martes, 25 de diciembre de 2012

Huele a turrón, a mazapán y a llanto...




Huele a turrón, a mazapán y a llanto,
a sonrisas de lata y acuarela
que cualquier lágrima evapora;
saben los días a sonrisa y miel,
inútil sordina de tristeza y gemidos.
Huele a bombillas temblorosas,
color sin voz y sin aliento,
que apenas esconden heridas.
Como en los diecisiete otoños previos
he buscado afanoso mi relato,
pero este 2012
han encallado ideas, tiempo y manos,
como si una tormenta inesperada
hubiera desgarrado mi velamen,
o hubiera derribado el aparejo
dejándome varado a algunas millas
del muelle al que aproé mi corazón,
cuando el amanecer vistió de escarcha
una mañana del otoño.
                                      *
¿Qué borrasca ha desarbolado
mi barca de diciembre
si en otros dos o tres periplos otoñales
había atravesado peligrosos tornados
que me tuvieron cerca del naufragio…?
Recuerdo
aquella muerte inesperada,
tanto dolor absurdo de homicidio
por más que la estadística
lo incluya en otra parte de su frigorífico:
risa decapitada, navajazo de luz
buceando en su trigal de sangre.
Recuerdo
el año que entendí
que las cálidas mantas para invierno
con que algunos revisten sus palabras,
son sólo ascuas que abrasan y destruyen
a quien se torna oveja díscola,
se aleja del rebaño hollando otros senderos.
Recuerdo
reyertas con la duda,
esa feroz batalla con el ángel,
cubierto de sudor y miedo
cuando el abismo roza el vértigo
de tanto amanecer de hielo
que deja yerto el corazón antiguo,
al que después se mira,
igual que las serpientes miran
a su marchita piel abandonada…
Sin embargo, cada año,
incluso con dolor, batalla y muerte,
atracaba en el puerto.
Mi corazón sabía,
—como lo sabe un niño—,
que no había alcanzado el muelle
por mi pericia discutible,
sino que otro más fuerte que yo
y que las turbulencias,
encendió amaneceres donde sólo brillaban
ojos de peces abisales.
En la borrasca
llegaban sus caricias invisibles:
un mensaje cifrado en un paseo,
palabras que saltaban hacía mí
abandonando el texto de sus sueños,
aromas procedentes del pasado
que embocaban sus risas en mis sienes,
melodías que hablaban sin secretos
como si uno entendiera un sol menor
cuando contesta a un fa desprotegido…
La luz se amontonaba a tiempo,
como se agrupa el grano después de la cosecha,
y al fin, no sé,
mis dedos encontraban el sendero…
*
Es Navidad,
y si no sé pintar en una historia
un horizonte envuelto en luz
—aunque sea luz tenue—,
si no soy capaz de encontrar
en el gusano
el vuelo de la mariposa
¿quién me otorga el derecho de escribirla
en estos días de ilusión y paz?
Es Navidad,
y a pesar del sabor a mazapán en llanto,
y a pesar de las risas enlatadas,
y a pesar del aroma de bombillas en lágrimas,
y aunque el dolor del mundo late
como herida sin dique que contenga
la inundación de sangre,
Esperanza no puede ser
palabra hueca,
un joyero vacío y desahuciado,
sino el afán que impulse nuestras manos
y mitigue el cansancio
y aplaque la tristeza e impulse nuestros pasos
y tornee horizontes con sus labios sonrientes.
Es Navidad,
y en medio de la noche más oscura y más fría,
la Luz y la Palabra se hacen carne:
frágil niño temblando en un pesebre,
su madre lo amamanta,
y luego duerme…
Es Navidad,
brindemos esperanza
cuando aún los gorriones no han llegado
y el velo de un lucero
envuelve con su gasa nuestra albada.
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FELIZ NAVIDAD A TODOS LOS LECTORES DE ESTE BLOG. ES UN HONOR CONTAR CON TODOS VOSOTROS.



(Belén de la Diputación de Segovia. Detalle.
Foto Javier Gil)

13 comentarios:

Fiaris dijo...

