sábado, 4 de abril de 2009

AL AMANECER

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Se ha levantado con los músculos todavía cansados, tras la agotadora jornada de la víspera, en la que no se recuperó de la anterior, ni de la otra, ni de la del otro día.
El sol todavía no ha asomado, aunque percibo su jadeo que empuja la oscuridad hacia el rincón del oeste.
Tendría que levantarme y calentarle un cuenco de leche para su desayuno, pero hoy tampoco hay leche. Mis lágrimas llenan mi rostro, una mañana más, por eso no me levanto.
Me imagino sus pasos, aún tan pequeños, veloces sobre el camino para no llegar tarde. ¿Cuántos kilómetros hasta alcanzar la puerta...?
Cuando el sol se haya desmayado de nuevo, volverá cansado y me entregará un par de monedas. Le miraré las piernas, cada día más delgadas, y los dedos llenos de las grietas que nunca se cierran.
Antes de que se siente a comer un poco de arroz, que no podré tomar en todo el día, arrimaré su cabeza a mi regazo, como cuando era pequeño, hace tan pocos años; acariciaré su cabello y callaré, porque las lágrimas rodarán aún por mi arrugado y reseco rostro...
Sssh, que él no vea este llanto... Sssh, cantadle una nana, que no oiga este llanto... ni el de ahora, ni el de luego: ¿cómo llegarían sus doce años a la fábrica donde se afana cada día por esas monedas, si escucha este llanto...?
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Os ofrezco este enlace. Se trata de un vídeo cuya duración es de unos veinte minutos. En él se habla de algo que todos, en teoría sabemos: el consumismo es una lacra.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=68474&titular=la-historia-de-las-cosas
No soy ningún experto conocedor de los secretos de la Red. Este enlace nos lo proporcionó ayer, una colaboradora habitual del blog de Juan Cruz, Mira que te lo tengo dicho. Esta colaboradora firma con el seudónimo de Una Lectora de Poesía, y además de su delicadeza y la hermosura de su prosa, tantas veces tan poética, muestra un interés profundo por denunciar la injusticia y sus causas.

2 comentarios:

Adrian Dorado dijo...

Buen microrelato Amando,tristón, pero bueno.
No me hagas caso debe ser que hoy aquí, nublado y gris, se me debe haber colado en el lado mas sensible.O que con los años las injusticias sociales con los pequeñines duelen más. Abrazo

Amando Carabias María dijo...

Espero, Adrián, que no se trate sólo de años para que las injusticias con los más pequeños, más nos duelan.
El trabajo infantil tendría que desaparecer de la faz de la tierra de forma inmediata. Aunque pedir esto es sinónimo de una utopía. Quizá nos toque ser de nuevo realistas y pedir lo imposible como en el 68 francés.