viernes, 16 de abril de 2010

LA CARTA. Parte décimotercera.

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Desde la ruptura con Paloma, el trabajo en el despacho, le pareció más anodino que nunca. Era como si el tiempo se hubiera estancado en la superficie de la mesa de trabajo y no estuviera dispuesto a avanzar. Cada día era el mismo día. Intentó cambiar algunos hábitos, pero era complicado. Dejó de pasearse por Princesa, o por Plaza de España, prefirió caminar un poco más hacia Gran Vía, adentrándose por las calles que desembocan en ella, o Callao o Sol o la Calle Mayor, pero daba lo mismo. La sombra del recuerdo de Paloma le perseguía allá donde fuera.
Hasta que de nuevo acudió al único recurso que siempre le había salvado de este tipo de reveses afectivos, desde la infancia, cuando llegó a pensar que su madre hubiera preferido su muerte en sustitución de la de su padre.
Pero a sus años, a punto de cumplir los treinta, no le apetecía demasiado ponerse a cursar una nueva carrera. Quizá fuera mejor prepararse unas oposiciones. Además, si tenía suerte y las aprobaba, acabaría por irse de Madrid, donde quedaría enterrado el recuerdo de Paloma, o eso suponía.
Al comienzo de ese periodo, no dijo nada en el Despacho, pues supuso que si lo hacía, no le entenderían y acabarían por tomárselo como algo personal. Podría suceder que le ofrecieran un aumento en sus ingresos, o podría suceder lo contrario, que le pusiesen de patitas en la calle, porque considerasen una deslealtad tal determinación.
Eligió las oposiciones para la judicatura, quizá porque exigían más tiempo de preparación. Su hábito de estudio nocturno le vino bien. En pocas semanas recuperó sus habilidades académicas sin esfuerzo. Su experiencia en aquel despacho de abogados no era un estorbo, por el contrario, quizá fuera una de las mejores escuelas para saber de qué estaba hablando cada tema teórico y le había permitido tener al cerebro con el suficiente entrenamiento que le impidiera su anquilosamiento.
Mientras preparaba estas oposiciones, apareció la convocatoria para la provisión de plazas de fiscales. Quizá parecía un poco precipitado. Sólo faltaba un año para hacer efectiva la convocatoria, pero Madrid empezaba a pesarle mucho en el ánimo. A finales de 1994 había aprobado las pruebas e iniciaba su periplo en el mundo de las audiencias y tribunales, pero al lado del ministerio público.
Sin embargo, sintió miedo.
Si algo le había hecho pensar con más detenimiento la opción de presentarse a estas oposiciones para fiscal, además de poder salir de Madrid, era precisamente que una parte no desdeñable del trabajo de un juez consiste en estar frente a personas en una sala de vistas. De hecho en el despacho de abogados nunca salía al estrado. Pocas veces acudía a un juicio, y cuando lo hacía era como parte del público o como acompañante del otro abogado. Sin embargo, y a pesar de ese freno, si se decidió, fue porque el recuerdo de Paloma era demasiado fuerte en su corazón y porque no se planteó muy en serio las consecuencias de ese periodo de preparación, es decir, una hipotética plaza en algún juzgado de los denominados de entrada… En realidad sólo se planteó el estudio en sí mismo. Es como si la meta no le importase lo más mínimo, tan sólo le importaba el camino a recorrer y que tardase mucho tiempo en recorrerlo.
Cuando los jefes del despacho supieron que se presentaba a las oposiciones, no quedaron excesivamente contentos como había intuido, pues supieron dos cosas de inmediato, que aprobaría las oposiciones y que perdían a un magnífico socio. Sin embargo, por suerte, y a pesar de sus miedos, no fueron más allá. Más aún, le agasajaron con una comida de despedida, donde se sonrojó más veces de lo debido. Tampoco estaba acostumbrado a los halagos.
Su primer destino fue en Burgos. Allí tuvo la suerte de ser destinado al puesto de ayudante del fiscal. Así conoció un modo de trabajar en la fiscalía, sin pasar, salvo esporádicas ocasiones, que siempre eran un trauma, por la sala de vistas. Decidió que era su puesto en la Administración de Justicia. Aunque por méritos en algún momento de su carrera profesional pudiera ascender a fiscal, decidió que siempre se quedaría como ayudante de fiscal.
Los cinco años que vivió en Burgos, lo hizo en la zona del barrio de las Huelgas, un poco alejado del Palacio de Justicia, pero una de las zonas más hermosas de la ciudad castellana, donde más tranquilo se vivía, una de las zonas donde el tiempo y la historia aún no habían sido invadidos por la modernidad. La campana del monasterio de monjas, muchas veces era el único contacto que tenía con la vida exterior. Continuó con su afición al cine, pero como las salas burgalesas no eran como las madrileñas, acabó por hacerse con una muy buena colección de películas en vídeo con las que pasaba muchas horas de sus tardes que transcurrían lánguidas, como el Arlanzón a su paso por la Isla. Pasear por el Espolón tampoco le disgustaba, sobre todo en las tardes soleadas, que no cálidas, del otoño burgalés.
