viernes, 27 de agosto de 2010

En este día apacible como un beso.



La mirada bucea más allá del arco iris de las ventanas,
mientras, la llovizna de dedos líquidos recorre sus cristales
en este día apacible como un beso.


La tarde horizontal,
sonrisa en el meridiano de las pupilas,
amasa levadura de dicha:
una merienda de luz
o un paseo tras el surco navegable de las risas,
o un café bien cargado de amistad o de recuerdos,
o un poema como titileo de hierba,
o una caricia como danza de llamas,
o un beso de labios como brasas,
o un latido junto al nuestro,
o una loca carrera en pos de la silueta que se pierde, que se escapa...


Este mundo está bien hecho.


Cuando canto en medio de una ciudad dormida sobre ruido,
mi voz es apenas un zafiro invisible.
No me importa el trasiego de las gentes,
vaivén de latidos y de piernas;
pero me duele que les impidan embrazar el himno de la vida,
me arañan la mirada tantas prisas, inútiles
como sombra para trocarse en beso,
me hiere que cieguen la cerradura
donde dormita el maná gozoso de la existencia.
Me importa la arribada de la alegría,
y el estallido del muro de cristal donde se aislaba al corazón,
ya no cabe en sus límites estrechos hasta ayer suficientes, hoy escasos.
Tú eres el nuevo cauce de mi curso.
Crezco sobre tu lecho, Amado, y crezco;
recibo tanto amor derramándose como agua mansa de primavera,
que necesito tornarme cuenco donde canten otros corazones.


Procesión de ataúdes como plagas,
nubes como entierros se aproximan.
Un temblor chocando contra el aire en medio de la noche
estremece a la oscuridad de ambos ijares
y a las estrellas estremece
y estremece al relente en la alborada,
el seísmo de la pasión desmembrada
en mar de cadáveres hastiados.


Bailemos, ahora, Amada, mientras perdure el tiempo de la danza,
convirtamos el reloj impaciente en zarabanda de cuerpos,
sea nuestro espacio ilimitada zambra de labios y de dedos.
Dejemos que su ritmo nos invada
y recorra el venero que nos riega
y esparza la semilla del universo
y depure el hedor que nos destroza
y mate la bacteria que nos mata.
Busquemos el remedio a la ponzoña
que golpea, envenena, daña y ciega,
detengamos su avance con el baile que se acerca en nuestro auxilio.
Luchemos sin parar contra la muerte.
Unamos nuestras vidas y empujémosla,
alejémosla al ritmo salvador…


No hay nada más sencillo que el latido del corazón
al ritmo de sonrisas brotando del lago de tus ojos.
Necesito el silencio de los valles a esa hora revestida de niña sonriendo.
Su voz no es grito,
a penas silbo que sosiega y sugiere,
propone y ruega,
ofrece y espera
que los ojos decidan enfocar el camino
serpeando hacia su eterna presencia
enamorada.

Safe Creative #1101208299834
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Me he enterado que ha fallecido George David Weiss co-autor, entre otras de What a Wonderful World, creo que esa maravillosa melodía, puede ser un buen final para este poema.
¿Y que mejor intérprete que quien la estrenó en 1967, Louis Amstrong?


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21 comentarios:

Paloma Corrales dijo...

Creo que no podía haber encontrado mejor lectura antes de ir a dormir, un POEMA, con mayúsculas; un himno al amor y a la vida, una poesía vitalista, perfectamente ejecutada. Mis felicitaciones.

Abrazo.

Leonel dijo...

No solo el mundo está bien hecho, Amando, tu poema también y has escogido la canción perfecta para acompañarlo. Lo he leído varias veces y, en cada una de ellas, me invade la serenidad que trasmites en tus metáforas y hallazgos.
"Crezco sobre tu lecho, Amado, y crezco;
recibo tanto amor derramándose como agua mansa de primavera,
que necesito tornarme cuenco donde canten otros corazones."
Estos versos se quedan en mi mente.
Enhorabuena.
Leo

Verónica dijo...

