viernes, 25 de junio de 2010

La ventana y 5.




- Llamo por lo del anuncio del periódico-, balbucí como pude…
- ¿Qué anuncio?’
Noté que su tono era de la misma estructura que un escudo defensivo, como si no se lo creyera, como si hubiera algo que ocultar. En ese caso, ¿por qué lo habría de publicitar en un medio de comunicación? Pero no me rendí
- Ese que dice: Veo tu futuro y luego pone el número de teléfono que he marcado.
De inmediato algo se relajó en su voz. Como si la confirmación del motivo de mi llamada, hubiera sido la vuelta a la normalidad.
- Ah, sí, sí, aquí es… ¿Ha acudido usted a muchas consultas de videntes?
- La verdad es que no… Es la primera vez que consulto con una adivina…
- No, no se equivoque, vidente. Soy una vidente. ¿Tiene algún motivo especial para acudir a mí en este instante?
Sentí que sus palabras pretendían disuadirme. Algo realmente extraño, y eso aceleró aún más mis deseos de acudir a la casa que veían mis ojos.
- En realidad se trata de pura curiosidad
- Perdone, no le entiendo…
Me decidí a contarle que era su vecino, de enfrente, que durante la víspera me había llamado la atención la luz azul que se veía a través de la ventana, que había observado mucho movimiento en el piso, que no había dormido nada y todo lo demás…
Su respuesta me dejó perplejo…
- Mire, creo que no le conviene que continuemos con esta conversación. Ni siquiera le conviene pensar en el asunto. Le diría que se olvide de mí. No admito curiosos como clientes. Sólo personas que realmente me necesiten.
Me quedé en suspenso, pero antes de que colgara reaccioné con reflejos veloces…
- Mi dinero es tan legal como cualquier otro que usted recibe de forma supongo que no muy legal…
De nuevo su voz se dotó de las cualidades defensivas de un escudo, y tanteó con prudencia…
- ¿Me va a denunciar?
- No, mujer… Lo que digo es que si usted se anuncia prestando sus servicios, si yo le pago, a usted le darán lo mismo los motivos por los que yo pretenda acudir a su consulta…
- Pues no exactamente… Digamos que mi consulta no es habitual… Normalmente mis clientes llegan a mí en situaciones límite, después de haber pasado por muchas otras consultas… Y sólo les mueve una razón para acudir aquí: la desesperación. Si usted no está desesperado, no venga, no se quiera meter en más problemas.
Me estaba dejando perplejo. Era la primera vez en mi vida, o de las primeras, que alguien rechaza ganar dinero en el ejercicio de la actividad por la que se anuncia en un periódico. Así se lo dije.
Ella, a modo de respuesta, explicó que la razón de haber dispuesto la cita previa, no sólo era para concertar el día y la hora de la consulta, sino para determinar si el posible cliente reunía los requisitos mínimos necesarios. Y remachó sus palabras:
- Mire, vecino, la curiosidad es el peor de los requisitos. Para casos como el suyo, para principiantes en estas cuestiones esotéricas había otras posibilidades, otras colegas. Si usted lo desea le puedo facilitar la dirección de un par de colegas de auténtica solvencia… Nada de charlatanes, nada de ladrones de tiempo y dinero. Personas serias, y perfectamente adecuadas para satisfacer sus dudas.
Obviamente, mi deseo acreció de modo desmedido.
-¿Qué puede haber que provoque tanta desesperación a alguien que le obligue a acudir a una vidente y que usted no le rechace…?
- Respóndase a sí mismo… A esa pregunta no hace falta que le responda yo…
Si hubiera sido medianamente inteligente, con las propias respuestas que me estaba dando en esos mismos instantes hubiera sido suficiente para que, disculpándome por haberle robado parte de su tiempo, hubiera colgado el teléfono. Pero mi tozudez también es proverbial.
- No la creo, simplemente no la creo. No creo en nada de lo que usted hace, de lo que usted representa. Creo que engaña a los pobres incautos, a quienes sitúa ante una bola de cristal con una lucecita azul y les explica que les va a tocar la lotería, o que su hijo va a aprobar unas oposicinoes a notario, o que su marido les pone los cuernos con su hermana... Y, sí, tiene razón, mañana mismo voy a poner una denuncia contra usted, por impostura, por evadir dinero al fisco, y por alguna razón más que se me ocurrirá mientras duermo.
- En realidad no es una bola de cristal... En fin, usted lo ha querido. Si además de curioso es valiente y no se asusta fácilmente, venga a partir de las diez y media de la noche... Se sentará ante mi mesa, que en realidad es el espejo del final y emite una luz azul. Allí mismo verá el día y hora de su muerte, las causas que la provocarán y del destino que les espera a sus seres más queridos, aunque en su caso, esto último es muy sencillo, pues no los tiene…