En Burgos se hubiera quedado por más tiempo del que se quedó, pero en 1998, recibió una llamada de don Lucas.
A medida que habían pasado los años, las visitas a Euritmia se habían convertido en prácticamente protocolarias. Aunque su madre dijera lo contrario, y aunque en el ánimo materno fuese verdad lo que decía, tanto él como ella se daban cuenta que estar juntos implicaba revivir los recuerdos de aquella tarde infantil de la primavera.
Era inevitable.
Acaso el verdadero lazo que les unía. Pocas veces hablaban de ello, pero ambos sabían que se hacía presente en el recuerdo del otro lo más duro de aquellos años. Y sin decírselo prefirieron evitar el mordisco del dolor.
Sin embargo aquella llamada del cura, obligó a que todo cambiara. Laura Enciso había enfermado gravemente y tenía que acudir a su cuidado. A Luis le extrañó que no hubiera sido ella quien le llamara, pero el sacerdote le explicó que había tomado la iniciativa en contra de la voluntad de su madre. Ella no quería que su hijo se enterara, pues conocía que su presencia junto a él, sólo serviría para reavivar los viejos fantasmas que tanto dolor les producían. Sin embargo en el ánimo del sacerdote quedaba la sensación de incumplimiento de su deber si no le comunicaba al hijo ese alzheimer que había hecho acto de presencia en la mente de su amiga.
A pesar de todo, no fue fácil el traslado. En una ciudad como la suya no había muchas plazas de ayudante de fiscal. Dejó pasar los primeros meses, en los que acudía con más frecuencia durante los fines de semana. E incluso estuvo barajando la posibilidad de pedir una excedencia voluntaria que le permitiera abrir despacho propio cerca de su madre.
Hasta el año siguiente no se produjo una vacante en Euritmia a la que pudo optar.
Fueron siete años complicados. Cada día un poco peor que el anterior. El cerebro de su madre iba perdiendo paulatinamente todos los recuerdos de lo que había sido su existencia. Hubo momentos más duros que otros, pero por desgracia para ambos uno de los últimos en desaparecer fue precisamente el del monstruo que le había corroído durante toda su existencia, quizá porque fuera el mejor anclado en su corazón y en su persona.
Luis Prieto se negaba a recordar aquellos años con detalles. Y menos esta tarde en que la lectura de la carta le había traído toda su vida a la palestra, como si fuera una película, a las que era tan aficionado. Por entonces, y a escondidas, comenzó su afición al güisqui. No es que se convirtiera en un alcohólico, ni mucho menos (al menos del modo en que popularmente se entiende el concepto de alcohólico), pero sí empezó a aficionarse a la bebida, porque en los efectos que tres o cuatro copas le producían encontraba el alivio a ese nuevo dolor que se le instauraba en el corazón.
Ser testigo del padecimiento de su madre y ser absolutamente impotente para poder aliviarlo era demasiado para una persona como él demasiado acostumbrada a la soledad y al silencio. Ni siquiera las frecuentes visitas de don Lucas le servían de mucho consuelo.
Al final no le quedó más remedio que ingresar a Laura Enciso en una residencia, donde los profesionales podrían cuidar mejor de su cuerpo. Cuando sucedió tal cosa, de su mente ya nadie se podía ocupar, porque era un yermo asolado, habían desaparecido todos los recuerdos, hasta los mejores que todavía atesoraba con el único amor de su vida, el padre brutalmente muerto en un ataque al corazón, cuando había atropellado a su hijo. Al final del proceso Luis se daba cuenta de que ella, Laura Enciso no le reconocía, su hijo no era él, sino un niño pequeño que había corrido detrás de una pelota de colores.
La única parte positiva de aquellos seis años, fue el reencuentro con su hermano Gabriel, que se había convertido en un rico agricultor, felizmente casado y con dos hijos. Se puso en contacto con él nada más conocer las primeras noticias sobre el estado de salud de su madre, y él se portó como cualquiera espera que un hijo se comporte con una madre.
Gracias a él, el año que tardó en instalarse en Euritmia se hizo más llevadero, pues le procuró una asistenta de su confianza, después de que los médicos desaconsejaran un cambio de domicilio. Una modificación tan drástica hubiera acelerado aún más el deterioro de su memoria. Gabriel acudía al lado de su madre casi todos los días y con ella pasaba buena parte de las tardes.
Sin embargo su madre nunca reconoció delante de él que había tenido otro hijo, además de su añorado Luis.