¡Precioso Poema! y descanse en paz
David Weiss.
¡Que maravillosa y gran voz la de Louis Armstrong!
Buena madrugada
Abrazos

pluma roja dijo...

Que preciosa canción perdurara en todos los tiremos.

Gracias por compartirlo es un poema precioso que junto a su melodía siempre sera un placer escucharlo.

Un Saludo!!

Odiseo de Saturnalia dijo...

Sabes, Amando, dónde se encuentra la llave del misterio, el elixir que vence la ponzoña, la sencillez del cauce que nos lleva...

Dices "Bailemos, ahora, Amada, mientras perdure el tiempo de la danza..."

Luego lo sabes, y me alegro.

Precioso poema, aunque, inquietante.

Flamenco Rojo dijo...

Un hombre empieza a soñar al percibir la sonrisa de una mujer, y ese sueño de hace realidad cuando termina con una caricia en sus labios…Del poema, ¿qué te puedo decir que no te hayan dicho ya? Pues que sería un magnífico acompañamiento a esa caricia.

Buen fin de semana…Besos para quien desee besos y abrazos para quien desee abrazos.

Amando Carabias María dijo...

Ojalá, Paloma que además hayas dormido bien. Te agradezco tus palabras. Sí, es un poema vital, porque cada día estoy más convencido de la fuerza de la vida, a pesar de sus sombras y ataúdes.

Lo curioso, Leonel es que la inspiración de este poema no llegó con esta música, lo que ocurre es que se han dado las circunstancias o casualidades necesarias. Estaba programada su publicación de antemano, y justo ayer me enteré de este fallecimiento, y me di cuenta, mientras repasaba, que esta canción (maravillosa) también podría encajar, sino en la estructura del poema, al menos en el contenido.
Muchísimas gracias por tus palabras.

Querida Verónica alguien que ha proporcionado momentos tan maraviillosos a tantas gentes durante varias generaciones, seguro que descansa en paz. No me cabe ninguna duda. Te agradezco tus palabras.

Gracias a ti, Pluma Roja por pasarte hasta este lugar.

Sí, Odiseo, aunque mantengo lo que he comentado a Paloma, no dejas de tener razón, las sombras son inquietantes, hay acechanzas de dolor y sufrimiento, la muerte siempre nos acompaña y en esa lucha andamos y empeñamos la existencia. Bastante lucha, como para perder el tiempo en tantas banalidades como desfilan ante nuestra mirada.

Como siempre, Flamenco colocas un comentario que cala hasta el tuétano en la intención del poema.
Aunque parte de otro lugar, muy lejano en las formas y en el tiempo, desemboca en ese deseo de ser fondo de la caricia a que te refieres.
Un abrazo, amigo.

Isolda dijo...

Me quedo sin palabras ante tus poemas. Entre todos han expresado lo que me hacen sentir y no lo sabría decir mejor. Sólo escucho y hago mía la música de 'Este apacible día como un beso' junto con el otro maravilloso de Luois Amstrong.
Besos llenos de melodías.

neko dijo...

"No hay nada más sencillo que el latido del corazón" nada mas sencillo y complejo a la vez, como tus propios poemas.

What a wonderful world... no hay vez que no escuche esa canción y no se me pongan la piel de gallina, pasa el tiempo y es como si fuera la primera vez, siempre me da esas ganas de llorar, no sé si de alegría, de tristeza o de miedo por no creer completamente en lo que oigo y querer sin embargo hacerlo.

emejota dijo...

What a wonderful world when wonderful eyes peep at it. Y está claro que tienes esa capacidad, tus poemas te delatan. Un abrazo.

Marina Fligueira dijo...

Preciosísimo poema: No hay nada
más sencillo que el latido de tu corazón al ritmo de sonrisas brotando del lago de tus ojos. Pero que lindoooo...

