sábado, 14 de mayo de 2011

Anabel Consejo Pano: Una presentación en Lleida

La mañana del sábado siete de mayo, o sea ya hace una semana, se quedará en la memoria grabada a fuego por muchas razones, por muchas.
La más importante de todas, sin duda, por la presentación de Oscurece en Edimburgo. Pero también por la presentación de Versos como carne. Es la primera presentación de este poemario fuera de Segovia, y no pude tener más suerte que fuese Anabel Consejo, quien la hiciera…
Durante todos estos días tenía decidido subirla a esta página principal del blog, pero cuando la he vuelto a releer, me he dado cuenta de que se podría interpretar por un sentido que no le he querido dar.
Si subo la reseña de Anabel Consejo, sobre todo es porque me parece lastimoso que se quede en el anonimato (más allá de quienes oyeron sus palabras durante la mañana del sábado pasado) tanto esfuerzo, tanto trabajo, tanta sensibilidad.
Así que desde aquí quiero, en primer lugar, agradecer públicamente esa presentación: es una suerte que no sé por qué merezco tener estos amigos, estas personas que sean capaces de adentrarse en mis versos y llegar hasta la entraña. Ella me dio lo más valioso que suele tener una persona, muchas horas de su tiempo (de su escaso tiempo, convendría decir) para ahondar en Versos como carne. Pude ver su ejemplar, y doy fe que no lo ha leído ni una, ni dos, ni tres veces…
En segundo lugar al que lo desee, que vaya a la página del blog titulada Versos como Carne donde voy subiendo diferentes opiniones de lectores o comentaristas, siempre y cuando este comentario se haya hecho públicamente, o me autoricen a publicarlo.
En tercer lugar, además del enlace que he hecho de su blog, le envió a este otro enlace de Pavesas y Cenizas donde reseñé su libro Historias de sujetadores, por si acaso alguno no lo leyó.
Sé que es muy poco, pero no se me ocurre mucho más.

jueves, 12 de mayo de 2011

Antonio Porpetta: Penúltima Intemperie. Una reflexión sobre su poesía.

Antonio Porpetta, 2010
(Foto tomada de su blog)

Antonio Porpetta (Elda, Alicante, 1936) es un poeta que he descubierto hace muy poco. Y lo he descubierto gracias a la pericia detectivesca de otros, cuyo olfato para encontrar perlas en la Red es asombroso.
Portada de Penúltima Intemperie

Llegué a su blog sin conocer absolutamente nada de él, gracias a nuestro amigo Leonel Licea que lo tiene enlazado en su blog  y me topé con un par de poemas o tres que me parecieron de una calidad insoslayable. De inmediato comprobé que se trata de un poeta de larga andadura (aunque comenzó a publicar relativamente tarde, en 1980) y de cierto prestigio que, sin embargo, no tiene la misma resonancia que otros, por múltiples razones, sin que entre ellas pueda barajarse la falta de valía poética. Cualquiera que sienta curiosidad por su biografía puede encontrarla con facilidad en cualquier buscador de la Red y allí comprobará a lo que me refiero.


Pero, obviamente, no se trata aquí de ensalzar una trayectoria más o menos amplia y prestigiosa, sino de reseñar su obra poética.
(Para leer el resto del artículo, pinchad aquí)

lunes, 9 de mayo de 2011

Oscurece en Edimburgo presentado en la jornada Vers-Art de Lleida

Anabel y Amando después de la pre-presentación
de Oscurece en Edimburgo, en el maro del
IV Recital Poético Políglota Vers-Art
(Foto Pilar Aguarón)