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46 comentarios:

Mercedes dijo...

La vida de Luis, al menos hasta sus treinta años, no ha sido nada fácil. Parece que el amor no termina de quedarse en su vida, perder a Paloma debió ser una nueva decepción que forjara aún más su introvertido carácter. Siempre aliviando su dolor entre los libros. Imagino que esta era una buena manera de abstraerse de la falta de afecto que rodeaba su mundo.
Después de Madrid, Burgos, y ahora vuelta al hogar de la infancia con una madre que es lo menos parecido a la que recordaba. Tal vez ahora los libros ya no son suficientes para paliar su dolor y ha tenido que buscar ayuda extra: tres o cuatro copas de güisqui para sus momentos de soledad.
De la cara seguimos sin saber nada, pero es claro que contiene una información que le ha causado un gran impacto y le ha devuelto a su infancia más dolorosa.
Sigo tu interesante historia y bien escrita historia. No me perdería el final por nada del mundo.
Un abrazo y hasta la próxima.

Amando Carabias María dijo...

Mercedes:
Lo malo es que el día treinta de abril, cuando se publica la carta, no estarás para publicar tu comentario, ese excelente resumen que nos sitúa.
Ese día "La última vuelta del scaife" será protagonista en Zaragoza.

Aprovecho para darte las gracias en este momento, por haberme otorgado tanta confianza para cuidar de tu Pienso luego escribo durante tu ausencia en tierras aragonesas. Y no sólo eso, haber publicitado este blog en tus comentarios, que ha tenido la inmediata consecuencia de la llegada a Pavesas y cenizas de nuevos amigos procedentes de la lectura de tu novela.

Paloma Corrales dijo...

Aramndo, el protagonista de tu relato me recuerda en cierta manera al señor Meursault (El extranjero de Camus), con su pasividad e indiferencia ante la vida hace casi absurda su existencia, él no ha cometido un crimen, pero vive con ese lacra que su madre le ha inculcado.

Me gustaría que la carta le aportase a Luis algo de liberación, ¿será así? Ya, ya sé que me toca esperar, pero mientras tanto imagino.

Me gusta, definitivamente me gusta.

Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Paloma Corrales:
Para que leamos la carta aún falta dos semanas. El próximo capítulo es el último, como tal, de la historia de Luis.
Creo que has entrado muy acertadamente en el alma de Luis.

Flamenco Rojo dijo...

El alzhéimer…unas de las epidemias de este siglo. Por desgracia tengo relativamente cerca un conocido con esta enfermedad, es el padre de una amiga…Lógicamente estamos sensibilizados con el tema y quiera que no te informas sobre la misma. El alzhéimer no tiene cura, pero sí existen tratamientos paliativos que ralentizan la progresión de esta enfermedad…Como demencia que es y en tanto que ésta va relacionada con el envejecimiento, unos hábitos sanos es la mejor situación para alejar la demencia. Es imprescindible para tener una tercera edad sana seguir ciertos pasos…Alimentación sana que evite la obesidad y la hipertensión arterial…el ejercicio físico, caminar unos tres kilómetros al día beneficia al cuerpo y a la mente, pues aumenta el riego cerebral y dificulta la atrofia que trae la edad…Y tan importante como las anteriores mantener la mente ágil con alguna actividad, construir puzles, jugar a las cartas o al ajedrez, escuchar la radio, hacer crucigramas, sudokus, pintura…y comentar los blogs de los amigos como el de vos Amando. Ea, a cuidarse que ya no somos unos niños.

Buen fin de semana.

Pd.- A esta casa se están asomando estos últimos días nuevos amigos que a lo mejor no les suena la ciudad de Euritmia. A ver si lo digo bien y si no me corriges escribidor…Es una ciudad imaginaria que se asemeja mucho a una real y que es capital de una provincia de España que está rodeada por las de Valladolid, Burgos, Soria, Guadalajara, Madrid y Ávila.

catherine dijo...

La madre que vivía en sus recuerdos ahora no se acuerda de nada. ¡Qué ironía!
Pepe, no quiero quitarte las ilusones pero hay gente con una vida física y intelectulamente sana y que no se evita la maldita enfermedad. Pero ¡quedemos todos en el blog, sí!
De la carta ya me he olvidado...
Creo que hoy vamos a hablar del Alzheimer porque influye mucho sobre toda la familia, y así seguimos hablando de Luis.
Buena idea la tuya, Amando, otra vez se mezclan el recuerdo y el olvido.

Verónica dijo...

¡ Hola Amando ! intentaré en ponerme al día en este gran relato. Es muy interesante lo que he leído.
Feliz día amigo
Un abrazooo

Isolda dijo...

Bien, bien, Luis ya esta en Euritmia ejerciendo, es decir ya queda menos para terminar su historia y enterarnos del contenido de la carta. Del alzheimer, como dice Catherine, nada que no sepamos. Mejor nos quedamos con la intriga. Creo que por una vez, me va a dar pena que llegue el 30 de abril! Es un relato estupendo, Amando y compruebo una vez mas, como Flamenco Rojo esta atento a los detalles, asi todo el mundo puede situar Euritmia.
Besos nuevamente intrigados.

Amando Carabias María dijo...

Antes de contestar a los contertulios que tienen opinión pendiente de respuesta, quería agradecer públicametne a Alena Collar que en su blog haya enlazado el vídeo que yo he subido a Pavesas, con la intervención completa del Sr. Jiménez Villarejo en la Universidad Complutense de Madrid, el otro día. Convendría escuchar los diecinueve minutos de este vídeo para después poder opinar sobre la oportunidad o no de sus palabras, que tanto revuelo están causando.
En parte viene a cuento con la carta este comentario, pues no debemos olvidar que Luis es ayudante de fiscal, por tanto su profesión de la que en realidad no se habla en el relato, es esa, la de representar al ministerio público, en defensa de la legalidad, frente a la acción de la delincuencia.

Amando Carabias María dijo...

