domingo, 20 de septiembre de 2009

TARDE DE OTOÑO

Foto tomada de internet
La palabra de cada día.
Leve hoja de otoño.
Noviembre 2004

Las hojas verdes del espino de fuego espejeaban a la luz del sol de primeras horas de la tarde, limpias y radiantes tras la lluvia caída al mediodía, cuando ha parecido que, de pronto, se hacía de noche. Los frutos rojos, esferas de rubíes, centelleaban más aún.
A veces, uno piensa que en otoño la variedad cromática no es tan intensa como en la primavera, y, sin embargo, puede suceder al contrario. Quizá en la Primavera sean las flores las que marcan ese colorido, pero en otoño, son los frutos los que restallan ante los ojos que observan, y, por ejemplo, esas bolitas carmesíes, tan queridas por los pájaros, por algunos pájaros, ofrecen más intensidad al paseo que durante el resto del año en que sólo se aprecian las hojas verdes, brillantes, casi cerúleas.
Sucede lo mismo en la vida. Pensamos, cuando se aleja la primavera, y se acerca el otoño que llegamos al final, que nuestra decadencia no sólo es irreversible, sino definitiva. Nos detenemos en ese modo de mirar nuestra existencia. Sin embargo, no utilizamos el enfoque adecuado, o nos quedamos, por mejor decir, en la superficie de las cosas, en el inevitable declinar de lo físico u orgánico. No obstante, como a los bosques, el otoño es el momento en el que tienen que nacer los frutos. Esa eclosión supone una riqueza mayor que la que pueda implicar la fuerza irrefrenable de la juventud o de la primavera.

29 comentarios:

Alena.Collar dijo...

El otoño de las cosas puede ser la sazón de los frutos y el esplendor.
El fuego que se aviva para que la chimenea siga encendida.
Me dió por lo metafórico. Excusas.
Es que hace fresco y ha llovido de mañanita.

Amando Carabias María dijo...

Alena Collar:
¿Y por qué no las metáforas?
En este rincón son muy bien recibidas, como habrás comprobado.
Y yendo al tema, muchas veces hace falta que la mirada no sea tan superficial.
Lo del espino de fuego es obvio, pero otros frutos se camuflan mejor en el oro del otoño y están ahí, sólo hay que descubrir su presencia... como pasa con los frutos de las personas.
Besos

Gaspard dijo...

Sí, el otoño es un buen momento para el jardín, aunque se piense lo contrario. Pero, créeme, el otoño y el principio del invierno de la vida no lo son tanto. Cuando te paras a pensar que en un plazo de 25 años estarás criando malvas, o que en unos años no podrás conducir más, o practicar tu deporte favorito, sea el tenis o el surf, te dan ganas de echar para atrás el reloj biológico, hasta la primera hora de la primavera.

Qué nombre más bonito el de "espino de fuego. También está la boca de dragón, que inspiró a Ken Follett, y la dalia negra, de Brian de Palma.

Pepe Gonce dijo...

Mi tarde de otoño:

http://www.youtube.com/watch?v=JWfsp8kwJto&feature=PlayList&p=EC4435CFCACE23C6&playnext=1&playnext_from=PL&index=33

Yves Montand - Les Feuilles Mortes

Un abrazo

Ferran dijo...

Gaspard ¿la has leído? Yo he ido siguiendo a James Ellroy desde cuando aún no se había hecho famoso con "LA Confidencial". La historia de la dalia negra tiene relación con el asesinato de su madre, que el trató de reconstruir años más tarde, como ha narrado en "Mis rincones oscuros".

Amando Carabias María dijo...

de parte de Pepe

Amando Carabias María dijo...

Gaspard
Es mejor no pensar, es mejor disfrutar con intensidad del presente, del instante...

Amando Carabias María dijo...

Pepe Gonce
Se me olvidaba, caray, gracias por la aportación musical

Amando Carabias María dijo...

Ferran
Otra que tengo que apuntar, buf...

Gaspard dijo...

Sí, Ferran, la leí. Al revés de como se supone que hay que hacerlo: primero vi la película y luego leí la novela. Me gustó mucho más el escrito de 'La Dalia Negra'. 'LA Confidential', sin embargo, es igual de magnífica en su versión original y en la cinematográfica. Sobre todo la figura de Guy Pearce, actor australiano muy poco valorado.

En efecto, Amando. "Carpe diem quam minimum credula postero". ¡Ay los romanos! Que idioma más pomposo y cuánta razón tenían.

Amando Carabias María dijo...

Gaspard
La verdad es que sí, un poco pomposo, pero muy eficaz y dúctil.

Isolda dijo...

El texto es precioso, Amando y "Les feuilles mortes", es una de las canciones que iremediablemente me hacen llorar, así que no sé si darte las gracias, Pepe. Siento un amor-odio por el otoño, que me invade año tras año. Esa maldita melanolía, que me empuja hacia adelante (afortunadamente)
Alena, leí lo de los museos vaticanos, son maravillosos, no crees?
Besos otoñales, con cariño.

