miércoles, 23 de febrero de 2011

Aspiraciones

Sólo aspiro a seguir soñando, aunque la vida enrede mis sueños. A veces parece que navego en una embarcación sin capitán, con el timón inutilizado, con el ancla perdida, con el velamen deshilachado. A veces siento que la borrasca me zarandea y hace que la nave –pequeña y liviana- zozobre en mares peligrosos, mares nocturnos, preñados de monstruos indecibles y asesinos… Sólo aspiro a que mi voz encuentre su hueco, ese espacio pequeño –casi de ameba- en el que pueda entonar las tres o cuatro notas que le hayan sido asignadas, poco más que la aparición de un meritorio en la función de su estreno. A veces siento que es inútil este afán, esta brega diaria; pero al contemplar la fuente diminuta que me espera cada jornada, compruebo que el agua que mana, es la misma que fluye de las fuentes monumentales, inabarcables, tan bellas, tan lejanas. Y al cruzar el silencio del jardín donde se ubica, al acercarme a ella, le noto más niña, más accesible, y la sed se sacia, y la piel se limpia, y el sudor se alivia, y, al escucharla, compruebo que su sonido también es una canción… Sólo aspiro seguir siendo un eslabón –lo he repetido tantas veces-, un eslabón en una cadena infinita. No porque su final no exista, sino porque está tan lejos ese extremo que es inalcanzable para mi imaginación, por mucho que la estire. A veces una farola iluminada, como un pomelo escarchado e insípido, me impide contemplar cómo las estrellas besan los párpados y los labios y la piel entera del cosmos… Sólo aspiro a no ser labio de Judas. A veces las voces golpean a mi alrededor, seduciendo con brillos que deslumbran, atacan a las retinas con sonrisas incólumes, en apariencia, y siento que debo columpiarme en ellas, hasta que descubro que hay demasiadas grietas en demasiadas pupilas como para emplear el latido de una tarde en mecerme ante un espejo cuyo azogue desgastado sólo devuelve, aburrido, el eco de mi efigie… Sólo aspiro a medir el tictac de mis horas en caricias regaladas sin imposiciones. A veces las horas se tornan disputas palaciegas, donde sólo se venden y compran cortesías con guadañas camufladas, o se vuelven diálogos de charcutería, donde sólo se mercadean vísceras cubiertas por lágrimas y olvidos, y me doy cuenta de que me convertiré en cáscara podrida o en caníbal insaciable o en aburrido mojón sin camino, cuando mi destino es ser caricia, cauce o puente… Sólo aspiro a seguir labrando sueños con mi torpe cincel de letras y silencios sobre los corazones que me encuentren en este trayecto tan hermoso y, ay, tan breve.

9 comentarios:

emejota dijo...

Me ha encantado la esencia de esta entrada. Has utilizado un término que me resulta muy familiar, "eslabón": ese tesoro de los humildes que nos hace sentirnos parte de cierta eternidad inabarcable.
¿Humildes o ávidos, desengañados y conformados por fuerza mayor? Je,je, siempre me entró esa duda, evidentemente sería una de mis vanidosas proyecciones. Un fuerte abrazo extendido.

Isolda dijo...

Esa es la poesía que se filtra sola, la que admiro profundamente. Como tengo por cierto, que este poeta nunca será labio de Judas, que las banalidades no le rozarán siquiera, sólo queda confirmar según sus palabras: “Sólo aspiro a seguir labrando sueños con mi torpe cincel de letras y silencios sobre los corazones que me encuentren en este trayecto tan hermoso y, ay, tan breve.”
Nada más que eso...
Besos como eslabones, Amando.

María Socorro Luis dijo...

Preciosa prosa poética. Pura poesía.

..."mi destino es ser caricia, cauce o puente"...qué hermoso.


Un abrazo

Flamenco Rojo dijo...

Labrar sueños con el cincel de letras...un agricultor de poemas, un cultivador de versos, jornalero de la palabra… ¿Te parece poco?

Un abrazo.

Leonel dijo...

Querido Amando, ante un texto como este, no me queda que aplaudirte y quitarme el sombrero, esto es poesía y lírica de la buena de verdad.
Un abrazo.
Leo

neko dijo...

Tienes suerte de aspirar a cosas que tienes al alcance de la mano, o diría mas, que ya tienes alcanzadas.

Envidio esa facilidad de escritura tuya Amando!

Miguel Angel dijo...

Concatenación de imágenes, sentimientos, anhelos,... todo en perfecta armonía, Amando. Muy sugerente y revelador. Enhorabuena Escribidor!.

Verónica dijo...

Amando eres buenísimo escribiendo, a la par que humilde, te lo he dicho en alguna ocasión.

Seguir labrando sueños, te auguro que seguirás labrando muchísimos.

La persona que gusta crear, con sus letras, es mucho más feliz, aunque en ocasiones también se sufre más.
O será que somos igual de felices o desgraciados, y lo único que nos diferencia es que sabemos explicarlo?

Abrazos amigo, y feliz madrugada

Odiseo de Saturnalia dijo...

Es agradable encontrar siempre que vengo un dibujo tan bien dibujado. (Hay migrañas que impiden el viaje que indiqué, quizás otro día, deseo)