Ayer regresé a esta casa y todavía no he subido la crónica de lo sucedido en Lérida durante el fin de semana. Si hubiera sido en otra situación, lo más probable es que la crónica urgente estaría ya en este blog, pero tanto Pilar Aguarón como Anabel Consejo han hecho ese trabajo, desde Zaragoza y desde Lleida, así que me he podido permitir el lujo de masticar un poco las emociones. Detener los recuerdos, extenderme en sensaciones un poco más íntimas sobre este fin de semana…
En primer lugar, y antes de nada, conviene dejar constancia de mi agradecimiento a los organizadores del acto (el colectivo ilerdense Adictos al Verso –con Maribel Sánchez y Anabel Consejo a la cabeza- por haberme invitado al IV Recital Poético Políglota. Vers-Art.
A veces parece que los eventos se desarrollan de un modo espontáneo, como si todo consistiera en citar a unas cuantas personas en algún lugar, un día y a una hora. Nada más. El resto sucede por generación espontánea. Sin personas tan desprendidas, generosas y trabajadoras como las que he tenido el placer de conocer en este par de días nada de ello habría sucedido. Parece sencillo coordinar todo el engranaje de pequeños acontecimientos que se han ido produciendo casi de modo natural, y esto sólo se debe a que un grupo de personas han dejado muchas horas de su ocio y de su descanso para que todo esto fructificara. Lo he personalizado en Maribel y Anabel, a quienes más conozco, pero debería ser preciso y citar más nombres (Bea, Rosana, Jaume, Josep, Antoni, Carmen, Montse…), pero al hacerlo me estoy dejando otros por desconocimiento, despiste, olvido… Pero a quien no debo dejar en el tintero es a la dirección y trabajadores del Centro Cívico que no sólo se limitaron a poner las instalaciones a disposición de la organización, sino que colaboraron con ella en todo y estuvieron presentes durante todos los actos.
De modo especial –y por ello lo destaco en párrafo independiente- quería ponderar el trabajo abnegado e infatigable de Jordi, técnico de sonido en Radio Sabadell, quien por amor al arte (gratis et amore, dirían los clásicos) se hizo inseparable de la mesa de sonido durante toda la jornada. Sin perder su buen humor.
Después de que el viernes quedara el local del Centre Civic de Balàfia acondicionado para una jornada dedicada a la pintura (nos acompañaron cuadros de Pilar Aguarón, Carlos Agorreta, Héctor Segura e Israel Rodríguez) y a la poesía, el sábado desde primera hora de la mañana se inició una actividad que no concluyó hasta que las manecillas de los relojes señalaban, poco más o menos las tres de la madrugada.
Por la mañana en la biblioteca del Centro Cívico se procedió a la presentación de varios libros. Los poemarios de José Triviño y Ramón Conzález, dos libros de Julián Melero, a la sazón presidente de la Asociación de Escritores de aquella ciudad, así como Oscurece en Edimburgo y Versos como carne.
Sobre la presentación de mi poemario no es el lugar ni el momento de decir nada, salvo agradecer hasta el infinito las palabras que sobre él dijo Anabel. Palabras que no merezco, pero que verán la luz en este blog dentro de unos días, y que quedarán en una de sus páginas la titulada Versos como carne.
Prácticamente a la misma hora, como si se hubiera trazado una diagonal desde Las Palmas de Gran Canaria, hasta Lleida (dos de los puntos más distantes entre sí de la geografía española, unos tres mil kilómetros), se procedía al primer acto público protagonizado por la novela Oscurece en Edimburgo.
Como se puede leer en este enlace, la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria, fue el marco en que se procedió al acto celebrado en territorio insular.
En Lleida, mientras, Anabel y yo escuchábamos las palabras que Maribel Sánchez pronunciaba sobre la novela. Habló sobre la calidad del texto y ponderó, sobre todo, la capacidad para que el estilo haya quedado homogéneo, a pesar de que han sido setenta dedos (en afortunada expresión de la poeta y escritora ilerdense Rosana Miró) los creadores de la trama; asimismo también señaló la capacidad que tiene la propia narración para atrapar la atención y voluntad lectoras, tanto que cualquier retraso en su lectura, produce ese típico estado anímico, que concluye con la repetida frase lectora: “Este libro engancha”.
A continuación fuimos nosotros quienes nos encargamos de relatar a los asistentes al acto (personas llegadas desde la propia Lleida, Huesca, Barcelona, Hospitalet, Zaragoza…) nuestras vivencias relacionadas con Oscurece en Edimburgo: desde las dudas surgidas al principio del proyecto, hasta la emoción que supuso verlo en formato libro, pasando por diversos momentos como el modo en que se estableció el orden del escritura, o el resto de reglas que nos dimos (o sea ninguna), y recalcando que en todo este camino se consiguió transformar el grupo de escritores 7 plumas en un grupo de amigos escritores. Eso sí, no desvelamos ni un milímetro de su trama.
A medida que se explicaban estos detalles, iba observando cómo el rostro de las personas que nos escuchaban pasaba de la atención y el respeto a la admiración precedida por la curiosidad. Cuando, minutos después, se acercaban a la mesa donde estaban algunos ejemplares de la novela, el asombro se veía confirmado al tener entre las manos la novela perfectamente tangible, manejable, deseosa de ser leída.
En un momento de receso durante la jornada matinal, vía telefónica nos pusimos en contacto con nuestros compañeros y fuimos testigos también de la emoción que estaban disfrutando. El paseo canario donde se ubica la Feria del libro de allí, estaba siendo recorrido por los cinco autores isleños, después de haber disfrutado de una experiencia similar a la nuestra. El tono de su voz mostraba una emoción semejante a la nuestra, que aumentó más, si ello era posible, al saber que ya hay algunas personas que se dirigen al editor para conseguir un ejemplar porque otro lector o lectora les ha ensalzado esta novela.

