viernes, 24 de agosto de 2012

Silencio


Hay momentos, cuya duración no se puede medir aplicando criterio humano, en que conviene más el silencio. No se trata este silencio necesario de una inacción perezosa, ni viene provocado por una acidia del alma (ni del ánima, ni del ánimo). Quizá pudiera parecer lo contrario, pero el silencio al que aludo, provoca la misma extenuación que cualquier frenesí, porque se trata de hacerme todo escucha, como radar dispuesto a intentar captar hasta el latido de las alas quietas de un insecto. Es, pues, un silencio que contempla y que, por ello, requiere del concurso de cada una de mis potencias, por frágiles que sean.
Hay momentos en que importa más, dejarse hacer que hacer, porque para poder entregar algo, primero es imprescindible tenerlo, y para poseerlo es necesario haberlo encontrado, o haber encontrado el modo de entregarlo. (A veces sucede que uno posee lo que busca, pero si no acierta a darlo, no lo tiene). Dando por cierto que sólo halla quien busca, no es menos cierto que la pesquisa es eficaz cuando cada sentido está pendiente del hallazgo.
[También es posible —pero esto forma parte del proceso de búsqueda y de la atenta escucha— que no haya nada más, que se haya agotado mi tiempo. Es posible, aunque intuyo que no probable, pero es menester prever cualquier posibilidad por muy improbable que parezca].
En fin, quizá perciba a lo lejos el murmurio de la fuente, pero necesito adentrarme en el sendero correcto que desemboque en su manadero, o de lo contrario, aunque no esté lejos, mis pasos sólo serán un cazcaleo sin brújula, sin tino. Es noche cerrada, apretada. Sé que camino al borde del cantil y más que nunca preciso no errar la dirección de mis pasos, para que, al fin, mis ojos vean su mirada.

11 comentarios:

Mora Fandos dijo...

Qué bonita meditación; sobre todo el último párrafo, me ha traído ecos sanjuanistas. Un abrazo.

emejota dijo...

Que la Fortuna te arrope. Bss. extendidos desde un lugar con mala conexión.

MARÍA LUISA ARNAIZ dijo...

Solo puedo decir que estaba extrañada por tu silencio. Ahora lo comprendo. Lo inefable se está gestando en ese silencio contemplativo.
Un abrazo muy fuerte.

Isolda dijo...

Por supuesto, querido Amando, trasluce San Juan y esa soledad imprecindible, a veces, para poder escuchar. No hace falta que te diga lo que me recreo en tus palabras, tan tuyas y, aquí abundan: manadero acidia, cazcaleo. Pero no temas, tu camino es el preciso, aún al lado del cantil.
El texto remueve cimientos.
Un beso.

Ramón María Vadillo dijo...

Me voy admirado y afortunado por leerte. Sin duda, hay días y veces que se aprende y hoy es uno de ellos.

Abrazo

María Socorro Luis dijo...


Qué sabio, tu texto, Amando.
Y qué profundo.

Abrazosilencioso.

Flamenco Rojo dijo...

Compañero, hay momentos que ciertamente conviene más el silencio, pero no es menos cierto que hay hechos que hacen hablar hasta los mudos...a tu última carta abierta me remito.

Un fuerte abrazo y que tengas un feliz domingo.

ANTONIO CAMPILLO dijo...

El silencio encoge, minimiza, escabulle y queda quieto, enormemente quieto de la impresión de tenerlo, de sentirlo.
Cierto que sólo halla quien busca, cierto que absorbe tanta atención que duele, sin embargo, Amando, creo que no es necesario dejarse hacer para entregar porque para poder entregar hay que tener y saber dar, paso anterior a dejarse hacer.
En cualquier caso, Amando, estoy de acuerdo en que se tiene una punzada en el espíritu tan grande que se debe romper el silencio, se debe aplicar la solución antes de que se agoten las fuerzas por una poca dejadez inane.

Un fuerte abrazo para María y para ti, querido amigo Amando

Beatriz Ruiz dijo...


Mí querido amigo, claro hay momentos para todo. El silencio, ya lo hemos hablado, es imprescindible, algunas veces doloroso y otras, bien lo asegura Flamenco, nada recomendable.

Y pienso que sabrás elegir muy bien esos momentos, los que sean, los tuyos, los propios... y los demás los respetaremos hasta el final...

Un beso grande.

Marina Fligueira dijo...

¡Hola Amando!!!
Amigo mío, tú al borde del cantil como dices, nos has dejado una entrega maravillosa, envuelto en ese silencio has plasmado un precioso e importante post. Tus letras apasionan y llegan a lo más profundo del alma.

Dices qué quizá percibas el murmullo de la fuente, estoy segura que así es.
Cuantas veces tenemos delante lo que buscamos y no vemos, "sucede cuando el viento sopla de varios frentes" sabes, los sentidos no reposan y la concentración se hace difícil.

Bueno... ya sabes el refrán, el viejo no sabe más por sabio sino por viejo.
No sé si sabes que también llevo tiempo sin entregar nada: han pasado muchas cosas a mí alrededor que me ayudaron a envejecer más de prisa y a dejar la mente en blanco.

Encontraras pronto el sendero correcto donde manarán letra como siempre has hecho.

Sabes, en este texto el me veo yo completamente reflejada: ¡sólo que no tengo tu talento! Soy una aficionada con un buen puñado de años y no se expresar con esa facilidad y capacidad que tú tienes.

Ha sido un enorme placer pasar por esta casa -tu casa.
Te dejo mi gratitud siempre y mi admiración. Un abrazo y que encuentres pronto la brújula. Tus pasos no serán nunca un cazcaleo. Se muy feliz.

neko dijo...

Ya veo que has regresado del verano con ánimos renovados.

Hay momentos, que no solo no se pueden medir; hay momentos que simplemente traspasan la frontera de la realidad y son contrarios a cualquier tipo de lógica, y ¿qué hay mas subjetivo que el tiempo? (al menos para mí)