viernes, 16 de julio de 2010

El Premio Cirilo Rodríguez y la Prensa democrática

Imagen de un vídeo editado por la Asociación de la Prensa de Segovia,
en la que aparece Cirilo Rodríguez en Nueva York

Cuando escribo estas líneas, la Asociación de la Prensa de Segovia acaba de fallar el premio de la vigésimo sexta edición del Premio Cirilo Rodríguez para corresponsales o enviados de medios españoles en el extranjero. La galardonada ha sido Soledad Gallego-Díaz corresponsal de El País en Buenos Aires.
Con motivo de esta edición del galardón la citada asociación, coordinada por el periodista Aurelio Martín, director de El Adelantado de Segovia, ha editado el libro Seguiremos informando. En él, además del prólogo introducción escrito por Pedro Altares, poco antes de su muerte, se encuentran, empezando por Manuel Leguineche y concluyendo en Joaquín Ibartz, los perfiles de los ganadores de las primeras veinticinco ediciones de este premio, todos ellos profesionales de reconocidísimo prestigio consolidado en su profesionalidad fuera de toda duda, así como un texto publicado en sus diversos medios de comunicación
He escuchado a Aurelio Martín en una entrevista radiofónica realizada en la Cadena SER que el trabajo de los corresponsales o enviados especiales en el extranjero es absolutamente vital para que comprendamos mejor la situación que se produce más allá de nuestras fronteras. Y esta frase me ha hecho reflexionar.
De alguna manera estos periodistas son nuestros ojos, allí donde no llegamos. Pero son algo más, algo más profundo. Porque con nuestra mirada, llevan nuestro modo de entender la vida, y, por tanto, al contarnos lo que sucede lejos nos explican aquello que no podemos entender.
Hoy en día, que nadie ni nada está libre de restricciones, parece que las empresas editoras de los medios de prensa, recortarán fundamentalmente de los dineros destinados a personas enviadas al extranjero. Se piensa que con la globalización de la información es suficiente para acceder a la información. Uno no es periodista, pero sin serlo, entiendo que no es así…, que no es así del todo, al menos.
Intentaré explicarme.
Que no nos faltarán las noticias es evidente. Como antaño no faltaban los teletipos de las agencias de informativas, suministradores de la semilla de la información, la pura médula nerviosa, el contenido esquemático de lo sucedido. Pero con ese mero dato, en muchos casos, nos faltará algo sustancial, la explicación de esa noticia, las razones más hondas de tal o cual suceso, el contexto, por así decir, que nos proporciona una visión más ajustada a lo que allá suceda.
Al leer, ver u oír informaciones que se producen en nuestro entorno más próximo y conocido, quizá no sea necesaria mucha explicación. Solemos conocer a los protagonistas, las relaciones entre los distintos actores de una noticia, los antecedentes, e incluso podemos jugar a crear nuestras propias hipótesis basadas en otros datos, en otras fuentes, quizá en informaciones previas que, de algún modo y sin ayuda ajena podemos hilvanar, aún a riesgo de equivocarnos… Pero todo ello queda fuera de nuestro alcance cuanto más desconocido es un país (por las razones que sean) para nosotros. Y por muy culta que sea una persona es imposible tener todos los datos de todos los lugares. En estos casos leer, ver, escuchar la información pura y dura, la noticia desnuda, no es suficiente para comprenderla del todo. Podremos almacenar el dato, pero no lo terminaremos de comprender. Cuanta más trascendencia tenga la noticia, es menester más información sobre el contexto en el que se produce para que la comprensión sea mejor.
Es en este instante cuando la cercanía y la capacidad de comunicar de estos hombres y mujeres es trascendental para nosotros.
Pondré un ejemplo muy próximo en el tiempo, para ilustrar a lo que me refiero. Este mismo año, el desastre del terremoto de Haití nos ha sido trasladado de cientos de modos, pero creo que trabajos como los realizados por Fran Sevilla (RTVE) o Nicolás Castellano (Cadena SER), por citar a dos de los que más he seguido, han sido fundamentales para que aprehendiéramos con un poco más de precisión, el horror de los haitianos que, dicho sea de paso, aún no ha concluido. Con los datos de los cientos de miles de muertos, sólo habríamos alcanzado a comprender una magnitud, con sus explicaciones se nos ha escalofriado el corazón.
En la memoria de mi adolescencia o mi juventud, me quedan nombres míticos de periodistas españoles en el extranjero como Manu Leguineche (en cualquiera de sus múltiples guerras), Diego Carcedo (inseparable de la revolución de los Claveles portuguesa); pero también en épocas más recientes, las fotografías impactantes de Gervasio Sánchez, las crónicas de Rosa María Calaf allá en el oriente más alejado, los textos de Enric González, o las crónicas radiofónicas de Javier del Pino, me han ayudado a comprender un poquito mejor acontecimientos que de otro modo con el hueso del dato se me habrían escapado para siempre.
Es decir, gracias a sus explicaciones (a veces con una sola frase), mi conocimiento del mundo ha sido algo más completo o más preciso, y eso, sin duda, me ayuda a entender mejor algunas cosas, aunque sea para criticarlas, aunque sea para estar en completo desacuerdo, aunque sea para rebelarme interiormente por situaciones de injusticia.
He citado en último lugar a Javier del Pino, no por casualidad. Como este periodista, Cirilo Rodríguez dedicó su vida a la radio. Su voz, que he tenido oportunidad de escuchar en viejas grabaciones, pues yo era aún muy niño cuando él estaba en Estados Unidos, comenzó a cabalgar por las ondas desde los viejos estudios de Radio Segovia. De allí, pasó a Radio Nacional de España que lo envió como corresponsal a USA. Y fue su voz emocionada, y convencida de que era un momento histórico el que transmitía para España, la que narró la llegada del ser humano a la luna. Quizá en la mayoría de las mentes quede la voz de Jesús Hermida, que hizo lo mismo para Televisión Española, pero es probable que una cantidad no pequeña de ciudadanos asistieran en directo a aquel acontecimiento a través de las frases preñadas de emoción de este periodista tan querido en esta tierra.
En honor a él y a su trabajo, en reconocimiento a la labor de los periodistas que realizan su trabajo como enviados o corresponsales en el extranjero se instituyó este premio, que se acaba de fallar. Quizá la labor de Cirilo Rodríguez, tan conocido y tan querido en Segovia, consiguió que la mayoría de periodistas segovianos comprenda lo vital que resulta la función del corresponsal en el extranjero, quizá por ello, es por lo que he traído esta reflexión a esta página.
Si tienen oportunidad, no se lo pierdan. Seguiremos informando es un buen compendio de momentos claves en la reciente historia del periodismo en el extranjero hecho por españoles. No estaría de más que cuidáramos a nuestra mirada que se instala más allá de nuestras fronteras.

