martes, 28 de abril de 2009

MÉXICO


Acabo de leer que la OMS ha elevado el nivel de alarma por causa de la peste porcina hasta el cuatro. Lo cual, por lo visto es muchísimo. También acabo de leer que un fuerte terremoto 5,8 en la escala Rittcher ha sacudido México.
Pablo Ordaz comienza así una magnífica crónica sobre la cuestión que publica El País digital :

La ciudad de México está en silencio, escuchándose a sí misma, sintiendo el ritmo de su respiración bajo los trozos de tela azul. A esta ciudad, que no se amilana ante nada y ante nadie, se le está empezando a notar el miedo en los ojos. Sólo en los ojos. Porque la sonrisa, que es su orgullo y su reclamo turístico, hace dos días que quedó sepultada bajo unas mascarillas que ya usan casi todos, desde los guardias de tráfico hasta los incombustibles mariachis nocturnos de la plaza de Garibaldi.
Una amiga con quien me escribo, y a la que conozco como Lectora de Poesía, ha escrito en otro lugar que le han dicho sus amigos de México que tienen vacaciones obligadas, que se han suspendido las clases no sólo en el DF sino en toda la República por causa de la Pandemia hasta el 6 de mayo. No hay lugares públicos abiertos: ni cines ni teatros ni museos ni iglesias (...). Las calles están desiertas y no hay bares ni antros ni nada abierto. Y, claro, una ciudad así es horrible. Le recuerdan que la gripe española en los años veinte mató entre 40 y 100 millones de personas. Y acaban sus amigos escribiendo esto de modo textual:

"El asunto no es ninguna broma, a ver dónde llegamos los mexicanos con nuestra gripe porcina. Sólo queda estar en casa, leer, escribir, y mirar la tarde; como mucho salir a pasear al perrito”.
Siento que esta desgracia necesita de un abrazo solidario, de una especial mirada atenta. En España se sigue con atención la evolución de esta pandemia, y en este rincón, por más motivos.
Por muchos motivos.
Uno de ellos es saber que muchas de los ojos que depositan con cariño y ternura sobre estas letras se asoman desde aquella República tan querida.
Es difícil imaginar vuestras calles bulliciosas y animadas, vacías de pronto. Es difícil asumir que las víctimas hayan aumentado de modo tan rápido. Es difícil calibrar el miedo que sentirán vuestras miradas por causa de este enemigo invisible e irracional...
Espero, de todo corazón, que todo quede controlado en pocos días, que se trate de una gripe que no origine más víctimas de las que ya ha originado, que, como aseguran los que saben de esto, la cura sea eficaz.
Ya ha provocado excesivo dolor, muerte excesiva este virus que no conoce de fronteras.

En Libertad bajo palabra Octavio Paz dejó escrito este poema, que es casi premonitorio de lo que ahora debe estar sucediendo en ese territorio amado.
LA CALLE
Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí también las pisa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está obscuro y sin salida,
y doy vueltas y vueltas en esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie.
Desde este lugar de la meseta castellana, pero unido a vosotros de todo corazón y con todo el corazón, un fuerte abrazo y el ferviente deseo de una pronta solución.

8 comentarios:

Adrian Dorado dijo...

Inmediatamente que me enteré de la pandemia me abordó el recuerdo de La Crónica de la Ceguera de Saramago. Espero que no lleguemos a tener que ver las miserias humanas que tan bien contara en ese libro el portugués.
Deseo que sea solo un mal sueño que podamos controlarla cuanto antes.

Amando Carabias María dijo...

ADRIÁN: Recuerdo compartido, que no he usado en esta entrada por no convocar a los hados fatales. Y espero lo mismo que tú. Sobre todo que sea cierto que el tratamiento es eficaz. Nuestros hermanos mexicanos no necesitan más sufrimientos.

S.C. dijo...

Muy fuerte.
Cuando quieran (los virus, el planeta, quién sea) nos exterminan.

Amando Carabias María dijo...

