miércoles, 2 de junio de 2010

Blancanieves al anochecer.

Imagen tomada de la página Banco de imágenes gratuitas



Atardecía sobre el bosque vestido de niebla. Ya había acabado de ordenar todo el espacio. Era como si jugara con alguna de sus casitas de muñecas.
Era feliz.
Allí vivían seres que parecían niños por el tamaño de sus ropitas, pero trabajaban como debían trabajar los adultos. Alguna cosa le había contado su padre antes de morir, pero ella no le había prestado mucha atención.
Casi seguro que aquellos seres diminutos se alegrarían de su presencia. Todo estaba limpio: hasta las ventanas. Había encendido el fuego que daba el calor de hogar. Se atrevió a preparar la cena con lo que había encontrado por la despensa.
Le gustaba la paz que se respiraba alrededor, a pesar de la niebla.
Pero no sabía si llegarían, o no, aquella noche, u otra. Por los detalles, como retales desperdigados en la casa, suponía que dormían allí y que cada mañana volvían a salir a un trabajo que parecía desarrollarse en un lugar polvoriento, a juzgar por el lamentable estado de la ropa.
Agazapados tras un árbol, siete individuos de aspecto sucio y siniestro, discutían entre susurros el modo de sorprender a quien había invadido su espacio vital, sin más, sin avisar, usurpando su casa, su territorio, su vida.
El miedo se reflejaba en catorce ojos iracundos.

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38 comentarios:

Isolda dijo...

Parece que sólo admitimos como normal, lo que nos han enseñado, cuando lo lógico sería lo que nos revelas en este cuento al revés. Fantástico en el doble sentido de la palabra. Voy a ejercer de Flamenco por una vez y os dejo
http://www.youtube.com/watch?v=-7iN7PH6ADo
que le va muy bien a esta entrada.
Besos deseando un mundo mejor.

Amando Carabias María dijo...

De parte de Isolda

Amando Carabias María dijo...

Esta parte siempre me sorprendió mucho, esa es la verdad

Mercedes dijo...

El cuento nos presenta una imagen idílica de Blanca Nieves y los enanitos, pero verdaderamente los pequeños individuos, al volver a casa y comprobar que había una intrusa gigante, debieron pasar un miedo espantoso y maquinar mil maneras de atacarla para liberar su morada. Ahora bien, lo de que tenían un aspecto sucio y siniestro... Me has hecho polvo Amando, que tengo una reproducción en miniatura de los siete guardada desde que era pequeña y son tan tiernos. ¡Ay! mis siete enanitos... Pero si son de lo más entrañables. No sé si dormiré esta noche.
Siempre disfrutando y aprendiendo en tu casa.
Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Debo confesar, Mercedes, que también se me están rompiendo a mí los esquemas.
No sé si los enanitos que guardas, reproduce a los protagonistas, según las versión Disney, pero estoy convencido de que esa imagen edulcorada, ahora no me llama mucho la atención. Creo que el cuento original, del que bebió el genio de la animación, atesora mucha más fuerza y mucha más poesía (como sucede con las tradiciones populares), que esta versión.
Espero que hayas descansado, a pesar de estas letras.

Evaasecas dijo...

Te gustan los cuentos, Amando, y versionarlos de forma atípica, porque Mercedes tiene razón, esa imagen de los enanitos es tan diferente, pero a mi siempre me ha interesado el hecho de que ellos llegan del trabajo cansados y se sienten invadidos. A mi tampoco me gustaría que invadiesen mi casa, a nadie le gustaría, creo, pero encontrarme con un equivalente a Blanca Nieves, no se, si me limpia la casa... jajajaj.
Saludos a todos.

Amando Carabias María dijo...

Evaasecas:
Los cuentos tradicionales me llaman la atención, sí, por lo que tienen de paradigmático, por lo que suponen para la formación de los niños (futuros adultos) a lo largo de las generaciones.
Y creo que puede ser un ejercicio sano cambiar las perspectivas.

Flamenco Rojo dijo...