Portada del libro Seguiremos informando


27 comentarios:

Flamenco Rojo dijo...

Como ya dijo nuestra amiga Marina Filgueira, son héroes del periodismo…

Hablar de Fran Sevilla es hablar de palabras mayores…Este madrileño en cierta ocasión definió su trabajo como un oficio casi artesanal…Y ya que citas a unos cuantos, me gustaría destacar dentro del periodismo español realizado desde el extranjero el que realiza desde Beirut (Líbano) Maruja Torres…Confieso cierta debilidad por ella.

Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Flamenco Rojo:
Así es. Son como la avanzadilla, un alma inquieta, sobre todo como algunos de los que he citado o la maisma Maruja Torres realizan su trabajo en lugares no precisamente cómodos y tranquilos.

egomanías dijo...

Quien nos informa cada día, asumiendo el riesgo de la verdad que profesa con las palabras, merece todo mi respeto.
Saludos.
Leo.

Verónica dijo...

Grandísima labor que hacen todos los corresponsales, cuando van a sitios de conflictos, se juegan la vida a costa de su gran vocación.
Yo aplaudo a tod@s ellos, a los que estuvieron y a los que están.
Un abrazooo y buenas noches ( ya es más de la una)

Amando Carabias María dijo...

egomanías:
Así es. Transmitirnos a través de la palabra o la imagen aquello que está lejos fisicamente, pero seguramente debería importarnos más de lo que nos importa, es una alta misión.

Amando Carabias María dijo...

