viernes, 29 de octubre de 2010

No me importa llorar en público.

Imagen tomada del blog La Isla del Náufrago


Desde hace algunos días, en este país cainita llamado España parece que llorar es sinónimo de pertenecer al ámbito de los excrementos.
Desde hace algunos días la emoción de un ser humano se confunde con la cobardía y con las heces.
Desde hace algunos días, Arturo Pérez Reverte, un escritor muy, pero que muy importante, ha dejado de serlo para mí. Y no porque yo tuviera un especial aprecio al ex ministro, en cuanto a su tarea política; sin embargo, siempre me pareció una persona íntegra y trabajadora, prudente y afable, discreta y dialogante, y que quizá lleve en su conciencia la honda satisfacción de haber salvado más de una vida humana, sino porque si alguien piensa que un hombre (sea cual sea su condición, profesión o estatus) no puede llorar en público, sospecho que ese alguien cree en una humanidad de la que me niego a formar parte.
Creo que sería estúpido por mi parte extenderme más, cuando José Antonio Abella ha escrito un fantástico texto sobre el asunto. Sé que alguno lo ha leído ya, pues su blog está enlazado desde éste, pero para quien le haya pasado desapercibido y esté interesado aquí lo enlazo

29 comentarios:

Leonel dijo...

Querido Amando, amigos todos, no entro en el mérito político del personaje o de la persona, pues no lo conozco y estoy acostumbrado a no opinar sin conocer las razones, pero sobre el tema de las lágrimas de los en publico, os dejo una frase que me dijo mi abuela un día que yo, chiquillo de doce anos lloraba públicamente, por la perdida de mi mejor amiga y compañera de clases. en ese momento alguien dijo-los hombre no lloran - y mi abuela respondió:
"Pobre mundo si sus hijos pierden la sensibilidad y no muestran sentimientos, ni bañan la tierra con su llanto, si sucede que no lo hace ninguno, quiere decir que no hemos sido nunca seres humanos."

No supe nunca si mi abuela lo había leído en algún libro o era toda harina de su saco, sé que yo no me he olvidado nunca de esas palabras y estoy con los que lloran.
Un abrazo fuerte para todos.
Leo

Miguel Mora dijo...

Uno puede, y debe, leer también a aquellos con los que no sintoniza pero no sé si merece la pena leer a escritores que insultan a los hombres que lloran. ¿ se puede hacer literatura sin comprender el llanto?

Ángeles Hernández dijo...

Ya he comentado donde Abella, pero el tema da para mucho y aquí me cenro en las lágrimas y en los que desprecian a los que lloran.

Generalmente los cobardes no lloran: huyen o se defienden con armas impropias (por ejemplo el exabrupto o las puñalads verbales)
El llanto es la expresión de una emoción muy profunda que puede reflejar muchas cosas: pena a veces, pero también el recuerdo de momentos difíciles, la satisfacción por el deber cumplido, el fin de una fuerte tensión, la despedida de una etapa del camino y de las personas que han ayudado a recorrerlo...

Personalmente muchas de las veces que he llorado en público ha sido siempre con ocasión de situaciones gozosas pero muy intensas, como cuando mi hija bailó por primera vez en un escenario: puso tanto entusiasmo que me salían lagrimas a borbotones. Claro que yo soy mujer...aunque basante más dura que algún que otro elemento del género masculino ( no le llamo hombre) al que se lo demostraría si tuviera la ocasión de tenerlo delante

Lo de llamar mierda a alguien y que otro lo justifique, sea cual sea el motivo: sin comentarios.
Insultar no es opinar y la libertad de expresión de un académico de opereta acaba donde empieza la libertad de expresión de una persona emocionada (o de cualquier otra)

Lo que pasa es que en política (pseudopolítica), parece que todo vale con tal de ridiculizar al oponente y dar carnaza a los seguidores. En este caso el insultador (cuyo nombre no cito para no hacerle propaganda) ha tirado piedras contra su propio tejado, proque en todas partes hay gente sensible a la que no va a hacer gracia su falta de sensibilidad y su groseria mlévola.

STOP que me embalo.

Gracias Amando. Siempre me haces reflexionar demasiado y hoy se me está calentando la pluma en exceso, me he levantado guerrera.

Un abrazo Á.

Ángeles Hernández dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ángeles Hernández dijo...
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Flamenco Rojo dijo...

