miércoles, 7 de julio de 2010

Arquitectura, fe, oración y sueño

Como mariposas al alba en mi recuerdo donde se oxidan las melodías, revolotean tus sones:
pináculos de catedrales, éxtasis de místicos, arcanos de la música:
arquitectura, fe, oración y sueño.


Como sonrisas del horizonte resuenan las súplicas de las estrellas,
líquidas alabanzas surcan el tiempo o el infinito o el cosmos,
o inflaman de anhelo por lo eterno el vuelo de los ángeles,
cuya melodía moldeaste del adobe de tu plegaria concertante.


Como terciopelo de viento arropa el violonchelo
un susurro de yerba al pétalo ardiente de la estrella
o un crujido de universo a los sueños de los vientres
o una lágrima de Dios sobre el rostro de la muerte.


Como cíclopes de viento aletean edificios de fusas:
voz de órgano en carrera para asir el corazón del infinito,
o catedral en vuelo de diamantes construyendo la luz del arco iris,
o canción de serafines para acunar el sueño de la galaxia,
o combustión de Dios en la pústula de la miseria.


Se cauterizan las heridas de mi alma que supura lodo, angustia, ceniza, polvo, sufrimiento.
No sé si fueron el viento o la llama o la melancolía o la nube
quienes hollaron el tiempo y arrojaron la simiente de tus sones sobre mi venero apasionado
cuyo horizonte se perfila en la hoguera del ocaso ardiendo en nubes como caricias,
incendiado por soles como sueños,
henchido por tus notas como retratos del Eterno.


II


Cuando Ana Magdalena escribió que tus manos fabricaban la armonía con materia de brisa,
¿intuyó que el mismo aire mecería por los siglos, el sueño de lo eterno nacido de tus dedos y enviado como flecha decisiva a nuestros corazones?


Cuando sus ojos fijaban su pupila enamorada en el correr de tus manos sobre el inmóvil teclado, que en la alcoba nocturna sonaba como caricia sobre el centro de su pecho,
¿soñó el largo viaje emprendido por las notas enlazadas como racimos de trinos, verbo de luna percutiendo en el cosmos sobre el alma de los astros?

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31 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

No hay nada más lógico que la propia contradicción.
Como parece que lo de los comentarios está solucionado, me he decidido a contradecirme a mi mismo.

emejota dijo...

Bien contradicho!!! Evidentemente la emoción es uno de tus fuertes a la hora de expresarte. En idioma astrológico se diría que seguramente tengas abundancia de "agua" (emoción) y "aire" (comunicación) en tu geometría. Un abrazo.

egomanías dijo...

Bienvenida la contradicción! Que poema estupendo, Armando, lo estoy leyendo no se por cuantas veces, he perdido la cuenta, puedo decirte que tengo erizada la piel delante a tanta inmensidad.... "verbo de luna percutiendo en el cosmos sobre el alma de los astros"
Es una de las metáforas más bellas que haya leìdo y es sólo un ejemplo, en la parte I hay versos de fuerza, tal vez, superior a la belleza, pero componen un conjunto que es de grandísimo valor poético.

Me ha encantado.
Enhorabuena.
Leo

Maia dijo...

Precioso. Me hiciste acordar mucho a mí misma....yo vivo contradiciéndome (de puro apurada nomás) y después me siento una tarada :)

Muy lindo escrito. Mucha suerte hoy !!!
un abrazo,

Amando Carabias María dijo...

emejota:
Pues ya sabes que no tengo ni idea de esas cosas, pero intuyo que son ciertas. Muchas gracias por tus palabras.

Amando Carabias María dijo...

egomanías:
No, si en la contradicción permanente llevo viviendo muchos años, toda mi vida. Esto no es nuevo.
Muchas gracias por tus palabras, y por tu dedicación, Leo.
PD: No es que sea especialmente trascendente, y ya estoy acostumbrado, pero mi nombre es Amando, sin la R.
Un abrazo

Amando Carabias María dijo...

Maia:
Pues fíjate que a mí estas contradicciones me evitan sentirme tarado.
Me asustan más las rigideces excesivas. Estos cambios e imprevistos, aunque algunas veces me pongan un poquito nervioso, me ayudan a sentirme menos encorsetado.
Eso sí, lo del tiempo...
(No pudo ser. Ahora desde luego no me gustaría que jugásemos el sábado, pero si es así -y todo es posible-, que al menos prevalezca el juego limpio):

Mercedes dijo...