De esto no he hablado con Anabel, pero creo que nuestras expectativas más íntimas se superaron con el afecto, cariño y complicidad que los asistentes a esta parte de la jornada demostraron hacia nosotros y nuestro proyecto. De algún modo los dos actos que sucedieron con sincronía y llenos de sinergias (Anabel, dixit) han supuesto el aldabonazo de salida a un periplo que esperamos largo y lleno de eventos de los que se irá informando a través de los diferentes blog. Ojalá que si no todos a la vez y al mismo tiempo (eso sería otro sueño hecho realidad) podamos llevar esta novela a muchos rincones.
Pero la jornada no concluyó aquí, todavía faltaba mucho. En realidad faltaba la verdadera semilla de la que brotó esta planta que lleva por nombre Recital poético políglota.
La lluvia decidió rodear las instalaciones del Centre Civi de Balàfia de una cortina densa de cristal melancólico que quizá ayudó a saborear con más atención los versos que las personas que salieron al atril fueron recitando. Entre los poemas y poemas, también disfrutamos con algunos relatos cortos procedentes de Zaragoza (Pilar Aguarón, José Antonio Prades) o canciones interpretadas por Mon Feijóo.
Lo cierto es que es una maravilla comprobar la ilusión que este grupo de poetas pone en todo lo que hace. La ilusión, la variedad, la calidad. Escuchando lo que allí sucedió uno hizo un recorrido por prácticamente todos los estilos que se pueden encontrar en la poesía. Y me planteaba una vez más, cómo es posible que tanta dedicación no exenta de calidad, quede casi siempre relegada al olvido o al instante efímero de un recital en que los asistentes, casi en su totailidad también son participantes.
Pero es que la noche (tras una cena de confraternización y regada por la abundantísima lluvia que cayó sobre Lleida) también presenció y oyó más versos y más músicas. Desde las diez de la noche el Pub Blau fue testigo en primer lugar de la actuación del grupo de rock Hermanos Lobos que dio allí su primer concierto, mostrando la potencia de su música...
Más tarde comezó la Jam Session, o Sesión Golfa que se prolongó hasta las tres de la madrugada donde los versos volvieron a entrelazarse con las músicas de la citada Mon Feijóo, DeOscar y Pere Vilanova

En fin, tomo el cartel y es lo único que se me ocurre hacer, citar a quien en él figuran como lectores de sus versos bien durante la sesión de la tarde, bien durante la sesión de la noche, quizá alguno o alguna que no figura en él recitó también y se me escapa su nombre, perdonadme si así sucede... : Carlos Agorreta, Carmen Molinero, José Antonio Lozoano, Israel Rodríguez, Rosa Roca, Charo Cano, Pilar Falcón, Inma Arrabal, Edu Jové, Pere Asensio, Mari Cruz Nevot, Aurora Marco, Joana Mar, Felipe Zapico, Josep Puig, Ricardo Lacosta, Josep Ramon, Montse Sánchez, Carme Romía, Pere Porta, Juan José Romero 'Terly', Mayde Molina, Anna Calero, Dioni, Carlota, Marc Torrent, Iris, Pedro Berenguel, Ramón González, Jaume Climent, Nuria Niubó, Ricardo Lacosta, Matheu Esquerda, Assumpció Cornadó, Beatriu C. Durany, José Liñán, Toni Ibáñez, Anabel, Madmme Quika Lu y Maribel Sánchez... Todos ellos (y quizá alguien más que ahora mi torpe memoria no alcanza a recordar) fueron los encargados de convertir la tarde, la noche y el principio de la madrugada del 7 y 8 mayo en una tarde y una noche poéticas y llenas de versos, en los que la poesía demostró, me demostró, nos demostró que es tan poliédrica como nuestros sentimientos y nuestros modos de mirar...

domingo, 8 de mayo de 2011

No invento una metáfora nocturna


Y se desangra el pan sobre el asfalto…
No invento una metáfora nocturna…
Aunque en algún lugar el hambre mate
y miren las estrellas desde lejos,
(con dedos y pestañas asustados),
escribo sólo lo que ven mis ojos.
—¿Puede un poema hablar del pan y el hambre?—,
me digo mientras fumo en la ventana.

Será que las bacterias pasan hambre,
será que alguien lo sabe en esta calle,
será que es necesario alimentarlas.
Sigue sangrando el pan sobre el asfalto,
en el amanecer de este domingo…
Será que el barrendero no ha llegado,
o acaso haya pensado en los gorriones,
en su único festín prenavideño.

Esta lluvia festiva ablanda el pan,
quizá pretenda que su esencia llegue
al mar, y desde allí se torne luz
para ser masticada por el sol,
y convertirse en beso que se funda
con la simiente oculta en los trigales…
y brotar como grano de cosecha,
más tarde triturado en la molienda…

…Y se desangra el pan sobre el asfalto…

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miércoles, 4 de mayo de 2011

Lleida y Las Palmas de Gran Canaria o la sincronía de Oscurece en Edimburgo

Los autores de Oscurece en Edimburgoen Zaragoza.
Foto Pilar Aguarón



Este fin de semana Oscurece en Edimburgo da otro nuevo paso. Y lo hace de forma imultánea en Lleida y Las Palmas de Gran Canaria.
Nuestro editor ha conseguido que durante la celebración de la feria del libro de aquella hermosa ciudad, el próximo sábado, siete de mayo a las once de la mañana hora insular, se procederá a la pre-presentación de nuestra novela. El día de la primera presentación oficial será el día 26 de mayo en Santa Cruz de Tenerife; en Segovia hacia el 10 de junio, pero todos estos datos se irán recordando oportunamente, así como el resto de presentaciones (como Zaragoza, Cádiz, Málaga, etcétera), entrevistas y reseñas que la novela vaya generando.
En Lleida, el mismo día 7 mayo, y gracias a la iniciativa de los organizadores (a quienes desde aquí agradezco públicamente su disposición), y dentro del cuarto encuentro VersArt de la ciudad catalana, que se produce en el marco de las Fiestas de Primavera de la ciudad, se presentará también la novela, además de otros libros de poesía, entre los que estará Versos como carne.

