miércoles, 24 de agosto de 2011

Es mi sangre huracán


Es mi sangre huracán de rabia y llanto contenido.
¿Por qué tu mano firme de madre no extermina esa hiena que ocupa sus sonrisas y que huele a estiércol?
Hoy mis palabras gritan sin arpegios, sin aleluya o flores de colores.
Hoy mi verso es plegaria compuesta en llanto y sangre, lamento gangrenando la espalda de cada una de mis sílabas.
Y dudan mis palabras, Señor, son pájaros helados en mitad de un invierno sin diques o fronteras, sin defensa o sol que alivie tanto helor asesino.
Se extravían mis versos como brújula desorientada al descubrir al Polo Norte huyendo de aquella sucesión de cadáveres que se aproximan desde el futuro inapelable. 
Quisiera mantener el cascabel, pero el sonido agudo de mis retinas acaso sea el último síntoma de una inocencia que ya nadie tolera, tan imposible…
Ni siquiera tus manos de madre, Señor, podrán ser caricia, ya sólo son temblor extendiendo mortajas infinitas, como infinito llanto de un adagio de Mahler.
Volver al paraíso, engendrar el pasado de nuevo, y como en la niñez caminar desnudo entre cardos o víboras sin sentir sus mordeduras.
¿Por qué el único llanto, Señor, es el aullido de los muertos o el último estertor del universo?
¿Por qué la única risa, Señor, pertenece a quien cree en el espanto para vivir matando?
Ya sé que la injusticia no es obra de tus manos maternales, también sé que depende de las nuestras exterminar el odio y la injusticia…
Pero hoy mi corazón rebosa oprobio: no puedo contener tanta afrenta expandida en nombre de tu nombre.
Mirad esos espejos negros de quien mira y se oculta, pues hay gafas que sólo sirven para continuar ciegos, o para ser muros de oprobio.
Si sonaran violines de una orquesta, se oirían desgarros de tendones o sollozos de ángeles quebrantados, no de ángeles caídos, sino de ángeles derrumbados.
Aunque escarbe la tierra reseca de mi saliva polvorienta, no hay savia, ni siquiera la luz del rocío sirve para aliviar la sed que me arde en las entrañas.
¿Dónde están las espadas de los besos capaces de morir para salvar?
¿Dónde avanzan, Señor, tus manos enérgicas de madre defendiendo a su camada?
El rescoldo de estrellas nunca llega al destino final de la madrugada, pero alguien negocia siempre con su último rastro, con la imagen deshabitada de luz.
Necesito la potencia de esos versos inauditos que arrojan caricias con la fortaleza del fuego, sin fisuras.
Pero sólo queda el rastro de unos dedos persiguiendo el rastro de una moneda o de una espada ensangrentada.
Me llagan ciertas miradas, tantos gestos, esa audaz cabriola que exige fidelidad, mientras traiciona todo en nombre de piedras, corona y trono, olvidándose de los peces, la barca y las sandalias.
Misericordia, Señor, misericordia, estamos perdidos en el oprobio, en la traición, en la mentira.
Misericordia, Señor, misericordia, tu pueblo gime envuelto en el dolor y en la afrenta, sus huesos quebrantados desde la aurora hasta el ocaso.
Misericordia, Señor, misericordia, tus hijos más débiles caminan con pasos vagarosos e inútiles hacia el abismo, mientras sus hermanos, como hienas, comen después del vómito de la abundancia.


Joven peregrina durante la Vigilia del Sábado
20 de agosto de 2011 en el momento de la oración
ante el Santísimo. (Foto El País)


 

De izquierda a derecha: Sr. Botín, presidente del Banco Santander,
Sr. Rato, presidente de Bankia, Sr. Blanco, ministro de Fomento,
poco antes del inicio de la Eucaristía presidida por S.S. Benedicto XVI
el 21 de agosto de 2011 en Madrid. Foto El País

Sr. Aznar, expresidente del Gobierno de España,
en un momento de la misma misa. Foto El País

19 comentarios:

Alena. Collar dijo...

Hay que ser valiente para desde donde tú escribes decir lo que estás diciendo.
Para poner estas fotografías-denuncia.
Para llamar las cosas por su nombre.
Yo, los ateos, lo tenemos mucho más fácil en ese sentido, Amando. No se me malentienda ahora;no estoy diciendo que la vida nos sea más fácil sino que al no ser creyentes cuando denunciamos estas cosas no nos duele la piel.
A tí sí.
En todo caso, si te sirve de algo, Jesús de Nazareth-fuera o no el hijo de Dios- bendeciría estas palabras y estaría contigo en echar a los mercaderes del templo.
Yo, simplemente desde mi ateismo te aplaudo de pie.
Un abrazo .

Isolda dijo...

Tu denuncia, tus preguntas, tus versos, son huracán de sangre y rabia. Bien que lo siento. Creo que el comentario de Alena no puede ser mejor, merece, como tú, un aplauso de pie y
Muchísimos besos por si te sirven de algo.

Sofía Serra Giráldez dijo...