No es fácil profundizar entre la espesura del alma humana para poder llegar hasta el fondo y comprender. Así me ocurre cuando leo un texto tan sentido, en el que el poeta ha arrancado de lo más hondo las palabras. Pero no se me escapa tu amor por el arte, por las cosas hermosas que nos rodean: las grandes obras arquitectónicas, la música, la poesía... Lo pequeño y lo grande. Lo hermoso. LA CREACIÓN. Me doy cuenta de tu especial sensibilidad hacia la eterna dicotomía del ser humano.
Tal vez no acabé de entenderte, pero te sentí.
Un abrazo.

egomanías dijo...

Te pido humildemente disculpas, Amando, pués me suede a veces de asociar los nombres en un modo todo mio, no se porqué he siempre leìdo Armando y no Amando, pero ahora que me lo has dicho, no lo olvido.
Aquí estoy nuevamente leyendo este poema, tiene algo que me invita a leerlo una y mil veces.
Nuevamente te saludo.
Leo.

Isolda dijo...

Supongo que Ana Magdalena Bach, no alcanzó a ver la repercusión que tendría la obra de su amado, pero seguró que lo deseó con toda su alma.
Versos y metáforas encadenadas como las fugas que suenan a mi lado

"voz de órgano en carrera para asir el corazón del infinito..."
Me ha gustado tanto como a Leo.
Besos llenos de música.

neko dijo...

He tenido que leerlo un par de veces para comprender que era lo que estaba leyendo.
Tengo que reconocer que siempre he sido dificil para el verso, prefiero la narrativa, pero son sin duda unos bonitos versos.
Saludicos!

fiaris dijo...

Envolvente,sutil y contradictorio,no se puede pedir mas!cariños.

Maia dijo...

FELICITACIONES !!!!!!!!!!! Entre el rojo y el naranja, como te habrás dado cuenta por mi blog, a mi me gusta mucho el color Rojo !!!!!

Adrian Dorado dijo...

¡E N H O R A B U E N A! por el poema Y
¡¡¡¡F E L I C I T A C I O N E S !!!!!!
por el otro poema el de los pies

Flamenco Rojo dijo...

Me asombra y no debería la profundidad y el humanismo del poema...El comienzo es pa congelarte el corazón...Las preguntas del final lo derrite.

Felicidades escribidor.

Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Mercedes:
Me parece que lo has entendido a las mil maravillas. Quizá importe menos el 'asunto concreto' que inspira el poema (el impacto de la música de Bach en mi corazón), cuanto llegar a la esencia de lo que palpita en estos versos, y a eso has llegado.
Muchas gracias.

Amando Carabias María dijo...

egomanías:
No tienes por qué pedir disculpas, llevo toda la vida acostumbrado a esa confusión.
Es emocionante esa reiteración en la lectura. ¡¡¡Muchas gracias!!!

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Por desgracia Ana Magdalena vivió lo contrario: el olvido. A la muerte de su marido, su música cayó en el olvido, aunque hoy nos parezca algo incomprensible. Ni sus hijos músicos supieron evitar ese olvido. Sólo Mozart, años después, inició su recuperación.
También muchas gracias por tus palabras que sé son muy sentidas. Conozco tu admiración por el Cantor de Leipzig, y conozco también tu especial sensibilidad hacia la música. Por ello sé que paladeas con especial satisfacción este tipo de poemas.
Un beso

Amando Carabias María dijo...

neko:
Especiales gracias por tu comentario, ya que supone una dificultad añadida. Me parece que la poesía más que entenderla hay que sentirla. Mejor dicho, para entenderla hay que sentirla. En mi humilde opinión, para llegar a la comprensión del poema hay que poner en funcionamiento otros mecanismos además de los habituales, y el de la emoción es uno de ellos.

Amando Carabias María dijo...

fiaris:
Muchas gracias por tus palabras y por tu sensibilidad

Amando Carabias María dijo...

Maia:
Muchas gracias. Ojalá que la alegría sea completa.

Amando Carabias María dijo...

Adrián Dorado:
Muchas gracias por tus palabras.
Sí, tienes razón, estos chavales escribieron un poema con los pies. En la situación más complicada, al menos en apariencia, los chicos vestidos de rojo nos recordaron a todos que lo más práctico es hacer lo que uno sabe hacer con humildad pero con convencimiento.

Amando Carabias María dijo...

Flamenco Rojo:
Muchas gracias por lo que dices.
Para mí no es una sorpresa esa sensibilidad tuya que nos regalas día a día.
Un abrazo

Marina Fligueira dijo...

Lindo Poema: Abrazando la prosa... profundamente, con ese sentimiento perceptivo que, a mí me parece- te caracteriza en todo lo que escribes. Simplemente delicioso.