Maria Sanguesa dijo...

La piel del otoño es suave y quema
consume entre las llamas cada poro
en su calor de ascuas y de espera
como el fruto maduro de las viñas
que guarda el secreto de su fuerza
en un sueño de vino y angostura.
Muchos besos.

maria dijo...

María Sangüesa, preciosa metáfora, precioso poema. Amando la fruta de otoño es suprema despedida después viene la intimidad.
El domingo empieza magnífico.
En Tortosa, bueno en La Muntanya, desde el amanecer se suceden unos cielos de otoño que el Mediterráneo me envía, todos los grises perla a veces teñidos de rosa con aureola de dorado. Nubes cuyo nombre no traduce su dulzura en el cielo.
Os deseo buenos días.

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Fíjate que después de escuchar la versión que Pepe dejó, a contnuación hay otra de Ediff Piaff cantada en inglés y en francés que todavía es más melancólica.
Menos mal que nuestra melancolía otoñal no nos hunde, sino que nos empuja a seguir hacia delante. Somos unos cuantos los que ante tarde como la que describo en la entrada de hoy (hace casi cino años), nos estremecemos.
Un beso, hoy sin nubes en el cielo de Segovia.

Amando Carabias María dijo...

María Sangüesa
Precioso poema, María. Muchas gracias por traerlo hasta este rincón.

Amando Carabias María dijo...

Maririu
Buenos días. Como acabo de escribir, esta ciudad del piedemnote del Sistema Central amanece luminos, casi sin nubes, salvo una orla plomiza hacia el norte. La temperatura invita a respirar hondo, a pasear sin prisas, dejándose renovar por el aire transparente...

María A. dijo...

Con permiso de Amando y demás tertulianos... Pepe Goncé: si Renfe y los atascos sevillanos no lo impiden, ahí estaré. El otoño ya se instaló en la Bahía de Cádiz...hermosa mañana para pasear... Feliz domingo. Abrazos, hoy, gaditanos.

Isolda dijo...

Amando, te cuento que gracias al novio de Inés, puedo escuchar a traves de los auriculares, de modo que mi dosis de melancolia ha quedado sobradamente cubierta y mis ojos brillantes y limpios como a estrenar.

Hoy voy con las tres Marías (que nada tienen que ver con las de antes). Catherine, ahora te explico: En España, los estudiantes de Bachillerato antiguo, llamábamos "las tres marías" a las asignaturas que menos importancia tenían, al menos para los jóvenes: Educación Física, Religión y Formación del Espíritu Nacional. De este tema, habría mucho quee hablar, pero otro dia.
Dicho esto, voy con las Marías de verdad. María S. y sabes cuánto te admiro y estos versos me lo confirman. Más besos.

María Cugat, Mary C., Maririu, cuando te pones poética me enacantas. Así que sigue disfrutando de los días que te quedan por nuestro mar, que nos regala esos colores magníficos cunado se pone a jugar con el sol.

María A. verás con qué dos personas, bueno y Carmen supongo, te vas a encontrar en tu mismo barrio. Luego nos cuentas.

ALENA ¡las metáforas por siempre!
GASPARD, ahí si te doy la razón, el tiempo corre demasiado veloz y sí, tambien a veces una querría echar para atras el reloj de la vida.
Os dare un poquito de envidia, pues me bajo a la playita.
Besos a todos los que visitais este lugar.

Amando Carabias María dijo...

María A:
Espero que esos atascos no adelgacen el café... Lo que siento es no servirlo yo en persona.
Mi deseo es que sólo sea el aperitivo de otros encuentros.

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Cuando leas estas líneas tendrás la melacolía morena del sol mediterráneo. Sí, sí, sí, me das envidia: ese sol del que hablé por la mañana tenía tanto fresco que se ha ido al mercado a comprar un echarpe estampado de nubes grises y blancas, y se ha traído de la mano, como una niña revoltosa, una brisilla fresquita que hace cosquillas a las hojas de los árboles.
Un beso con frescura serrana.

Venecia dijo...

Bonjour D.Amando y la concurrencia.