Esto último me dejó helado, pues era imposible que ella supiera nada de mí.
Y a las diez y media de la noche me presenté en su casa.

Lo que nunca debí haber hecho.
Fin

39 comentarios:

Paloma Corrales dijo...

Madre mía, creo que esta entrega todavía me deja más en ascuas que la anterior, no acabo de acostumbrarme a esto de acabar en el punto más álgido...

Me tienes absolutamente enganchada con esta historia.

Abrazo.

Inma Vinuesa dijo...

Por Dios, esto no se puede quedar aquí, tienes que seguir este relato. Estoy enganchadísima, dime que hay una ventana 6.
Es muy bueno este relato, muy bueno.

Amando Carabias María dijo...

Paloma Corrales:
Pues aquí se acabó. Llegó el final, en ascuas, o no, nuestro vecino ha hecho lo que le advirtieron que no hiciera, y sólo ellos saben qué vio en aquel espejo.

Flamenco Rojo dijo...

El final es sencillamente espectacular…No sólo has cubierto nuestras expectativas, las has superado con nota…sabíamos por donde venían los tiros, pero no nos podíamos imaginar este diálogo tan jugoso entre los vecinos…Además cada uno de nosotros puede poner el epílogo que quiera al relato.

En la figura de los videntes se unen dos factores primordiales…Por un lado la credulidad del que solicita sus servicios y por otro la enorme capacidad de leer entre líneas que tienen…Que se lo pregunten a nuestro vecino curioso…Los videntes, quiero decir los buenos videntes, con un simple golpe de vista a la apariencia general del "cliente" o una pequeña conversación, ya pueden saber muchas cosas, y si están atentos a las dudas y temores que les exponen, ya pueden adivinarle muchas otras…Es una cuestión de observación atenta de los indicios físicos y verbales de la otra parte.

Enhorabuena escribidor.

Un abrazo, feliz fin de semana y quedamos a la espera de ese nuevo capítulo, esta vez tuyo, en el blog “7 plumas”.

Amando Carabias María dijo...

Inma Vinuesa:
Muchas gracias por tus palabras.
Como acabo de decir, aquí se acaba. Todos nos quedamos con la sensación tremenda del horror, y en el horror no he querido entrar.

Amando Carabias María dijo...

Flamenco Rojo:
Muchísimas gracias por tus palabras. Es cierto lo que dices sobre los videntes, los buenos videntes. En realidad, más que entrever el futuro, lo que hacen es atisbar el pasado, y desde allí construir algo parecido a un relato.
En este caso, sin embargo, me preocupa más el protagonista, ese afán por asomarse al precipicio, esa característica humana que nos hace crecer como individuos y como especie, pero también nos puede llevar hacia el abismo: la curiosidad.
Sí, ya estoy escrutando lo que sucede en Edimburgo..., o lo que sucedió en otra parte y en otro lugar.

catherine dijo...

¡Tozudo! el vecino y cree que con su dinero lo puede comprar todo, que tiene derecho a chantajear a esta mujer que le rechaza.
La vidente, no adivinadora, sí que adivina de que tipo de tío se trata.
Después de mi primera lectura pensaba haberme equivocado, que contunaría el viernes próximo. Pues, es muy bien adivinar un poco lo que pasa en la cita, lo que verá en el espejo..."Respondáse a sí mismo" "en fin, usted lo ha querido".
Bravo Amando.
Un beso de enhorabuena.