Flamenco Rojo:
Es así como dices, pero tampoco, por desgracia, se trata de una solución exacta.
El conocimiento de esta enfermedad todavía no es muy amplio (a pesar de los innegables avances que se hacen cada día), y creo yo que este desconocimiento es lo que genera la inexistencia de tratamientos curativos y, como bien señalas, se avanza únicamente por el camino de la ralentización de su proceso.
Todos conocemos, y cada día más, personas que enferman de Alzhéimer.

Has explicado perfectamente qué es y dónde está Euritmia, y para mayor conocimiento de la misma, vuelvo a indicar que quien lo desee puede solicitarme un ejemplar de "CUENTOS DE EURITMIA. NOVELA DE UNA CIUDAD" Dirigiéndose a mi email que está en el lateral derecho del blog, nos pondremos de acuerdo.

Amando Carabias María dijo...

Catherine:
Verás, como ya sabe, espero, quien tiene que saberlo, cuando escribí el relato no me di cuanta o no sabía a ciencia cierta de la enfermedad de un familiar de una persona muy allegada.
Anoche mientras corregía la entrada antes de su publicación, y para evitar en lo posible una punzada dolorosa en alguien tan sensible, intenté cambiar esta parte del relato, aunque me hubiera llevado a modificar el próximo capítulo y quién sabe si parte del contenido de la carta, no lo fundamental.
Pero fue imposible.
Completamente imposible.
Precisamente por lo que dices con tu habitual sagacidad: "La madre que vivía en sus recuerdos ahora no se acuerda de nada. ¡Qué ironía!" y concluyes: "(...)
otra vez se mezclan el recuerdo y el olvido."
.

Amando Carabias María dijo...

Verónica:
Gracias, Verónica. Espero que te puedas poner al día, aunque reconozco que después de trece entregas quizá te cueste, aumque tienes una semana para hacerlo.
Como descubrió hace poco Paloma, a quien también conoces del blog de Mercedes, leído seguido, sin las interrupciones semanales, parece que también gusta.

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Es cierto, bien poquito nos falta ya para concluir este relato.
En realidad nos falta un capítulo, y luego el colofón, carta incluida.
A ti dices que te da pena, a mí lo que me da es otra cosa.
Pero a partir del día treinta hablamos.

Marina Fligueira dijo...

Es ficción pero bien pudiera ser realidad... Luis no acierta con el amor, pero tampoco es muy activo- en este punto! Aunque el amor surge... no hay que buscarlo precisamente- ó, eso es lo pienso. Voy siguiendo esta historia como algo real... y me apena mucho Laura Inciso- con esa enfermedad. Al ladito de mi casa, tengo una vecina que sufre ese padecimiento, triste muy trste, para ella y para sus hijas. Muy interesante este capitulo. Un besote. Ser felices.

fiaris alfabeta dijo...

amigo parece que aqui en este relato he llegado tarde pero ya habra otros que podré seguir desde el principio,cariños

maririu dijo...

Bueno, la primera gran enferma de Alzheimer(no confundir con senilidad) que me llamó la atención fue Rita Hayworth, si miráis su biografía veréis que antes de los 20 años era morena con la cara redonda, que cambió de lengua, de país, que entre su padre y su primer marido la hicieron pelirroja y con la cara larga se operó o la hicieron operarse de los maxilares para ello pensé que no era extraño que perdiera toda traza de personalidad porque el Alzheimer es eso no tener la más mínima noción de quien somos y a veces perdemos hasta la manera de comer o de andar.( El senil se acuerda de su pasado o de su identidad )
Flamenco ya veo que pintando luchó con lo que me gusta luchar.

maririu dijo...

gracias por el video Amando

Amando Carabias María dijo...

Marina Fligueira:
Por desgracia todos tenemos algún conocido más o menos allegado, que ha padecido o padece semejante enfermedad. Gracias por tus palabras. Parte de la intención de este texto es que pareciera real.

Amando Carabias María dijo...

fiaris alfabeta:
Seguro que habrá más oportunidades, y ahora que lo dices, debería plantearme la escritura de otro relato por entregas, quizá no tan largo, para las siguientes semanas.
De todos modos, supongo que mientras no quemen la red, como dijo Mercedes, aquí permanecerá esta historia dando vueltas.
Gracias y un beso.

Amando Carabias María dijo...

maririu:
Como siempre bien ilustradas y atinadas las palabras.
Es verdad que el alzhéimer es mucho más, que la senilidad, y que no se puede confundir un leve deterioro en ciertos recuerdos u otro tipo de circunstancias quizá sólo consecuencia del propio deterioro natural de nuestro organismo, con la conversión en un páramo asolado de nuestro cerebro que en los casos más graves concluye en lo que dices.
De todos modos reitero algo que dije en una de mis primeras respueas: como casi todo lo relacionado con el cerebro (en todos sus niveles: orgánico, funcional, cognitivo, etcétera)a la ciencia le queda mucho por avanzar, y eso que ha avanzado muchísimo.

