miércoles, 26 de mayo de 2010

Berto

Imagen tomada de Internet



— Se ve que has descansado fatal. ¡Qué carita traes!
— Bah, seguro que no es pa’tanto.
— Que no, que no me engañas, que no has pegado ojo, que te has pasado toda la noche de juerga… Así no se puede llegar al curro, cualquier día vamos a tener un disgusto, y luego ¿quién paga los platos rotos…? Pero no, el señorito es joven y controla y puede aguantar todo lo que le echen… Por no hablar de lo que habrás bebido… O peor, mucho peor, te habrás puesto hasta el culo de droga… ¿No hablas…? ¡Qué coño vas a hablar! Si no tienes nada que decir.
— Que no, que no, que en realidad…
— Que realidad ni niño muerto. Mira, Berto, a mí no me la das con queso. Este cuerpo serrano ya tiene muchas horas de vuelo, ¿me entiendes? Pues eso, que te has pasado toda la noche de juerga, no has pegado ojo y ahora pretendes coger la máquina ¿y qué…? Luego tenemos una desgracia, y ¿quién paga los platos rotos...? Y todo porque el señorito tenía que pasarse otra noche más en blanco...
— Déjame que te explique.
— ¡Que no, coño! Que no tienes nada que explicar... ¡Así no se viene al trabajo! ¿Entiendes? ¿No ves que es una insensatez…? No te jode… Sin dormir, seguro que todavía estás medio borracho… ¡A ver, ven, que te huela el aliento!
— Rogelio, no te pases… Que otros duermen toda la noche y se desayunan con una copa de aguardiente y no les pides que soplen… Joer que pareces un Guardia Civil en la carretera…
— ¡Cómo no me eches el aliento ahora mismo, te vas a tu puta casa y no vuelves por aquí! ¿Entiendes…?

— Vale, vale, te has lavado la boca antes de venir, pero eso no quiere decir nada…
— Sí, después de haber desayunado, después de haberme duchado… No, no he dormido en toda la puta noche, pero es que en el hospital no he podido… Y no venía a trabajar, sino a pedirte el día, porque mi madre, ¿sabes?, está a punto de morir...


54 comentarios:

Verónica dijo...

Eso pasa pasa mucho, no dejar hablar y sacar conclusiones erróneas.
Sin duda este pobre, lo estará pasando muy mal, esas cosas no son plato de gusto para nadie.
Buenas noches
Un abrazooo

Ángeles Hernández dijo...

Pues en contra de lo habitual en mi estilo de comentar hoy voy a hablar de la crisis:He leído que el exceso de paro y de mano de obra barata, está llevando a que cierto tipo de empresarios, capataces, o mandos intermedios, estén lamentáblemente tomando actitudes poco dignas y nada comprensivas con sus empleados. No sé si será una noticia cierta, y siempre hay de todo en la viña del Señor, pero el relato excelente que hoy Amando nos regala, huele a algo parecido:
-primero prejuzgar lo peor, y después no escuchar.

Hoy soy yo la que digo:malos tiempos.

Alena. Collar dijo...

Me ha conmovido muy especialmente este escrito tuyo, Amando, como creo que a toda la buena gente que viene a este blog a leer y a pensar en lo que lee le ha debido ocurrir.
Y me ha conmovido por dos razones:una porque demuestra la facilidad que tiene la gente de juzgar sin tener puñetera idea y dos porque la historia es muy compartible. Cuando mi madre estuvo en el hospital para morir hubo alguien que una mañana me acusó de haberme acostado a las tantas " en el ordenador" y por eso caerme de sueño :
Yo había estado doce horas sin dormir.
Al lado de una cama.
Con todo respeto y afecto quisiera hacer notar que en mi modestísima opinión este no era un escrito para hablar de la crisis.
Un abrazo.

Abuela Ciber dijo...

Pues por hablar de mas..tragame tierra no???

Cariños

Fernando dijo...

Una historia que puede ser auténtica, claro, Cuántas veces nos hemos avergonzado por no escuchar a tiempo la realidad de los otros. Si es que ni siquiera miramos a los demás. A mí, como soy mayor, cuando voy por las calles, me ven pero no me miran, por ejemplo. Un abrazo.