Isolda dijo...

Sensacional, una vez más. Claro que no esperábamos otra cosa de tí.
Desde luego los relatos de intriga los bordas. La frase final -una sentencia en toda regla- es perfecta para el final.
La curiosidad, que a veces nos pierde...
Besos, escribidor.

Marina Fligueira dijo...

Ay Dios del amor hermoso, Que Obstinado y atrevido, después de haberle dicho la vidente, que allí vería el día y la haora de su muerte, las causas que la provocarían... Etc. ¡Siento una curiosidad enorme por saber aquello de que, nunca debió haber ido porque lo dejó helado!. Supongo que no es el final... Un abrazo. Ser felices

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Muchas gracias por tus palabras. Me ha gustado escribir especialmente este relato. Ya os dije que sólo estaba escrito el primer capítulo. Es de esos relatos que empecé y que se me quedaron en el abismo del olvido.

Amando Carabias María dijo...

Marina Fligueira:
Pues aquí se acaba el relato. Aquí lo dejamos.
La continuación sería quizá apasionante (el caso es que me la imagino), pero no sé si estoy preparado para semejante historia.
Al menos aún no.

fiaris alfabeta dijo...

Un final inesperado en la historia,pero me gustan los desafios de pensar que habrá pasado,¡Genial!esta última entrega,un abrazo.

Marina Fligueira dijo...

Pues venga Amando: Esperando de nuevo otro relato. Tú eres el mago que sacas de la manga calquier historia para deleitar a tus seguidores. Ha sido un placer.

Ángeles Hernández dijo...

Estupendo, sencillamente genial.

Has construído una historia, que ya intuíamos en parte jugando nosotras a adivinadoras, a la que tu pluma ha dado un matiz inesperado y aleccionador.

Ya comenté en una entrada previa la base del éxito de las videntes al uso y coincido plenamente con la la opinión de flamenco rojo.

Pero tu relato tiene de especial algunos matices que , a ma façon, comento:
1.- Sólo atiende a personas desesperadas.
Nos lo has venido diciendo en todas las entregas: Las caras tan expresivas de los visitantes eran el factor común, eran los rostros de la desesperación.
2.-Ergo el voyeur es alguien desesperado aunque se escude en la curiosidad primero, en la amenaza después y en la negociación al fin. De no ser así ella no hubiera acabado aceptando ni él hubiera empleado todas sus artes para conseguirlo.
3.-El voyeur, como casi todo el mundo,no comprende que alguien no haga algo SOLAMENTE por motivos crematísticos. No contempla factores como el placer del trabajo trabajo bien hecho, ayudar a quiénes lo necesitan, no abusar de recursos extraordinarios para asuntos sencillos, o simplemente vocación.

Pero, lo mismo que nosotros escribimos y/o comentamos sin recompensas ni dádivas: "haberlos haylos".

Me ha gustado mucho, también el final. No deseo saber el día de mi muerte y a mis seres queridos quiero que les vaya bien. Mientras desconozca el futuro exacto, mantendré la ilusión de que algún día, algún suceso, en algún lugar podré pasar buenos momentos. De los malos ya me enteraré a su debido tiempo.

Felicidades.

Odiseo de Saturnalia dijo...

Creo que ya no me importa el destino del curioso. El alma del relato creo que está viva en otro sitio...

Amando, me ha gustado.

Amando Carabias María dijo...

Fiaris Alfabeta:
Muchas gracias por tus palabras, me gusta que te haya gustado.

Amando Carabias María dijo...

Marina Fligueira:
Veremos si el mago tiene conejo en la chistera, o es la chistera la que tiene que buscar al conejo.

Amando Carabias María dijo...

