domingo, 23 de agosto de 2009

LA MIRADA

La cabeza de Medusa de Caravaggio. Tomado de Wikipedia
La palabra de cada día 2005.
El camino que serpea.
Abril.

No son los ojos lo más significativo de un rostro, sino la mirada que irradian, como si fuera la brisa del alma.

Hay ojos, o miradas, que se aposentan en la calma clara de la paz, sobre los que uno podría pasar la vida entera, como arrullado.

Hay ojos, o miradas, que invitan a las confesiones desmedidas, a vaciarte sin dejar nada, o casi nada, al buen recaudo del corazón propio.

Hay ojos, o miradas, chispeantes, como bengalas, que atraen como lo hacen las hogueras en la noche de San Juan.

Hay ojos, o miradas, que iluminan los senderos de una vida, como fanales incombustibles situados en lo más escarpado y peligroso de la costa.

Hay ojos, o miradas, transparentes como manantiales serenos que, además de traslucir su fondo, permiten que uno se contemple reflejado en ellos.

Hay ojos, o miradas, sin embargo, que desazonan, que intranquiliza mirar, de los que uno, a pesar de las normas de buena educación, rehuye. Y es peor no hacerlo, porque se nota demasiado el disgusto que supone mantener la propia mirada frente ella; además, el esfuerzo que exige la fijeza del propio mirar es superior al de sujetar a pulso diez o doce kilogramos de lo que sea.

Pero, hay ojos, o miradas, que duele mirar, porque, cuando te has asomado a ellos, descubres el vacío, la nada espantosa, como un agujero negro del cosmos. Esas miradas que atraviesan nuestra corporeidad como si delante de sí tuvieran sólo aire transparente. Esas miradas que parece que se arrojan hacia delante, pero en realidad están en otro tiempo, normalmente pretérito, y en otro espacio, normalmente alejado o inexistente. Esas miradas que describen, mejor que las propias palabras, una escisión interna dolorosa e irresoluble, una escisión que, sin embargo, no llega a ser total, pues hay un delgado filamento hialino y frágil, pero sangrante, que mantiene una leve corriente, o un breve hálito entre los ojos y el alma.

Ves ir y venir esas miradas desde aquel espacio inextricable, desde aquel tiempo remoto, como zarandeadas por un viento de ida y vuelta, como un columpio doloroso. Eres impotente para evitar que esa mirada huya de aquí, de ahora, y quede fijada en el presente. La impotencia, te dices en un murmullo consolador, del que no puede atravesar las pupilas e intentar que ese delgado filamento transparente engruese su volumen, acrezca su superficie de contacto con el hoy.

Te gustaría escapar de esa mirada que va y viene como el tiovivo de la feria, pero sabes que será imposible, porque esa mirada te pertenece y sin ti, ese sutil hilo por el que, de vez en vez, emerge a nuestro presente, se rompería del todo. Rezas y pides el milagro, pero, en el fondo, te sientes peor, porque sabes que sólo quieres que se produzca para poder marchar lejos, sin que la conciencia te muerda inmisericorde en los calcañares del alma. Vives, o mal vives, pero no harás nada, porque sabes que lo que hagas no solucionará nada, salvo alargar más aún la agonía.

12 comentarios:

Gaspard dijo...

Y, ¿qué me decís de los ojos en los cuadros de Kokoschka, Klimt, Schiele o Kirchner? Son muy "expresivos".

En fin, quería compartir con vosotros mi felicidad. He sido abuelo por 14.º vez. Se llama Benoît, es un parisino de pura cepa, y tiene unos ojos preciosos. Lo he tenido en mis brazos. Qué vida esta, te da la muerte y la vida en apenas unos meses.

Buen domingo.

P.D.: Ferran, ya tengo reservado '"Albert Camus et la philosophie'. Me lo leeré a tu salud.

Isolda dijo...

Enhorabuena Gaspard, el nieto 14! "Bendito" él. La vida y la muerte siepre unidas. El primer nieto (ojalá tuviera, 14, pero se quedará la cosa, en un par o tres como máximo),mi primer nieto, como te decía, nació exactamente quince diás después de la muerte de mi marido.
Así que mi mirada en las fotos, eera una mezca muy rara,más bien de tristeza.
Que la mirada es el espejo del alma, es de los tópicos más reales que existen.
Besos y felicidades.

Gaspard dijo...

Gracias, Isolda.
Sí, se dice que la mirada es el reflejo del alma. A mí la vida me ha dejado una mirada triste, pero intento tener el alma lo más alegre posible.

Anónimo dijo...

