martes, 11 de agosto de 2009

¿QUÉ DECISIÓN TOMAR? (12 Y 13)

12

Del Río pensó que era cosa del viejo cabezota de don Efrén no descolgar el teléfono. Estaba seguro de que no le había dado tiempo a abandonar el periódico, pero que había adivinado quién le llamaba. No sería frecuente que más allá de la una de la madrugada se recibieran llamadas en la redacción. ¿Por qué no había cogido el teléfono? Leyó otra vez el contenido del mensaje, y una frase chilló como una gaviota: “cierta información que puede incriminar a ciertas personas de mucha relevancia y convertirlas en huéspedes de algunas de las prisiones españoles”
Se sermoneó a sí mismo con dureza, ‘Daniel, deberías actuar como se espera de un policía’.
Lo mejor, pensó, sería echar un vistazo al periódico. Era temprano para que hubiera salido la edición impresa, así que decidió bucear por su formato digital. Una vez que su equipo, aquejado de una siniestra enfermedad desconocida que ralentizaba sus movimientos, decidió obedecer las órdenes y le mostró la cabecera del diario, leyó las noticias, por ver si encontraba pistas, indicios, algo que le ayudara a poner rumbo hacia “esa información, etc., etc.”.
Nada le llamó la atención.
Si el director del periódico le envió un correo electrónico suponiendo que lo abriría a la mañana siguiente y que, acto seguido, iría con el cuento a Gayano Toripo, la primera deducción coherente era que la respuesta no estaba en las noticias que publicaban, sino en alguna que aún no habían publicado. ‘Quizá, debamos esperar a mañana, al fin y al cabo es cuando espera que leamos su mensaje’. Pero algo en su cabeza pedía paso. Conocía muy bien esa sensación de tuneladora que perfora una roca. Y sabía que, aunque la lógica le dijera algo diferente, había sido buena idea abrir el Diario de Euritmia, aunque fuera en su edición digital. ‘A lo mejor no pueden publicar la noticia, pero sí camuflarla’.
Sonrió y bajó a por un café, otro más. Pero ahora estaba justificado.
* * *
13
Don Efrén no pasaba desapercibido en ninguna parte. Ni siquiera en mitad de la madrugada vistiendo su terno de tonos neutros, color sombra, color asfalto, color oscuridad, en fin un atuendo que cumpliría todos los requisitos de la ropa de camuflaje; pero el halo humoso de su eterno cigarrillo de ducados le hacía presente, visible, olfateable.
Damián no tuvo problemas en cumplir la tajante orden de Gilberto, que le había fastidiado bastante, porque contaba con acudir a la timba del grupo. Tenía buenas sensaciones en los dedos. Sabía que aquella noche se resarciría de las pérdidas del mes. Intuía que no le fallarían los reyes o los ases. Y soñaba con un póquer que dejara a Bernabé con los ojos a cuadros y desplumado; pero Gilberto acababa de arrancarle el sueño como quien arranca un árbol de cuajo.
Supuso que el maldito viejo iría a su casa, como cada noche. Y después qué. No, no haría nada. Como las últimas tres o cuatro noches. Desde debajo, frente a su portal en la calle Arcipreste de Hita, vería una tenue luz que se velaría por la sombra del hombre. Diez minutos como máximo. Hasta la mañana siguiente ni un solo movimiento en las ventanas que correspondían a la cuarta planta del edificio.
El director cambió el rumbo y Damián masculló una blasfemia que hizo temblar a las estrellas. Cuando vio que entraba en El Espejo, el pub de Fito, no le quedó más remedio que anular la cita con Bernabé. Además de no creerle, Bernabé le puso los dientes largos, ‘Pues La Colombiana ha vuelto al Dado’s
Don Efrén, desde la puerta del pub, se giró como por casualidad y confirmó su sospecha. Detenido ante la entrada estaba el coche. El mismo que últimamente veía en todas partes, frente a su casa, al lado del periódico, en el casino por las tardes, en fin, el mismo que había arrancado unos minutos después de que él se encaminara. El conductor hablaba por un móvil y no se enteró del gesto de Efrén, dirigido a alguien que estaba en el interior del bar.

16 comentarios:

Pepe Gonce dijo...

Esto se complica por momentos. Como esto no termine pronto los billetes caducarán.

Seguiremos atentos...

Un abrazo.

maria dijo...

¿hace signo a un nuevo personaje o ya lo conocemos?

Amando Carabias María dijo...

