Vengo con el calor aún prendido en la piel. No he podido
quedarme, como hubiera querido, a tomarme unas cervezas con quienes hemos leído
en el recital de poesía organizado por la “Asociación de amigos del Pueblo Saharuai
de Segovia”.
![]() |
Cartel de la feria |
Empiezan ahora mismo las fiestas de la ciudad.
A los pies del acueducto, como cada año, se presentarán a la reina y a las
damas, se leerá el pregón, se declararán inauguradas las fiestas y Luz Casal
hará que la noche de esta ciudad se meza con la melodía de sus letras que
abrazan el amor y empujan también por caminos de libertad.
Tampoco iré.
El reloj, implacable, avanzará y el
despertador cumplirá con su misión a las cinco y media, cuando la primera yema
del dedo del amanecer asome detrás de la ventana.
La poesía no es acontecimiento multitudinario,
y menos un sábado caluroso —el último de la primavera—en que se inauguran las
fiestas de la ciudad y, además, apenas se ha promocionado en los medios; para más
inri, los poemas serían ‘aparaguados’ por la sombra de la solidaridad con el
pueblo saharaui que, reconozcámoslo, es una cuestión que se parece más bien a
una vergüenza colectiva de la que quisiéramos zafarnos, frente a la que
actuamos como si no existiera, pero que, de vez en cuando, surge y genera una
sensación de mala conciencia que se pretende disimular con poco o nulo éxito.
Desde hace más de veinte años, para los
segovianos escuchar Sahara, es familiar, gracias a esta asociación que, entre
otras cosas, consigue cada verano traer un puñado de niños y niñas para que
disfruten durante unas semanas de un verano diferente, para que puedan olvidar
su realidad de personas casi encarceladas en su propia tierra, o, peor aún, en
esos campamentos de refugiados que ofenden cualquier sensibilidad por muy
escasa que se tenga.
Otra de las actividades de esta asociación es
la subasta de obras de arte que ceden gratuitamente los artistas segovianos, y
que luego se subastan. Desde hace un par de años se celebra, además, un
mercadillo de artesanía en el que los artesanos de nuestra ciudad también ceden
parte de su tarea y, además, se pone a la venta una muestra de la artesanía
saharaui. Pues bien, en este marco, se ha celebrado por primera vez un recital
de poesía.
El alma del acto, desde su organización, ha
sido Jesús Pastor como nos consta a muchos, es un enamorado de la literatura, la
enseña con pasión de fuego, escribe sus poemas y sus libros sobre Segovia. Por
si fuera poco, junto a su mujer Carmen, y sus hijos, ha sido familia de acogida
durante dos años de una niña saharaui; pero es que, además, digo, admira la
poesía escrita en esa parte del planeta a la que hemos abandonado a su suerte,
olvidando nuestra obligación en tanto que España fue antigua metrópoli. Él ha
comenzado el recital leyendo tres poemas de su autoría, en los que directamente
se refería a la tierra saharaui, a sus gentes, a ese dolor y a esa dignidad que
les son propios.
Estuardo Álvarez, poeta guatemalteco residente
en Segovia, poseedor de una sensibilidad desbordante que se concreta también en
sus creaciones pictóricas e ilustradoras, ha leído un poema —que además llevaba
ilustrado por él mismo— de una belleza y una sensibilidad exquisitas. Un poema
lleno de la magia que tantas veces ilumina los versos que nos regalan y comparten
los poetas sudamericanos. Un poema que hablaba de la solidaridad que siempre es
posible y que —a pesar de todos los pesares— siempre, y en cualquier parte,
aparece.
José Manuel García González ha leído tres poemas,
uno suyo, otro de Félix Grande y otro de Ángel Fernández que aparecen en una antología
poética editada en Madrid y que tiene como telón de fondo estos momentos de crisis
en que aún nos encontramos y que van a ser difíciles de superar, por más que
algunos se empeñen en afirmar lo contrario. Es decir, tienen como fondo la crítica
a quienes han permitido tanto daño y tanto dolor
Berta Martín, la más joven del elenco, ha leído
tres microrrelatos de su autoría, en los que su mirada se fija en los no
triunfadores, sino en los que caminan en pos de la esencia y de lo que importa.
Mari Luz Baticón nos ha leído varios poemas
cortos, ensartados como perlas de collar, en donde la protagonista era la
mujer, esa mujer en tantas ocasiones devorada por un mundo que está mal, entre
otras cosas, porque no se ha dado verdadera voz a la hembra de esta especie. El
macho, encargado de dirigir el timón desde hace tantos siglos que ya hemos
perdido la cuenta, normalmente sustituye su voluntad por un exceso de testosterona
y todo lo soluciona de un modo similar desde hace miles y miles de años:
matando a su hermano por envidia o por avaricia o por orgullo o por miedo… En
el Sahara —la necesidad obliga— se vive casi en un matriarcado, acaso que algo
deberíamos aprender.
David Benedicte, como siempre, ha usado de esa
poesía repleta de sarcasmo y acidez, un humor corrosivo, para poner el dedo en
la llaga provocando algunas sonrisas. A lo mejor, el lector —oyente en este
caso— poco avisado, se puede quedar en la superficie de la primera lectura —audición—,
en la primera evidencia que surge del texto; pero una lectura —escucha— más
atenta descubre de inmediato los juegos de palabras, esa capacidad suya para
jugar con el sonido de la palabra que empuja a una significado muy distinto, el
que se vale de la similitud con el vocablo al que realmente alude.
Yo he leído cuatro poemas, y el último,
escrito especialmente para la ocasión, lo publicaré un día de estos.
El acto ha concluido con la lectura por parte
de Jesús de dos poemas de la poeta saharaui residente en Bilbao, Fatma Galia Mohamed
incluidos en su último poemario.
Y uno tiene la impresión, ahora que la noche
ha caído y Luz Casal está a puntito de iniciar su actuación, que la poesía
sigue siendo como una floresta, como una inmensa arboleda en que comparten
territorio el ciprés, el pino, el olmo, el tilo, el sauce, la encina, el
cerezo, el almendro, el abeto, la secuoya, la palmera… Todos son árboles,
todos son necesarios, todos cumplen su misión, todos nos ofrecen su sombra, su
fruto, el cobijo necesario para las aves, para sus trinos, para su amor, para
edificar sus nidos…
2 comentarios:
Feliz verano amigo !!!
Y recuerda que la poesía es el sentimiento que le sobra al corazón y que sale por la mano del poeta o escribidor.
Un abrazo enorme.
Pepe Gonce
¡Cramba,te dejo mi felicitación, Amando! Por el testo poético y por la suerte de tener en tu tierra una asociación saharaui.
Besiños.
Publicar un comentario