Hola Pavesas!
Querido Amando y compañía, gracias a mi adorada sobrina Marina puedo utilizar un ordenador "normal" y no el juguete de mi hijo Julio que es un horror.
Sólo me paso para deciros que estoy muy bien, que aquí todo es sol y mar, aire y luz. Que me acuerdo de vosotros y que regresaré el día 4. Mi traje de Sirena está más brillante que nunca, ahora es verde, azul y dorado.
Un abrazo muy fuerte, que me esperan para dar un vueltecita a vela.
Y porsupu...Besos muy abisales, desde Claustropol.

Anónimo dijo...

Ay!!!
Que soy Pilarrrr!!!

Isolda dijo...

Pilar, no me creo que hayas entrado hoy precisamente, por casualidad. Ayer te llamé,porque nos faltaban tus besos abisales y hoy estás aquí.
Pues que sigan disfrutando de Castropol. Muchos besos.

Pepe Gonce dijo...

Me gusta, acostumbro a mirar a la gente a los ojos para aprender de ellas, las miro a los ojos para quererlas como son...Hace 35 años mire a una persona y desde entonces no he dejado de aprender de ella y no he dejado de quererla.

Enhorabuena Gaspard. Joder 14 nietos ya...pero si eres un chiquillo todavía hombre.

Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Gaspard
Me alegro sobremanera de tu renovada abuelía (o como se diga) catorce... Llego ahora de Cariñena, como quien dice, con el eco de una comida familiar en los oídos (la famila de la mujer de mi hermano) y allí donde nos hemos juntado casi cuatro generaciones, la ilusión de los niños, o sea los nietos, era la que ha infundido ilusión a nuestras miradas unas veces cansadas, otras tristes, otras desesperadas.
Lo dicho, enhorabuena, y que la presencia de este nuevo parisino de pura cepa sirva para romper el dique que aún queda entre tu alma y tu mirada.

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Siempre se ha dicho que la llegada de un niño a una casa lo cambia todo. De pronto su debilidad e indefensión consigue convertirlo en el centro de la vida de la familia. Es tan débil que todos los demás toman por misión defenderlo de los posibles ataques del exterior. Y tanto nos hace cambiar, que consiguen que nuestros ojos irradien una luz parecida a la esperanza, hasta en el momento más doloroso de la vida.

Amando Carabias María dijo...

Pilar:
A estas horas (como podrás comprobar he llegado a las tantas), habrás terminado tu paseo marítimo y tu traje de sirena se habrá sumergido contigo dentro en el Cantábrico que seguro estaba más fresquito que los 36º que hemos soportado estos días, de un sol seco y abrasador.
Desde luego es una maravilla que te acuerdes de nosotros.
Dale un beso a tu sobrina por hacer posible que su tía haya venido hasta aquí, en fechas vacacionales.

Amando Carabias María dijo...

Pepe Gonce:
Es una de las cosas que más me gusta en esta vida, mirar de frente.
Pero por mi experiencia (y es de lo que hablo en esta entrada) hay veces que intentar mirar de frente a alguien es como intentar capturar un pez a mano.
Ojalá que a mí me haya pasado como a ti, respecto de aquella mirada de hace treinta y cinco años.
Ah, y respecto de lo que dices de Gaspard, tengo la misma impresión que tú.

Ferran dijo...

Queridos...En primer lugar, se impone aquí la felicitación a Gaspard. No habiendo tenido hijos, me temo que no podré ser abuelo. Gaspard, dentro de las desgracias espantosas que has tenido en los últimos tiempos, agradece esa compensación inmensa. A veces hablamos (y SIEMPRE pensamos), Carmen y yo, qué será del que quede a solas. La potencia que tiene una vida de pareja exclusivamente, sin que haya habido nada que nos mantenga como una familia, sino la estricta voluntad de ser el uno para el otro, nos aterra cuando pensamos en esa posibilidad. Cuando estuve gravemente enfermo, en la primavera del año pasado, el aviso fue muy claro: de la misma forma que has salido de ésta, podías haberte quedado. Y no puedo hacerme a la idea de la ausencia de Carmen y un resto de vida así. Por ello, tener hijos que te ofrezcan nietos es disponer de algo que puedo valorar por estas circunstancias personales. Mi felicitacíón tiene ese IVA...

Me alegro de la petición del libro, estoy seguro de que te gustará. Yo estoy leyendo "Si la gauche savait", la entrevista hecha por Benamou a Rocard. También te lo recomiendo, como lectura de los entresijos de la SFIO y, en especial, porque puedes imaginar lo que dice de Mitterrand, al que considera el anti-Mendès por antonomasia.


Isolda, ya sabes que el mes de octubre (mi mes, que soy Libra, le mois des feuilles mortes) la bibliocasa te espera. La maldita nos está arruinando, llevándose un suculento porcentaje de nuestro exiguo salario de funcionarios (y con Carmen prejubilada, imagínate). El agosto barcelonés ha sido durísimo y necesitaremos, como sea, una salidita a principios de septiembre...