domingo, 18 de octubre de 2009

TARDE DE VIENTO

Imagen tomada de internet

La palabra de cada día.
El camino que serpea.
Junio de 2005
Hora de la siesta...

La tarde se ha metido en viento. Se ha oscurecido el cielo con un denso capote de nubes casi tiznadas, como pintadas por carbón. No sé si irá a llover, quizá lo haga en las próximas horas, pero el vendaval está siendo de proporciones más que resaltables.
Parte de mis vecinillos gitanos han aprovechado la situación para un nuevo juego. El juego de la bolsa de plástico elevada al aire de la tarde, ascendiendo sin parar, como si fueran cometas pobres o sajadas buscando su destino. Realmente se lo estaban pasando de perlas, sus gritos, sus risas, en fin, su algarabía ha surcado la tarde bochornosa y ventosa.
Sólo les ha hecho falta viento y unas bolsas de plástico para disfrutar de esa alegría sana que es el juego. De esa alegría contagiosa y anchurosa que es la posibilidad de vivir el tiempo como si todo fuera posible, pero lo más importante de todo fuera, precisamente, el poder jugar, el saber que se tiene el poder absoluto de convertir cualquier cosa en juego, en diversión.

Entre tanto he escrito las líneas que preceden, y alguna que otra cabezada, casi inevitable de estas horas de la tarde, ha comenzado a llover. Y las horas languidecen en tono melancólico y grisáceo, acaso más argénteo o acerado que hace una hora. También parece que se ha aliviado el calor sofocante. El viento ha amainado, como si la fiera hubiera calmado su violencia y se ha convertido en acariciadora y fresca brisa.
Espero que las tensiones que ha acrecido ese clima tan tórrido, también se diluyan. Que el agua, una vez más sirva como elemento limpiador, y no sólo para la atmósfera, sino para nuestras conciencias, que últimamente se habían encrespado como lomo de gato asustado.

12 comentarios:

Gaspard dijo...

Un 25 de julio, día de Santiago, de finales de los 90, amaneció tórrido en Biarritz, y en muchas partes de la costa vasca, deduzco. Hasta la tarde, cuando entró la galerna desde el Cantábrico. Fue un cambio brutal, de 40 a 20 grados en unos pocos minutos. No llegó a llover. ¿Cómo me di cuenta entonces? Porque el cubo de la basura salió disparado.

Amando Carabias María dijo...

Gaspard:
Cuando la naturaleza se rebela, mejor que le pille a uno en casa, desde luego. Y muchas veces,por desgracia, ni siquiera esto ayuda.
Creemos que la naturaleza siempre se tiene que mover según unas determinadas normas (las que a nosotros nos vengan bien), pero tendríamos que ser más humildes y comprender que no la controlamos en absoluto.

Beatriz Ruiz dijo...

Buenos días amigos, buenos días Amando...

Tal como nos tienes acostumbrados, hoy nos regalas otro magnífico relato... gracias...

Me ha gustado tú contestación a Gaspard, nosotros pertenecemos a la naturaleza, nunca al revés... así que más vale que nos pongamos a trabajar a favor de ella... siempre...

Nunca hablé de mis dotes culinarias (no me gusta demasiado la cocina)... pero hoy tengo preparado un estupendo cocido madrileño, tenemos 23º... ufffff...

Besitos desde Tenerife para todos...

maririu dijo...

el juego de tus vecinitos además de ser simple y alegre es creativo, no lo tenían todo envuelto en celofán, a eso le llamo yo un juego.
Me dan espanto las habitaciones de los chiquillos llenas de imitaciones tecnológicas de fácil consumismo.
Gaspard a eso se le llama un microrelato salvo la interrogación que podría reemplazarse por otra fórmula.
Buen domingo

Pepe Gonce dijo...

La siesta, esa gran desconocida para muchos, unos por motivos de trabajo, otros simplemente por falta de costumbre. No sé si es una impresión mía o realmente echarse una siestita se ha asociado durante mucho tiempo a un estilo de vida cansino y pueblerino en contraposición con nuestro estilo de vida agitado y moderno. Yo, particularmente, desde que me informaron que los estudios han demostrado que la costumbre de una siestita puede realmente reducir el riesgo de morir de una enfermedad del corazón, ya se podéis imaginar.

javier dijo...

Esa bolsa me recuerda a los juegos y juguetes con los que tan buenos ratos pasé de niño, nos los fabricábamos todos, únicamente hacíamos pedido para Reyes, supongo que sería una alegría para el pueblo alicantino de Ibi.

Amando Carabias María dijo...

Beatriz:
Espero que hayáis superado el cocido madrileño con esas temperaturas, que por otra parte serán las habituales.

Sí cada día creo más en que nuestra única solución es cuidar con esmero el planeta. No, no lo hacemos, y jugamos con fuego.

Amando Carabias María dijo...

Maririu:
Sí es sorprendente la imaginación de los críos cuando se les deja a su aire.
Incluso con esos juguetes tan modernos que comentas, si se les deja un poco, son capaces de cualquier cosa. Sólo hay que dejarles un poco a su aire.
Claro que algunas veces...

Amando Carabias María dijo...

Pepe Gonce:
Y además de lo que dices para el corazón, algunos de los más prestigiosos neurólogos la están recomendado como una de las terapias básicas para que el cerebro se recargue. Hablan de un tiempo no superior a cuarenta minutos. Lo que los viejos llamaban siesta jesuítica.
En algunas empresas, creo que en Japón (no estoy seguro de esto) la tienen como algo obligatorio.
Este es el gran invento español para la humanidad, y deberíamos estar orgullosos de ella.

Amando Carabias María dijo...

Javier:
Esto que dices enlaza en parte con lo que comentaba Maririu. La imaginación en el ser humano es uno de los armas más poderosás. Más aún, yo diría que la imaginación ha provocado buena parte de nuestro desarrollo como especie (también algunas barbaridades, para qué negarlo). Y sin duda de ninguna clase, la escasez de medios provoca que la imaginación se active de modo exponencial. Y no un exponente bajo.

Isolda dijo...

Te das cuenta Amando, que ese relato, podías haberlo escrito igualmente ayer que en junio de 2005?

Pepe la siesta una bendición.

Gaspard, por estas tierras soplan vientos muy fuertes de vez en cuando. A tí te voló el cubo de la basura, a mí, la mesa y seis sillas de la terraza.

Chicas, me voy a vuestras respectivas entradas, que ya las he visto por encima.

Hoy os mando besos emocionados a todos y no preguntéis por qué.

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Lo sé, me doy cuenta. Y no sólo éste, unos cuantos de los fragmentos del diario que voy subiendo aquí, son de cualquier momento... Por eso lo hago, en realidad...
Meterme en otras honduras más personales, implicaría unos textos larguísimos y otras explicaciones que no sé si estoy preparado para ello.