S.C: Espero que no sea así, espero que no les dejemos. Con los virus lo mismo no se puede, no conocen de fronteras, ni de protocolos, ni de órdenes, pero con los que mandan, ¿no podremos?
En México, además, son muy corajudos.

Una Lectora de Poesía dijo...

Muchas gracias por tu solidaridad con ese gran país hermano: México. El post de hoy tiene un tono solidario, hermano, humano. En un mundo mediático tan contaminado por mensajes banales, zafios y demás basuras mediáticas, reconforta recibir noticias tan entrañablemente humanas como las tuyas. Respecto al México de hoy, diría que “llueve sobre mojado”, o “al perro flaco todo son pulgas”, por lo del terremoto de ayer. Parece algo kafkiano, una absurda, irónica “contradicción cósmica”. Los mexicanos se cuidan y protegen de la gripe porcina en sus casas, y llega un nuevo terremoto que les asusta y les hace salir a las calles.

La OMS ha elevado el nivel de alerta del 3 al 4 (recordemos que Alerta no es Alarma), lo que se traduce en que dicho Organismo, y el Mundo en general, se implicarán más, con mayor esfuerzo e interés en el problema de Salud que azota el país azteca.

Me pregunto por qué México no informó antes del brote del virus, y por qué dicho virus ataca con mayor virulencia en México que en USA cuando ambos países comparten una frontera mayor que la del Imperio Romano: 3.000 kilómetros.

De otro lado, me pregunto por qué el Primer Mundo cuando a él le interesa, cuando le conviene a él, coordina dinero y esfuerzo para frenar lo que sea, en este caso la gripe porcina. Por qué el Primer Mundo no se implica de igual modo en la lucha contra el hambre, la malaria…Tal vez, es posible, porque África, por citar un lugar muy querido, nos queda lejos, física y emocionalmente. Lo malo del asunto no es sólo que África se encuentre muy lejos de nosotros emocional y geográficamente hablando, cuanto que económica y políticamente estamos muy en su interior, devastando sus riquezas materiales y humanas. Si te das cuenta, los intelectuales africanos no encuentran problemas de permisos, visados, residencias. No así los hombres de a pie, los emigrantes.

Un día me pregunto sin respuesta: ¿Cómo es posible que cada día mueran en el mundo 30.000 niños por hambre? ¿Es posible leer este triste, injusto e inadmisible dato y continuar el día como si tal cosa?

Duele la ausencia de Solidaridad, la poco sensibilidad con el otro de los que habitamos este imperioso Primer Mundo donde "nada es suficiente porque lo suficiente es poco.

Amando Carabias María dijo...

LECTORA: Bienvenida a esta tu casa. Espero que en ella también te encuentres a gusto.
Muchas gracias por tus aportaciones tan clarividente y llenas de conocimiento real, a pie de calle, por así decir.
Tienes razón, en lo de África. Parece que no existiera, que fuera el fondo trite o invisible de un mundo que vive de espaldas a la realidad.
Prometo que intentaré volver sobre este tema.

Pepe Gonce dijo...

Confiemos en las autoridades sanitarias... Esperemos que controlen la situación... Suerte en las decisiones de la nueva ministra Trinidad Jiménez... Por cierto, la última ha sido el trasladar a sus homólogos el rechazo de España a la suspensión de los vuelos con México que ayer solicitó Francia.

Amando Carabias María dijo...

PEPE: Bienvenido a tu rincón. Se te ha echado de menos. Espero que la Feria vaya de lujo.
En pocos días la situación empeora, aunque a nosotros parezca que nos afecte menos. Confíemos, como dices. Pero los rumores se extienden por México sobre retrasos injustificables en comunicar el brote de la epidemia (parece que la visita de Obama, o eso se dice, 'invitó' a los dirigentes aztecas a correr un tupido velo), y también se comenta (lo podéis ver en el blog de Saramago, al que podéis acceder desde esta misma página) que todo estalló en una granja porcina de una multinacional norteamericana instalada en Veracruz.
No sé si harán caso a nuestra ministra, pero me parece que se ha estrenado con nota. El aplauso generalizado de todos los grupos políticos en el Congreso parece una buena prueba de ello.