miércoles, 24 de febrero de 2010

PLACIDEZ COTIDIANA

Imagen Tomada de internet

La palabra de cada día.
El camino que serpea.
Septiembre de 2005


Mientras todo el ritmo de las cosas se ajusta a la placidez cotidiana rayana en el aburrimiento, escribo por la mañana. Casi en la madrugada. Es domingo y el tiempo ha cambiado, parece que por fin. Las nubes grises entoldan el cielo y el aire huele a húmedo. Esperemos que ese anhelado elemento caiga sobre nuestras cabezas y sobre nuestros embalses. Somos, me vuelvo a repetir, una especia frágil.
En el fondo, desde la prehistoria, las cosas no han cambiado tanto y dependemos mucho más de lo que parece de la naturaleza. Aunque a veces lo parezca, no es malo depender de la naturaleza, ¿por qué no aceptar el hecho con tranquilidad?
Por mucho que avancen las ciencias y la tecnología, a la postre, dependemos de ella, y mejor nos pintaría a todos que la cuidáramos y la apreciáramos como lo que es, la madre de todos; pues en caso contrario se va a tornar en fiera herida que nos va a morder hasta acabar con nosotros. Durante todo el siglo XX se ha dicho que el ser humano acabará por destrozar el planeta, y que el fin del mundo lo provocaremos nosotros con alguno de nuestros inventos diabólicos, o en alguna de nuestras absurdas luchas fratricidas; a medida que pasa el tiempo, intuyo que puede ser al contrario. Quizá la Naturaleza acabe por volverse contra nosotros con tal virulencia que nos haga desaparecer del Planeta. Y me da en la nariz que lo del cambio climático, lo del calentamiento de la atmósfera con el consiguiente deshielo polar, no va a ser ajeno a todo el proceso.
Lo peor de la cuestión es que el tema tiene mal remedio, puesto que los principales agentes de tal desmesura, las grandes multinacionales, las fábricas inmensas que no dejan de expeler CO2 a la atmósfera, como si sus entrañas no dejaran de ventosear veneno, no van a detener su camino. Preferirán pagar multas (en las escasas ocasiones en que lo hagan), antes que esto. Sólo se me ocurre una cuestión, pero esta medida, para que fuera efectiva, tendría que ser asumida por todo el planeta. Sólo si dejáramos de consumir los productos que se generan en estas industrias, quizá estuviéramos a tiempo de salvar a la especie. Por lo demás esto es una utopía, porque automáticamente el sistema se tambalearía, para, caer por su peso, dando paso al caos, el hambre, la guerra. En fin atrocidades sin cuento. Pero el aviso está lanzado, muchas voces lo anuncian; pero nadie escucha.
Serán los nietos de nuestros nietos los que sufran las consecuencias, y entonces quizá ellos sí, nos pidan cuentas retrospectivas de nuestros crímenes actuales. Pero dentro de un siglo, nuestra memoria será un lejano eco, al que ni siquiera ellos llegaran. Precisamente en ese egoísmo, es en el que fundamos nuestra actitud, nuestro encogimiento de hombros y nuestra miopía colectiva.
En el fondo esta es la frase que explica nuestra actitud, incluso la pasiva, como la mía:
Las futuras generaciones sabrán lo que tengan que hacer.

26 comentarios:

Evaasecas dijo...

Mother earth

"No es cuestión de romper ventanas, es cuestión de romper conciencias".

Eso dice Macaco en la canción.

Ojala sirviese entonar el "mea culpa"...

Abrazos.

Fernando dijo...

Nadie sabe lo que puede ser de la raza humana. Quizás, como apuntas, pueda ser la naturaleza quien acabe con nosotros, o sea precisamentre el ser humano quien acbe con él mismo. Amenazas serias para el futuro de la humanidad haylas. Probablemente ocurre que la naturaleza tiene sus leyes inmutables y nosotros, por azar, también. No creo que yo pueda personalmente hacer nada en estos momentos, y me disgusta morir sin saber nada de nada,como un elemento más disuelto en el espacio.
Un abrazo, hombre.

AVATAR dijo...

Al final el problema tiene pinta de ser el sentirse fuera de la naturaleza, el repetir "el hombre y la naturaleza" considerando ambas como separadas, relacionadas pero separadas.

