miércoles, 13 de mayo de 2009

EVENCIO

El Grito. Edvard Munch.
Imagen tomada de internet
Hoy le he visto por la calle vestido con su traje Príncipe de Gales. El mismo que se pone hace años cuando está bien. Por la cintura anda más bien justo, y en los bajos de las perneras cuelgan diminutos hilillos que indican lo raído del género. Iba sin afeitar.
¿De cuánto...?
Pss, cuatro... cinco días.
Malo. Eso es malo. Seguro que mañana se pone el jersey marrón oscuro.
Seguro.
¿Y qué hacía?
Miraba las matrículas de los coches que estaban parados ante el semáforo.
Bueno, tampoco es tan grave.
Espera, espera, es que se ponía delante del coche, sin mirar al conductor, sólo se fijaba en la placa... A punto de atropellarle, pero ni se inmutaba.
¿Y no le decían nada? ¿Nadie tocaba el claxon?
Qué va. Miraban como si tuvieran delante a un inspector de hacienda.
Pero el semáforo cambiaría de color.
Claro, y se apartaba algo, lo justo. Se la anduvo jugando, a todos les miraba la matrícula, como si buscara algo.
¡Pobre...! ¿Y estuvo mucho tiempo así...?
No sé, unos minutos. Cuando se cansó se dirigió hacia donde yo estaba.
Ya estamos.
Sí... Bueno, ya sabes, lo de siempre. Si hubiera sido otro, le habría pasado lo mismo. No tiene mayor importancia. Todos le conocemos. Antes de llegar a mí, volvió la cabeza a un lado y a otro. Cuando estuvo seguro de que no había nadie cerca, se detuvo a mi lado y me susurró, mirando al suelo: criminal, asesino, secuestrador. Y se largó, de prisa, ya sabes con las manos en los bolsillos.
Fijo que mañana se pone el jersey marrón oscuro.
Fijo
Y se dedicará a apuntar cosas en la libreta.
Casi seguro.
Creo que en esta semana lo volverán a ingresar.
Como mucho a la siguiente. Pobre Evencio

26 comentarios:

Isolda dijo...

Buenas noches, Amando; besos del sur. Mañana vuelvo.

Amando Carabias María dijo...

ISOLDA: Felices sueños de mar y estrellas, de estelas que sueñan con sonrisas de ángeles.
Hasta mañana.

S.C. dijo...

No le conozco!
Pero me molaría verle con el traje de cuadros.

Pepe Gonce dijo...

Amando, lo que nos cuentas de Evencio me suena a otro personaje con las mismas costumbres que pululaba por las calles de Sevilla. Vicentito el de las almendras. Yo siempre lo conocí mayor, no lo recuerdo joven. Iba siempre con un canasto, supuestamente vendiendo almendras. El asalto te lo hacia justo cuando estabas parado con el coche en el semáforo y no se movía de allí hasta pasado un rato. Le daba igual el color, verde o rojo del mismo. Acercaba la cara al cristal delantero del coche y la mano libre se la llevaba a la frente a modo de visera. Todo el mundo lo respetaba. Un día ya no lo vimos más. Alguien dijo que algún desalmado lo había atropellado.

Buen día.

Amando Carabias María dijo...

SC: Ya sabes que el epígrafe dice retratos improbables. Aunque esto no quiere decir que no sean reales.
Investiga.

Amando Carabias María dijo...

GONCE: Este tipo de personajes existen en todas partes. Algunos llegan a ser entrañables en una ciudad, todos los conocemos...
Otros pasan más desapercibidos, pero existen.

Anónimo dijo...

Las pequeñas ciudades de provincias siempre cuentan con algún personaje similar al que nos describe Amando. Aquí en Segovia todos hemos visto a ese par de señoras de pelo blanco a las que todo el mundo llama "las locas", y que no destacan precisamente por su amabilidad. Son personajes, como Evencio, que se prestan a lo literario, a lo costubrista ( no se me olvida el Larra de Joyce, eh?) Precioso retrato, compi.
En otro orden de cosas ( y nunca mejor dicho porque el cuadro es lo que encabeza el post), buena elección con E.Munch, que junto con Ensor son de los que con un pincel en la mano escriben muchas cosas.
Y precisamente El Grito...
¿Quién podría interpretarlo?...
Buena mañana funcionarial y un beso
Pilar desde la pecera.