No es la primera vez que nos hablas de estos personajes en Pavesas, creo recordar que es el tercer micro ¿no?…Y poco a poco vamos conociendo a Blancanieves, tu Blancanieves por dentro…Ahora ¿sabías que hay una versión del cuento donde los enanitos eran unos ladrones? Vaya si a la factoría Disney se le ocurre hace esta versión…

De la versión más conocida, la de los hermanos Grimm, lo que menos me gustó es la frase que los pequeñitos le dicen a Blancanieves, apiadándose de ella: "Si mantienes la casa para nosotros, cocinas, haces las camas, lavas, coses, tejes y mantienes todo limpio y ordenado, entonces puedes quedarte con nosotros, y tendrá todo lo que quieras”…La frase desde luego tiene tintes muy machistas…Creo que no le pidieron más prestaciones por cuestión de tamaños…Vamos que ya empezaban a fomentar el descanso, en este caso, de los guerreros…Hay que ver la de cositas que se pueden sacar de la literatura infantil, eh…

Un abrazo caluroso.

Paloma Corrales dijo...

A esto le llamo yo vestir de realismo un cuento o derrumbar mitos. Muy bueno.

Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Flamenco Rojo:
La verdad es que sólo conozco la versión de los Hermanos Grimm, y bastante 'inducida' por la versión de Disney, tan importante para tantas cosas, por otra parte.
Siempre me ha gustado pensar en la parte de fantasía que tiene este cuento. Los enanos como miembros de los gnomos del bosque, figuras de la mitología centroeuropea, emparentados con los trasgos, por ejemplo, que siempre han sido considerados como trabajadores de los subsuelos, una especie de mineros.
Pero en ladrones...
La verdad es que en el Señor de los Anillos, los enanos no eran precisamente los personajes más simpáticos...
Tienes razón esta es la tercera incursión que hago en este cuento, y no será la última. Una parte de la llamada literatura infantil, en realidad es una adaptación de la literatura tradicional y en muchos casos oral. Como hemos dicho varias veces, esta literatura atesora 'valores' que tienen que ver con la educación de los más jóvenes de cara a su integración en la sociedad. La frase que traes en la que se establecen las condiciones por las que los enanos aceptan la presencia de Blancanieves en su casa, no es precisamente algo intrascendente.

Amando Carabias María dijo...

Paloma Corrales:
Muchas gracias por tus palabras. Más que derrumbar mitos (ciertas cosas son imposibles, y tampoco las persigo) lo que hago es buscar otra perspectiva, otra posible mirada.

neko dijo...

No hay que olvidarse que esta clase de cuentos tradicionales están escritos en una época que ya no comprendemos. Los niños de entonces nada tienen que ver con los de ahora, y las costumbres tampoco. De ahi que en la época se viera como algo común el designar a una mujer todas las labores del hogar, porque es lo que siempre contaban los cuentos, mostraban a las mujeres como simples títeres en espera del principe azul que las sacara de cualquier apuro.

Ahora nos echariamos al cuello de cualquiera que escribiera algo así, aunque encubiertamente la tele nos sigue bombardeando con la misma basura, y sin embargo se plantean autenticas gilipolleces como cambiar los cuentos para que sean moralmente mas aceptables. Por dios.... que son cuentos tradicionales.

Personalmente nunca me han gustado los personajes tan sumamente infantiles, me quedo con los tuyos.

Beatriz Ruiz dijo...

Neko... razón tienes, demasiada, al afirmar que los cuentos de antes, aún siendo otra época, venían cargados de prejuicios, machismos y demás florituras...

Amando... es gracioso... no esperaba otra versión de Blancanieves... Y es cierto lo que dice Mercedes... los enanitos siniestros???... Puede que sí, pero claro nos los pintaron siempre como seres pequeñitos, divertidos y entrañables... excepto gruñón, por supuesto...

Maria Sanguesa dijo...

