martes, 15 de noviembre de 2011

Tensión

La tensión que abrumaba el gesto de quienes ocupábamos la estancia era consecuencia del silencio que convertía en plomo el aire. Un silencio que podría significar cualquier cosa… o cualquier nada. Esperábamos alguna palabra o algún sonido que saliera de su boca. En su defecto, algún gesto; pero no movió ni las pestañas. Con la angustia instalada en el pulso de las venas, añorábamos que B., con su oído de radar, nos transmitiese como siempre el denso contenido de alguna de sus palabras, inaudibles para el resto. Pero B no había acudido y aún no sabíamos la verdad. De él dependía nuestro futuro, al completo, cada paso, cada acción…
“Al menos un gesto”, suplicábamos, ya un poco alterados.
Pero aquella mañana la estatua parecía no haber despertado, parecía no tener vida.

13 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

Un microrrelato inquietante y, al tiempo, también le noto algo de ironía.
No sé la causa, pero las estatuas tienen un fuerte carisma poético y fantasioso. A mí me gusta mucho montarles historias también,
Un abrazo, Amando.

Mercedes Pinto dijo...

No deberíamos poner todas nuestras esperanzas en un solo individuo, porque puede pasar que se convierta en estatua y nos quedemos completamente desamparados. Lo cierto es que solo nos tenemos a nosotros mismos, y no siempre.
Un micro sugestivo, que se presta a muchas interpretaciones; espero haber acertado.
Un abrazo.

emejota dijo...

Amando, me gusta, me gusta mucho en la misma proporción que me inquieta. Besazo.

Mar Horno dijo...

Es inquietante este micro. El silencio de la estatua es inquietante. Yo creo que los demás deberían empezar a pensar por sí mismos. Me ha encantado el tal B con su oído radar, que me parece el más imaginativo de todos los de esta reunión. Un saludo Amando.

Flamenco Rojo dijo...

Me he quedao intrigao...¿una estatua? ¿un mimo callejero?...Seguiré pensando.

Abrazos.

Isolda dijo...

Me ha encantado. Yo creo que directamente está escrito con la mayor de las ironías. Imaginativo e intrigante, hasta el final, en que me he reído a gusto.
Un beso en silencio como de estatua.

Fiaris dijo...

Gusto e inquietud todo unido,cariños

Leonel Licea dijo...

No será que nos estás contando ese momento ultimo, disfrazado de Micro? No será que todos, un dìa, nos volveremos estatuas? La tensión la logras, y el cuento se presta a varias lecturas. Enhorabuena, amigo mío.
Un abrazo fuerte.
Leo

Marcos Alonso dijo...

Muy bueno, Amando. me gusta ese ambiente tenso que creas para sentir las miradas sin saber que miran, hasta que finalmente se proyectan descubriendo ese algo convertido en estatua o esa estatua convertido en algo. Un microrrelato de los que se quedan revoloteando en la mente para siempre. Enhorabuena con abrazo.

Marina Fligueira dijo...

¡Ay Amando de arma! No entiendo nada. Ni un gesto.....................................' Por más vueltas que le di me quedo con la intriga.
Besitos y ser felices.

Cartas en la noche dijo...

Desde el punto de vista literario es un gran texto este. Y provoca una enorme inquietud, enorme, enorme...

Tris dijo...

Me inquieta, que lo que me inquiete,sea la misma inquietud. Ufff que tensión.

saludos,
b.

Amando Carabias María dijo...

Neko: Acabo de suprimir por error el comentario que has dejado en este micro, el de la foto retocada. He dado a la tecla equivocada. Si quieres puedes volver a dejarlo... Y espero no errar... Y lo de la foto, como quieras.