domingo, 25 de septiembre de 2011

Crónica de un fin de semana en Zaragoza


 

Estoy seguro de que en Zaragoza hay más taxistas que este joven tan simpático. He visto decenas de ellos circulando por la ciudad. Sin embargo ayer y hoy es quien ha hecho el servicio que he pedido al hotel. Hoy me he ido de la capital aragonesa con algo menos de peso en la maleta del que traje el viernes. Ayer me llevó desde el hotel hasta el Centro Cívico Teodoro Sánchez Punter donde pasamos la jornada entorno a la literatura y al diálogo.
Aunque la cosa empezó el viernes…
* * *
Cubierta del libro Tintas distintas


En el Albergue Zaragoza, vieja posada de peregrinos en camino hacia Santiago y que también fue cárcel de la Inquisición, la editorial La Fragua del Trovador, responsable de la edición del libro Tintas distintas. Relatos II, había organizado la presentación de este volumen.
Esta es la primera razón de mi viaje a Zaragoza. Tres buenos amigos, José Antonio Prades, Pilar Aguarón y Anabel Cosejo son los autores de este trabajo que aún no he tenido tiempo de leer. Como es conocido por quien sigue este espacio, ellos tres forman la asociación 3d3 LiterArt y están realizando una seria labor en Zaragoza por el relato corto. Este Tintas distintas es el segundo trabajo que dan a la imprenta en relativamente poco tiempo. Es evidente que el trabajo en equipo estimula y empuja.
Lo primero que me sorprendió en el mejor de los sentidos posibles de la palabra, fue la implicación de Luis Sanz, el editor (La Fragua del Trovador), y su mujer M ª José Carvajal (ella misma escritora y poeta). Cualquier editor está pendiente de los libros que pone en circulación, eso es innegable, pero esa implicación tan visceral y apasionada, no suelen ser tan habitual.
La presentación resultó entretenida y amena. Como en cualquier pieza musical, el bajo continuo que determinó el ritmo y el tono del evento, fue la camaradería y la confianza existentes entre escritores y editores. Tras las palabras introductorias en las que Luis explicó esquemáticamente el desarrollo del acto, los autores tomaron la palabra. Cada vez estoy más convencido de que en la sencillez está el camino más certero, y si se produce a modo de juego, mejor aún. Esta fue la propuesta del editor. A cada autor, por sorteo, le había correspondido en suerte hablar de otro de sus compañeros y leer uno de los textos del libro, que no fuera suyo.
Después de esta parte de la presentación se pasó al coloquio, a modo de entrevista realizada por el propio Luis. El acto propiamente dicho concluyó con la actuación del jovencísimo cantautor zaragozano Mario Iriarte quien interpretó varios temas de su último disco El sabor de las palabras.
Como ya he dicho aún no he tenido tiempo de leer el libro –el tiempo libre no ha existido en estos dos días-, pero sí puedo explicar aquí el cimiento sobe el que se asienta con solidez.
3d3 está empeñado en demostrar dos cosas: que a pesar de las diferencias –incluso de los debates intensísimos- el trabajo en equipo es posible en materia tan individual como la literatura, y que el relato corto no es precisamente un género menor. Tintas distintas no es un mero libro editado por tres autores en los que se han adicionado uno tras otro, relatos escritos por cada uno de ellos.
En el primer capítulo o Paseo del libro, los autores proponen tres relatos divididos en tres partes de trescientas treinta y tres palabras cada uno de ellos. Por tanto cada autor escribe una parte del relato, pero no la misma en los tres, de tal modo que cada uno de ellos ha escrito una presentación, un nudo y un desenlace. Ésta es la parte del libro que ya me he leído y estoy en condiciones de afirmar que si no hubieran escrito el nombre de los tres autores en cada uno de los relatos sería imposible –salvo para ellos mismos- saber quién ha redactado qué. A pesar de lo que aseguran en la presentación de esta primera parte, se demuestra que es posible llegar a un acuerdo, siempre y cuando se tengan claros los objetivos.
La segunda parte consiste en incluir como elemento de cada tríada de relatos una frase propuesta por cada uno de ellos. Así nos encontramos con tres diferentes relatos cuyo nexo de unión es la existencia de la misma frase: el comienzo de La metamorfosis de Kafka, tres versos de la canción Vértigo de Ismael Serrano y una frase que dice Al Pacino en la película Carlito’s way.
En el tercer apartado, el nexo común son los títulos de las historias, A mesa puesta, A tiro fijo y A la vez que tú… Casualmente una triple A al comienzo de cada título…
La cuarta sección tiene como elemento común el desarrollo de tres ideas propuestas por cada autor, que en sí mismos son una especie de desencadenante o microrrelato con vocación de semilla que ha de dar fruto…
En el quinto grupo Anabel, Pilar y José Antonio decidieron que el postre era de libre elección y cada uno nos regala un relato propio y sin ligazón con los otros.
Mientras les escuchaba –y a la mañana siguiente cuando hablamos sobre Oscurece en Edimburgo- y ahora que escribo estas líneas, una idea se abre paso en mi interior. Es aún un esbozo, algo mínimo, casi una semilla, quizá una mera intuición, pero sus contornos van siendo menos imprecisos. La literatura en equipo es posible. En algunos casos, incluso, podría llegar a ser necesaria. Es imposible que desaparezca la obra debida a una sola mente creativa, pero ya no es una quimera llevar a buen puerto obras de autor coral.
A la salida del Albergue Zaragoza la lluvia había aliviado el bochorno de la tarde y la cena y unas copas junto al Ebro propiciaron una velada agradable y distendida. Una velada de clima propicio y compañía grata que ayudaron a que llegara al hotel lo suficientemente rendido, como para que el estruendo de la fiesta habitual de todos los fines de semana de todas las ciudades españolas no me desvelara.
Tenía que estar fresco para la jornada del sábado ya que se celebraba el II Recital de Narrativa SéBreve.
* * *
Anabel y yo mismo momentos antes de iniciar la presentación
de Oscurece en Edimburgo. Anabel sostiene un ejemplar del
último número de la revista La Esfera Cultural