Cartel Anunciador de la IV Edición VersArt

Nuevamente la sincronía de este grupo de amigos y escritores vuelve a funcionar, sin pretenderlo, pero cada vez tengo más claro que la suerte o la fortuna hay que trabajársela.
En fin la criatura que ya estaba bastante avanzada en la foto que nos hicimos en Zaragoza y que muchos ya conocéis, sigue creciendo. Y se da el pistoletazo de salida en Lleida y Las Palmas de Gran Canaria.
Anabel y yo haremos todo lo posible para que el acto de Lleida, quede a la altura que se merece este libro, no sólo por él mismo, sino por la valía de mis seis compañeros, por su entusiasmo, por su trabajo y por su dedicación. De todos modos, la calidad de la presentadora, Maribel Sánchez, periodista de radio Sabadell que dirige y presenta el programa Veus anònimes, y que ya ha leído la novela, es un aval más que suficiente.
En el diario ilerdense La mañana se hacen eco de las celebraciones poético-literarias del día.

martes, 3 de mayo de 2011

El error

Al abrir los ojos comprendió que se habían equivocado en sus pretensiones durante la operación. Había muerto y suspiró, al fin, aliviado.

domingo, 1 de mayo de 2011

Abrigar en silencio tus caricias


.
Abrigar en silencio tus caricias
después del terremoto de los cuerpos
es como alimentar lo más profundo,
aquello que da vida a los sentidos,
como el aire permite la existencia,
aunque sea invisible su sonrisa.

Abrigar en silencio tus caricias
debajo de mi piel aún temblorosa,
es fabricar escudos contra el miedo,
es construir un dique insuperable
contra los huracanes del olvido,
contra los ataúdes del futuro.

Abrigar en silencio tus caricias
es sembrar con estrellas mis jornadas,
es prevenir necrosis en el alma,
es sembrar un jardín en mi memoria
donde el recuerdo sea tu ternura,
esencia del respiro del planeta.