Me encanta tu forma de darle la vuelta a los clásicos infantiles. Tengo que confesarte que yo escribí también un micro sobre Blancanieves, pero el mío comenzaba cuando se despertaba después del beso del príncipe... una amiga me dijo que era un cuento perverso... cualquier día me atrevo, aunque la forma de narrar que tú empleas es muy hermosa y poética, tanto es así que me da corte sacar mi cuento. Te felicito, es estupendo. Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

neko:
Tienes razón, en que nuestra época poco tiene que ver con la época en que se escribieron esos cuentos, y sin embargo siguen funcionando. Como no tiene nada que ver este siglo con el de Ulises... Quizá sea esto lo que determine la calidad de una obra, que queda por encima del tiempo y del espacio, aunque haya cosas que revisar. Desde luego si revisamos muchos cuentos tradicionales desde la perspectiva de lo POLITICAMENTE CORRECTO, en casi todos habría más de una cosa que suprimir. Sin ir más lejos: maltrato a una menor por parte de su madre adoptiva, intento de asesinato, vejación de personas con minusvalía, y ya que María hace alusión un poco más abajo, lo mismo hasta estrupo o algo así... Por no hablar del machismo imperante, lacra de la que aún el mundo no se ha liberado, y en nuestra sociedad a duras penas y no en todos los ámbitos, como bien sabemos.

Amando Carabias María dijo...

Beatriz:
Me remito a lo de arriba sobre la cuestión de la moralidad con la que se enseñaba. Pero no podemos olvidar que probablemente cuentos como estos han ayudado a evolucionar a esta sociedad. Lo más probable (y quizá esto pueda ser lo más peligroso), es que los destinatarios infantiles no cayeran en la cuenta de todo esto que estamos hablando. Lo más importante es el conjunto, la percepción global de la historia, no el detalle que amplio con mi particular lupa.
Fíjate que a mí los dos enanitos que mejor me caían eran Gruñón y Mudito.
Paradójico que es uno.

Amando Carabias María dijo...

María Sangüesa
Me encantaría leerlo, la verdad.
De todos modos, por muy perverso que sea tu texto, no creo que sea más que ciertas cosas que he visto por la red.
Y es que se juega (jugamos) con la sorpresa que puede producir en el espectador/lector un giro sobre el conocimiento que el lector tiene de la historia.

Ángeles Hernández dijo...

En los cuentos tradicionales se encuentran reflejados todos los mitos de las diferentes culturas, hasta el punto de que pueden verse versiones de una misma historia muy diversas, procedentes de lugares lejanos, pero con la misma base arquetípica.

Es lógico que sean machistas a nuestros ojos porque reflejan las costumbres del momento en el que fueron escritos. Los Grimm, Perrault y Andersen se dedicaron fundamentalmente a recopilar, en forma de cuento infantil, leyendas populares bastante conocidas y transmitidas por tradición oral.

Está de moda entre las mujeres un libro que se llama "Mujeres que andan con Lobos" (C.Pinkola) en el que se analizan, desde el punto de vista de hoy, bastantes cuentos que a todos nos son conocidos como Barbazul, el patito feo,la sirenita y otros comparando diferentes versiones y buscándoles las vueltas. También los psicoanalistas (Psicoanálisis de los cuentos de hadas, de Bruno Bettelheim) han hecho sus incursiones.

Y nos parecía tan sencillos cuando nos los contaban de pequeños.
..............................

Tu versión, Amando, me hace pensar en cuántas veces queremos ayudar a alguien, sin contar con él, basándonos en nuestra intuición o en lo que a nosotros nos gustaría, consiguiendo sin querer lo contrario de lo que nos proponíamos. Me parece que muy frecuentemente, con hijos, padres, pareja, amigos etc.

Amando Carabias María dijo...

Ángeles Hernández:
Está quizá sea una clave de lectura interesante. Todos conocemos la buena disposición de Blancanieves, el gozo de sentirse útil, pero los enanos...
Quizá otro día pregunte a los enanos... Espero no equivocarme y entrevistar a Mudito. Entonces si que sería corto el microrelato.

Gaspard dijo...

