ducha para luchar contra el calor y el dolor, lo dificil es encontrar la temperatura ideal que alivie los dos.

Ferran dijo...

María (Publia Cornelia Escipiona...vaya, PCE!)...Conocí a Juan José Carreras en 1996, cuando vino a la UAB a dar una charla en un ciclo sobre la República de Weimar. Luego, me invitó a un tribunal de tesis que iba sobre Eduardo Frei y la "revolución en libertad" de los democristianos de los años sesenta y pude volver a verle, en una cosa que montaron los de Juventudes Comunistas de Aragón, sobre el Che, creo que en 1997, en el 30 aniversario de su "ejecución". (Por cierto, esto es otra historia, pero cuando trabajaba sobre Bolivia, haciendo la tesis, conocí al general Gary Prado, que era el capitán que le detuvo...os contaré algo en persona, si podemos). Luego, no volvimos a coincidir. Ahora tengo a varios buenos amigos en Zaragoza.

Bueno, María, pues tendré que aceptar lo de la plaza...para bien y para mal. Gracias por tu consejo sobre cómo vengarse del vecino. Me temo, sin embargo, que sabrían, por las tortas que hemos tenido, que el celo en el portero automático era el mío...Y vete tú a saber lo que podría llegar a hacer este sinvergüenza. Como es un individuo de los que no duerme más que tres o cuatro horas, es muy complicado amargarle la vida. Como es un cretino de esos que cuadran con el arquetipo del catalán del interior, con el AVUI fervorosamente bajo el brazo, la misa dominguera, el acento inescrutable hasta para mí y un sentido de la privacidad absolutamente inexpugnable, es imposible razonar con él. "A casa seva, cadascú fa el que vol..." dice con una voz que le surge de las profundidades mientras contempla, atónito, el siglo XXI.

Isolda dijo...

Bueno, qué horas! Hoy si me ha tocado ejercer de abuela y de añadidos. Acabo de darles la cena.Los míos han caído ya y los demás, esperando a sus papás en los sofás, les doy tres minutos.
Maririu y Catherine, no hablemos de calor, svp, aquí es insoportable.

Qué pena lo de María A y Gaspard, yo creo que él no se ha atrevido a darse a conocer, no fuera a quedar prendado de ella.

Lo del relato, también creo que acabará en plan rosa, pero no os creais que se van a a ir a vivir a Asturias, de eso nada. Al cronista de Euritmia no le mueven de su sitio.

Y hablando en serio, siento muchísimo no poder ir en septiembre a Barcelona; sólo me puedo tomar un total de 11 días entre junio y sepiembre, Y los cinco que me quedan, me los tomo la 1ª semana. Ya os contaré en qué los invertiré.

Luego en octubre tengo dias para dar y regalar y es cuando me voy con calma a Lovaina , Barcelona y como María A, alguna sorpresita, si hay suerte.
Aunque ayer pensé que podía improvisar, tampoco puedo porque tengo médicos como vosotras.

¡Qué día tan intenso ayer! verdad?
Maririu, he leido la historia de tu abuela.

Pepe, como buen amigo, toma el relevo y nos cuenta la historia de su abuela Felisa. ¡Qué grande eres!

Pues nada, a esperar a lo siguientes relatos. Un beso para todos,muy fuerte.