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jueves, 28 de abril de 2011

Fútbol y literatura

Foto tomada de El País.com


Espero que estas palabras salgan un poquito antes que los primeros comentarios escritos tras el encuentro que el Barça acaba de ganar al Real Madrid, en el Santiago Bernabéu y con el que deja la eliminatoria de la semifinal de la Champions League –y probablemente la temporada- finiquitada, a favor del cuadro catalán.
Hasta que Pepe ha confundido la pasión con una patada innecesaria –no tan alevosa quizá, pero sí excesiva- y ha descuajaringado el centro del equipo, era el partido más aburrido de todos los que han disputado en este mes tan plagado de los llamados clásicos. El partido del miedo, donde la única premisa era no encajar un gol. Estrategia arriesgada por parte de los madridistas y lógica en los barcelonistas. Pretender que la eliminatoria se resolviera en el feudo barcelonés era demasiado arriesgado desde la perspectiva blanca. Las visitas al Nou Camp suelen saldarse con resultados bastantes negativos, como se ha visto esta misma temporada.
La primera parte ha sido –acaso para equilibrar la calidad de la final de hace una semana- un flojísimo partido de fútbol donde –como ha dicho el comentarista de la televisión por donde lo he visto- se ponía más pasión en las protestas que en el fútbol.
El inicio de la segunda ha sido un paso al frente de los blancos; pero ese paso al frente, por la precipitación o por el atolondramiento de Pepe –la clave de los últimos partidos en el equipo merengue, tanto para lo bueno como para lo malo-, se ha tornado en un suicidio, en un costurón de un traje que venía cosido con alfileres. Y el Barcelona ha vuelto a jugar como sabe hacerlo. Claro que, confirmando la machacona teoría de Mourinho, con uno más que el rival.
Sin haberlas oído, me imagino las ruedas de prensa de ambos entrenadores. Me estoy empezando a imaginar también portadas, crónicas, titulares. Los ríos de tinta que van a terminar por incendiar el próximo enfrentamiento, el del martes que viene.
Por eso escribo esto, sin leer nada, para no contaminarme con nada. Salvo extrañísimas circunstancias, está todo el pescado vendido, como diría un castizo. La tarjeta de Pepe era roja, me temo. Ya sé que la mayoría de la prensa madrileña no lo reconocerá y dirán que una amarilla habría sido suficiente. Sé que no había mala intención en el jugador, sé que ha sido una cuestión de excesivo ímpetu, sé que ha llegado a penas unas décimas de segundo tardes a ese balón; pero no había ninguna necesidad de arriesgar tanto…
Lo peor de este asunto es que ya hay coartadas, una vez más, para justificar una derrota.
* * *
Por suerte para mí, hoy había algo mucho más importante, algo que me congratula mucho más y que me da alas para seguir soñando.
El fútbol, por mucho que me guste –y me gusta-, no supone más allá de una distracción de un par de horas algún día de la semana,  y algún comentario en el trabajo o en la cafetería. Casi lo que más me gusta del fútbol es poder narrarlo, poder inventarlo con palabras, mejor dicho, poder recrearlo con palabras.
Los comentarios y análisis tácticos que pueblan la prensa son bastante aburridos, pero las crónicas de los encuentros –algunas de ellas- son verdaderas piezas literarias que entretienen y divierten.
Y en este punto quiero unir estas palabras, o enlazarlas con el respeto que se merece ella, a la entrega del Premio Cervantes a Ana María Matute. Como ella dice en su discurso, “el que no inventa no vive”. En esta frase ha apoyado el texto más corto de lo habitual y lleno de esa humanidad, sencillez y cariño que pone a todo cuanto hace la escritora barcelonesa.
Quizá sea un discurso el suyo que pueda ser criticado por algunos eruditos en comparación con otros discursos, pero a mí me ha llenado de emoción leerlo despacio en la edición digital de El País. Quizá estas cosas se puedan decir así con ochenta y cinco años, cuando nada puede importar lo que los demás puedan decir. Por el contrario, yo le alabo con todas mis ganas y energías, y que en sus páginas se muestre amedrentada por tener que escribir un discurso, que confiese que cada día aún le habla a su muñeco Gorogó que le acompaña desde los cinco años y que –incluso- está en la habitación del hotel que ya a estas horas recogerá a la escritora, me ha parecido de una grandeza literaria y humana encomiables.
Es posible que la literatura cada vez esté más lejos incluso de los lectores, no ya del gran público. ¿No tendrá que ver esta masiva huida con la fiera costumbre de los poetas y escritores de escribir sobre cosas que pocos entienden porque no han vivido? ¿Por qué la emoción y la sencillez son síntomas de mala literatura?
A mi modo de ver, la mejor novela de Ana María Matute es, como ya he dicho en varias ocasiones, Olvidado rey Gudú. Una novela de más de mil páginas que en realidad es un cuento tradicional infantil elevado a la categoría de inmensa novela (en todas sus acepciones). El tema es bien sencillo, y es el mismo que tantas veces palpita en las líneas de los cuentos: sólo el amor puede salvarnos.
Esta misma semana nos ha dejado el grandísimo poeta chileno Enrique Rojas, que en su día fue galardonado con el mismo premio, y recuerdo vagamente que también me impresionó aquel discurso, por la sencillez desnuda del mismo que venía a señalar, como hoy ha hecho Ana María Matute que la literatura viene a salvarnos, viene a hacernos la vida un poco más llevadera, porque quien inventa no vive. Y con ella confirmo, que ha habido muchos que gracias a la Literatura han convertido en Dulcineas (o Dulcineos) a cerriles Aldonzas (o Aldonzos). Que muchos gracias a la literatura han descubierto gigantes, donde sólo había aspas de molinos. Que muchos, gracias a la literatura, han encontrado un mundo donde la bondad puede ser un valor que lleve incluso al éxito, en todo caso a la dicha. Sí, un valor tan puesto en solfa como la bondad, es uno de los componentes de la personalidad de un tal Alonso Quijano, más conocido por D. Quijote de la Mancha, el personaje más universal de la Literatura universal, tanto que muchos han llegado a pensar que realmente existió en carne y hueso.
Y ha resaltado la escritora muchas más cosas que yo no repetiré, porque imagino que muchos lo habrán leído, en todo el enlace al discurso está aquí. Pero voy a resaltar otra, quizá por lo que indica de modernidad en esta escritora que aparenta salud tan frágil. El canto que hace a los cuentos, al relato corto. No es la primera vez que escucho a esta mujer hablar sobre la poquísima importancia literaria que en España se le daba a este tipo de relato. Y resalto lo de su modernidad por cuanto, es ahora cuando gracias a muchas circunstancias –a la que los blog no son ajenos- esta extensión de los relatos (cuentos, relatos, relatos largos, novelas cortas…) ha aumentado, y de he hecho son muchas las editoriales que se especializan en este tema. Y además lo quiero señalar, porque tengo más de un amigo, en especial Francisco, que sostiene que en las longitudes escasas, donde el autor ha de condensar todo sus esfuerzos, es donde habita la verdadera literatura.

domingo, 24 de abril de 2011

Paseamos





Paseamos muy dentro de la tarde
que como un limón, vuela sobre el río
oscuro y limpio, espejo donde tiemblan
la ojiva azul del aire
y el sueño de los árboles.
Mientras esta arboleda almidona nuestros pasos,
dedos acariciando su teclado,
y mientras mi mirada engulle huellas
de limón en tu pelo,
y mientras en mi oído
rebrilla la campana del convento
convocando a los salmos vespertinos,
de pronto pienso en Dios…
Pienso en sus manos, pienso en su silencio
y pienso en su sonrisa y en su llanto,
y en su silencio pienso…,
sí, pienso en su silencio tantas veces.

El limón de esta tarde sobrevuela nuestro aire,
arrojado por dedos precisos de un arquero,
y tengo muchas dudas.
Dudo de mis ideas,
pero no del tañido de campana.
Y dudo de mis pasos,
aunque no de esta luz en tu cabello.
Y dudo de mis versos,
pero no de los salmos de la tarde.
Y dudo del silencio
de Dios, aunque no dudo de su ser,
alojado en un pliegue de la luz,
que, como un limón vuela nuestra tarde,
o quizá esté en mis manos si acarician,
o quizá esté en alguno de mis versos,
cuando sangran queriendo ser abrazo,
cuando lloran queriendo ser su voz,
cuando sufren queriendo ser su pan,
cuando mueren queriendo ser sudario.