La mañana del sábado fue intensa para el diálogo y el debate. Se presentaron en el mismo local donde por la tarde se desarrolló el recital, Tintas distintas, Oscurece en Edimburgo y Versos como carne
Como siempre sucede, la sorpresa y el interés por el modo en que se escribió Oscurece en Edimburgo hacen presa de la concurrencia. Hablar de la presentación de esta novela –que hicimos entre Anabel y yo mismo- es hablar nuevamente del trabajo en equipo, de las dificultades y de las satisfacciones que provoca, así como los retos a los que hay que hacer frente durante la escritura del texto. La sorpresa y admiración que despierta poder tener entre las manos una novela tan intensa y trepidante escrita por siete autores con escrupuloso respeto a las normas dadas, es reiterativo ciudad tras ciudad: personas ajenas a todo el proceso de la escritura de la novela en Tenerife, Las Palmas, Lérida, Segovia y ahora Zaragoza siguen sin pestañear las explicaciones que los autores damos. Y es automático que se produzcan las preguntas, sobre todo –al menos así lo he vivido en Segovia, Lérida y Zaragoza- entre aquellos asistentes que han tenido o tienen que ver con la creación literaria. Aunque no en modo exclusivo. El planteamiento de escritura, tan radical, de 7 plumas es una vuelta de tuerca más a lo que decía más arriba sobre el trabajo común en literatura. En nuestro caso –del que también participa Anabel Consejo, como todos saben- ni siquiera existió la posibilidad de corrección o reescritura de la obra. Como se sostuvo en el acto de esta presentación, para que Oscurece en Edimburgo fuese una novela homogénea había que corregir hacia delante, por así decir. O como se comentó un poco más tarde, los autores decidimos ser fieles hasta el final con la esencia del proyecto y en la versión de esta primera edición, no depuramos nada del contenido de la obra, aún a costa de correr algún riesgo. Quisimos ser fieles a la aventura. Y tal y como se continúa manifestando, lo verdaderamente doloroso es no haber podido editar el libro que habíamos soñado, por una mera cuestión de extensión del proyecto. La originalidad y el riesgo de Oscurece en Edimburgo hubieran quedado más evidentes, si se hubiera publicado la otra novela que se escribió a la vez que escribíamos la búsqueda de Sophie; porque el proceso de elaboración de la novela es, en sí mismo, otra novela dentro de la propia novela…
* * *

De Izquierda a derecha: José Antonio Prades, Pilar Aguarón
Anabel Consejo y servidor junto al cartel
II Recital de Narrativa SéBreve