Maia dijo...

Ahhhh...cuando la gente no quiere escuchar...Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Verónica:
La sinrazón siempre empieza por la ausencia de diálogo, y el diálogo empieza con la escucha. En mi modesta opinión, solemos creer que dialogar es hablar, y a mí me parece que dialogar es escuchar.

Amando Carabias María dijo...

Ángeles Hernández:
Sí, esta puede ser una de las lecturas del texto. Estamos en un momento en el que,como ya se ha dicho en alguna otro entrada y sus comentarios posteriores (ver "Tribulaciones de un escribidor sin ironía" del pasado día 19, a mi modo de ver la economía ha pasado a ser confundida con el monetarismo. Estamos embarcados en una especie de ley de la selva, y parece que la gobernanza de las naciones es una gobernanza global dirigida por los centros financieros.
Quizá en este diálogo subyace esa situación, ese forzar por parte del jefe las cosas para encontrar una causa que justifique un despido.

Amando Carabias María dijo...

Alena Collar:
Ver la vida desde el pedestal de nuestra posición otorga aparente seguridad. Pero la mayoría de las veces nos llama al error. Es muy sencillo pensar que sólo nosotros tenemos problemas, que los demás viven felices, sin problemas, sin quebraderos de cabeza. No entendemos que se pueda llevar en silencio la agonía de un ser querido. Es más cómodo pensar que cuando alguien aparece en malas condiciones, lo hace por capricho, por haber estado de juerga o cosas así.

Amando Carabias María dijo...

Abuela Ciber:
Pues sí, por hablar de más y escuchar de menos.

Amando Carabias María dijo...

Fernando:
Es verdad. No sólo los mayores pasan desapercibidos muchas veces.
Normalmente no vemos lo que no queremos ver: mendigos, enfermos, ancianos, impedidos...

Amando Carabias María dijo...

Maia:
No hay peor sordo que quien no quiere oír.

Marcos Alonso dijo...

Un buen texto para reflexionar sobre "el yo y los demás", la ceguera de no verse a uno mismo cuando miramos a los otros.

Amando Carabias María dijo...

Marcos Alonso:
Tienes la virtud de dar siempre un giro inesperado y contundente. Tu capacidad lectora es agudísima. Porque, es verdad lo que dices, al no ver a los otros cuando les miramos, es como si nos viéramos nosotros mismo. Al fin y al cabo hay mucho de espejo propio en los demás...

Maria Sanguesa dijo...

En efecto, juzgar sin escuchar es un mal muy generalizado... y en el trabajo, casi siempre, lo que importa es lo que produces, no las circunstancias que hacen que tu rendimiento disminuya, por muy trágicas que éstas sean... Un abrazo.

Flamenco Rojo dijo...

Cuántas veces habremos escuchado frases como “todos los hombres son iguales”, “todas las mujeres son iguales”, “todos los jefes son unos joputas”, “todos los empleados son unos tal o unos cual”…Son barreras mentales que habría que desterrar. Por definición hombres y mujeres no son buenos o malos…ni todos los jefes son iguales…Es verdad que de todo hay en la viña del Señor, pero…de lo que se trata es de apartar a ese gran conocido por todos “el prejuicio”. No creo que nadie diga que prejuzgar es bueno, por eso me surge la pregunta ¿por qué prejuzgamos entonces? Sólo se me ocurre por algo, por aumentar nuestro ego y para que todo bicho viviente que nos rodee aumente su consideración por nosotros. Y si me permiten vuestras mercedes os diré que nos gusta prejuzgar, sí y no sólo por el hecho en sí de prejuzgar, sino por el hecho posterior de que si aciertas, somos los mejores “ya lo decía yo” “a mí no me la da nadie”…Y si por un casual se cumple un prejuicio que hayamos realizado…apaga y vámonos, desde ese momento ya prejuzgaremos todo…algunos claro.

Feliz día.

Amando Carabias María dijo...