Pues lo que a mí más me ha llamado la atención es que los llames individuos. Que lo son, lo serían, si existieran. Al escucharlo, o al verlo en la versión original de Disney, yo no los veía como individuos, sino como unos seres curiosos, una especie de pajarillos cantarines. Entonces era lo que más llamaba la atención, lo "enanos" que eran. No la representación femenina de Blancanieves. Todavía Simone de Beauvoir no había escrito 'El segundo sexo' ;) O sí, pero yo no la había leído aún. Hoy lo que se ve mal es llamar enanos a los que sufren de enanismo...
Los cuentos hoy son mucho menos importantes en la formación de valores de los niños. Y eso que los hay que son extraordinarios y bastante recientes, como 'El principito'. 'El principito' es mi preferido.
Pero hoy en día nadie se salva. Ni el tebeo. Véase la polémica sobre Tintín. Y no digamos de las acusaciones vertidas contra el elefantito Babar. Con lo que me gustaba de niño, y me sigue gustando enseñárselo a los nietos más pequeños. Supongo que no se puede obviar los prejuicios del autor, ni las creencias del momento, pero tampoco degradar a un segundo plano, tapado por interpretaciones socioculturales exquisitas, las historias. Las historias de los cuentos, que son valores, como dices, que trascienden (a diferencia de los prejuicios de los que estén acompañadas) los tiempos.
Yo sigo recordando con cariño 'Blancanieves' cuando me la contaron de niño, y cuando vi la película de Disney. Aunque la que más me gustó fue la de 'Fantasía'. Paul Dukas, Igor Stravinsky, Tchaikovsky. Qué forma más maravillosa de introducir a los niños en los poemas de Goethe, en la música de Schubert, Bach, Mussorsky...

Amando Carabias María dijo...

Gaspard:
Completamente de acuerdo con lo que dices. Algunas cosas me producen vergüenza ajena. Creo que entre el insulto, la burla, el desprecio y lo políticamente correcto, está el ser natural. Pero eso ya empieza a ser utópico. Y según qué palabras uno tiene que tener mucho cuidado. Más aún con los arquetipos o los valores que se transmiten. Siempre he pensado que cualquier cosa llevada al extremo conduce al ridículo.
Pero por otra parte, también indica la absoluta importancia del lenguaje.
Por volver al relato. Nunca pensé que los enanitos o enanos sufrieran enanismo, siempre pensé en criaturas de los bosques, como he dicho más arriba, ¿gnomos, trasgos...? No sé. ¿Cómo titularía hoy Velázquez a alguno de sus cuadros para no ofender a las personas o colectivos que sufren de enanismo? Pero, si, por otra parte, el término enano se usa como insulto o vejación, tampoco me extraña esa reacción.

Marina Fligueira dijo...

Hola: Me encanta que le hayas puesto un "vestido nuevo"... a Blancanieves. Se lo merecía- ya a estas alturas de lA Vida. Te quedó precioso el cuento. Un beso. Y ser felices.

emejota dijo...

Me ha gustado mucho la perspectiva, de lo más razonable, por otra parte. Es por eso que se cuenta a los niños, para entrenarlos a confiar. El que se haga preguntas será al que habrá que aislar. Ya ves, sacándole más punta a la fábula. Un abrazo.

catherine dijo...

Es importante no olvidarse del contexto de la época en la que los cuentos fueron escritos; sí. Pero ¡qué divertido! ver a Blancanieves majurear con gusto ella que viene de un palacio, que no es Cenicienta. Lo hace como un juego, sólo para cambiar y quizás pensando en un principito azul entre los seres adultos que viven aquí. Y tus siniestros enanitos, ¿serán otro Gran Lobo Malo? un mal lobo iracundo listo para defender su territorio.
Creo que ya te hablé de Caperucita verde que se come el lobo, me gustan estas transgresiones con los cuentos clásicos. Todo se trastorna de repente con las dos últimas frases.
Bravo.

Inma Vinuesa dijo...

Debo estar muy mal, pero cuando leí tu texto pensaba que estabas tratando la explotación infantil, y la visión de alguien ajena a esa barbarie.
La imaginación juega a veces malas pasadas.
Bueno ya ves que profundos pueden ser tus textos que te llevan por los caminos más inhóspitos.
Un beso y mil disculpas.
Inma

Tempero dijo...

Negrocarbón al amanecer.

Sabía de su aspecto sucio y de su consideración despreciable. Sólo lo sabía por todo lo que había oído. Parapetado en un árbol esperaba a que las siete doncellas luminosas abarcasen el bosque con sus cantos. Debían trabajar...no sé. Por lo bien que olían, por cómo iban vestidas, por sus movimientos.
Y cuando salían de su casa el entraba. Obsesión era la suya por ver qué podía hacerlo cambiar la impresión que producía en los demás: observaba sus perfumes, sus jabones, sus armarios.
El tiempo que estaba en casa no desordenaba nada. Tan sólo dejaba un rastro de tizne. Dicho rastro, mirado desde lo alto parecía un bello dibujo. Cuando cerraba la puerta empezaba a llorar negrocarbón.