El vídeo, que como he dicho lo enlazó Alena en su blog, me parecía necesario en este espacio, ya que el debate que se ha originado sobre el asunto no ha sido pequeño y además muy interesante.
Me ha gustado comprobar que algunas de tus tesis también forman parte de los argumentos del ex-fiscal jefe anticorrupción. (Se trata de ex-fiscal, por razón de su jubilación, no por otra causa. Sé que tú lo sabes, lo digo por si alguien lee esta respuesta y desconoce ese detalle).

maririu dijo...

lo he escuchado intento enlazarlo en mi blog en el que tengo un post empesado sobre el asunto desde hace tantos como está publicado el de las elecciones francesas y al principio no me atreví a publicar porque me sentía muy sola y luego los acontecimientos se me adelantaron y ahora la conclusión será lo contrario (quizás) del debut, gracias ese acto(el de Alena, el tuyo y el de Jiménez Villarejo) y tantos parecidos.
El intento de enlazarlo es intento no lo consigo por el momento.
Le reconforta a una, que esa autoridad (y también Semprún 9 llegue a las mismas apreciaciones.
Los que lo vivimos sabemos o sentimos cuando asoma la Bestia

catherine dijo...

Gracias Amando por el enlace al discurso del fiscal "bien argumentado y dicho con la mayor calma aparente pero con toda la indignación conveniente". Transcribo lo que escribí en el blog de Alena donde lo escuché.
Habla de justicia, justicia en nombre del pueblo. Son pocos los que presantaron la denuncia, los otros Españoles son demócratas.

Odiseo de Saturnalia dijo...

Te he leído de la mitad hacia atrás ya que llegué tarde... luego me puse al día, y ahora espero un desenlace.

Me da la sensación de que algún personaje se ha ido haciendo... como si cambiara con lo que rodeaba al autor mientras lo dibujaba.

No me hagas mucho caso, es una apreciación personal y sin importancia. Por eso, esperaré...

Un abrazo.

Gaspard dijo...

Sólo quiero decir que lo cortés no quita lo valiente. Da igual que sea Manos Limpias o la Falange quien haya iniciado el proceso. Garzón ha cometido, para saciar su egolatría, innumerables chapuzas procesales en Euskadi, ha manchado el nombre ya de por sí sucio de la Justicia española en Euskadi, e inició el proceso judicializador de la "memoria histórica" a sabiendas de su inutilidad y de que se estaba saltando los procedimientos establecidos. Estos jueces, Garzón, Marlaska, el del 11-M, son un peligro por sus poderes extraconstitucionales, por su arbitrariedad y su sensación de no tener que rendir cuentas a nadie. Si Garzón es inhabilitado, me alegraré, aunque se alegre también la Falange o el fantasma de la Ópera.

Ángeles Hernández dijo...

¡Vaya sorpresa!

Leo un relato con principio y fin, tan contenta, me pongo a escribir un comentario y descubro que es el enésimo de una serie. Espero tener paciencia y abordar poco a poco lo previo para poder disfrutarlo mejor.

En cuanto al Alzheimer, lamento comunicar que na de na. O sea que al que le toca le toca y que , por el momento sólo contamos ( no ocnfundir con demencia senil) con un tratamiento paliativo gracias a un fármaco que mejora levemente la cognición, y un diagnóstico precoz para ir creando rutinas que faciliten la vida del enfermo y sus cuidadores. Todos esperamos ansiosos el día en que se descubra un remedio más eficaz que la espera y las medidas para facilitar la convivencia y evitar otros males asociados.
En cuanto a la prevención: No está nada claro que se pueda hacer algo realmente eficaz. Yo por si acaso me cuido , leo mucho, escribo, aprendo un idioma, toco el piano pero... , esta enfermedad es aún una gran desconocida, muy grave e inexorable.

Euritmia. Supongo que le habrás puesto el nombre a propósito, para citar un lugar en el que hay un buen ritmo, o en el que se puede llegar a él.

Por lo que veo, el protagonista tiene una historia muy difícil desde su infancia y se siente responsable de la muerte de su padre. Es un hombre tímido que no gusta de exhibirse en el estrado, pero estudioso y meticuloso. Ha sufrido por amor ¿quién no?, ya llegaré a ese capítulo, de delante hacia atrás.

Es casualidad y me ha impresionado este regreso a Euritmia: el día tres de mayo y después de pasar dos días en Zaragoza, comienzo a trabajar en mi Euritmia, el pueblo donde nací y viví durante 18 años y del que salí hace treinta y cinco. He seguido yendo dos o tres veces al año, pero siempre de visita a casa de mis padres. Me han concedido una comisión de servicios, de momento por unos meses, que he solicitado para cuidar y ayudar a mis padres que actualmente no pueden estar solos como hasta hace tres meses.

Nuestra esperanza es que , al menos "el jefe" se recupere, y en una temporadita puedan volver, más o menos ayudados, a ser autónomos.

Estoy un poco tocada. Hoy no me extiendo más.

Ángeles Hernández dijo...

Y ya nos apañaremos Mercdedes y yo para leer ñala carta

Amando Carabias María dijo...

maririu:
De nada, maririu. Me parece de rigor poder hablar conociendo no sólo el texto, sino el contexto.
Cuando tengo dificultades para insertar un vídeo, simplemente dejo la dirección del enlace. Ya sé que para el lector es un paso más, pero quien esté interesado seguro que marca la dirección y entra.
(Sigo esperando la traducción de tu último post. Ya sabes que el francés y yo estamos mal avenidos, por mi culpa, por mi grandísima culpa...).