Alena.Collar dijo...

Absolutamente conmovedor. Y el vídeo sobrecoge. Sobrecoge por el patetismo.
Me has dejado triste...

Amando Carabias María dijo...

PILAR: La pecera evita que lleguen ciertos ruidos, aunque no los gritos. Por lo que veo es un gran observatorio.
Nuestras amigas del pelo blanco, también podrían ser candidatas a un pequeño homenaje tierno, porque, aunque ciertas veces incomoden, al final, todos sabemos que su mal les impide ser ellas mismas...
Un beso que no se ahogue en el agua de tu pecera

Amando Carabias María dijo...

ALENA: Desde que he leído tu comentario, he visto el vídeo más de una vez. Ahora mismo lo estoy haciendo. Entiendo lo que dices, e incluso podría compartirlo, pero si observo los rostros que se suceden durante el último minuto, diría que mientras se rodó (que formó parte de un proyecto organizado por el propio grupo Dover -hay algún otro vídeo con el mismo tema, cuyos personajes parecen indios-) hubo ancianos que disfrutaron...
Con tu interpretación, realmente me has hecho pensar. Alguien que ha visto el blog y ha leído el comentario, me ha dicho que desde que te ha leído ha mirado la música de otra manera.
Y quizá es que la historia sea triste, y el vídeo sea triste, y las sonrisas y la ternura, sólo alivien la tristeza, pero no la curen.
Un beso.

Isolda dijo...

Querido Amando, como tu acabas de decir, nada cura la tristeza; eso es lo que siento yo, con el vídeo y con la conmovedora historia. Una desazón que me sobrepasa, porque en ambos medios, uno llega a reconocerse en la melancolía de lo pasado o en la incertidumbre del futuro. En el grito de Munch está todo expresado.

A pesar de la locura, que nos ronda un poco a todos, nuevamente logras que tus relatos nos enganchen.

La anónima Pilar de la pecera (¿emisora o delfinario?), está deseosa como yo, del siguiente relato del pobre Abelardo, alias Joyce.

Hoy besos del sur, con mucho sol y cariño, para que lo disfruten los que andan vagabundeando; nada de "levante" para ellos.

Beatriz dijo...

Pobre Evencio, tu descripción nos hace sentir ternura hacia una persona con una enfermedad mental.
Todos conocemos a algún Evencio en nuestra ciudad.De todos modos, no creo que la calle sea el lugar más adecuado para ellos.En algunos casos el trastorno puede causar males mayores. Convivir, tratar, trabajar con un enfermo mental es muy difícil y delicado.Lo digo con conocimiento de causa. A veces se pasa mucho miedo.¿Recordaís a aquella doctora que mató a una compañera o aquel taxista que enfuerecido en un centro de salud mató a una sanitaria? Uff
Espero por supuesto que no sea éste el caso.
Un beso mediterráneo,Beatriz

javier dijo...

Efectivamente, hay Evencios con mucho peligro pero también hay Evencios que corren mucho peligro en este mundo de ¿cuerdos?; para unos y otros, si andan por la calle sin control creo que la participación ciudadana y la respuesta de las autoridades competentes puede ayudar a minimizar los males que pudieran causar los primeros y los que se les pudieran causar a los segundos, estos últimos protagonistas en muchas ocasiones de mofa y burla.
En cuanto al vídeo, me encanta Dover y yo pienso al ver a los protagonistas, que cuando realmente están actuando, es al principio, pues aunque entrados en años, se les ve saludables y no me parece que sean ancianos achacosos y desmotivados, aunque se ve que les eligieron bien cuando hicieron el casting.

Anónimo dijo...