La tarde, como un broche de oro, consistió en la lectura de los relatos de treinta y cuatro autores y autores. Escritores de Lérida, Sabadell, Barcelona, Huesca, Zaragoza y Segovia pasamos poco más de cuatro horas fantásticas mientras escuchábamos las imaginativas propuestas de nuestros colegas. Además de la distinta procedencia de las escritoras y escritores, me interesa dejar patente la variedad de las edades.
Podría parecer que el relato corto (cada autor dispusimos de cinco minutos como máximo y se respetó esta condición casi sin excepciones) encaja más bien con un escritor o escritora joven, pues es un género de relativa poca tradición. Nada más lejos de la realidad. Podría decir –y ahora vierto una opinión muy personal- que, en general, los relatos leídos por personas de más edad, resultaron más transgresores no sólo en ideas.
A mi modo de ver la calidad fue más que estimable y disfrutamos con relatos de corte realista y costumbrista, otro con tintes surrealistas; hubo relatos que rozaban la prosa poética, otros adscritos al género negro, otros en que los protagonistas eran animales o cosas. También pudimos descubrir en la práctica que hablar de relato corto, es incluir mucha variedad, no sólo de estilos, sino de extensión.
El ser humano se caracteriza por su afán investigador o explorador y no se conforma con lo primero que encuentra. Si se acepta comúnmente que un microrrelato tiene como límite máximo las doscientas cincuenta palabras, hay autores que buscan ir más allá y exploran con determinación casi científica para reducir aún más las posibilidades para crear una historia, que al fin y al cabo eso es un relato. Cada vez se escriben más nanorelatos o mini microrrelatos, en los que pasar de cien palabras es una exageración.
En general abundó la temática un poco sombría o melancólica, pero no faltaron notas de humor, ironía y sarcasmo. Hubo relatos amorosos o desamor, relatos del género negro, relatos fantásticos, relatos surrealistas, relatos que podrían representar al realismo mágico, hubo relatos eróticos…
Hubo quién nos explicó la realidad que siempre se nos ha ocultado sobre los hechos que originaron los sucesos que luego se fijaron en la memoria colectiva como Caperucita Roja, o quien dio voz a un máquina de escribir que añora a su primer propietario, o el de que relató un viaje al azar y allí encontró amistades, o aquel en que una mujer decide añadir reliquias a su escapulario de manera un tanto radical, o quien determinó que un orinal es el mejor modo de viajar por el mundo, o quien recorrió la miseria humana siguiendo la senda de un morroñoso billete de cincuenta euros, o quien hizo un canto hermosísimo a los cuentos como mejor modo para aprender a vivir, o quien nos demostró que los ángeles chapotean en piscinas celestiales, o quien nos contó cómo una lápida de un desconocido es testigo de un amor imposible o quien soñaba que estaba muerto (¿o estaba ya muerto y soñaba?), o quien porfió por explicar las apariciones y desapariciones de unos hermosos pendientes de plata, o aquel en que una joven deja a sus padres para ingresar en un convento, o cómo Zaragoza estuvo a punto de ser llevada por el cierzo y acabar sumergida en el río Ebro, o aquel en que se zambulle en la mente de un expresidiario que sale de la cárcel para ajustar cuentas con su pareja, o aquel en que una mano amiga en realidad es la mano de un trepa, o en el que se indaga en la mente confusa de una locura, o esos tres últimos escritos por 3d3 que narran tres historias engarzadas entre sí, y al mismo tiempo independientes y que forman parte de un nuevo libro que está muy avanzado ya… Y por si esto fuera poco, también Mario Iriarte nos deleitó con sus canciones que tienen una vocación de relato innegable.
El año pasado, en la primera edición, lo pasé muy bien, como escribí en su momento, pero este año (quizá porque no me visitó una jaqueca tan inoportuna e intensa como entonces) he disfrutado como disfrutan los niños cuando están jugando. Jugar en general no cansa y si después de cuatro horas los padres u otro adulto, deciden que se ha acabado la hora de los juegos, los niños refunfuñan.
Así yo, ayer sábado. Cuando a las ocho y media acabó el acto, aún no me hubiera importado continuar escuchando más propuestas. Pero todo ha de tener un final, y el de ayer –después del adelanto que nos propusieron 3d3 de su próximo libro- fue un final maravilloso que acabó tras la cena saboreando un exquisito gintonic en una glamorosa terraza zaragozana de la calle Cesáreo Alierta, mientras cinco escritores continuábamos hablando de esas cosas tan raras de las que hablamos los escritores. Si queréis leer los relatos que ayer disfrutamos, pinchad AQUÍ.


Así nos retrató Pilar a José Antonio, Anabel y a mí,
media hora antes de comenzar el acto matinal

25 comentarios:

Flamenco Rojo dijo...

Igual que tu has disfrutado como un niño en tierras mañas, disfrutamos nosotros leyendo tu crónica del fin de semana.

Un abrazo extendido a los anfitriones.

