lunes, 31 de enero de 2011

Un milagro diminuto


Escribía, o sea respiraba o me desangraba o reía por las yemas de los dedos, hoy, esta mañana, treinta y uno de enero de dos mil once, que, para las cuentas de mi vida, ha sido el último día del año dos mil diez, cuando un milagro diminuto, casi invisible, me ha zambullido en el compás frío de la mañana.
Estos milagros sólo brotan en algunas ciudades tan pequeñas que parecen dobladas como un pañuelo y caben en el bolsillo del pantalón, incluso sin desmontar las veletas de las cúspides de las torres de las iglesias.
Vivo en una ciudad de semejantes proporciones, una ciudad que se puede mirar a los ojos sin empinarse mucho. Lo justo, quizá lo necesario. Una ciudad tan pequeña que es inabarcable como el latido de un corazón.
¿He dicho que escribía, o sea respiraba o me desangraba o reía por las yemas de los dedos? Sí, creo que lo he dicho. Entonces, de pronto, como una aparición sonora, ha aullado sorprendiéndome, asustándome —tan ocupado estaba en respirar o en desangrarme—, el timbre del portero automático.
Mientras me abrochaba las venas, pues ciertas intimidades, aunque se cuenten, no conviene contemplarlas —cuestión de higiene pública—, he descolgado el telefonillo y por suerte he podido hablar, por suerte mi voz no ha perecido en ahogada en el torrente matinal de versos y luz gramínea…
—¿Amando Carabias María?—, ha preguntado el telefonillo como un pájaro fumador de cigarrillos rubios de importación. —Tengo un sobre que no cabe en el buzón—. Era el cartero, he deducido a pesar de todo.
Un cartero que quizá ha adivinado que portaba, dentro del sobre amarillo como la mies del campo, el latido atrapado para siempre de muchas gotas de sangre sonrientes y felices, que han ocupado el sueño de Pilar, de nuestra amiga Pilar Aguarón.
El matasellos, como una carcajada tatuada, era de Zaragoza, que es una ciudad más desdoblada y más alta y más extensa que Segovia, mi ciudad, por tanto hay más besos y caricias por repartir y, también, supongo, más soledades y menos carteros como este pájaro sudoroso a pesar del frío.
Y al llegar de nuevo a mi hontanar, he abierto en un desgarro inmisericorde el sobre y las letras de Pilar Aguarón me sonreían, me saludaban agitando pies, manos y trenzas infantiles. Pura algarabía.
Parece ser que la burocracia de la gran ciudad ha retrasado y retrasa un número de trece dígitos —debe ser difícil leer trece dígitos sin tropezarse con alguna esquina—, pero como su sueño ya está maquetado, me ha enviado el libro que, porque ella lo ha querido complementará su próxima exposición. Con otras miradas. 24 escritores en torno a la pintura de Pilar Aguarón se titula la próxima publicación.
Y porque ella lo quiso y yo acepté como se aceptan los regalos el día de Reyes, también aquí están mis respiraciones, un poco de mi desangrarme diario. Y pronto, muy pronto, con su autorización, compartiré en este espacio ese pequeño relato…
Si sus pasos no están lejos de Zaragoza o si sus zapatillas quieren ponerse en marcha, la exposición de Pilar Aguarón Ezpeleta se celebrará del 8 al 26 de febrero de 2011 el ECAD de Zaragoza (Espacio Cultural Adolfo Domínguez. Puerta Cinegia. Coso, 35 Zaragoza).

20 comentarios:

emejota dijo...

Mira que me gusta cómo narras tus sentimientos. Eso de abrocharse las venas y vivir en una ciudad que se puede de guardar en el bolsillo, amen de desangrarte por las yemas de los dedos. Enhorabuena a Pilar Aguarón y a los colaboradores escribidores de que la arroparán con su reciente publicación. Enhorabuena, no sabes cuanto me alegran las alegrías de los amigos. Ya nos tendrás al día. Un fuerte abrazo extendido.

Flamenco Rojo dijo...

Me encantaría ver en vivo la exposición...por desgracia y por cuestión de distancia va a ser imposible...Le deseo a Pilar el mayor de los éxitos y a ti Amando darte las gracias por traerlo aquí.

Esperamos la crónica de la exposición.

Un abrazo para ambos.

Abuela Ciber dijo...

Grato lerte compartiendo tus sentires.

Felices quienes por ahi andaran y transitaran la expo.