Como he comentado anteriormente en el blog de “El cuaderno del náufrago”, el tal Pérez Reverte ha dicho a posteriori: "Si lo llego a saber lo insulto (a Moratinos) mucho antes". Tan cínico y simple que reconoce que su único interés era comercial…Pues sepan ustedes que desde el momento que escuché las palabras del tal Pérez Reverte ya tiene un lector menos. ¿Con qué ridícula e irracional autoridad se puede criticar unas lágrimas, cuando solo le corresponde a la persona afectada y a su intimidad saber su significado?...El tal Pérez Reverte queda calificado para el resto de su vida.

Un abrazo.

Mercedes Pinto dijo...

Hoy no puedo estar de acuerdo contigo, eso es bueno ¿no? A mí, personalmente, no me gustaron nada las lágrimas de Moratinos. Te diría muchas razones, pero, fundamentalmente, no me gustaron porque lloraba por él, y entendí sus lágrimas como una muestra más de su pusilánime personalidad. Esta opinión, por supuesto, tiene muchos matices. No digo que los hombres no deban de llorar en público, que llore el que quiera, como quiera y por la razón que quiera, faltaría más; aunque no es lo mismo llorar por la pérdida de una madre que por la de un cómodo sillón. Pero si es cierto que controlar las emociones, en un personaje público, dedicado a la política, y por una razón pública, se le supone al personaje. Mucho más en este caso, no se puede decir que su paso por la política de este país haya sido una actuación estelar. Creo que esa frase que le dijo Aixa a su hijo Boabdil “Llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre” le viene como anillo al dedo. No me gustó, no me gustó nada verlo llorar y creo que debería haber mantenido el tipo en esa despedida. Dices que no le tenías un especial aprecio a Moratinos, pero a continuación escribes sobre él: “persona íntegra y trabajadora, prudente y afable, discreta y dialogante, y que quizá lleve en su conciencia la honda satisfacción de haber salvado más de una vida humana”, entonces ¿qué cualidades debe tener una persona para que le tengas un especial aprecio? No quiero ni pensar lo mal que debo caerte yo. Pienso que la única cualidad cierta de las que apuntas es que fue afable, la cual me parece insuficiente para su cargo. Por poner un ejemplo: si yo voy al médico con una enfermedad grave, que me trate con afabilidad es muy secundario, los amigos ya los escojo yo, voy para que me cure, si no lo consigue, no habrá cumplido su misión. Y de eso se trata, de cumplir cada cual nuestra misión.
Por otro lado dices que Pérez Reverte es un escritor muy, pero que muy, importante, y que ha dejado de serlo para ti. Yo creo que es un escritor cuyo listón público está bastante por encima de su calidad artística, aunque no sea un mal escritor. Y nunca entenderé que sea académico, como no entiendo tantas cosas de este país. Pero eso lo creo igualmente independientemente de que haga unas declaraciones u otras. El artista lo es o no, así de simple, aunque sea un sinvergüenza, que no digo que sea el caso. Nunca me gustó su literatura, y hasta es posible que estas declaraciones tengan toda la intención de sacar de los almacenes los miles de ejemplares de “El asedio” que están cogiendo polvo. Ahora bien, sus declaraciones y artículos me parecen visiones personales de los acontecimientos sociales tan lícitos como las de cualquier otro, y no entiendo por qué quieren estigmatizarlo como no grato.
Perdona que me haya enrollado, pero es un tema que me atrae y me encantaría poder discutirlo contigo tranquilamente. Tal vez ocurra.
Un abrazo enorme de amiga, aunque no siempre pensemos igual.

Amando Carabias María dijo...

Muchas gracias a todos por vuestras palabras.
Dejo este comentario sólo para avisar de que gracias a las palabras de Mercedes he introducido un retoque que se me quedó en la cabeza, pero no pasó al papel... es que a ciertas horas de la madrugada...
El texto queda de este modo:

"Y no porque yo tuviera un especial aprecio al ex ministro, en cuanto a su tarea política; sin embargo, siempre me pareció (...)"

María A. dijo...

Como últimamente ando en un mar de lágrimas...¿qué queréis que os diga, amigos/as? Lloro por los que se fueron; lloro de pena; lloro de alegría, por sentirme tan querida; lloro por los que se están marchando...por los que vienen...lloro por mí...Seré una mierda, una cobarde, me importa un bledo... pero me gustaría que mis lacrimales no se secaran nunca, para que dieran un poco de brillo a mis ojos y me permitieran ver un poco mejor el sol y las estrellas...
El "personaje" pues escribirá muy bien pero... la palabra, la escritura sin sentimientos es eso... un oficio a sueldo... hace años que lo borré de mi lista, por faltón y borde...además de jeta...
Besos africanos, llorosos, muy llorosos

Amando Carabias María dijo...

