viernes, 18 de marzo de 2011

Sólo cuando hay aludes de pestañas





Hay una nube de odio y de tristeza
en el cuenco de luz de la mañana,
nube que amenaza con
resquebrajar el muro de los días,
convertir en esquirlas el revuelo
punzante de la estrella;
no hay nadie que nos salve
de la hostil refracción de aquella luz,
ni de la sombra de un vampiro ahíto
de sangre de nenúfares.
Pero disimulamos como un jersey
que nos sonríe dentro de una horca o,
como si fuéramos el signo abierto
de un paréntesis mal dispuesto dentro
del discurso del alba…
Sólo cuando hay aludes de pestañas,
tras una madrugada sin tu espalda,
protesta la fatiga descosida
sobre mis pantalones de azucenas,
pero he de conformarme con matar
el contorno de sombras sin vestidos
y sufrir el dolor de la locura.

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12 comentarios:

Flamenco Rojo dijo...

"Confío en la noche, en su capacidad para centrifugar y limpiar todo el dolor causado por los días. Amanecerá y esperaré a que el sufrimiento causado en un corazón joven como la esperanza o como el futuro haya desaparecido o se haya aminorado al menos hasta desviar el cauce de las lágrimas a otro lugar lejano y deshabitado"
Amando Carabias (El surco de los días)

Feliz fin de semana amigo.

Miguel Angel dijo...

Bello poema. Triste y dolorosa forma de pasar el día. Enhorabuena.

Fiaris dijo...

Reflexión y tristeza.
saludos amigo.

Isolda dijo...

Una vez más, Flamenco Rojo ha dicho con la sobriedad y acierto que le caracteriza, cualquier cosa que pudiera añadir.
"...no hay nadie que nos salve
de la hostil refracción de aquella luz, ni de la sombra de un vampiro ahíto de sangre de nenúfares."
Magnífico poema, inundado de dolor y de belleza.
Besos y besos.

emejota dijo...

¡Cuanto me ha gustado!, con lo que me cuesta a veces entender la poesía, me lo pones tan fácil. Un fuerte abrazo.

Charcos dijo...

"Aludes de pestañas" me encanta!

Un abrazo grande y besicos

Leonel Licea dijo...

Me sentido identificado en tus versos, en esa tristeza de una madrugada si su espalda. Me encanta el ritmo de tus versos, me encantan las imagenes que sabiamente escribes. Tu lo logras que tus versos vuelen alto en tiempos difíciles para el lirismo.
Un abrazo fuerte, Amando.
Leo

Verónica dijo...

Ese dolor de la locura...

Me has hecho acordarme, que cuando yo era niña, teníamos una vecina, que se volvió loca, y llamaba a mi madre a gritos, y la pobre estaba asustadísima ya que según cuentan los locos hacen daño a las personas que más quieren, (ella y mi madre eran buenas amigas)

Buen fin de semana

Abrazos amigo

Paloma Corrales dijo...

Más allá de la ausencia, de la incertidumbre, de la fatiga o la herida, o quizás por todas ellas (curiosamente femeninas) es hermoso, Amando, mucho.

Un beso.

Ángeles Hernández dijo...

El dolor de la locura, discordancia entre el paréntesis en el que nos agazapamos en el que incluso gozamos, el ruido de las bombas y el silencio del dolor de los que luchan por salir adelante.

Un abrazo Á.

Marina Fligueira dijo...

¡Hola- Amando! Un bellísimo poema envuelto en una ración de melancolía. Ay esa nube que amenaza con resquebrajar el muro de los días. Que solo sea una amenaza... que se deshaga y que salga la luz del solicito que calienta el alma.
Me encanta. Mi enahorabuena. Un abrazo y se feliz.

María Eleonor Prado Mödinger dijo...

Guau, qué versos amigo mío, se me paran los pelos al leerla en voz alta, alta poesía, encumbrada, triste pero bella por la forma en que pincelaste las metáforas.

Estoy con orgullo por tí, un gran creador.

mepm