María Sangüesa:
Verdad es lo que dices, sin embargo es curioso que en cuanto un jefe es más humano, más escucha y más se preocupa por sus empleados, mejora la producción.
Los empresarios que han comprendido esto, saben que la mejor inversión para la mejora de la productividad de su negocio es el buen trato a sus empleados.
EN algunos casos acaban por ver la empresa como algo casi propio, algo querido, algo que les duele.

Amando Carabias María dijo...

Flamenco Rojo:
Tienes toda la razón del mundo, por tanto no añadiré más a lo dicho.
Si acaso comentar que, quizá, continémos con los prejuicios, por pereza mental, por comodidad, porque en la generalización estamos más cómodos.
Los marcianos son verdes. Esta es una verdad científica incuestionable. Cuando vemos un marciano violeta la cosa se complica, nos incomoda, quizá porque haya que estar más atento no vayan a aparecer marcianos de todos los colores. ¿Entonces cómo los diferenciamos de los venusianos...?

Gaspard dijo...

Tendría que haberle llamado por teléfono y haberle dicho, "Oye, que me voy a coger la baja por asuntos de salud de mi familiar".
Como dice Flamenco Rojo, dejemos a un lado los prejuicios. Muchos jefes son bastante más humanos que un(a) herman@, padre/madre o hij@.

neko dijo...

Es la inseguridad la que guia a este tipo de personas que atacan y recriminan mientras se tapan los oidos.

No son mas que ansias de controlar algo en sus vidas. Una pena que no comiencen por mirarse a si mismos y saber quienes son.

Amando Carabias María dijo...

Gaspard:
Lo de llamarle por teléfono, quizá me hubiera roto el relatillo; pero quizá tengas razón, además no es mentira... Pero quizá le pillaba de camino al hospital...
De todos modos tienes razón. Hay jefes que tratan a las personas con respeto y humanidad.
Lo he comentado más arriba, estos jefes son los que, al tratar así a sus empleados, mejor invierten en su empresa.

Mercedes dijo...

Pues yo soy más ingenua, se me ocurre que el tal Rogelio estaba hasta la coronilla de que los empleados llegaran al trabajo en precarias condiciones físicas y de que le causasen problemas. Ser jefe no es cosa fácil, al fin y al cabo es quien soporta la responsabilidad. Es cierto que no dejó hablar a Berto, pero pongámonos por un momento en la situación de Rogelio.
Ahora bien, como dice Ángeles, teniendo en cuenta el panorama laboral, también es cierto que se están dando casos de abusos e incluso malos tratos al trabajador.
Debió de haber esperado a que el empleado se explicara, de acuerdo, pero las explicaciones… Sin ir más lejos, la semana pasada uno de los pintores que estaban en casa faltó a su trabajo. El jefe lo llamó, y esperó a que se explicara (yo estaba presente). Se le había muerto la abuela a su novia, ¡por tercera vez! Pues nada, castigado un mes sin trabajar. Sentí no poder despedirme de Peter, bielorruso, había estado tres años en la guerra de Afganistán y me contaba unas historias mientras le daba a la brocha… Un día antes de ser despedido por un mes se dio tal empellón contra un mueble que se arrancó una tajada del brazo. Tuve que hacerle una cura de urgencia; el tío ni se inmutó. Claro con había estado en la guerra. Un tipo interesante, pero un ¡mentiroso! Comprendo perfectamente a Carlos, el jefe.
¡Madre mía!, cómo me he enrollado, con lo que tengo que hacer. Me voy corriendo.
Un fuerte abrazo.

Amando Carabias María dijo...

neko:
Bienvenido a este rincón, es un placer contar con tus opiniones.
En efecto la mayoría de las veces estas actitudes tan intransigentes, cuando el único razonamiento son las voces, el enfado, y tapar las bocas con este tipo de 'estrategias' indica miedo, inseguridad... o alguna frustración que sólo se paga con quien se tiene por debajo.
Quien insulta casi nunca ofende, sino que se retrata.

Amando Carabias María dijo...