Es magnífico, parece un texto de la Biblia, querido Amando, me ha impresionado, golpea donde más duele, en todas las verdades...yo no soy religiosa, o sí... bueno, soy creyente de mi hermano, así que imagina, creo que es la peor religión que se puede tener.
Un abrazo

Flamenco Rojo dijo...

Los creyentes de base no se merecen sufrir las consecuencias de este circo mediático…Algún día, la jerarquía católica, esa que como decía el otro día Juan Arias prefiere la teología de la cruz en vez de la teología de la felicidad, que era la predicaba Jesús según las escrituras, se dará cuenta del daño que ha hecho y sigue haciendo…daño que hace hablar hasta los mudos.

Estos días me he acordado mucho de ti y te confieso que esperaba este grito de rabia y este llanto contenido.

Un abrazo.

María Socorro Luis dijo...

Uno mi voz a tu voz, con mil aplausos cómplices.

Soco

Paloma Corrales dijo...

Tú me haces recordar que detrás de toda esta farsa institucional y jerárquica hay gente de bien... Gracias.

Abrazo.

Ana dijo...

Rabia, llanto, dolor, impotencia, tanto, tanto y todo hierve en las entrañas.
Preguntamos por qué. Le cuestionamos a Dios, pero no son sus cuestiones, sino las nuestras.

Magnífico y comprometido texto (como un salmo,no?).
Mis felicitaciones!

Un abrazo!

Verónica dijo...

Esa rabia e impotencia, somos much@s quienes la sentimos.
¡Mil hurras por decir lo que sientes!
Pienso que hay mucho teatro en todo, y no me gusta absolutamente nada.
Creo en Dios, y en esas personas que predican con su ejemplo, en esos que hacen el bien y no hacen alarde de nada, esos para mi si que son santos, en los otros en esos yo no creo.
Hay un dicho que aquí lo aplico, renovarse o morir, solo eso
Feliz madrugada
Un fuerte abrazo

catherine dijo...

Lo ha dicho Ana, es un salmo. Es la rabia y el llanto de los profetas indignados por los prepotentes que se exhiben cuando la oración que le gusta a Dios es la de los humildes como esta peregrina de la primera foto.
En la Biblia se encuentra esta idea de la ternura materna de Dios, la ternura que predicaba Jesús, la felicidad que prometía en las Bienaventuranzas a cada uno que se preocupe del prójimo. Eso es La Regla.
Un fuerte abrazo, Amando.

ARO dijo...

Son versos que golpean el corazón, contundentes; son palabras como puños, que golpean las conciencias. No puede ser que en un mismo planeta, una misma casa, convivan la opulencia y la miseria.

Beatriz Ruiz dijo...

Mi querido Amando, te felicito y ya compruebo que no soy la única... Bien dice Alena, a muchos no nos duele tanto pero, pensando en los que de verdad sentís la fé, es una tremenda grosería toda esa prepotencia...

mercedespinto dijo...

Estoy con los que viven su fe desde lo más profundo del corazón, son ellos los que cuentan, los que forman iglesia. Los demás, todos esos que salen en la "foto", los pobres de espíritu, en realidad, no cuentan. Me sacudo el polvo de mis sandalias.
Muy valiente tu "grito" al que, como cristiana convencida, me uno sin fisuras.
Desgarrador. Pero no olvides que siempre hay esperanza.
Un abrazo.

Leonel Licea dijo...

Qué sepas, visto que blogger se comió mi comentario anterior, que mi sangre se vuelve tormenta junto a la tuya.
Gran Poema, Amando.
Un abrazo.
Leo

Chely Lima dijo...

Es tremendo -fortísimo!- y magníficamente resuelto... No lo había leído. Tiene líneas que me cortan la respiración.

Miguel Angel dijo...

Poco puedo añadir, querido amigo. Un circo. Últimamente donde hay tantas cámaras, los payasos salen a lucirse. Por suerte, por encima de todo eso, están los hombres de bien, como tú. Excelente poema, Amando.

emejota dijo...

Llego tarde, corazón, pero sabes muy bien cuanto comparto tu ira. No podría expresarse más gráficamente por medio de tus letras. Beso extendido.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Como un grito de denuncia este poema, esta oración que señala lo que no es tolerable.
Me ha encantado y te aplaudo desde la distancia.
Es necesario chillar. De momento, es lo que nos queda.
Un abrazo y me quedo por aquí leyendo.

Maria Sanguesa dijo...

Lo leí en su momento, no pude dejarte un comentario. Tu desgarro lo hice mío, tu valentía me dejó sin palabras. Comparto tu justa ira y tu dolor, aunque no comparta tu fe. Este texto, fuerte, hermoso y auténtico, es un grito y es un llanto. Es denuncia justa y necesaria. Me gustaría creer en Jesús y ayudarle a expulsar a los mercaderes del templo, con el pulso firme y la voz desgarrada, tal y como lo has hecho en este texto.
Un gran abrazo.

Marina Fligueira dijo...

¡Ay Amando déjame gritar con tigo!
Magistral esta entrada.

Un abrazo y se muy feliz.