Anabel dijo...

Eres el mejor, Amando. Con crónicas así no nos hacen falta publicistas.

Este fin de semana tan intenso, literariamente hablando, me ha dejado una sensación de calma, la maravillosa paz que sólo conversar con los amigos puede dejar. Y el cansancio que sólo el copeteo nocturno puede infligir. No sólo de cultura vive el hombre.

Mil gracias a ti, es un regalo tenerte como amigo y colega.

Besos,

Anabel

Dacil martin dijo...

Amando, Anabel, qué desconsuelo no haber estado allí, leñe. Con lo que me hubiese gustado un gintonic a la orilla del Ebro oyendo las risas inconfundibles de los buenos amigos. Porque además de celebrar el segundo encuentro de Sébreve, dando mi felicitaciones, no dejo de apreciar y celebrar también, el encuentro de dos plumigos. Un abrazo fuerte, Dácil

Anabel dijo...

Estabais allí: no sólo en las páginas de Oscurece, sino en nuestro espíritu y en nuestras risas a la orilla del Ebro. Los amigos siempre se llevan dentro.

Besos,

Anabel

PilarA dijo...

Muchas gracias Amando, tú fuiste el imprescindible. PilarA

Leonel Licea dijo...

Debe haber sido muy interesante; amando, lo cuentas en un modo que no solo parece haber estado allí, sino que dan ganas de no perderse el próximo encuentro.
Ay... si pudiera!!
Un abrazo.
Leo

Isolda dijo...

¡Qué gusto da leer esta crónica! Se nota que lo habéis pasado estupendamente entre libros, charlas y gintonics. Me haré con el libro de 3de3 y pasaré a vuestra página para ver lo del recital.
No me extraña que la historia de Oscurece asombre a cuantos la escuchen, aunque tampoco se queda corta esa forma de escribir un tercio, cada uno, de un relato. Me parece otra idea brillante. Se diría que Zaragoza inspira particularmente a los escritores.
Nosotros os disfrutamos.
Besos viajeros.

catherine dijo...

La esperábamos esta crónica de dos días intensivos de literatura y reencuentro. Me alegro del interés del público para Oscurece en Edimburgo y la experiencia de 3 de 3. Los relatos cortos creo que podemos leerlos con el enlace. No dices nada de Versos como carne...
Pues fue todo un éxito. Enhorabuena para los 4 autores, los 2 plumigos, los 3de 3, el poeta, los organizadores que son más o menos las mismas personas.

emejota dijo...

Aquí, disfrutando contigo y de tu narración. Stasss interesante, te veo alguna canilla más que te mejora la expresión, de veras. Beso.

Estela Alcay dijo...

Soy una Zaragozana que participó en el II Recital de Narrativa SéBreve, y puedo garantizar, que hasta los gintonics, todo es real y verídico. Las cuatro horas de la tarde, fueron cortas, pero inmensas en fantasía, ilusión, buena literatura y, bajo mi punto de vista, los comienzos de este grupo 3d3 para poner en su sitio los relatos cortos, tan vapuleados en nuestro país, y tan respetado en otros, como la literatura más cercana a los lectores.
Mis felicitaciones Amando, por tus relatos, por tu compañía; y mis disculpas por mi torpeza de irme (con las prisas de la niña enferma) sin llevarme un ejemplar de Oscurece en Edimburgo, pero me haré con él.
Mis felicitaciones también a esos extraordinarios escritores y organizadores, Anabel, Pilar y José Antonio, y a ti, por compartir tu saber y tu simpatía.
Un besico: Estela

Alena. Collar dijo...

Antes de irme a las serranías:
Mi enhorabuena a todos/as.
Las cosas bien hechas suelen salir bien...
Abrazo grande.

Anónimo dijo...

Este Amando es una joyica, hay que ver el relato que ha hecho en un pis pas del fin del semana. La verdad es que pasamos una tarde de las de disfrutar. Muchísimas gracias para los organizadores 3d3 por su buen hacer, a todos los participantes por su creatividad incombustible, y un cariñoso saludo para todos aquellos que se tomaron la molestia de desplazarse hasta Zaragoza.
Carmen Molinero.

mercedespinto dijo...

Menuda crónica, amigo Amando, te superas a ti mismo, es casi como haber estado allí, pero casi.
Y veo cuánto habéis disfrutado para un solo fin de semana, lo habéis exprimido hasta la última gota, gracias a los organizadores y el entusiasmo de los autores.
Les deseo lo mejor a los autores de "Tintas distintas Relatos II", y por supuesto a las de 7 plumas y a ti con "Versos como carne", que estáis imparables.
Un abrazo.