Hablo por mí y pido disculpas , pero el Otoño se me antoja como la carretilla de la vida cargada con cinco décadas de pedruscos , como siete mundos cayendo en la espalda , vomitando limites y anunciando constantemente un " ya te queda poco, ya no puedes , ya no te queda ..".
En Otoño la vida se vuelve rezagada , leve , imagen , recuerdo , breve , lento paso que siempre nos deja atrás aunque corramos demasiado .
Ya no nos basta el día ,
y todo el tiempo nos parece media hora . En Otoño no te queda más que fingir agenda , capacidad de aguante y no escuchar a la memoria penando por la perdida de la edad de oro.
Amo su fragancia por las mañanitas , la dulzura de sus ojos ganando la sombra por las tardes y el frescor de sus horas resbalando por el tiempo ,pero a mis pesados ochenta años recien cumplidos , prefiero no saber dónde se van juntando todas las golondrinas muertas y me agarro con uñas y dientes a las variantes de luz que D. Otoño ofrece y a los momentos en los que el sOl , rey entre las nubes , revienta de energía y te recorre delicadamente o con furia con su piel y su saliva .
No me gustan las hojas secas . Amo demasiado la VIDA y creo que la niebla de la inexistencia y su fantasma viven en ellas, por eso me gustaría morir ( como he nacido ) en verano o Primavera .
Soy una Leo que procura siempre reirse al menos tres veces al día y consumir a granel músika y poesía.
Ja,ja,ja .

maririu dijo...

Delicioso Venecia, un poema, y nos queda vida porque sabemos vivirla, y disfrutarla como un poema.
A mi me faltan 3 y medio para llegar a la decena 8, de 80 casi no me atrevo a escribirlo.
que siga el derroche

Amando Carabias María dijo...

Venecia:
Como siempre hermosísimo comentario. No me voy a meter donde no me llaman, claro, pero el otoño de cada quien en el fondo nunca se sabe cuando empieza. Sólo quienes nos sigan podrían calcularlo.
No es por llevar la contraria, que tampoco es eso, pero, aunque tenga razón en su comentario, también se puede decir que el otoño es la señal de que se ha pasado el verano. Y no todo el mundo puede decir lo mismo.
Algunos inviernos llegan al final de leo. Y todos conocemos muchos casos.

Amando Carabias María dijo...

Maririú
Qué hermosa comparación, vivir la vida como un poema.
Me encanta la alegoría, gracias.

Isolda dijo...

Pues sí, Maririu herrmosa comparacion y de Venecia qué decir, una descripción personal y transferible; así quiero llegar a tu edad, pero sólo asi.
Besos de otoño.

Alena.Collar. dijo...

Isolda, lo de los Museos que dices...son no preciosos, son un exceso. No me sé explicar...son un escándalo ( en el buen sentido) de belleza.
Desde luego se pueden hacer razonamientos en el sentido del poder acumulativo de la Iglesia; cierto, pero la Belleza va más allá de eso.
A mí-al márgen de ideologías- me fascinaron. Por eso digo a veces que el Arte no tiene ideología. Es decir, que la Piedad de Miguel Ángel pudo ser hecha para mostrar el poder de la fe, pero que independientemente de ello, estéticamente es una joya.
Gracias por ir y leerme.
Amando: las metáforas siempre. Incluso a veces, cuando no quedan palabras o estás ante lo indecible por diversas causas, la metáfora nos salva del silencio.
Besos nocturnos.

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Eso es completamente cierto. Llegar a la edad de Venecia, con esa capacidad, esa vitalidad, esa alegría y ese buen humor, amén de su sensibiliad, es para firmarlo. Quién pudiera...
Aunque para no contradecirme de mi comentario anterior, nunca lo sabemos a priori, y es una de las mejores cosas.

Amando Carabias María dijo...

Alena Collar
Es verdad todo lo que dices sobre los Museos Vaticanos. Y más, yo resaltaría más aún que gracias a ese poder de la iglesia tenemos esa cantidad de obras de arte que ahora se pueden disfrutar. Eran los mecenas, eran quienes pagaban y los artistas cumplían con quien les pagaba. Y como los artistas son artistas, aceptaban el reto de, sin desobedecer los deseos expresados por papas, cardenales, obispos, etcétera, avanzar en el camino emprendido: estudios del cuerpo humano, incluso desnudo, perspectivas, sombras, colores, volúmenes, composición... Admiremos y casi demos gracias. Por mucho que se critique a la Iglesia (y en cierto sentido con razón) no me imagino a condes, duques, etcétera, pagando a alguno de ellos. Y cuando lo empezaron a hacer, fue precisamente por imitar a los Príncipes de la Iglesia.
Y también tienes razón en que muchas veces el Arte, no es que no tenga ideología, sino que está por encima de ella. El ejemplo que pones de la Pietá es paradigmático. Representa una escena sobradamente conocida del Evangelio. Y tiene tanta fuerza, tanta belleza, tanta perfección que cuando se lee ese pasaje de San Juan todos, creo que absolutamente todos, nos imaginamos la composición de Miguel Ángel.
En ese sentido, esta obra, es también una metáfora, aunque al contrario, porque en mármol nos habla del dolor, del sufrimiento, de la injusticia de la muerte; pero también es un canto, como casi todo lo ejecutado por Miguel Ángel, al cuerpo humano, a la belleza del cuerpo humano, creado por ese Dios que en ese momento, yace inerme en el regazo de su madre...