Pues a mi me ha encantado el relato sobre Evencio... Gónce, ¿recuerdas a María? Siempre estaba alrededor del ficus de la Iglesia de San Jacinto,en Triana... era muy mal encarada y entraba en el estanco de San Jacinto a pedirle a Charo cigarrillos. Yo, solía dejarle algunos y piruletas -le encantaban- junto al ficus... Como está cerca el comedor de Pages del Corro, solía haber muchos personajes por allí y me los conocía a todos/as: había historias de todo tipo... Hace un mes, sólo vi a una, sentada junto a mi puerta, no sé como se llama pero me reconoció y me dijo:"corren malos tiempos, castellana...la crisis"... Le di la "paga", como siempre.
Alena, el vídeo no está exento de ternura...tengo alguna experiencia de centros de mayores y no todo es tristeza... También hay espacio para la alegría... Aquí tengo uno, junto al insti, en el mismo recinto -anteriormente fue un hospital militar- y pasean por la calle,entre los árboles y plantas...Son los últimos españoles/as de la época del Protectorado, aunque también hay marroquíes. La residencia es magnífica y están muy bien. Con relativa frecuencia procuramos darle alguna sorpresa: vamos con nuestra orquesta andalusí a cantarle; el grupo de teatro hace una representación para ellos, etc. La última: en la pasada semana cultural me fuí sin avisar con una banda de Valencia y teníais que haberlos visto bailar "Paquito el chocolatero". Son nuestros abuelos/as y cada uno de ellos son una fuente para hacer historia oral: perdieron guerras, país, familia...todo, hasta la patria... y aquí se quedaron... Espero tener tiempo para, muy pronto, hacer sus historias de vida. Abrazos africanos. María.

Amando Carabias María dijo...

ISOLDA: Estoy de acuerdo, la enfermedad mental nos ronda a todos, y nadie está a salvo de ella. Y lo peor del asunto, es que la psiquiatría aún está lejos, no de aliviarlas, sino de conocer todas sus posibles causas y prevenirlas.
Respecto de Abelardo... Cuando el calendario diga que es San Isidro aparecerá el quinto, y penúltimo capítulo.

Pepe Gonce dijo...

Hola María, claro que la recuerdo. Ahora conozco muchas personas como Evencio, Vicentito, María… Vivo en la Avda. Ronda de Triana y justo en la acera de enfrente hay una Residencia para la Integración Social del Enfermo Mental. Te puedes imaginar, puede haber en torno a 30 personas con discapacidad psíquica. La mayor parte del día están en la calle. En general son muy pacíficos, llevan unos cuantos años pero jamás han dado problemas. Alguno te pide algún dinerillo, otros tabaco o un cafelito directamente. Otro se pone de aparcacoches donde el Bar “La Estrellita” al final de San Jacinto. Hay una pareja que se conocieron en la Residencia y se han casado. Cada vez que ella ve a mi Princesa la piropea.
Lo peor es que varias veces algunos han decidido dejar esta vida de una manera muy trágica. Cuando se habla de discapacidad psíquica la gente se asusta, pero repito, aquí en Triana conviven con el resto de ciudadanos en busca de la ansiada integración.

Un abrazo trianero.

Amando Carabias María dijo...

BEATRIZ: Y sin embargo, la psiquiatría, como bien sabes pues hablas con conocimiento de causa, persigue no aislar al enfermo mental. Existen las hospitalizaciones temporales para los casos más agudos y transitorios. Quizá sea el caso de Evencio.
Por suerte los otros casos que cuentas son muy excepcionales y graves por ello son noticia.

Amando Carabias María dijo...

JAVIER: También tienes razón. Es otro posible lado de este poliedro tan complejo. También conocemos todos a seres humanos que no son ningún peligro y que se han convertido en víctimas de unos cuantos a los que prefiero no calificar que pasan por cuerdos.
El vídeo de Dóver me sorprendió y aunque había enlazado otro de otro artista, me decidí por éste, precisamente por sus intérpretes.

Amando Carabias María dijo...

MARÍA: Gracias por el chorro de vida que nos narras. En qué poquísimas líneas nos has presentado un fresco de personas de Sevilla y de Marruecos...
Me da la impresión de que tus días tienen unas treinta y seis horas, por decir algo...

Amando Carabias María dijo...

PEPE GONCE: Mientras contestaba al resto, tú estabas en lo mismo. Después de leer tu texto, que viene a confirmar lo que dicen nuestros amigos, me pregunto, ¿por qué no se habla de esta cuestión, cuando, como está quedando claro, de un modo u otro convive a nuestro lado?
Un abrazo

maria dijo...