Amando Carabias María dijo...

Catherine:
Muchas gracias por tus palabras que son tan atinadas, a mi modo de ver. Me remito a lo que acabo de responder a Maririu, me parecía conveniente dar la posibilidad de que todo el mundo escuchara.
Quizá por muchas circunstancias todas muy loables, funcionemos en exceso con los titulares de la noticia que vienen a ser el resumen, de un resumen... (y eso cuando están bien redactados).
Gracias por tu fidelidad

Amando Carabias María dijo...

Gaspard:
Lamento discrepar, como ya se ha desmostrado, sobre este asunto. Que Garzón, Marlaska y Bermúdez sean jueces estrella, quizá no tenga tanto que ver con su forma de ser, sino con el puesto que ocupan en la judicatura y el tipo de asuntos que tienen que juzgar en función de esa ubicación en el escalafón. Se trata de asuntos, en la mayoría de los casos, de tal importancia que preocupan a muchos ciudadanos, en todos los sentidos, y por tanto son objeto de la atención de la prensa.
Que Bermúdez, Marlaska o Garzón hayan cometido o no errores en su trabajo, no lo puedo asegurar, pues mis conocimientos en la materia son nulos.
En todo caso y sin entrar en las cuestiones que estás valorando pues nos llevaría a un debate diferente, en el que no voy a entrar, diría que no siempre el fin justifica los medios.
Interpreto (quizá erroneamente) que lo que te interesa es que Garzón sea inhabilitado pues según lo que dices no hay tres razones, sino decenas para ello.
Sin embargo a mí me preocupa lo contrario. Me preocupa y mucho quién mueve los hilos de ese deseo no ocultado de inhabilitación.
Que Manos limpias está controlado por Falange no es descubrir ningún secreto. Y eso es lo grave.
Y sinceramente me extraña lo que dices, porque creo que al monstruo no conviene alimentarlo, y últimamente ha recibido demasiado alpiste.

maririu dijo...

Amando no sé de que post hablas porque las traducciones siempre van con el post y hace no sé cuantos que no dejas comentario
Cuando estoy en España casi siempre empiezo en español y al revés pero hay traducción salvo que me haya saltado alguna.
¿El blog de Alena es La bitácora o otro?
Alena perdóname pero tuve otra dirección pero no la encuentro.

Amando Carabias María dijo...

Ángeles Hernández:
Ojalá que en estos tres meses 'el jefe' recupere su autonomía y que todo vaya bien con tu regreso a tu Euritmia particular...

Euritmia es la ciudad que tanto se parece a la que habito y que me he construido para situar allí buena parte de mis relatos y novelas. No por nada especial, sino porque es un modo de situar estas historias en cualquier parte del mundo. En un lugar más o menos imaginario. Se trata de una ciudad con sus leyendas y sus tradiciones, con su presente, con su carga de población provinciana y sumida en cierto aire de somnolencia algo pacata, al menos aparente, porque en verdad que pasa de todo como en todas partes.
Eso sí se trata de una ciudad bellísima, una pequeña porcelana delicada y frágil.

Creo que a todos nos ha venido bien tu explicación sobre el alzhéimer, aunque sea un poco descorazonadora.
Tus palabras, además, me empujan a una reflexión que en apariencia tiene poco que ver con este relato, pero siempre que sale la cuestión es algo que pienso. ¿Por qué no se destinan muchísimos más medios para la investigación?
No digo yo que se destinen pocos, no se trata de eso. Sino de pedir que haya más. Aún más. Sí, más, muchos más.
No es que pretenda yo, a estas alturas, solicitar la vida eterna en la tierra. Sé que los organismos tienen una fecha de caducidad (por suerte oculta para el usuario), y que si no es por una causa será por otra y acabaremos muriendo.
Pero creo que saber esto, no es un obstáculo para que se trabaje por aliviar ciertas cuestiones: y aliviar el sufrimiento que produce esta dolencia no sólo en el enfermo (al menos hasta un punto del proceso), sino en los allegados, no es mala excusa para avanzar en las terapias que luchen contra esta enfermedad.

Amando Carabias María dijo...

maririu:
Ahora revisaré mis enlaces y veré, pero juraría que hay una entrada tuya que no he visto en español. Pero a lo mejor no me ha saltado aquí en el blog.
Alena maneja ahora dos blog: su bitácora y Recreaciones a destiempo de carácter más personal y 'literario'. Es en la bitácora donde tiene enlazado el vídeo. Pero no está en ningún artículo, sino que hay que buscarlo en hacia abajo, en la columna de la derecha, si no me equivoco.

Amando Carabias María dijo...

maririu:
Tenias razón, para variar... 0_0
Acabo de dejar el comentario. Claro, como no cambiaba el título, no sabía que habías colocado la traducción...

Amando Carabias María dijo...

Odiseo de Saturnalia:
Glubs... Me he saltado el orden. Me sabrás perdonar...
Espero que al final del relato se puedan establecer este tipo de debates, sobre todo para que ayuden a perfilar el relato y mi tarea. Ya ves la cara que tengo, jeje...
Bueno, creo que tienes razón, que los personajes se han ido haciendo a medida que se ha progresado en la redacción, y esto, en principio, coincide con la propia existencia.
Tu apreciación es muy interesante.
De todos modos el personaje de Gabriel hubiera merecido un poco más por mi parte, pero me atrapó el núcleo de la historia que es la vida de Luis.
Un abrazo.