Verónica:
En muchas ocasiones se juegan la vida, y en algunas, por desgracia, llegan a perderla. (Por ejemplo estos días el Tribunal Supremo ha ordenado a la Audiencia Nacional la reapertura del caso de la muerte de José Couto -cámara de Telecinco como es sabido- sucedida en aquel hotel iraquí mientras informaba sobre los acontecimientos que allí sucedían, tras los disparos procedentes de las filas estadounidenses).
Buen fin de semana.

Mercedes dijo...

Siempre los he admirado, desde muy niña, de todas las imágenes que salían en el Telediario, el parte, como decía mi abuelo, las que más me impresionaban eran las de esos hombres, y alguna mujer, que salían con micrófono en mano y, a menudo, con un panorama desolador detrás. Me parecían héroes. Con el tiempo me di cuenta de que no sólo lo parecían, lo eran. Tener la entereza de ponerse ante una cámara para contar los escenarios dantescos que los rodeaban. Los reporteros y corresponsales son gente única, muchos de cayeron muertos en el escenario que narraban.
Mi reconocimiento a Cirilo Rodríguez y a todos los demás.
Un artículo muy interesante y necesario.
Un abrazo.

Paloma Corrales dijo...

Qué buena entrada, qué buena reflexión y, dicho sea de paso, qué buen información. Gracias.

Un beso.

Amando Carabias María dijo...

Mercedes:
Mi madre sigue diciendo el Parte, nunca lo ha llamado de otro modo, ni siquiera las noticias, cuanto más el telediario. El Parte, siempre el Parte, y cuando lo dice uno lo oye con la mayúscula incluida.
También me ha pasado como a ti: siempre he admirado a estos hombres y mujeres. Eran, al principio en mi imaginación, como los aventureros de las palabras. Ellos se iban más lejos que los demás para luego contarnos aventuras.
Luego me di cuenta que, además de ser un trabajo, eran los que nos traían el mundo a casa..., incluso el espacio.

Amando Carabias María dijo...

Paloma Corrales:
Gracias a ti por tus palabras.

Alena.Collar dijo...

También agradeceríamos algún comentario en Alenarte Revista...
Un abrazo pa todos con un calor de espanto.

Amando Carabias María dijo...

Alena Collar:
Esta es la dirección electrónica de la revista, que es lo que realmente merece la pena:
http://alenarterevista.wordpress.com
Ya podréis leer el número de este mes.

Este artículo, en concreto, puede leerse aquí

catherine dijo...

Excelente tema. Los buenos periodistas lo son tanto en su país como en el extranjero. Después de más de cinco meses de cautiverio en Iraq la periodista francesa Florence Aubenas se consacró a desembrollar las mentiras de la principal procesada de un pleito de pedofilia en un barrio pobre del Norte de Francia y los errores consiguientes de un joven juez; entonces, todavía en el Norte compartó durante seís meses la vida de mujeres buscando trabajo en la limpieza, con la precariedad y los horarios difíciles y sueldos ridículos.
Confío más en el periodismo de investigación, en los periodistas que se implantan en un lugar para entender la cultura local y el modo de vida. Pueden tener un punto de vista parcial pero traen informaciones imprescindibles.

neko dijo...

Me parece que es una labor pobremente valorada y es una lástima. En este pais parecen ser mas importantes los paparazzis que los periodistas que se la juegan por que se sepa la verdad, por que podamos decir que existe libertad de información.

Amando Carabias María dijo...

catherine:
También llevas razón. Los buenos periodistas, los periodistas que se implican en la realidad para intentar contarnos lo que de verdad sucede (no lo que los poderosos pretenden que creamos que sucede), son fundamentales para una sociedad democrática, una de cuyas primeras misiones, casi elemental, es la de la autocrítica constante para que la mayoría mejoren su situación de vida.
En este artículo me centraba en los corresponsales enviados al extranjero por aquello de que el premio que me sirve como trampolín o lanzadera para reflexionar sobre el asunto, es precisamente el Cirilo Rodríguez y está destinado a corresponsales en el extranjero.

Isolda dijo...