Fíjate que cuando el corazón rebosa amor, los ojos son los primeros en expresarlo, brillan ríen y danzan. Extenso y bello, todas sus frases envuelven poeticamente la vida, el amor y la muerte.

La melodía le va al dodo. Sabes estoy pensando que algún día, a tus letras le pondrán música Un abrazo también con música. Ser muy felices

Amando Carabias María dijo...

A mí me pasa lo mismo con tus palabras, Isolda, normalmente enmudece mis respuestas tanto cariño como destilan, y a uno le desarman.

Exactamente, neko en el fondo lo más sencillo es lo más complicado. Ese tic-tac que nos pasa desapercibido es, sin embargo, lo que permite que sigamos con vida: como el aire, o el agua... No, mis poemas no llegan a tanto, ni siquiera aspiran a ello; de todos modos, agradezco muchísimo tus palabras.

Pues, tampoco estoy de acuerdo, emejota no considero a mis ojos ni a mi mirada tan maravillosa, eso sí inquieta sí, muy inquieta y asomada siempre a la existencia.
También gracias.

Marina, creo que va a ser difícil que alguien se atreva a poenerle música a mis poemas, al menos a estos, aunque sólo sea por su extensión.

Marina Fligueira dijo...

Hola Amando: Pues oye, nada hay imposible y aunque la duda exista... aunque sea extenso, tiene frases como para ponerle música. ¿Sabes, quien le diría en aquel tiempo a Rosalia de Castro, que a sus poemas le pondrían música? Ya ves... Un bisito mañanero. Que tengas un buen fin de semana. Ser muy felices.

mateosantamarta dijo...

Ese amor sencillo y profundo, limpio y amplio, muy bien puede conjurarse contra las procesiones de sombras y de muerte.
Que a todos nos sea dado.
Un abrazo.

Arin dijo...

Me gusta la expresión "la tarde horizontal" Yo siempre he pensado que la tarde era horizontal, sobre todo en las sobremesas que hacíamos en casa de mi abuela. Gracias Amando por traerme otra vez su aroma con una sola frase.

Evaasecas dijo...

Ay Amando, que yo no entiendo de poesía, pero vuelvo por los mundos blogeros después de estos días de desenfreno rural y me encuentro con este poema. Si es que creo que te lo he dicho alguna vez, pregunto, ¿se puede escribir algo así sin estar enamorado de la vida? Se va el polvo de la casa, entra la brisa y dan ganas de vivir. Enhorabuena y un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Pues nada, Marina, si insistes será por qué es así. No lo pongo en duda. Dejemos que algún músico decidad...

Espero querida Evaasecas que hayas disfrutado a tope. Desde luego lo mereces.
Ahora a recuperarte para contarlo... Muchas gracias por tus palabras..

Amando Carabias María dijo...

Lo primero de todo Arin y Mateosantamarta pediros disculpas, porque sólo de casualidad he visto que tenía pendiente la publicación de vuestros comentarios. Justo entre medias de los más arriba respondidos, qué desastre...

Tienes toda la razón, mateosantamarta, creo que es la mejor medicina.

Magníficas sobremesas aquellas, Arín si sentiais que la tarde era horizontal.

Maria Sanguesa dijo...

Excelente poema que merece varias lecturas a dos voces. Me ha impresionado. Un fuerte abrazo.

Ángeles Hernández dijo...

¿Cómo no entirse en un mundo maravilloso leyendo el poema en el que están descritos todas las emociones amables y entusiasmables de "our wonderfull world".?.

Gracias Amando, tu inspiración amorosa y generosa ha de ser lugar en el que beber para recordar cuánto y cómo estamos queriendo.

Un abrazo Á.

Amando Carabias María dijo...

Gracias por tus palabras Ángeles. En el fondo quizá se busque tal cosa con estos momentos: tener un lugar donde beber cuando el desierte nos alcance, aunque deseemos que esto no suceda nunca.