Creo que el hombre, con su mierda, su guerra, su todo, es tan naturaleza como la brizna de hierba por lo que ni puede ni debe desligarse de ella.

No podemos destruir la naturaleza porque siempre quedará algo que lo sea, por más que lo que quede no nos resulte atractivo.

No critico el texto, ojo, que me parece buenísimo (como es ya habitual).

Un abrazo.

Mercedes dijo...

Yo creo, estimado Amando, que el hombre es el menor de los problemas para el planeta, que más bien lo es para el hombre. Quiero decir que el planeta sigue su curso a nuestro pesar; que es muy presuntuoso por nuestra parte repetir incansablemente que estamos destruyendo la Tierra. Estoy convencida de que este planeta depende del sol, al que le auguran 5.000 millones de años, si es que en esto tampoco se equivocan; pero no de nosotros. Fíjate en la fecha de tu escrito, entonces estábamos en plena sequía, y ahora a punto de salir en canoa. No sé, pero tengo la sensación de que, como dicen en mi pueblo "nos creemos mierda y no llegamos a peo", con perdón. Nos estamos destruyendo a nosotros mismos, no al planeta; mi humilde opinión. Éste seguirá su curso, para el que no nos necesita.
Un abrazo.

Marian Raméntol Serratosa dijo...

La naturaleza siempre ha sido sabia, Amando, no sin razón se la llamaba la Diosa Madre Tierra, las futuras generaciones al igual que nosotros seguirán ciegas porque no creo que el sistema les permita ver, pero si la naturaleza necesita una purga, no tengo duda ninguna de que la protagonizará.

Un beso
Marian

Maria Sanguesa dijo...

Lo que pienso sobre el ser humano y la naturaleza, se acerca muchísimo a lo que te acaba de comentar Marian Ramentol. Me acude a la mente la imagen de que cuando desaparecieron los dinosaurios, los ratones y otras especies animales, más pequeñas, menos importantes que aquéllos, se salvaron... y la vida continuó su curso en la tierra. Hubo una selección natural, eso sí. Como apunta Marian, este sistema produce ceguera incluso a largo plazo. Habrá una purga, pero la vida continuará. Esperemos no ser como los dinosaurios. Un abrazo.

Flamenco Rojo dijo...

En Andalucía, ayer sequía…hoy inundaciones. Hace unos años restricciones en el suministro de agua…hoy los embalses no dejan de aliviar agua por el riesgo de que las presas revienten. El cambio climático, el calentamiento global, la deforestación…qué sé yo. La realidad es que en estos días centenares de familias están siendo desalojadas de sus viviendas en poblaciones de la cuenca del Guadalquivir a causa del desbordamiento del río. Algo malo habremos hecho o estaremos haciendo para que la Naturaleza esté tan cabreada con el género humano...cuando no nos castiga con una sequía, es con inundaciones, cuando no con un terremoto…

Flamenco Rojo dijo...

Se me olvidaba...bonito perfil...Es un honor para los sevillanos que una pareja como Marián y vos posen junto a la Torre del Oro.

Un abrazo.

Isolda dijo...

Fernando y Avatar me han hecho ver la realidad desde otro punto de vista. Creo que llevan razón: es la naturaleza, sus leyes y nosotros dentro de ella, la que avanza, la que destruye y crea. En realidad ¿qué somos para la inmensidad del universo? Practicamente un accidente microscópico. Me ha sorprendido decubrirlo, a través de vuestras palabras.
Lo cual no quita para que felicite al escribidor que en esa mañana de domingo de hace cinco años, se hacía eco de una preocupación que vemos todos relativamente próxima.
Cuánto valoro los ratos que tenemos cada uno para nuestros pensamientos, pero más valoro al que sabe plasmarlos como tú, Amando.
Besos desde la mera realidad.

Amando Carabias María dijo...

Evaasecas:
Creo que la solución está en la concicia de cada quien, pero no va a ser fácil.

PD: SÉ QUE TENGO PENDIENTE UNA VISITA A TU BLOG, PERO ME HA SIDO IMPOSIBLE COMENTAR HASTA AHORA.

Amando Carabias María dijo...

