miércoles, 26 de enero de 2011

El anillo

Imagen tomada de internet



Surgió de la madrugada, repentina, con el lento fulgor con que se mueve la melodía de una zarabanda de la que cuelgan –como pendientes de rodocrosita-, las lágrimas de un adiós. Surgió de la madrugada, repentina, con el lento súbito con que aparece una figura tras la niebla, portando una mochila de traición. Surgió de la madrugada, repentina, con el lento imprevisible con que vuela una hoja del otoño, portando la muerte en su caída inevitable hacia la sombra...
... Nadie lo pudo explicar...
Ni la nota que aferraba, junto al anillo que él le regaló, antes de dejarla.

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21 comentarios:

Paloma Corrales dijo...

Con la lentitud que languidece antes del sobresalto, así transcurre tu micro. Exquisito.

Besazo.

catherine dijo...

Repentina y lento... dos palabras que dicen la crueldad de la traición.
Enhorabuena por este microrelato y por tus entradas anteriores, tan bellas, que no pude comentar.

Mercedes Pinto dijo...

Ya es difícil contar toda una historia de amor en tan pocas palabras, pero lo es mucho más cuando encierra toda la sensibilidad.
Bello texto, amigo Amando.
Un abrazo.

Flamenco Rojo dijo...

Creo que el amor puede soportar, en un momento dado, una ausencia o una muerte antes que una traición.
El micro, preciso y precioso.

Un abrazo.

fiaris dijo...

Díria como decimos por acá"cortito y al pie"o sea dices mucho en tan poco.Un abrazo amigo.

emejota dijo...

El anillo testigo de un final cobarde. Mejor no tenerlo cerca. Un fuerte abrazo.

neko dijo...

Hay cosas que no pueden explicarse, y hay cosas que aunque duelan, es lo mejor que te pueden ocurrir.

chus dijo...

este pesonaje no se merece el microrelato!
besos

lammermoor dijo...

Más que un microrrelato, lo encuentro un auténtico poema.

María Socorro Luis dijo...

Terriblemente hermoso tu mini.

Abrazo.

Leonel dijo...

Me queda poco que decir, Amando, es simplemente magnifico, un verdadero gustazo leer tu micro.
Un abrazo, amigo mío.
Leo

catherine dijo...

me encanta el microcomentario de Chus, y los otros vale la pena leerles tambien.

Verónica dijo...

Amando también yo diría, que este microrrelato podría ser un poema.

Debe ser muy triste, cuando alguien es abandonado, esa sensación debe tardar tiempo en asimilarse.

Abrzos y feliz madrugada

Isolda dijo...

Una vez más, de acuerdo con Flamenco Rojo; creo que duele más una traición que una ausencia.
Corto y certero, Amando.
Mil besos para ti.

Anónimo dijo...

Puede que sea fácil decirlo y difícil vivirlo pero a veces la traición – la infidelidad, el abandono – es una actitud congruente. Cuando se acaba el amor, o cuando uno prefiere otro amor y se va, lo que aquí se llama traición, no deja de ser un acto consecuente. Quedarse sería traicionarse a si mismo ¿ quiere él – o la – abandonada vivir con alguien que ha dejado de ser consecuente con uno mismo?, que prefiere la opción cobarde de una permanencia más próxima a la caridad que a la pasión. ¿ qué tipo de amor tenía alguien por el otro del que soporta mejor
la muerte que el abandono?: ¿ no es eso el egoísmo supremo?
¿ cobardía abandonar?, no sería, no es, muchas veces la opción menos conservadora, más valiente?

Miguel Mora dijo...

¡ Qué torpeza la mía!, no quería aparecer como anónimo.Por si me vuelvo a equivocar, soy Miguel Mora.

Anabel dijo...

Buen micro. Se te escapa la poesía en cada frase. Eso está bien.

Besos,

Anabel

ARO dijo...

Es todo un poema, por más que la prosa se empeñe en negarlo.

Rafael Mulero Valenzuela dijo...

Querido Amando: las traiciones son los horrores más repugnantes. ¿Cómo podemos evitarlas?
Magnifico relato conciso y sorprendente.
Un abrazo

PilarA dijo...

¡ay, de los que morimos de amor varias veces al día! Es un error enamorarse. Lo único bueno es que se pueden escribir y luego leer joyitas como la que nos regala Amando. (Pd: también me ha servido para aprender que la rodocrosita está considerada la piedra nacional de Argentina... una que va de sabihonda y no lo sabe todo). PilarA

Marina Fligueira dijo...

Me encanta, y admiro tu habilidad para contar con pocas letras cualquier historia. Felicidades. Un abrazote.