Aquí me teneis con mi imagen actual. Han pasado dos años desde la anterior y aquí estamos Marián y yo en San Miguel de Lillo, en mitad del monte Naranco.
Este es un detalle de la foto nos la tiró un joven que por el acento me pareció andaluz.
Aunque será improbable que sepa del destino de su fotografía desde aquí le doy las gracias.
Repito, es agosto, es el sábado poco después del mediodía... Más que nada porque no me preguntéis por el tiempo que hacía.

Amando Carabias María dijo...

Pepe Gonce:
¿O sea que el dinero caduca también?
Pues ya me puedo dar prisa, efectivamente.

Amando Carabias María dijo...

Maririú:
Sí hay tres personajes nuevos, Bernabé, La Colombiana y Fito, pero que yo sepa sólo saldrñan hoy. Aunque con Fito, el dueño del pub donde entra don Efrén, nunca se sabe.

catherine dijo...

Fito el dueno del bar OK, Bernabé amigo y jugador de poquer ok, pero no entiendo quien es La Colombiana.
Buena foto, gracias.
Me voy a la ciudad a comprar libros. hasta luego.

Isolda dijo...

Yo como Pepe, cada vez está más complicado. Me he hecho hasta un cuadro sinóptico. Y no veo por dónda va a salir Amando. Claro que ahí esta el quid de la cuestión, si no que gracia tendría? El suspense es suspense hasta el final.

Una fotografía más actual, imposible. Estais muy guapos los dos. Bueno,la verdad Marián un poquito más que tú.

No preguntamos, ya vemos que os gusta ir abrigaditos, está claro.

Besos de foto nueva, que siempre gustan y dicen mucho.

javier dijo...

Pues si que es cierto, ya tenemos una buena cuadrilla, cantidad de personajes; cuando se pase al celuloide, la productora se va a gastar una pasta en la nómina de actores.
La fórmula de dos capítulos por entrega está bien.
En cuanto a la caducidad del dinero, no se, igual hasta se lo han dado falso, que fíate de una panda de mafiosos.

maria dijo...

No había caído, Javier, pueden ser falsos, ¡la que faltaba!
y tampoco sé quien es la Colombiana
En la foto tienes pinta de Carvalho que os vaya bien.
Y a nosotros todos.

maria dijo...

bueno que haya vuelto al pub no supone que sea un personaje, me has dado una pista, Damián enamorado traiciona su misión

Amando Carabias María dijo...

Catherine:
La Colombiana es una 'amiga' especial de Bernabé y de Damián que trabaja en el club Dado's

Maria Sanguesa dijo...

Es la segunda vez que escribo el comentario, no sé lo que ha pasado que no aparece. Bueno, pues decía que ha sido un acierto actualizar la fotografía porque estáis los dos muy guapos. Y que la intriga va creciendo, que ya no es un relato sino una novela corta, con amplio juego de personajes. Estupendo.
Y Gonce que vaya recogiendo los billetes de 500 que se encontró, a ver si son falsos... Muchos besos

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Ahora os puedo decir que sé un poquito más que vosotros, aunque la semana no está resultando como yo esperaba en cuestión creativa, pero bueno... Y no es por amargaros la existencia pero siguen apareciendo personajes.
Tu apreciación es justa, Marián está más guapa que yo y además lo es, :).
En ese momento creo que a penas superábamos los quince grados

Amando Carabias María dijo...

Javier:
Pues es una idea la que propones, claro que es lo que nos faltaba.
Aunque lo mismo me acabas de solucionar un capítulo.

Amando Carabias María dijo...

Maririú:
No sé qué acabará haciendo Damián, aunque lo que piensa es evidente.
¿Cara de Carvalho...? Ya me gustaría a mí tener la sagacidad de Pepe Carvalho y sus manos para la cocina

Amando Carabias María dijo...

María Sangüesa:
A mí hace unas horas, poco después de comentar en el Vuelo del Hécate, me ha pasado también algo muy raro con internet y he tenido que estar desconectado unas horas. En fin, cosas de la técnica.
A veces lo de los comentarios es caprichoso. Creo que estabas de vacaciones, cuando yo no pude comentar, y sólo gracias a Pepe, a quien remitía mis respuestas, salieron éstas. Debió ser un problema de actualización. Ahora ha mejorado todo el funcionamiento, pero me pasa lo que al subcomisario del Río, parece que mi equipo renquea más de la cuenta.
No puedo calcular aún, pero tiene pinta de convertirse en una novela cora llena de estampas como flashes. Cuando se acabe, tendremos ocasión de hacer la valoración conjunta.