Siempre me encantó oír a todos los periodistas que nombras. De Cirilo Rodríguez, tengo nítido el recuerdo de las informaciones desde Nueva York. Tan sólo añadiría a Vicente Romero, -a Maruja Torres ya la citó Flamenco- que merece la misma consideración que cualquiera de los citados. Creo que no hay mejor homenaje a todos ellos que saber que reconoceríamos su voz, sus textos y sus fotografías en cualquier parte.
La radio me ha acompañado siempre, día y noche y no sabría vivir sin ella.
Enhorabuena a Soledad Díaz-Gallego, en un día en que Argentina ha conseguido la ley de matrimonios homosexuales.

Besos premiados.

Amando Carabias María dijo...

neko:
Supongo que entre alguno más, se me ocurren un par de motivos que explican lo que tan acertadamente dices: la rentabilidad de un tipo de información y otra, entendida esta rentabilidad desde la inmediatez y la ceguera más absoluta. Eso desde el punto de vista de los editores de la prensa. Pero desde el punto de vista de la 'ciudadanía' tendremos que cargar con la cuota de responsabilidad que nos corresponde.
Claro que llegados a este punto se puede debatir sobre la eterna cuestión de si el público consume lo que le den, o si el público demanda un tipo de producto.

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
¿Qué sería de nuestras vidas sin la radio? Siempre he sido de radio, porque me permite mucha más libertad que la televisión, además de la inmediatez en la información.
Desde niño, quizá acostumbrado porque mi padre escuchaba la radio en la cama y mi madre la enchufaba en la cocina nada más levantarse, la radio me ha acompañado. Y cuando me hicieron la primera entrevista, qué gozada...
Pero desde lo sucedido aquel famoso 23 F, soy ferviente admirador de este medio.
Y sí, aunque este premio se otorgó a finales del mes de mayo, hoy es pertinente felicitar a Soledad Gallego, y más pertinente aún, pues allí donde trabaja, en Argentina, han dado un paso adelante en el ámbito de las libertades individuales. Y algún amigo común (aunque no le afecte en persona) está feliz por el avance que supone para su patria.
Un beso.

francisco gomez dijo...

Efectivamente Amando has dado en el clavo, la visión de ellos, que son nuestros ojos y nuestros oídos, es lo que hace que sean imprescindibles, para poder entender según que noticias, añadiría que en los telediarios se pasan con noticias rosas carentes de interés, una gran parte del tiempo y no le otorgan el tiempo que creo, se debería a las noticias internacionales, estos meses asistimos al ataque a nuestra economía más brutal de toda nuestra historia, oyendo al corresponsal en Inglaterra y al corresponsal en Alemania y al gran Javier del Pino en USA se entiende ,quienes y porqué son los inductores de semejantes chorizadas, habéis nombrado a corresponsales muy admirados por mí,¿casualidad ó afinidad? , creo que la mayoría de seres humanos de este rincón,no ven íntereconomía ja, ja, ja,
Saludos Paco

Amando Carabias María dijo...

Francisco Gómez:
Yo, al menos, no. Si con el escasísismo tiempo que dedico a la TV (fútbol en abierto aparte) tuviera que dedicarme a ciertas cosas...
No sé si en los telediarios les dedican mucho tiempo a las noticias rosa, sin embargo sí parece escaso el tiempo que se dedica a lo internacional. Es como si el mundo se agotara en nuestras propias fronteras.
Si todos estamos de acuerdo en que viajar enriquece, podremos aceptar sin mucha dificultad que un conocimiento un poco mayor de la situación mundial nos enriquecería y, probablemente, nos ayudaría a situar las cosas en su justo punto.
Pero parece ser, o eso se dice, que las cosas que suceden fuera de nuestro país (salvo grandísimos acontecimientos a los que no se puede ser ajenos por su resonancia)no interesan.

mateosantamarta dijo...

Quizá haya agencias de noticias no tan interesadas en buenos reportajes e informaciones fidedignas y de primera mano que prefieran dar la noticia única e interesada. Mi memoria es muy mala, pero hace pocos días dos prestigiosos corresponsales hablaban en ese sentido, quejandose de haber sido "corregidos" por quienes no estaban pero sí tenían intereses allí o estaban a las ordenes de quienes los tenían y a quienes parecían incomodas sus informaciones.
Tu reflexión -homenaje a estas personas me ha parecido muy serio y documentado.
Gracias por seguirme. Un saludo.

María A. dijo...