NINGUNO dijo...

Desde la cima del Moncayo, a 2.317m. me acordé de vosotros... otra vez será.
Un abrazo
Mariano Ibeas

Mª José Carvajal dijo...

Ha sido un fin de semana genial, sobre todo porque hemos hecho lo que nos gusta con quien nos gusta, ha sido un placer conocerte y muchas gracias mías y de parte de Luis por las cosas tan bonitas que has dicho de nosotros.

Un beso enorme y hasta siempre.

neko dijo...

El año pasado me faltó un enlace en el que se pudieran leer todos los relatos que se presentaron (si lo estaba, yo no me enteré...)

Pues nada, ya que al final no pude ir ni un ratico a última hora a ver si saco algo de tiempo para curiosear.

Tus visitas a Zaragoza son completitas siempre... :)

Tris dijo...

Bueno, bueno, Anabel ya nos ha contado que todo fue bien.
Aunque notasteis nuestra ausencia, la de “Maribel-Carlota y a mi bea”, jajajaja

Pues eso, que el año que viene a ver si podemos venir a “relatear” a vuestra verita.

Saludos desde Lleida,
b.

Amando Carabias María dijo...

Ahora sé que va a sonar a tópico, pero Anbel lo puede testificar, así como Pilar, el verdadero agradecido soy yo por el trato que me habéis dispensado.
Aunque no suelo contestar a los comentarios -por cuestión de tiempo mayormente- sí suelo aparecer por esta sección de blog para dar la bienvenida a quienes participan en él por vez primera. Así que os agradezco doblemente vuestra participación a Estela, Carmen, María José y Luis, Beatriz (gracias por esa dedicatoria).
Especialmente a Mariano, nos acordamos de ti por la noche. Esperemos que lo del Moncayo resultara como esperabais, aunque fuera un poco duro.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Me parece muy interesante todo lo que cuentas. Aunque difiero en la opinión de los proyectos literarios conjuntos. No sé, no los veo claro. Si es difícil hallar un tono narrativo uniforme en una sola persona, me cuesta creer que se consiga con muchas en la labor de la escritura. Tal vez esté equivocada, pero es lo que pienso.
Por otra parte, estoy de acuerdo en que la sencillez ha de regirnos, esa sencillez que esconde en ocasiones muchas vueltas para que resulte así: sencillo, directo al lector.
Un abrazo, Amando.

Amando Carabias María dijo...

Sigo agradeciendo vuestras palabras.
Interesante reflexión la que haces, Isabel. Efectivamente es muy difícil encontrar una sintonía adecuada en la escritura colectiva, pero, bajo mi modesta opinión, es un camino que se ha de explorar, y se está explorando.
Apunto, también, que me llegan noticias (Mateo Santamarta, María Sangüesa) de que los comentarios que se escriben no se suben al blog. No sé a qué se debe este problema, desde luego yo no he cambiado nada en este sitio

Amando Carabias María dijo...

Parece que siguen los problemas en el blog para dejar comentarios...
Aquí os dejo éste:

MARINA FILGUEIRA dijo:
Bien Amando, a mí me parece haber estado en Zaragoza en eseevento importante. ¡La verdad es que da gusto leerte! Desgranas con tus letras, cada paso cadainstante, cada gesto.
O sea que una crónica con todo lujo de detalles. Es un placer leerte. Te dejo mi gratitud y admiración. Un abrazo para compartir con tu Marián. Ser muy felices.

ARO dijo...

Interesante crónica de unas jornadas en las que habéis aprovechado bien el tiempo y habéis disfrutado haciendo lo que os gusta. Sana envidia.

Beatriz Ruiz dijo...

Mi amigo...

Viste???... No necesité estar allí, aunque me habría encantado... nos describes lo vivido con una intensidad extraordinaria...

Muchos achuchones para todos, los que estaban y los que se quedaron...

carlota dijo...

Amando, qué pedazo de cronista estás hecho. Qué pena no haber podido estar allí.
Me interesa hacerme con uno de tus Versos como carne. Quizá a través de Anabel?? Dedicado, claro.
Un beso y a seguir disfrutando

TONA dijo...

Amando....
Más vales tarde que nunca.
Gracias por compartir esas horas maravillosas con todos y por el cariño tan enorme que recibí.
Grácias por ese comentario tan bonito en tu diario, realmente me ha emocionado, pero sobretodo gracias por ser como eres: Nunca cambies!!!
Besos desde Sabadell