Ángeles Hernández:
Pues en lo que comentas, dices algo que a mí mismo me sorprende y me da una pista. La desesperación oculta del narrador-protagonista.
Probablemente sea ésta la madeja del ovillo del que habría que tirar en caso de que algún día se retomara la historia.
Efectivamente, como apuntas, el rostro de los 'clientes' a la salida de la consulta era la clave que podría explicar todo el asunto.
Pero no olvidemos que alguna de las personas que salían lo hacían aliviadas.
Eso quizá significaba que ese final que les anunciaba o bien no era tan tremendo como ellas/ellos se esperaban, o bien suponía algún tipo de alivio.
Pero ahí me he querido quedar, porque también estoy de acuerdo con el último párrafo...
Más aún, no sólo por quienes quiero y me quieren, también por mí mismo.
Sería horrible conocer, aunque sólo sea, la fecha final. Horrible. No sé si podría vivir...

Amando Carabias María dijo...

Odiseo de Saturnalia:
Muchas gracias por tus palabras, muchas gracias. También estoy de acuerdo con ellas.

Ángeles Hernández dijo...

Las personas que salían aliviadas tenían un motivo: su desesperación encontraba una respuesta que, a corto plazo, les resultaba más llevadera que la desazón por la que consultaban.

Supongo...

Maririu dijo...

¡el espejo del final!
como dice lindamente Marina: ¡Ay dios del amor hermoso!
Me gusta sí señor me gusta.
No os fíeis de mi aparición : esta mañana ha aparecido el publicar comentarios en el ordenador que mi primo pretende a punto ... tres días desesperados (bueno sólo un poco) hoy funciona hoy no funciona
¿a alguién le extraña?
Estoy en Tortosa desde el martes incomunicada o casi sin coche ni internet me funciona la tele francesa no así la TDT
hasta pronto si...

Alena.Collar dijo...

Llego al final, me faltan dos por leer, pero aún así, me ha interesado y divertido este relato.
¿Divertido?...sí. Divertido porque jugar a adivinar es divertido y las situaciones y tal y como lo cuentas enganchan. El final me parece coherente con lo que muestras de la vidente. Y también con lo que muestras del protagonista. Y me parece un buen truco de efecto dejar al público "en suspenso" con un final abierto.
Un abrazo, escribidor, ya desde los madriles.

Verónica dijo...

Si este hombre me escuchase, le diría ¡no vayas! ese sitio no es para tí.
Pero cuando se mete algo en la cabeza, a las personas curiosas, no se desiste fácilmente.
Espero intrigada la continuación.
Buen fin de semana Amando
Un abrazooo

emejota dijo...

Siento llegar tarde, a veces blogger no me deja entrar en los blogs. En fin, paciencia. Ya veo que nos tienes enganchados a todos. Parece que estoy viendo al vecino amenazando a la e-vidente. Seguiremos esperando el desenlace. Por cierto, tengo programado para el lunes algo que lejánamente podría estar relacionado con tu historia. Un abrazo.

Evaasecas dijo...

Bien podría seguir la historia, aunque esa frase final a mi me da hasta miedo, la verdad.
De que manera has terminado el relato, que he de admitir que no veia solución por más que pensaba, claro, que para eso está el artista, para dejarnos con la boca abierta.
Yo nunca he creído en estas cosas, posiblemente ni me habría fijado en la luz azul del espejo y mucho menos, habría intentado concertar una cita, esas cosas me dan un poco de yuyu.
El final, sobre todo, genial, hay veces que sin decir nada se dice mucho.
Feliz fin de semana, lo que queda ya, que es poco.

Amando Carabias María dijo...

Ángles Hernández:
Efectivamente. Algo así. El ser humano es complicado a la hora de reaccionar, incluso en situaciones límite.

Amando Carabias María dijo...

maririu:
Esperemos que tu estancia peninsular y veraniega sea maravillosa. Y esperemos que se arreglen pronto tus problemas con la alta tecnología, para que nos lo puedas contar.
Muchas gracias por tus palabras.

Amando Carabias María dijo...

Alena Collar:
Esperemos que tu regreso a los madriles sea fructífero y que el descanso de los últimos días haya sido el que necesitabas.
Gracias por la valoración del texto.
El final abierto, me parece, era una necesidad del propio relato tal y como se plantea. La continuación en sí misma creo que es intrascendente.

Amando Carabias María dijo...