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sábado, 23 de abril de 2011

Día del libro

Imagen tomada de Internet

Si habitualmente pasa desapercibido, este año va a ser peor, pues coincide con plena etapa vacacional: Sábado Santo, Sábado de Gloria. En esta tierra siempre es festivo –como en Aragón, como en Cataluña-. Allí celebran San Jorge, Sant Jordi. Aquí celebramos el día de Villalar que en lo climatológico, según cuentan las crónicas, debió ser similar o peor que el de hoy por la lluvia y la oscuridad, propicio para que la artillería rebelde de los comuneros se topara con el barrizal como una de las causas de la derrota frente a las tropas imperiales que supuso el final de este movimiento que está siendo revisado por los historiadores al objeto de eliminar ciertas dosis legendarias que, al parecer, le han sido otorgadas a lo largo de la historia, empezando por el liberalismo romántico. Pero dejemos estos análisis para quienes están más preparados. Centrémonos en lo que ahora nos interesa.
El libro es uno de los grandes inventos de la humanidad y por ello seguirá entre nosotros. ¿Variará su soporte? Evidente. No ha dejado de variar. Es como el fuego, otro de los grandes hallazgos humanos, desde la chispa conseguida por frotamiento de dos piedras que conseguía prender en un material altamente fungible, hasta nuestras cocinas vitrocerámicas, el ser humano ha ido convocando –y lo seguirá haciendo- nuevos modos de provocarlo. Cualquiera que se haya pasado por el Museo con la historia del libro que se encuentra en la Villa de Urueña, Valladolid (España), sabe a lo que me refiero, y quien no lo haya hecho lo puede intuir. Ahora existe el debate sobre el libro electrónico o el de papel. Y yo me pregunto (más allá de las previsibles y tremendas batallas económicas que originará), ¿qué más da el soporte, si el concepto es el mismo?
A mi modo de ver (y el tiempo lo mismo acaba por quitarme la razón), el concepto de amigo que te acompaña allá donde tú quieras llevarlo, sin ser un estorbo, fácilmente manejable (hasta por un niño), que no exija mantenimiento, es la clave de su pervivencia. ¿Que podemos estar asistiendo al final del libro en papel frente al electrónico? No lo sé, tampoco me importa.
No es mi pelea.
La mía es que los poemas, los cuentos, las novelas, las reflexiones que otros escriban estén junto a mí cuando lo quiera. Eso me lo permite el formato actual del libro. Si me lo va a permitir el libro electrónico y se hace asequible y sencillo su manejo, entraremos ahí. Será inevitable. Como fue imparable sustituir las piedras o el barro como soporte de las anotaciones, frente a la ductilidad del papiro, a pesar de lo complejo de su elaboración y que a su vez éste desapareciera para este uso en contra del papel. Como fue inevitable hace tantos siglos entrar en un libro encuadernado del modo en que lo están los nuestros, frente a los papiros o los rollos. Como fue inevitable que la imprenta de tipos móviles desplazara a la técnica amanuense, como el Offset desplazó a aquella, como la impresión digital está haciendo con las planchas de Offset. Avanzan las tecnologías, avanza la técnica, pero el concepto básico no cambia. No puede cambiar.
Y más allá de todo esto, necesitamos que haya textos que ocupen esas páginas –sea cual sea su material-. Sin duda que la historia de la humanidad ha producido suficientes textos como para que sea imprescindible la continuación de la tarea de los escritores. Pero por alguna razón que probablemente está en la esencia del propio ser humano, cada época requiere sus propios escritores. Cada época necesita de las mujeres y los hombres que pongan por escrito las preocupaciones y los sueños que hilvanan el corazón humano; e incluso de mujeres y hombres que se conviertan en exploradores o anticipadores de un porvenir más o menos próximo.
A veces, algunas veces, parece que en esto del libro quien manda es la industria editorial, y a veces, algunas veces, parece que lo menos importante en todo el proceso es el escritor, mejor dicho, la obra escrita por el escritor. A veces, algunas veces, del binomio que forma la expresión ‘industria editorial’ prevalece únicamente el primer término. Uno entiende que sea necesaria una rentabilidad tras una inversión –hasta ahí llega mi torpeza-, pero a veces se desearía que los márgenes no fueran tan grandes y se apostara más por la literatura que por la mera escritura… Por eso inciativas como Talenturas o La Isla del Náufrago (por citar sólo dos que conozco) son tan necesarias, a pesar de los riesgos que corren sus promotores (Mariano Vega y José Antonio Abella, respectivamente).
En fin, que ustedes disfruten de un hermoso día del libro. Si pueden compren, los libreros y las editoriales se lo agradecerán, y si no, intercambien con amigos… En todo caso lean un libro... ¿Por ejemplo...? Aunque sea por internet el editor de y los autores de Oscurece en Edimburgo se lo agradeceremos. Les llegará en pocos días a su domicilio.