Beatriz Ruiz dijo...

Mi amigo... la madre de Darío le compró en su momento dos enanitos... adivina los nombres???...

Mudito y gruñón... a ver si vamos a tener mucho más que ver de lo que yo pienso...

Besazo...

Amando Carabias María dijo...

Marina Fligueira:
Gracias por tus palabras. Me ha gustado eso del traje nuevo.

Amando Carabias María dijo...

emejota:
Como bien sabes, las preguntas son la clave del avance del género humano. Quien no se pregunta por las cosas, efectivamente, es la persona que más interesa. De ahí la importancia de la filosofía, por ejemplo.

Amando Carabias María dijo...

Catherine:
Cómo serán estos enanitos lo descubriremos en otra ocasión. Lo mismo también hay sorpresas. Nunca se sabe con estos escribidores empeñados en buscar otras perspectivas.
Pero puede suceder lo contrario, hasta que Blancanieves haga que su madrastra se coma la manzana.

Amando Carabias María dijo...

Inma Vinuesa:
Más que tu imaginación, las palabras usadas. Es una cuestión que tiene que ver, me parece, con todo lo que venimos hablando, la importancia de la semántica, de la utilización del lenguaje, lo políticamente correcto.

Amando Carabias María dijo...

Tempero:
Un nuevo microrelato, dentro de un comentario. Otra vuelta de tuerca.
Otra pregunta. Otra situación.
Y ese llanto final de Negrocarbón. Muchas alternativas, muchas posibilidades. La pobreza, el miedo, la miseria, la suciedad, puesto en contacto con la belleza, la limpieza, la infancia...
Uhmm!

Amando Carabias María dijo...

Beatriz:
Estoy completamente seguro... Pero en este caso, no es difícil: son los que más sobresalen del grupo, salvo el Sabio, que a mí me pilla muy lejos.

Amando Carabias María dijo...

Beatriz:
Estoy completamente seguro... Pero en este caso, no es difícil: son los que más sobresalen del grupo, salvo el Sabio, que a mí me pilla muy lejos.

Marcos Alonso dijo...

Estoy gratamente sorprendido por este texto, nada más y nada menos que versionando a nuestra Blancanieves. Porque Blancanieves forma parte de nuestra cultura occidental y, para muchas generaciones, Blancanienes, junto a Caperucita Roja, representa el cuento infantil por excelencia. Ha sido muy enriquecedor, además, leer los distintos comentarios, de los que me ha llamado la atención las muchas posibilidades o versiones que hay de Blancanieves, en especial me ha gustado la de Tempero y su Negro carbón. Igual que los Reyes magos o el Ratoncito Pérez, supone un verdadero drama y trauma para los jovenes descubridores experimentar como sus personajes se transforman perdiendo su ternura e inocencia. Rreconozco, con sonrojo, que en la adolescencia me impactó, al caer un comic atrevido en mis manos,la actitud erótica, incluso pornográfica, de Blancanieves con unos obsesos enanitos. No pude evitar una histérica reflexión: ¡Joderrr, cómo me han cambiado el cuento!

Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Marcos:
Pues creo que seguiré hilvanando micros con este cuento, es el tercero, si no me equivoco.
Lo que dices sobre los comentarios me deja muy satisfecho, puesto que siempre he opinado que es la gran riqueza de este blog, y con aportaciones como la tuya, continúamos enriqueciéndonos todos.
Yo he visto alguna versión más fuerte aún.

Ana J. dijo...

Me siento disminuida psíquica ante tantos y tan lúcidos comentarios y a estas horas de la noche.
Solo puedo decir que me ha parecido magnífico, en planteamiento y en ejecución.
Un abrazo

Amando Carabias María dijo...

Ana J:
A mí me suele pasar con la mayoría de comentaristas. Es el lujo de este rincón, que se acrece con tu presencia.