Verónica:
Es cierto, como a una persona testaruda se le meta algo en la cabeza no hay modo de que le salga de ella.
A veces sólo se aprende a base de golpes.
Feliz fin de semana.

Amando Carabias María dijo...

emejota:
Es verdad que algunas veces blogger nos juega malas pasadas.
Gracias por tus palabras. Estaremos atentos al lunes.

Amando Carabias María dijo...

Evaasecas:
A mí me pasa lo que a ti. Nunca he creído en estas coas, pero si fueran reales, tampoco me gustaría hacer uso de ellas, porque, como a ti, sólo pensar en la posibilidad me da un poco mucho de yuyu. Ni pensarlo quiero, ni pensarlo.
Feliz fin de semana.

Maria Sanguesa dijo...

Ya en marcha, aunque lenta, me voy poniendo al día. Me ha encantado este final abierto. Cierre perfecto para un relato de intriga muy bien elaborado y dosificado en sus entregas. Un abrazo y felicitaciones.

Gaspard dijo...

La curiosidad la pintas como mala compañera, a veces, al menos. Creo que hay una curiosidad sana, movida por el ánimo de mejora y progreso, y otra menos positiva, impulsada por la arrogancia. Querer saber tu futuro, ¿en qué categoría la colocamos? Hoy en día ya puedes saber, con precisión del 99%, si vas a sufrir el mal de Alzheimer. Imagínate que te haces la prueba y te dicen que sí, que vas a padecerlo...

Parece que Maririu se ha ido a la Polinesia. Yo tengo intención de abandonar los calores europeos y disfrutar del invierno australiano esta semana, la que empieza mañana. 20ºC en la calle y en casa, como debe ser.

Mercedes dijo...

Esto me parece casi cruel, ¿cómo puedes dejarnos así?
Confieso que las videntes y similares me dan repelús, pero no porque piense que son capaces de vaticinar hecho alguno, sino porque no me cabe duda de que son unas "sacadineros" de la peor calaña, que se aprovechan de su prójimo en los peores momentos y son perfectamente consciente de ello. Pero tú estás consiguiendo que viva la historia y sienta curiosidad, por primera vez, de lo que pueda decirle la vidente a nuestro protagonista.
Habrá que esperar.
Me alegra estar por aquí de nuevo y venir a tu casa.
Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

María Sangüesa
Aunque los teléfonos comuniquen, ya veo tu regreso y siento alivio.
Muchas gracias por tus palabras, pero sobre todo por tu presencia, al fin, de nuevo...

Amando Carabias María dijo...

Gaspard:
En alguno de las respuestas a alguno de los comentarios, digo que, a mi humilde modo de ver, la curiosidad es una de las bases en las que se ha asentado y se asienta el desarrollo del ser humano contemplado como individuo y contemplado como especie. No me cabe ninguna duda. Por tanto, en el fondo estoy de acuerdo con lo que dices. Me parece malsano intentar adivinar el futuro.
Como tantas veces, tienes el don de ponernos en una situación extrema... En todo caso preferiría no saberlo. En serio, lo preferiría.
Lo de Australia no es invierno, es una perfecta gozada.

Amando Carabias María dijo...

Mercedes
También bienvenida. Espero que tu estancia por el Mar del Norte, haya sido fantástaica. Buen lugar para pasar el solsticio de verano.
Lamento decirte que mi crueldad, según tus palabras, es mayúscula, pues el relato aquí acaba. Es un final abierto, pero en el fondo da un poco lo mismo, pues lo importante, creo yo, es lo que se dice.

Ana J. dijo...

La peor de las pesadillas: conocer el momento de tu muerte.
Tal vez por eso la pena capital es tan cruel, más que por la muerte en sí.
Te da mucho de qué pensar.

Amando Carabias María dijo...

Ana J:
Tienes razón. Al menos para mí lo es. Otros quizá no piensen lo mismo, pero opino como tú.
Y además de todo lo que supone la pena de muerte, como bien apuntas, la tortura psíquica para el condenado, ese descuento de meses, semanas, días, horas, minutos... tiene que ser brutal.