viernes, 22 de abril de 2011

Viernes Santo

¡No puedo cantar ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar! 
Antonio Machado
Truena el tambor preciso de la noche
como un resorte inútil del recuerdo,
el sonido que ampute la inconsciencia,
ésa que no abandona los cruceros
donde se narcotiza el corazón
con frases como cáscaras de miedo,
con salmos como viento emponzoñado,
en el planeta, Gólgota de huesos.
Aunque existan colores y volúmenes,
aunque haya perspectivas y haya alturas,
que nutren de belleza las pupilas
vestidas de ornamentos, somos ciegos,
arrastramos cegueras como arrastran
incendios los volcanes sin saberlo.
La humanidad es cuerpo ensangrentado
sobre una cruz alzada en la injusticia
que empuñan los poderes como un lirio
que oculta un alacrán infatigable.
Sólo la madrugada es consciente de la sangre,
porque en la madrugada la verdad
se alza muda ante el gallo de la aurora
mientras crepita el no que llora pánico.
Necesitamos ojos… nuevos ojos,
como unos microscopios que desnuden
la mentira y su sombra de gangrena
mientras desuellan piel de sed y de hambre
con la inmisericordia del flagelo.
Necesitamos verbos como besos
para desenclavar con sus tenazas
de labio poderoso,
la carne enmudecida y masacrada.
Hacen falta palabras como un hacha
que derrumben la cruz
tornándola ave en vuelo.

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martes, 19 de abril de 2011

Oscurece en Edimburgo, ya en Segovia

“No pierdas tiempo pensando que podría ser. Inténtalo, casi siempre es posible y en último caso lograrás algo inesperado, que igual te satisface más.” (Francisco Concepción Álvarez).
Esta es la frase con la que se cierra Oscurece en Edimburgo, mejor dicho, no la novela, sino el volumen donde está publicada la primera edición de la novela. Siempre hay alguna sorpresa cuando uno tiene un libro entre las manos, y quizá no debiera haber desvelado ésta, pero no lo he podido evitar, porque resume con precisión todo lo que ha ocurrido con esta novela que nació como nacen los sueños. Fue una semilla que llegó a enraizar, que creció y que se convirtió en fuerte árbol… Tanto que ha saltado de las pantallas de los ordenadores a la materialidad de un libro de 341 páginas de papel levemente ahuesado, encuadernado en rústica.
Esta mañana, al fin, ha llegado hasta mí. Venía bien embalada, tanto que me ha costado un triunfo poder desnudar el disfraz en el que me la ha enviado nuestro editor. Y no me extrañan tantas precauciones, porque si en la aduana o en el aeropuerto o en cualquiera de las oficinas de correos en que ha estado hubieran visto la belleza de esta criatura, alguno la habría secuestrado…
En cuanto la he liberado, el perfume inconfundible de los libros recién salidos de la imprenta ha inundado la oficina. Es un olor que me gusta. Me resulta familiar, querido, el de una dura tarea que se ha concluido con éxito.
Ya lo escribí el otro día cuando me llegó la primera fotografía de la criatura en las manos de nuestro editor-coautor-amigo –menudo papelón-. Pero esta mañana, lo primero que he tenido que hacer, después de desvestirlo, ha sido sentarme. Una emoción intensa me llenaba. La sensación era la misma que sentí con los otros cinco libros, pero multiplicada por mucho. No es mi primer libro publicado. Es el sexto, y creo que por no ser mío en exclusiva, es por lo que esta emoción ha aumentado tanto.
Cuando el autor recibe su criatura, como recién nacida, sin embargo ya sabe que no es suya, que acaba de empezar a salir por la puerta, camino del corazón de los lectores (o esa es nuestra pretensión), pero durante las primeras semanas o meses, todavía no lo alejamos de nuestra mirada. Es como cuando nuestros hijos de carne y hueso, van a jugar al parque por vez primera con sus amiguitos y amiguitas. Ya son autónomos para eso, sí, ya se organizan entre ellos, pero los padres estamos por allí cerca, con un ojo avizor, no vaya a suceder cualquier desgracia. En este caso siento que me cuando me han llegado estos ejemplares para la promoción en esta parte de España, no se trata de la promoción de mi libro, sino que soy el representante de otras seis magníficas personas y estupendos escritores. Y por ello tengo que cuidar todo al máximo. Con los otros libros, si algo fallaba, el perjudicado sólo sería yo, tampoco es tan grave el problema. Ahora no, ahora no soy yo sólo quien juega esta baza, conmigo están siempre Ana, Anabel, Dácil, Francisco, Inma y Marcos. Y a ellos no les puedo fallar y no lo haré.
Subo los ojos al párrafo precedente y me doy cuenta que se me puede malinterpretar… No se trata de un deber oneroso o de una carga que me arrumbe. Al contrario, es un trampolín, un impulso, un empujón para romper cualquier timidez, para vencer cualquier vergüenza, para llamar a todas las puertas con ilusión, con una sonrisa, con insistencia, sin desmayo. No estoy solo en este empeño, hasta donde mis fuerzas y mis recursos puedan, haré posible porque esta novela que ya tengo en mi poder físicamente, tenga una andadura larga y firme.
Llegará un momento en que sólo serán los lectores y los críticos quienes la sitúen en el lugar que le corresponde. A ese veredicto se somete un escritor voluntariamente cada vez que publica. Es el riesgo que tiene esta tarea –como cualquier otra que dependa de la aceptación de los demás-, y por tanto de antemano tenemos que tener asumido el posible fracaso, las críticas negativas, etcétera… Incluso hemos de tener asumido el fracaso absoluto.
Cuando un escritor publica es porque alguien (empezando por él mismo, claro) confía en la obra. Pero nunca se puede tener la seguridad absoluta. Y cuando llega este instante en el que el libro aún huele a tinta fresca, el vértigo se hace un hueco en la mirada. El buitre de la pregunta carroñera llega sin haberla convocado, como si ya hubiera vislumbrado un cadáver en el camino. Pero esa pregunta, en este caso, hay que desterrarla antes que en otros.
Oscurece en Edimburgo tiene el respaldo de muchos lectores que han sido testigos en vivo y en directo de la formación de esta criatura. Esta novedad absoluta en el mundillo de la literatura –aunque no suponga ningún valor añadido a la calidad del texto (¿o sí?)-, es un aval para saber que no habrá fracaso. Habrá más o menos difusión, habrá más o menos lectores, pero fracaso, lo que se dice fracaso, no.
Una vez calmadas, más o menos, estas sensaciones, he salido de la oficina, con un ejemplar de la novela en la mano. Orgulloso, sonriente, ilusionado, feliz.
Y la he mostrado a quienes ya la esperaban. Felicitaciones, besos, sonrisas, intentos de compra inmediata…
He intentado que me fotografiaran allí mismo, en ese momento, pero hoy no era posible. Así que a mi pesar he tenido que esperar a llegar a casa y aquí hemos retratado a la criatura, junto a la pantalla donde una séptima parte de ella se fue gestando, en manos de uno de los siete progenitores, sentado en la silla donde ahora está sentado mientras teclea y escucha una pieza del primer libro del clave bien temperado de Johan Sebastian Bach.
La novela ha saltado de las pantallas al papel