María A:
Quiero enviarte en público, en mi nombre y en el de Marián, un fortísimo abrazo en estos momentos complicados y difíciles.
Sabes que somos unos cuantos los que estamos intentando enviarte lo mejor de nuestras energías.

emejota dijo...

No descubriría nada nuevo diciendo que siempre he sido una gran llorona, que para mi ese Reverte nunca existió porque lo poco que hojee sus palabras escritas me hicieron sentir rechazo, por tanto lo que pueda comentar, ya lo he escrito en algún que otro blog, es irrelevante y por ello inexistente y por tanto se que mi actitud es la que mas le molesta, la indiferencia. Un fuerte y tardón abrazo extendido.

Alena.Collar dijo...

A Perez Reverte le han aconsejado muy mal. Suponiendo que alguien le aconseje, digo, desde su editorial. Digo, técnicas de marketing para vender más.
Nunca leí a este señor- suponiendo que alguien que dice esas memeces sea un señor-. No me interesa la literatura que plagia. Menos me interesan los escupitajos. Y muchísimo menos los machitos ibéricos.
Me interesa la gente que trabaja por su país, que labora, que intenta mejorar la vida de los demás; sean personas públicas o privadas. Y me conmueve que alguien llore cuando se le reconocen sus méritos. Sea hombre o mujer. Porque llorar no tiene género, la sensibilidad no tiene género ni sexo, es propia del ser humano.
Que no nos quiten la capacidad de dejar que el sentimiento lo vean los demás y se conmuevan con nosotros.

Mercedes Pinto dijo...

Qué arte tienes.Eres el colmo de la elegancia. Lo que tengo que aprender de ti...

Mercedes Pinto dijo...

Otra vez me tocó el 12+1. Estoy en racha. Perdona Amando, es que no lo puedo evitar, creo que necesito un psicoanálisis.

Abuela Ciber dijo...

Leyendote respetuosamente.

Te dire que en lo personal pienso que las lágrimas lavan el alma...

Buen fin de semana!!!

Cariños

Anabel dijo...

Creo que a mí también se me ha caído un mito.

Y es que, hoy en día, no se pueden tener mitos: todos tienen los pies de barro.

(Ya he comentado el blog de tu amigo, muy acertado, por cierto).

Un besico,

Anabel

Antonio Campillo Ruiz dijo...

Amando, ¡hay respuestas para todos los gustos! ME ALEGRO. ESTO ES PODER OPINAR. De entre tantas opiniones me gustan todas pero estoy más cerca de Alena, aunque diré que yo sí he leído varios libros de Arturo. Si no fuese así no podría opinar de su malsana evolución involucionista.
Como he comentado en el blog de Alena, tanto Marisa como yo hemos sido compañeros de carrera de Arturo y le conocemos "bastante". O eso creíamos. Eso creíamos hasta que su endiosamiento irracional y motivado por sus "triunfos", le está llevando a una senda en donde ni la LIBERTAD, ni la racionalidad, ni la utopía de un buen escritor, sigan siendo las virtudes que le tracen un camino recto y limpio.
Se ha olvidado, ya no le valen, de los sueños que teníamos en nuestra juventud y el empuje hacia una eficaz y continua mejora social. Se le ha olvidado luchar. Está en el Olimpo y desde allí nos mira con el desprecio de los pensamientos fascistas e irracionjales.
Pues, ¿sabes qué, Arturo?, que no nos importas un pimiento. Que pasamos de ti y tus estúpidas opiniones sobre temas que no sean introducir a Quevedo en una de tus obritas para gloria propia. Y, ¿sabes qué, también?, te deseo que los mismos que te están corroyendo, mañana, no te dejen tirado en la cuneta con la manifestación de quien nunca olvida: su rencor por no pertenecer a su casta desde un principio. Los poderosos nunca olvidan.

Alena.Collar dijo...