Tiempo que no pasaba por aqui.
¡¡¡FELICIDADES!!!!
abrazo

Francisco Concepción dijo...

Ante todo felicitarte por tu foto. Un acierto. Resulta para mí una estampa idílica. Ese acueducto que admiraba en las fotos de los libros de EGB, cuando estudiaba la historia de España, bañado por esa nieve que me queda tan lejos, y que apenas he podido disfrutar (en canarias sol y playa) pero es Navidad, y a pesar del sabor a mazapán y a pesar de las risas enlatadas, y a pesar del aroma de bombillas en lágrimas, y aunque el dolor del mundo late, ES NAVIDAD. Nos guste o no. Lo escribamos, lo meditemos, lo suframos o lo disfrutemos. Afortunadamente o desgraciadamente es Navidad.

MARÍA LUISA ARNAIZ dijo...

Recuerdos dolorosos que fructificaron... Tu musa ha sido conjurada por la esperanza.
Muchos besos.

Flamenco Rojo dijo...

Para ti es un honor, para nosotros un placer leerte y tenerte como amigo. Feliz Navidad.

Abrazos.

Maria Sanguesa dijo...

Maravillosa fotografía y espléndido poema. FELIZ NAVIDAD. Un abrazo.

Marina Fligueira dijo...

¡Hola Amando!!!

¡Pues a pesar de tatas cocas! De ese mazapán en llanto:
O risas mudas sin carcajada, o dolor del mundo que sigue latiendo en nuestras sienes, como herida que infecta, aparece siempre el afán -el ahínco para llenar la palabra -tus palabras Maestro, porque llevas dentro un incalculable manantial poético que cuando sale a flote, nos deja maravillados.
Nunca tus ojos verán ese joyero vacío amigo mío no, tu espíritu es grande y sabes alzarte y tocar el infinito sintiendo en profundidad tal como lo haces hoy con esa inspiración divina en la Navidad.
¡Y pintarás historias envueltas en luz y en brillantes horizontes y, seguirás creando y recreando todos tus sentires, tus latidos -tus anhelos, junto a todos nosotros y, serás capaz de encontrar el vuelo de las mariposas y pintarlo con tus letras -Poeta! Con ilusión, como en estos días de paz y amor y, otros muchos que le seguirán. Que así sea.

Te dejo un fuerte abrazo envuelto en mil bendiciones. Feliz navidad y que el 2013: Te sea muy propicio, te llene de luz, de paz, amor, salud y alegría.
Besitos a puñados que llegan en un suspiro. MARINA.

Precioso el acueducto nevado.

Salón Vilches dijo...

Precioso el poema, un placer haberlo leído a pesar del no-relato.
un fuerte abrazo

Isolda dijo...

Tenemos 17 cuentos y un poema emocionante que busca y no encuentra. Pero sabes muy bien que en la búsqueda que nos regalas, está el fruto. Que huela a turrón a mazapán y llanto. Es la realidad. La fotografía es una preciosidad y como dice Francisco, nos transporta, nos guste o no a la Navidad.
Muchos besos, de buenos deseos.

catherine dijo...

La has encontrado la palabra, Amando. Esperanza, la pequeña Esperanza de nuestro Péguy, tenue como una llama. Eso es el mensaje del niño, el que concentra la luz en este hermoso pesebre de la foto.
Y cuando no lo digas en un cuento lo escribes en un poema. ¡Qué no se apague la esperanza!

María Socorro Luis dijo...


Del poema, qué decir, es tuyo y basta.

Toda la felicidad posible, Amando.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Feliz Navidad, Amando.
Poema emocionante, como todos los tuyos, lúcido y hermoso.
La foto del Acueducto es preciosa.
Un abrazo.

Aniagua dijo...

Qué ternura de hombre..
Un abrazo


Maria Estevez

Dacil martin dijo...

Me ha gustado mucho la foto y lo dicho por Gerardo Diego, sobre el encanto simultáneo del arte antiguo y el nuevo.
Y que es Navidad..., y aunque el dolor del mundo late... Esperanza no puede ser palabra hueca...
Feliz Navidad!!!