Cariños

Leonel dijo...

Cómo haces para implicarnos tan rápidamente en lo que escribes? joer... hombre, que me pones siempre los dientes largos por no poder estar. Pero disfruto mucho de lo que escribes, así que esperaré la crónica, como Flamenco.
Un abrazo, Amando.
Leo

Isolda dijo...

Tu mirada hipermétrope es transpirable, facultad exclusivamente tuya y que es otro milagro parecido al de la ciudad que cabe doblada en un bolsillo.
He visto en el blog de Pilar, esos ojos tristes e intensos que le pone a menudo a sus retratos. Espero poder compartir algo de este catálogo. Y ¿quién sabe si la exposición completa?
Entrada de doble sesión de besos, para la pintora y el escritor.

Verónica dijo...

Amando creo que vamos a esperar, más de un@.
Cuentas las cosas tan bien, que parece que sentimos hasta el aire que te envuelve al caminar jajaja.

Abrazos y feliz semana

Anabel dijo...

De milagro pequeñito nada: que te llegue el correo correctamente y que te llamen para decirte que no cabe en el buzón ES UN MILAGRO TREMENDO.

Ya puedes ponerle una velita en señal de agradecimiento a San Correos del Franqueado.

Genial tu entrada, sabes cómo transmitirnos tus emociones: todos nos hemos puesto nerviosos al mismo tiempo que tú abrías el sobre.

Y volvemos a hablar de otro milagro nada pequeño: el catálogo maravilloso que ha hecho Pilar (yo creo que es un libro estupendo y muy curioso) y su pedazo exposición.

Yo iré a verla, of couse, ya os diré qué me parece.

Besos,

Anabel

Mercedes Pinto dijo...

¡Gracias!

PilarA dijo...

Muchas gracias Amando, otra vez me has vuelto a emocionar con tu generosidad y tu amistad desmedida. Y desde luego que puedes publicar el relato que me regalaste, a mí me encanta y los lectores de este blog se merecen conocerlo. Mil besos y otra vez gracias.PilarA

catherine dijo...

Conozco a un escribidor que tiene otra mirada y yemas especiales con poderes extraordinarios.
De la pintora/escritora he visto dos cuadros en un blog, lo suficiente para ponerse los dientes largos.
Esperaré como muchos. Besos a los artistas.

neko dijo...

Me pilla cerca, así que a ver si una tarde me acerco a la exposición :)

Maria Sanguesa dijo...

Bonito texto, ojalá que me pudiera acercar para ver, en vivo y en directo, a la musa (que devolvió alegría a tu día) de estas líneas y a su obra. Mientras tanto, me apunto a la lista de espera de quienes deseamos leer tu adelanto. Un abrazo fuerte.

Marina Fligueira dijo...

Hola: De nuevo aquí estoy leyendo tus letras siempre hermosas con el pizco- pizcón de prosa. Es un encanto de texto. Besos a puñados para todos.

Fiaris dijo...

A esperar esa narración que ya se ve que se las trae amigo,eres lo más en relato.La exposicion que más quisiera yo que andar por esos lares.Abrazo.

Ángeles Hernández dijo...

Si la exposición de los cuadros de Pilar Aguarón es tan hermosa como las palabras que inspira ( y debe serlo porque Amando siempre dice la verdad), si no consigo ir a verla ( que lo tengo muy difícil) va a darme mucha rabia.

Pilar: Espero que pasees tu obra por otras ciudades más cercanas de donde vivo.

Amando: Sin pararme en análisis ni razónes, ¡cómo me ha gustado lo que dices!

Un abrazo Á.

PilarA dijo...

Ya me gustaria saludarte personalmente Neko, no sé si podremos coincidir. Un beso

PilarA dijo...

Gracias Cathenine,María, Marina,Fiaris y Angeles. Besos

lammermoor dijo...

Amando, se que estás muy ocupado y por otro lado, no se que opinión tienes sobre los premios blogueros. Aún así, he querido darte uno; pasa por mi blog :)

Beatriz Ruiz dijo...

Vengo del blog de Pilar, quería ver su arte...

Bien, me encantaría poder ir a ver la exposición, algo que me parece bastante improbable, pero seguro que tendré, tendremos, otra oportunidad...

Amando, es un magnífico relato que acompaña con cariño a la tela de Pilar...

Enhorabuena Pilar...

PilarA dijo...

Beatriz ojalá pueda ser que nos encontremos pronto. Un beso y gracias.