Si es que ni siquiera es "poderoso", vamos a ver. ¿Es poderoso porque le aplauden los testaferros que no saben leer?; ¿por el marketing que le hace vender para engordar metros de estantería¿ ¿por el dinero que tiene?...
Bien, y ¿realmente crea opinión este pobre hombre?, realmente ¿ se ha convertido en autoridad moral de alguien?, ¿la autoridad moral pretendida que representa es la del insulto personal y el desprecio a lo ajeno?...
Triste gloria ¿no?...
A mí me parece un pobre hombre necesitado de llamar la atención.
¿No os habéis preguntado porqué el País vende sus libros a granel?...probablemente porque hay excedentes; es decir, porque ya no se venden. Eso lo suelen hacer las editoriales cuando les sobran libros antiguos; los sacan en otra edición -presunta- y se los quitan de en medio.

Flamenco Rojo dijo...

Alena, como bien dijiste ayer, a Peretriste lo han aconsejado muy mal…excepto la derecha más rancia, la que defiende al repugnante Sánchez Dragó o al impresentable alcalde de Valladolid, pocos más van a comprar sus plagios Perezgaldonianos a partir de ahora…

J.Lorente dijo...

Gracias por presentarme a J.Antonio... No voy a repetirme, pues ya he comentado en su Casa. Y creo que merece la pena asomarse y leer su Post.

La actitud de Don Arturo me da ganas de reir... Llorar, no, que me voy a sentir una Mierda.

Marina Fligueira dijo...

¡Vaya- vaya! Con este señor, ¡bueno si es que se le puede llamar así! No, no lo creo. Despues de leer todos los comentarios, poco queda por decir. Pero solo esto, las lágrimas son la sangre de un alma sensible, igual da que sea hombre o mujer no merece ningún insulto. Perez Reverte,solo me merece ¡desprecio! Un abrazo- Amando, y también para todos vosotros fue un placer leeros. Ser muy felices

francisco gomez dijo...

Pues con tu permiso Amando doy mi opinión sobre A.P.R. al que conocí circunstancialmente (yo trabajando y el también en lo mismo, vender su libro ,La Reina del Sur) y debo deciros que en las distancias cortas y para sus amigos es muy cordial y agradable en el trato, con sus lectores es atento y paciente (cuento lo que viví) y efectivamente cuando habla en publico y en privado tiene un aire en sus afirmaciones tajante y un punto chulesco.Dicho todo lo anterior,¿ tiene que opinar sobre un político en los términos que lo hizo?, pues estoy con Mercedes en que no se debería estigmatizar por estas declaraciones, ha quedado retratado y esa será su penitencia ,por parte de esta sociedad que en una gran parte de ella, siente que llorar forma parte de los sentimientos naturales que todos debemos tener, incluidos los políticos y los que desempeñan cargos públicos en todos los ámbitos.En su faceta de escritor solo diré que soy un lector impenitente de Don Benito Pérez Galdos(reivindico que se lea, siempre ,para que disfruten gozosamente) y con eso creo que queda claro mi postura ante el padre de Alatriste y lo poco que lo leo y leeré.
Un cordial saludo a los queridos amigos y conocidos y también para los amigos de Amando mis respetos y saludos
Paco

Ángeles Hernández dijo...

De acuerdo con Mercedes en que uno puede ser buen escritor y mala persona y viceversa.

En humilde opnión en este caso coincide lo malo en ambas facetas: escritor y persona ( es un decir).

Un saludo Á.

catherine dijo...

Cuando tengo problemas me vuelvo caracol, me meto en mi concha, algo que viene de mi educación, tanto para las mujeres como para los hombres. No digo nada, pero no echo mala baba en contra de la gente más sensible.
MaríaA te mando un fuerte abrazo en esos momentos de pena e alegría.

Marina Fligueira dijo...

Hoy la viblia dice entre otras cosas y todas buenas. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. ¡Que sano es llorar!

Amando Carabias María dijo...

Marina Fligueira:
Y si no recuerdo mal, se habrá leído también:
Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los pacíficos porque alcanzarán la paz

Marina Fligueira dijo...

Si, Amando, por eso debemos ser misericordiodos- también con quellos que van por la vida tan altivos, pues al fin y al cabo, no seremos nosotros quien los juzgue, para eso está Dios nuestro Señor. Un besoooo.

Jorge Torres Daudet dijo...

Yo soy bastante llorón; los sentimientos, las emociones no están siempre a nuestro poder de control, sea en público o en privado.
La opinión de Pérez Reverte no puede ser, a parte de gratuita, más desafortunada.
Un abrazo.

neko dijo...

Es una lástima; es un escritor al que admiro, pero tiene la lengua demasiado afilada en demasiadas ocasiones.