El Parte...Manuel Campos de España... lo oíamos toda la chiquillería en las noches gélidas del campo charro guardando un riguroso silencio, para no molestar a los mayores... Resuenan aún en mis oídos los ruidos raros que hacían aquellas radios -enormes- de la época, instaladas en el aparador de la sala...
Creo que ya os conté algo de esto hace un tiempo.
Siempre he sido de escuchar la radio, incluso hoy... Y los periodistas, pues creo que habéis citado a casi todos...
Cuando estuvimos en Costa Rica, no pude conocer a Fran Sevilla porque estaba en Honduras, pero su mujer me paseó por la ciudad, un encanto.
Las crónicas de Vicente Romero, magníficas. Pero creo que pocos quedan de esa ralea, que los han jubilado... Ahora, la mayoría de las redacciones de las grandes cadenas son llevadas por becarios/as, a 300 euros y con una asignatura pendiente para terminar periodismo, que si acaban ya no pueden ser becarios... Eso me cuenta una medio sobrina que lleva así 3 años...y este verano le toca "dirigir" las noticias de las 14 horas de la cadena de más audiencia...becaria... Y en la radio actual, creo que sobran tertulianos/as y faltan buenos periodistas.
Interqué????? No, gracias...
Abrazos euskaldunes.

Amando Carabias María dijo...

María A:
Creo que tienes toda la razón.
¿Dónde está esa raza de periodistas? ¿Quizá existe demasiada opinión, porque hay un exceso de titulares de prensa y falta profundización en la noticia? ¿Tendrá algo que ver en el asunto la prisa que nos hemos impuesto como forma de vida, o es que desde los puestos de control no interesa que se sepa todo?

Marina Fligueira dijo...

Hola: Buenos días a todos vosotros.
Que razón tienes como siempre- Amando, ellos son nuestros ojos por el mundo adelante... claro que si. Y además arriesgando muchas veces su vida, para que nosotros sepamos "lo felices que somos" y lo mal que lo pasan otros. Sin periodistas en el extranjero, volveríamos a los tiempos de antaño. Queda mucha tinta en el tintero para expresar lo que significan esto héroes en el mundo y para todo el mundo. Que pena tengo, porque siempre el dinero va a parar a donde no debe. Un abrazo grandote.

Amando Carabias María dijo...

Marina Fligueira:
Gracias por tu reflexión y tus palabras.
Un beso.

Ángeles Hernández dijo...

Jesús Hermida es el primer nombre de periodista que conservo en mi menoria: "desde Nueva York..."

Siempre han sido los corresponsales personajes especiales en los noticiarios ( en el parte, es verdad) pero creo que fue en esa época que recuerdas en la que tuvieron más relevancia, dado que muchos sólo podíamos ver el mundo a través de sus ojos, y además en la tele les podíamos poner cara además de voz.

Las comunicaciones más fluídas de hoy en día sumado a internet, dan protagonismo más que al corresponsal fijo, como antaño, al "correcaminos" que recorre acontecimientos y lugares poco accesibles y peligrosos para estar en el lugar exacto y en el momento oportuno, al lado de las gentes.
Ejemplos miles.

Yo quiero recordar epecialmente a Carmen Sarmiento por mujer, por pionera y por valiente.

Gracias Amando por tu reflexión y enhorabuena al certamen y al ganador.

Un abrazo Á.

Amando Carabias María dijo...

Ángeles Hernández:
Sí, Jesús Hermida, es el primer gran recuerdo de corresponsal en el extranjero que muchos tenemos. Pues la radio, a pesar de su veteranía sobre la televisión siempre ha dado menos populares que el aparato que reina en tantas casas. Quizá por el lugar del mundo donde estaba destinado, quizá porque la capacidad económica de RTVE no permitía muchas más alegrías, quizá por su personalísimo estilo que rompió moldes...
Esto que citas de las comunicaciones más fluidas me hace recordar la anécdota de lo sucedido hace unos escasos meses en Islandia con la erupción del volcán y cómo algunos de los españoles afincados en la isla, hicieron de improvisados corresponsales para más de un medio de comunicación.
Carmen Sarmiento es otra grandísima periodista, o reportera, como se decía.
Ahora que escribo esta palabra,
¿Recordáis aquel programa "Reporteros"?