Amando, mis días tienen 24 horas, 24... bueno, 18... porque las 6 restantes duermo de un tirón... Dicen aquí que en Europa están los relojes y aquí, el tiempo... Deber ser así pues da tiempo para "casi" todo, según... ahora, por ejemplo, sigo el fútbol por la que tienen montada debajo de mi casa ¡gooool! los Mohamed del Barça: me asomo a la terraza... acabo de hacerles una foto,que prometo enviarla Amando, aunque seas "blanquito"... Pues eso, que esto es un -¡gooool! aplausos....- esto,en tiempo real... no puedo seguir... Me bajo con ellos/as que también hay mujeres... Ah,es que debajo de casa hay una cafetería, con terraza y esto es un espectáculo... Y también hay Mohamed del Atletic, con camisetas y todo...Hasta luego...

Amando Carabias María dijo...

MARIA: Pues será así que aquí medimos el tiempo y de tanto trocearlo lo desperdiciamos, y allí se disfruta.
Confieso que también he visto el partido.
Y tus chicos blaugranas tienen por qué sentirse felices, desde luego.
El Athletic ha sido dignísimo rival, al menos hasta el 2-1.
Sí soy 'blanquito', lo que ya es irremediable, pero algo se tendría que aprender en aquella casa.
Desde aquí mi felicitación a los culés, en especial a los que por aquí nos visitan como Ferran o Mariariu.
Ojalá que siga la fiesta y mañana nos cuentes... Que quizá haya foram de enlazar la celebración del partido con lo que aparece ya en la entrada del día 14.
Un beso.

Maria Sanguesa dijo...

Improbable, pero con tanta vida propia que parecía que yo también lo estaba viendo, mientras leía el texto. Y te deja un poso de realidad tan grande que te trae a la memoria alguna escena parecida...sensacional relato. Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

MARÁ SANGÜESA: Muchas gracias por tus palabras. Me alegra haber conectado con vosotros. Un beso.

S.V.-B. dijo...

El vídeo de Dover ya lo conocía y ahora al verlo de nuevo, he sentido que ya entonces me dejó huella. El tema, que a todos nos toca de lleno por un lado o por otro, es más complicado de lo que parece a simple vista. La prolongación de la vida para acabar en Residencias donde no eres apenas nadie y donde nadie viene a visitarte, no merece la pena desde mi punto de vista. Por otro lado, la convivencia en casa con ancianos de 90 a 100 años deja muchas secuelas, físicas y psicológicas. Aunque sigo pensando que es lo mejor para ellos, sobre todo si ya no tienen su pareja. Pero bueno, este es un asunto dificil de tratar y con muchas implicaciones.

Como han comentado casi todos, en las ciudades de provincias –donde es más probable conocer casos y tipos similares- es fácil encontrar personajes parecidos, casi todos cortados por el mismo patrón.
En mi barrio hay un “chico” de unos cincuenta años, grande como un mastodonte, aparentemente inofensivo aunque en su “inocencia” haya cometido ciertas faltas que le van a llevar a la sombra por un tiempo. Nosotros le conocemos, no obstante estudió en los Maristas, y siempre nos pide un euro para un café que gustosamente le damos. Mi hija le tiene cierto “respeto” cuando se le encuentra, pero le digo que no tenga miedo, que no le huya.
La verdad es que su situación me produce sentimientos contradictorios. Vive solo, su hermano fue encontrado muerto la casa donde vivían, rodeado de gatos. Nadie se quiere hacer cargo de él, necesita un tutor que dirija su vida. Por otro lado tiene que cumplir sentencia por un delito de acoso y lógicamente tiene que ingresar en prisión, que no es el sitio más adecuado para él. La administración, a falta de familiares que asuman su responsabilidad, debería de hacerse cargo de personas en esta situación.
No sería de extrañar, conozco otros casos en que así ha sido, que su hermano tuviera una jugosa cantidad de dinero en el banco mientras vivían prácticamente en la indigencia.
Besos escribidor

Amando Carabias María dijo...

SVB: Añades a todos los comentarios otro matiz en que hasta ahora no habíamos entrado. Y no es el de menor importancia.
Con independencia del hecho puntual y de la persona concreta, cuando una de estas personas, con todo lo que tiene encima, delinque, y tiene que ser encerrado, no sólo por la enfermedad, sino por el delito, digamos que todo se agrava. Y estamos hablando no de un delito contra la propiedad, sino contra las personas.
Tengo entendido, y espero que así sea en este caso -y en general en todos los casos- que el tiempo de condena lo pase en un lugar especializado, que atiendan como se debe a una persona con una dolencia de este tipo.