lunes, 6 de abril de 2009

MÁS QUE EL BURKA


Es la noche un pedazo de esperanza, que se abre con la luz de una luna que camina hacia su plenitud en pocos días. Es la noche una sonrisa complacida, mas silenciosa, en donde anida el futuro, el mejor futuro.
Quizá tengamos que transitar por lugares aún oscuros y famélicos, incluso es probable que tengamos que verter muchas lágrimas anudados a la soledad y al dolor, pero ahí no está la definitiva meta, ni siquiera un área de descanso.
Por eso, porque el final será un grito de libertad, leer ciertas informaciones como la que acabo de leer en El País Digital es como retroceder a unas cavernas de las que uno nunca debió formar parte.
Parece ser que las necesidades de pactos políticos para llegar a la presidencia del gobierno han obligado al presidente afgano a claudicar ante los chiíes más integristas, la aprobación de una ley basada en sus ancestrales tradiciones. Según la diputada Fawzia Koofi, partes de esta ley atentan contra los derechos humanos.
Ya sé que se trata de otra cultura bien distinta, incluso de otra religión diferente, pero me imagino que desde alguna parte, alguien tendrá que hacer algo.
Transcribo un párrafo de la información del periódico, para evitarnos problemas de interpretación:

La lectura de la ley que hace Koofi, como la del resto de los activistas, es demoledora. El nuevo código niega la necesidad de consentimiento para las relaciones sexuales dentro del matrimonio, aprueba implícitamente las bodas infantiles y establece que las mujeres necesitan permiso de sus padres o maridos para estudiar, trabajar o acudir al médico. A las afganas, les suena familiar: aún no han olvidado las restricciones que sufrieron durante el régimen talibán (1996-2001), cuando no podían salir a la calle sin la compañía de un hombre de la familia.
En todo caso creo que es perfectamente recomendable la lectura completa del artículo que no es muy largo. Aquí os dejo el enlace
En tiempos como estos, donde una parte del mundo invierte capitales ingentes para proteger a determinadas especies animales (lo cual es muy necesario y muy loable), hay ciertos individuos que proclaman desde la religión la utilización de la mujer de ese modo tan abyecto.
Marián, por casualidad, está leyendo ahora, y contándome, Mil soles espléndidos, una novela del escritor y médico afagano Khaled Hosseini que precisamente habla de la convulsa historia de su país desde mediados de la década de los setenta del siglo pasado. También escribió Cometas en el cielo en la que se basó la película del mismo título que tuvo relativo éxito en España, sobre todo porque su banda sonora, compuesta por Alberto Iglesias, fue candidata a obtener un Óscar.
En esa parte del mundo, y quizá en otras, de modo oficial las mujeres son tenidas en poco más que animales de carga, buenas en exclusiva para la procreación y crianza de los niños pequeños.
¿El resto del mundo tendrá que mirar a otro lado?
El camino que desemboca en el futuro, en el mejor futuro pasa por complicados desfiladeros. Esos también hay que atravesarlos.

2 comentarios:

Adrian Dorado dijo...

Las aberraciones contra cualuier ser humano son condenables por mi sin dilación, cualquier sometimiento y por lo tanto desvalorización del otro me rebela, no tolero las reducciones de nincgún tipo, así que sé claramente de que lado estoy. No obstante ello creo que para comprender una cultura y cuando digo comprender no digo justificar ningún acto vil, sino meterse en su sistema de creencias hay que tener mas documentación y conocimiento del qie, por lo menos, yo poseo. También estoy en contra de las sentecias desde ópticas irreductibles que sostengan verdades reveladas tanto de un lado como de otro y menos la tendencia a globalizarlo todo desde una sola óptica o moral.Actitud que veo se está generalizando en demasía.
Un abrazo

AD

Amando Carabias María dijo...

Evidentemente, Adrián, todo tipo de generalización y de juicio moral de las costumbres de una cultura o de una justicia es deplorable, pero creo que en algún punto habrá que poner el límite. Habrá un lugar en el que debamos de ponernos de acuerdo de alguna manera.
Y como sé que me has entendido, también te entiendo.
No seré yo, amigo, quien me vaya a poner en contra de nada del Islam. Pero igual que critico ciertas prácticas o posturas que se producen en algunos sectores de la Iglesia Católica (como la prohibición del uso de preservativo en cualquier caso) también critico otras aberraciones.
Un abrazo.