Gaspard dijo...

Primero, perdón por haber entrado como un elefante en una cacharrería. Quien va camino de inhabilitar a Garzón, por unanimidad, no es Manos Limpias. Esa es la cuestión: hubo prevaricación, sí o no, y los fines no pueden justificar los medios. Luego, Manos Limpias es otra cosa. Vicenç Navarro no lo entiende así, pero Carlos Taibo, por ejemplo, sí. Después pidamos la ilegalización de Manos Limpias; que se consiga o no, también, es otra cosa; seré el primero en firmar una petición en ese sentido.

En segundo lugar, cuando termine La carta, creo que dijiste el 30 de abril, daré una opinión global. Me está gustando, seguro que me gustará más el final el 30 de abril. Lo diré ya desde Mullaloo, si la nube me permite volar hacia esos lares.

Mercedes dijo...

Síiiiiiiiiiiiii, tú no te preocupes que no me quedo sin saber lo que pone la carta ni loca. Lo mismo le digo a Ángeles que me lo cuente, jejejeje... De todas formas, si no tento oportunidad de leerla en Zaragoza, la leeré a la vuelta. Faltaría más.
Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Gaspard:
Ojalá que estés equivocado. Hay muchas opiniones y no todas son unánimes.
No va a ser fácil que se demuestre el cobro de las comisiones, ni que haya incumplido la ley con las escuchas, ni mucho, menos que haya prevaricado con la aplicación de la ley de la memoria histórica.
Proteger a las víctimas y ampararles en sus derechos es un derecho reconocido en los tratados internacionales.
Veremos.

Sí, el treinta de abril acaba este relato, y ese día la famosa carta verá la luz. Espero que la nube no dure tanto como para que no puedas tomar el vuelo y llegar a tu destino.
Un abrazo

Amando Carabias María dijo...

Mercedes:
Ángeles te la leerá seguro.
Para esos días es que tengo trabajo, jeje

Maria Sanguesa dijo...

Bueno, por fin puedo escribir aquí, me siento muy contenta por algo tan sencillo como estar conectada desde la casa de mi madre, en Valencia. Este capítulo me trae una cierta identificación con LUIS, no le sale un amor que le corresponda felizmente, y su madre tiene una enfermedad como el Alzheimer... las dos cosas se asumen con naturalidad, forman parte de la vida. La primera fastidia bastante, pero siempre piensas que mejor solo que con alguien que no te merezca. La segunda es una faena, una vez que te mentalizas de que no tiene remedio hasta encuentras su parte buena, los recuerdos dolorosos se esfuman y se deja de sufrir y, además, cada vez que te besan o ves algo hermoso es como si lo estrenases... lo sé, os referíais a mí con un poco de preocupación. No hay motivo, este capítulo me parece muy humano y muy creíble. Me ha gustado mucho (en su totalidad), hace que el personaje de Luis se mueva dentro de los parámetros que su evolución requería. Y, la verdad, ya va siendo hora de saber qué es lo que dice la carta... yo sí que estoy deseando que llegue el día treinta, la curiosidad me puede. Un fuerte abrazo escribidor y queridos amigos...

Amando Carabias María dijo...

María Sangüesa:
Ahora tus ausencias serán menos ausencias.
Muchas gracias por tus palabras, y no me refiere a las valoraciones literarias, que dadas las cirucunstancias me importan bastante menos.
Un beso.

Abuela Ciber dijo...

Tal vez sea la edad, pero me estremece la tristeza y desolacion que acarrean años avanzados en la vida de una persona y de su entorno.

Cariños y buena semana!!!!

Amando Carabias María dijo...

Abuela Cíber:
Los años no tienen por qué ser un lastre imposible de llevar. Algunas veces sí, pero mientras llega ese instante mejor disfrutemos.
Mejor que sufrir por anticipado.
Además, con las tortitas que te prepara tu nuera...

Ángeles Hernández dijo...

Tras imprimir los trece capítulos, los he ido leyendo es tarde. Ya dispongo de toda la información excepto de...
el secreto que guarda la carta.

He de sedimentar todo lo leído y espero poder hacer un comentario resumen de lo que para es más significativo.

Ahora, ya puesta al día, seguiré con interés el resto, y aunque sea con esta PDA de la que hoy me sirvo, el 29 leemos la carta del malo en la capital de Aragón.

Ángeles Hernández dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ángeles Hernández dijo...

LO PROMETIDO:

¡Pues ya fue mala suerte! , ay que pena por Dios. Duelo de dos o tres años, antidepresivos , psicoterapia bien reglada y todos tan felices aunque… entonces, ¿habría sido Luis tan buen estudiante?, ¿sería fiscal tan joven? ¿leería tanto y amaría tanto el cine? O se habría quedado en Euritmia con su hermano o peor aún de empleado del hijo del empleador de su padre, su rival.

