jueves, 13 de septiembre de 2012

Hay noches que... (Oniliria XV)



Hay noches que me cuesta fugarme de mi piel para encontrar tus pasos, para sentir tu llama, para entender tu sueño. Hay noches que mis poros se me cierran y amordazan el vuelo como si un guardián persiguiera con saña mis afanes.
Quizá piel y alma sean haz y envés de una hoja fugitiva: alentada materia, espíritu embarrado, pero hay noches que siento una persecución de alacrán impaciente entre mi piel y mi latido.
Durante algunas noches, como si el escorpión fuera metal, siento un miedo de aristas incendiadas, sospecho que está próximo —a la distancia de un latido—, la victoria del alacrán.
Ya sé, parezco un niño, pero hay noches que me cuesta fugarme de mi piel para encontrar tus pasos, para sentir tu llama, para entender tu sueño.

13 comentarios:

MARÍA LUISA ARNAIZ dijo...

Alacrán, ¿deseo contenido?
Qué figura más enigmática porque no creo que sigas la tradición, ¿o sí?
Besos.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Existen noches así, en que todo cuesta y nada bueno surge de ellas. Bueno, sí, algo bueno surge: prosas poéticas como esta, un lamento lírico que alcanza el ánimo y escuece, nos despierta.
Precioso, Amando.

La Solateras dijo...

El contenido de tu texto es real como la vida misma, esas noches que no estamos para nada. Pero el continente, tu exquisita manera de contarlo, me deja sin palabras.

Extraordinario texto, Amando. Enhorabuena.

Un gran abrazo

Flamenco Rojo dijo...

Que mejor que parecer un niño en noches así...

Abrazos.

Marina Fligueira dijo...

¡Hola Amando!!!

Precioso texto todo poesía rebosante de esa prosa muy tuya que tanto gusta.
Veo que tus pasos van encontrando aquel murmullo de la fuente y me alegra muchísimo, pues vendrán otros murmullos que harán vibrar las almas enamoradas de tus letras. ¡Como siempre!

Te dejo mi gratitud y mi admiración.

Un a brazo grandote y se muy feliz.

Mora Fandos dijo...

Fugarse de la propia piel, bella imagen e idea.

ANTONIO CAMPILLO dijo...

Es difícil comprender por qué se produce ese muro, esa pañuelo que oprime la boca, esa temor sin sentido.
Retraerse, encogerse, taparse, de un maléfico ser, de un miedo irreconocible o un temor insuperable aunque infundado.
La noche es posible que llegue a ser buena consejera del placer pero mala acompañante de sueños indescifrables. La maldad y el desánimo del deseo reprimido hacen compañía al espíritu embarrado.
Un excelente poema, Amando.

Un fuerte abrazo para María y para tí.

paco kali dijo...

El día es para vivirlo y la noche
para sentirla, aunque algunas, como
bien dices, tu piel se te antoje
huésped.
muy sentido, Un abrazo.

María Socorro Luis dijo...

Hay noches así enigmáticas y casi misteriosas, casi abismo. Aún así la noche es bella, como tu poema.

Besos.

Nines Díaz dijo...


Qué maravilla, Armando (texto, poema a caja, pura poesía sin duda).

Un gusto leerte ya de regreso del verano.

Un abrazo

Isolda dijo...

Se trata de una Oniliria y como tal lo transmites, querido Amando. Algo se nos escapa en la oscuridad de la noche, que embarra el espíritu y es entonces cuando todos quisiéramos ser niños para aferrarnos a una mano siempre presta. Pero a veces, en los sueños, se tornan los papeles, para nuestra desgracia.
Es magnífico, poeta.
Besos siempre.

Leonel Licea Alvarez dijo...

Aquí estoy, querido amigo, lentamente vuelvo a este mundo virtual y lo hago deleitandome con la buena poesía tuya y de todos los amigos que como tu me han estado cerca.
Te dejo un abrazo fuerte con la promesa de regresar a leer todo lo que tengo detrás y que por motivos ajenos a mi voluntad no he podido leer.

Leo

catherine dijo...

En francés decimos "me siento mal en mi piel", es decir me siento cohibido.
Es lo que entiendo en este bello poema, pero decimos también "después de la lluvia, buen tiempo", después de la tempestad viene la calma, después de los temores de la noche viene la luz del día.
¿Pareces un niño? porqué no, es bueno serlo de vez en cuando como el niño del Surco de hoy.
Un beso al poeta con alma de niño.