Fernando:
Es evidente que nadie tiene el conocimiento certero sobre lo que ocurrirá. Y bien pudiera ser que el ser humano se fagocite a sí mismo, y que, sin embargo, esto sea la mejor solución para el resto de seres vivos que pueblan el Planeta.
Discrepo en lo de que una persona no pueda hacer nada. Pareciera que no hacemos nada, pero seguro que es algo.
Del resto, estoy contigo: no sabemos nada.

Amando Carabias María dijo...

AVATAR:
Nunca he estado muy de acuerdo con ese afán de nuestra especie de alejarse tanto de lo que realmente somos: parte de la naturaleza.
En cuanto que la civilizción se puso a caminar de espaldas a ella, y se pensó que el desarrollo era conquistar espacios a ella, quizá empezamos a construir una complicada fosa.

Amando Carabias María dijo...

Mercedes:
Ojalá fuera verdad lo que dices. Ojalá. El ser humano en cuanto que individuo no es nada, poco menos que una brizna de hierba. De acuerdo. Eso de creer ser mierda y ser sólo peo me ha gustado.
Pero en cuanto que especie dada a la desmesura...
Los datos que aportan los científicos parecen cada vez más evidentes. ¿Qué quiere decir que hace cinco años atravesáramos una sequía y hoy las inundaciones aneguen campos, calles y propiedades?
Me parece que son avisos. Estamos haciendo más daño de lo que parece. Y quizá no aquí, pero aquí repercute. De momento, quizá sólo se trate de una reacción normal.
Pudiera ser, como dices, que se trate de otro de los ciclos de la naturaleza y que esté muy por encima, incluso de nuestras agresiones tan brutales.
Por eso digo, ojalá tengas razón.
Que este Planeta depende del Sol es evidente. Pero para que la vida se mantenga como la conocemos en él, quizá haya otros elementos a tener en cuenta.
Informes como los de Al Gore, no son precisamente para dejarnos muy tranquilos.

Amando Carabias María dijo...

Marian Ramentol:
Que la Naturaleza es sabia, no lo dudo, y que reacciona seguro que sí.
Futuras generaciones seguirán enceguecidas, dices. No sé si habrá espacio para tanto, repito. Aunque probablemetne, al final de esa purga, como tantas veces ha sucedido, quede un resto que termine por rehacerse.

Amando Carabias María dijo...

María Sangüesa:
Muchas veces he pensado en lo de los dinosaurios y tantas especies animales o vegetales como se han extinguido...
Pero, no sé, me parece que hay algo bien distinto entre aquellos fenómenos y lo que vivimos.
En el comportamiento de la humanidad contemporánea (o si se prefiere en el comportamiento de los dirigentes económicos del mundo occidental) hay una suerte de perversidad moral que no se podía dar entre los dinosaurios.
Los científicos no saben (creo) si los dinosaurios desaparecieron porque una posible era glaciar acabó con ellos o con su alimento, y sólo sobrevieron a aquel cambio climático (¿a aquel enfriamiento global, podría decirse?) los seres de tamaño más pequeño.
En todo caso, creo que podemos estar de acuerdo en que nuestra actitud es abiertamente provocadora.
Cada año los científicos avisan de la subida del nivel del mar. Pudiera ser que el agua, que es fuente de vida, también sea nuestra tumba.

Amando Carabias María dijo...

Flamenco Rojo I y II:
Interpreto que cuando te refieres al cabreo de la naturaleza, hablas usando una figura literaria.
Probablemente esta extremosidad en las reacciones de la naturaleza no sea nueva, pero sí más frecuene. Tampoco hay que olvidar la estupidez humana de pensar que en alguna ocasión la naturaleza no va a reaccionar como antaño. Quiero decir que se autorizan (o se hace la vista gorda) con construcciones y con infraestructuras varias en lugares que si la naturaleza reacciona con cierto furor son llevadas por delante sin más. Creo que todos tenemos en la cabeza muchas imágenes de edificios construidos en zonas de salidas naturales de las aguas, al borde del mar, yo qué sé.

El honor ha sido el nuestro.
Anfitriones como ustedes elevan a la categoría más elevada al conjunto de los habitantes de una ciudad.
Ya sé por qué Sevilla tiene un color especial, y no está precisamente en la luz de su cielo, y eso que es inmejorable.