En el rincón donde escribo habitualmente.
Orgulloso de haber colaborado con mis amigos
para llegar hasta aquí... de momento


Por cierto, podría suceder que alguien esté interesado en la compra de la novela. Yendo a esta dirección se puede adquirir mediante el fácil sistema de paypal u otro tipo de tarjetas, las más habituales como Visa, Maestro, Aurora y Master Card.

domingo, 17 de abril de 2011

Beso de ortiga










Como beso de ortiga la luz quema
la tarde en aguijón interminable
repleto del veneno de la ausencia
que el latir de la muerte le inocula
olvidando el dolor de nuestros labios
vivos y solos, rotos y sangrantes.


Con mis pasos arrastro estas cadenas
que anuncian el dolor y la fatiga,
preparando el destino al que me llama
al horizonte rojo del ocaso,
como sangre o rubí de fuego en llanto.

Ya sólo la esperanza de la noche,
(desnudo de mis pasos y mi piel),
sirve para besar la luz que quema
como aguijón de ortiga en esta tarde.

Cuando el estruendo del dolor despierte
mi conciencia cubriéndola de pánico,
mientras la noche sopla sobre el mundo,
quizá desvele cómo
atrapa el cenit de la madrugada
la esencia de las cosas:
ese halo de misterio desprendido
sobre el vuelo esencial de los respiros…

Y descubriré entonces
que su vientre de estrellas almacena
la esencia enmudecida, mas no muerta,
de otras vidas acaso ya olvidadas
cuya misión secreta es alumbrarnos
como tenues antorchas del sendero
cuya luz sea el beso que restañe
la herida de los labios aun sangrantes.

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viernes, 15 de abril de 2011

Que la noche. (Oniliria VIII)

(Imagen tomada de Internet:
“Éstrellas calientes” de Joaquín Rodríguez Martín, Nabuco)).




Que la noche sea el sudario donde mueran los sufrimientos, cristales rotos clavándose en la piel de los corazones para hacerlos sangrar, como si al casco de un velero se le abrieran incontables vías de agua. Que la noche sea el taller de reparación de las heridas que la jornada perpetra en nuestro ánimo hasta hundirlo para provocar su muerte por asfixia. Que la noche sea el quirófano donde el tumor maligno de la envidia o del orgullo o de la arrogancia o del desprecio sea extirpado allá donde se aloje. Que la noche sea un infinito colibrí de colores succionando nuestras entrañas de su miseria. Que la noche sea soñar con su canto de armonía llegando hasta los meandros de nuestros cerebros para que sus cunetas se salven de abrojos y matorrales de veneno. Que la noche sea el sudario donde se produzca nuestra resurrección cotidiana.

jueves, 14 de abril de 2011

Exposición: La Calle Real


Cartel anunciador de la Exposición


En Segovia hay una calle que es su arteria principal y que, sin embargo, no figura en ningún nomenclátor oficial. Por mucho que cualquier visitante busque en planos, placas colgadas en las fachadas, callejeros o guías, no encontrará en ninguno de ellos el nombre de Calle Real. No obstante, todos los que vivimos en esta ciudad durante más de un día, empleamos ese nombre con toda naturalidad. Oficialmente, para Correos, en los documentos citados, en las tarjetas de visita, en las guías de teléfono, qué sé yo, se podrá leer Calle Cervantes, Calle Juan Bravo, Plaza del Corpus Crhisti y Calle Isabel la Católica, que son los tramos en que se divide la conocida como Calle Real.
(Para leer el resto del artículo pinchad aquí)