Alena.Collar dijo...

No me es fácil, Amando, comentarte este poema. Nunca me es fácil cuando asisto sobrecogida a la transmisión de la Belleza.
Bach estaría orgulloso de tí.
Un abrazo .

Amando Carabias María dijo...

Marina Fligueira:
Gracias por tus palbras y por tu visita.

Amando Carabias María dijo...

Alena Collar:
Es lo más hermoso que me han dicho nunca sobre un poema.
Me dejas sin palabras.
Cualquier agradecimiento se quedaría corto. Tú si me has dejado mudo.

Fernando dijo...

Querido amigo y Poeta Amando:Creo que este bellísimo y espiritual poema me ha ayudado a salir indemne intelectualmente del terrible accidente físico que he tenido y que me ha convertido en un pellejo relleno de medicamentos.
Me he olvidado de mis dolores, de mis angustias, de mis debilidades, para abstraerme y apasionarme por tus reflexiones poéticas,
fundirme en esa maravillosa música de Bach y disfrutar simultáneamente y de pasada con los pensamientos de Terencio y de mi padrino de bodas Gerardo Diego, que tanto ha influído en mi capacidad de leer y profundizar. Los hombres somos contradictorios absolutos, como fueron los ángeles. Capaces de perder el sentido mirando el rosetón de la catedral de Avila o dormirnos arrullados por la divina música de Bach, al tiempo que atacamos con bajeza las ideas de los demás. Todo es contradicción, desmayo, desorientación, arrebatos líricos o tendencias asesinas. Tu poema, de verdad, me ha ayudado a cauterizar muchas pequeñas heridas, algunos sentimientos erróneos y puede que pequeñas llagas producidas por la autoreflexión ¿Cómo podemos quedar extasiados cuando miramos un cristal grabado, por el que traspasa una purísima luz y en el silencio de una catedral escuchamos la música del más perfecto instrumento musical creado, yo no sé si por hombres o por arcángeles, y al segundo debatir fieramente en la barra de un taberna las incidencias de un partido de fútbol. Gracias, Amando, por compartir tus ideas. Yo me vuelvo a mi refugio de poesías y reflexiones. Un fuerte abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Fernando:
Espero que a pesar de esos dolores, a pesar de ese estar relleno de medicamentos, continúes la mejoría.
Muchas gracias por tus palabras; es una suerte que mis palabras te hayan aliviado, aunque hayan sido unos pocos minutos de esos dolores y pensamientos negativos...
Yo no diría tanto como contradictorios. Incluso, incidiendo en las palabras de tu padrino de boda, diría que somos más complejos de lo que parece...

Por no salirnos del contexto del poema. Seguro que tú sabes mejor que yo, que Johan Sebastian Bach, este músico tan divino, el músico de Dios por excelencia bajo mi humilde punto de vista, uno de los más delicados y sensibles, se caracterizaba por ser huraño y algo mal encarado, exigente y poco afable. Hasta sus hijos, tanto los mayores habidos en su primer matrimonio con Bárbara, como los más pequeños, los que tuvo Ana Magdalena, coincidían en ello.
Somos así. Los propios ángeles son criaturas (y no me voy más lejos de las Escrituras) poco angélicas en el sentido un tanto edulcorado que nuestro siglo suele dar a estas cosas.
En fin que somos así, y el que se extasía ante la luz que besa y atraviesa una vidriera de la catedral de Ávila, es normal que busque la misma intensidad en un partido de fútbol.
Es humano soñar con las estrellas, y excavar la tierra palmo a palmo para besar la calavera del amigo.
Un abrazo.

Ángeles Hernández dijo...

En un poema tan bello y tan profundo mis comentarios me sonarían a ecos lejanos y escasos.

Me quedo en la anécdota de Ana Magdalena y con las partituras "fáciles" que Bach compuso para que ella las ejecutara. El minueto es delicioso y, como neófita en el teclado, he pasado bastantes horas intentando que sonara algo parecido a lo que el genio compuso.

Cuando vuelva a casa y a mi piano, recordaré este momento cada vez que practique machaconamente esta partitura.

Gracias de nuevo por dejar la puerta abierta a tantas reflexiones.

Amando Carabias María dijo...

Ángeles:
¿También pianista...? Eres una mina, desde luego.
En este poema en que me dirijo a Ana Magdalena, no me refiero a ese minueto sólo, sino que hablo en general de toda la obra para teclado compuesta por el genio.
Sobre todo pienso en "El clave bien temperado" y en "Las variaciones Goldberg" que parecían muy del gusto de la mujer.