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Claro, visto desde la inmensidad del universo, el problema no existe. Esta bola de sílice seguirá girando entorno al sol mientras éste funcione (esos miles de millones de años que prevén los astrónomos). Este giro será siempre indiferente a los ocupantes de semejante vehículo espacial. El resto de planetas del sistema solar sigue girando sin mayor problema y que se sepa no hay vida en ellos. Repito, que se sepa.
El problema sobre el que escribía hace cinco años, era más doméstico, por así decir, del interior de esta nave espacial sobre la que viajamos.
En fin, que me gustaría que, ya que he disfrutado y disfrutaré de este ameno viaje (conociendo en su periplo personas tan maravillosas), durante un tiempo indeterminado, esto mismo y del mismo modo pudieran disfrutar quienes nos sucedan...

En el fondo lo que quería decir es que lo que recibimos sin hacer nada para recibirlo, tenemos la obligación de entregarlo, al menos, del mismo modo. Si fuera un poco más habitable, todavía mejor, pero eso creo que es ya imposible.

Fernando dijo...

Amando; cosas de la informática. Mi blog no puede ser "ESPACIO" como te dije. Seguirá siendo fernandojontiveros.blogspot.com Gracias y un saludo.

Amando Carabias María dijo...

Fernando:
Es que la informática es caprichosa y tiene su aquel. En todo caso sea en el espacio o en un verso, seguiremos tus escritos.
Un abrazo.

jordim dijo...

la naturaleza para el ser humano es solo otro juego más, otro programa de TV; las generaciones futuras seguirán igual hasta que haya una que comience a pagar las consecuencias de verdad.

Amando Carabias María dijo...

jordim:
Compartimos, por desgracia, una visión poco optimista sobre todo esto.
Desde aquí enlazo tu relato de esta semana.
Se trata de una visión un tanto apocalíptica de una posibilidad que tanto tú, como yo deseamos que se quede en la ficción, exclusivamente.

urbanoyhumano dijo...

Quizás la naturaleza no sea tan sabia.
O a lo mejor es que está anémica.

urbanoyhumano dijo...

Ah. Y me uno a Flamenco.
Si se pudiera tener dos perfiles, un paisaje sevillano y otro segoviano.

¿Se ha bajado ya de la bici el pariente díscolo?

Besos.

Amando Carabias María dijo...

urbanoyhumano:
La suerte o el problema es que la naturaleza escapa a nuestro control, por mucho que creamos otra cosa. Quizá si pensamos que es anémica es que es más poderosa.

Es curioso, ahora que lo dices, la fotografía del primer perfil nos la tomaron en Aranjuez, la segunda en Oviedo -San Miguel de Lillo- y ésta nos la han hecho en Sevilla, ante la Torre del Oro...
Viajero que es uno... jajajaja

Si no se ha bajado de la bici es que piensa acudir al próximo Tour.

Marina Fligueira dijo...

¡Estáis bien wapos! Bueno pues he estado leyendo tu post y estoy de acuerdo con tigo, pienso que llevas mucha razón en todo lo que escribes. Serán nuestros futuros descendientes, los que nos juzguen, y no va ser precisamente con requiebros. El cambio climático existe y amenaza prácticamente, todas las economías y ecosistema del Planeta. Pero probablemente, serán las personas más pobres, (del Norte y del Sur) quienes tendrán mayores dificultades para adatarse. La búsqueda de soluciones al cambio climático, los países industrializados, debe asumir la responsabilidad… de haber provocado la alteración del clima global. Al mismo tiempo prestar ayuda necesaria, a los países más empobrecidos. Y nosotros podemos y tenemos, el deber de aportar nuestro granito de arena, reciclando y ahorrando energía. Será muy importante, aunque no lo parezca. Perdón por mi rollo. Pero es que me interesa la vida. Besos.

Amando Carabias María dijo...

Marina Fligueira:
Dices algo muy interesante. Los más pobres son los que más sufrirán. De hecho ya lo están sufriendo.
Esta es otro de los problemas, y no de los más pequeños.
Quizá sea ciencia ficción, no lo sé, pero muchos ya opinan que la tercera guerra mundial se puede producir por el agua.