Y esa rivalidad tan destructiva , ¿fue antes o después del accidente?, porque quitar una pelota a un compañero, siendo un niño un poco consentido tampoco era tan grave. Sí lo fueron los desprecios posteriores, sobre todo el encuentro con la enamorada . Y el accidente ¿fue culpa del azar o alguien lo provocó por razones que quizás aparezcan en la carta?.

Los futuribles son innumerables.Pasó lo que pasó, y al fin y al cabo, con sus propios recursos salieron adelante. Gracias a los exámenes de Luis su madre fue superando las crisis de fantasma nocturno y al final el cura psicoterapéuta consiguió que fuera una anciana más o menos dichosa.

Luis disfruta de un futuro que nadie del pueblo habría supuesto para él y auque es una persona tímida e insegura en los afectos, tampoco se ha cerrado las puertas a intentar encontrar el amor. Su corazón vibró en dos ocasiones.

Disfruta con su trabajo, es brillante en lo que hace, tiene aficones que le nutren . Se considera un poco raro, pero dentro de su rareza se las va apañando. Todos tenemos nuestro lado oscuro, ese que no nos gusta y que quisiéramos borrar de un plumazo. Pues somos hijos de nuestra historia vital, más o menos introvertidos, más o menos exitosos y con más o menos suerte (buena o mala) A simple vista, la vida y proceso del protagonista, no llaman la atención por ser especialmente escandalosos o intolerables.

Sólo él , su madre, y el autor de la carta ( y nosotros espectadores pasivos de la historia) sabemos que hay una herida muy profunda en esa biografía, la herida de la culpa de que , porsu mala cabeza fue responsable de la muerte de su padre y de la agonía en vida de su madre. Y aunque él se diga :”yo no fui”, no opina lo mismo el alma en pena de las noches de su infancia e incluso, si algo importante no da un giro a sus recuerdos , quizás el mismo acabe creyendo que su excusa es sólo eso: una excusa.

Un hombre de personalidad introvertida y poco dado a exhibirse , tiene tantas posibilidades de existir en el rango del espectro de la personalidad, como el exhibicionista que no cesa de hablar y de buscar protagonismo sin profundizar en nada de lo que hace. Son los dos extremos, en el límite de lo considerado socialmente correcto, pero sin salirse de él.
Luis probablemente siempre habría sido un tipo serio y poco juerguista.Esa faceta se ha visto exagerada por su historia de vida. Otro hubiera reaccionado de diferentemanera ante los mismos hechos. Él ha elegido la culpa y la sensación de que está suplantando a su padre, que nunca debió morir por su causa. Mientras no supere emocionalmente esa tortura , aunque la razón lo exonere, no podrá encontrar un equilibrio emocional. El de dentro, porque por fuera, tampoco se muestra como un impresentable.
Estoy segura de que la carta le ayudará a encontrar la coartada perfecta para conseguir su absolución. No aventuro hipótesis por temor al ridículo.

El ayudante del fiscal merece encontrar su paz interior. Lo ha intentado con todas sus fuerzas pero la losa que le aplasta es imposible de levantar sin el abracadabra que le dará la clave de algo que ha olvidado y cuyo vacío es sustituido por esa luz blanca de la que nunca puede pasar.

La carta, ahí descubrirá el secreto. Puede ser incluso un pequeño detalle, una frase, una palabra.Ni siquiera estoy segura de que la ayuda de Eladio vaya a ser directa, consciente y voluntaria, pero estoy "casi convencida" de que será.

Si mi planteamiento es equivocado , al menos mi teoría me gusta, y mientras voy escribiendo y reflexionando, voy aprendiendo y disfrutando.

Gracias Amando.

Amando Carabias María dijo...

Ángeles Hernández:
La verdad, no sé cómo agradecerte el esfuerzo. Al menos el esfuerzo triple que has realizado:
1)Te has leído la historia del tirón.
2)Has trazado un perfil psicológico de Luis realmente prodigioso.
3)Has desentrañado el meollo de la historia abriendo al tiempo distintas posibilidades para que piensen el resto de amigos.

Obviamente tus conocimientos médicos sirven para la prescripción del tratamiento a Laura Enciso. Sin embargo hacia 1970, o poco antes que es cuando se produce el fatal accidente, aunque ya existieran semejantes tratamientos (supongo que sí), la mayoría de la gente, como bien sabes, no acudía a los psiquiatras, porque pensaban que hasta allí sólo acudían los locos; es decir que una depresión no existía, salvo capricho de quien decía padecerla.

La razón de la inquina de Elado a Luis es el misterio de este realto, y supongo que se desvelará en su momento.

Sobre el futuro del texto (del que ya queda tan poquito) no diré nada, ni siquiera sugeriré el grado de aproximación o lejanía sobre tus vaticinios. Es sólo cuestión de esperar.

Aunque me da igual, pues lo de pueblo me encanta, Euritmia es capital de la provincia de su mismo nombre, por tanto ciudad, fundada en pretéritas épocas por Acela, reina celtíbera, gracias a cuyo sacrificio se construyó el famoso puente de la ciudad, muchos siglos antes de que se elevara su catedral, joya del gótico, tan hermosa que un escribidor la ha hecho pasar a la memoria colectiva como la Esbelta Dorada...

Un beso.