Mercedes:
Pues has contado también un buen relato.
El tema no es que no tengas razón, que la tienes. Creo que en ningún caso se ha dicho que los trabajadores tengan razón. Hablábamos de aquellas personas que, haciendo abusan de su poder.
El ejemplo que nos traes, sin embargo, habla de lo contrario, habla del jefe comprensivo, del jefe paciente, al que no le queda más remedio que actuar.
Y además la historia humana del ex-soldado Peter sería una buena base para una futura novela.

Alena. Collar dijo...

Amando: como sabes que ando mucho por blog (ahora estoy renovando mi revista), me he enterado que en blogspt, hay un sistema para bloquear IP. Es interesante; yo por ejemplo en el mío de blogspot lo tengo instalado.
Se aprende mucho trasteando.Un beso.

Ángeles Hernández dijo...

Creo que lo mismo entre jefes y empleados que padres e hijos, parejos y parejas, ricos y pobres, escritores y lectores etc etc, el meollo de la historia radica en lo que bien indica Flamenco Rojo:
"Los prejuicios", es decir, los JUICIOS hechos PREviamente a saber qué es lo que realmente ocurrió.

Al oír una noticia, de manera inmediata el cerebro se hace una composición de lugar dependiendo de quién, cómo , cuándo, el humor del momento, lo que pasó ayer, las experiencias previas etc y con ella se funciona sin plantearse ninguna otra posiblidad.

En este caso el jefe escuchó, pero muchas veces o no se deja dar explicaciones o las que se dan no son tenidas en cuenta si no coinciden con la teoría de la idea "prejuzgada".

Como yo misma prejuzgué al empresario prejuzgador al leer el relato, influenciada como estaba por una noticia de la radio que recientemente había escuchado.

catherine dijo...

Yo también parecía volver de juerga tomando un desayuno en un bar cerca de mi piso hace 30 años, en el bar porque necesitaba serenarme después de una noche más difícil que muchas otras que nos tocaban a sus familiares una vez cada semana en el hospital al lado de mi cuñado canceroso.
Deberíamos escuchar y hasta adivinar cuando una persona enfrente de nosotros está cansada o triste. Pienso que algo parecido sucedó a cada uno de nosotros, no escuchar o que el otro no te escuche. Es lo bueno de tu relato, Amando, con un diálogo en un estilo muy interesante para mí.

Amando Carabias María dijo...

Por obvias razones me he visto obligado a instalar la moderación de comentarios. Y lo lamento tan profundamente que no sé si el blog lo podrá soportar.

Amando Carabias María dijo...

Ángeles Hernández:
Interesante, como siempre, todo lo que comentas. Y volvemos a lo que se decía esta mañana, los prejuicios...
De todos modos, como ya te he comentado, tu lectura era una de las posibles lecturas, o una de las posibles influencias en la reacción del jefe. Quizá necesitaba una excusa y una apariencia era suficiente excusa.
Un beso.

Amando Carabias María dijo...

Catherine:
O sea que se trata de un caso menos excepcional de lo que parece.

Creo que a veces la intervención del escritor tendría que ser similar a la de un magnetófono.

Sin pasarme, he intentado reflejar, mínimamente el lenguaje de la calle.

catherine dijo...

A ver si puedo entrar para decirte, querido escribidor, que no tienes nada de un magnetófono y mandarte besos porque eres tú que soportas muy mal poner la moderación. Pero cuando unos/unas no saben ponersela en sus comentarios es inevitable.

Marina Fligueira dijo...

Este jefe actuó de forma casi abusiva y hasta humillante, sin darle apenas a su empleado la oportunidad de expresar los motivos de no haber dormido. Saber escuchar para comprender, es una virtud que anda muy escasa desafortunadamente. Mi marido- también fue empresario- e hizo tanto bien, que cuando se fue, creo que hasta las piedras lloraron por él. Se comportó con sus empleados, como si fuesen sus hijos, y su negocio creció a raudales. Amando, has escrito un relato sobre esta cuestión, de forma magistral. Un abrazo grandote y se muy feliz. Marina.

fiaris alfabeta dijo...

Ese final la verdad,verdad de reflexión total,cariños amigo

Isolda dijo...

Tu comentario da que pensar. Por supuesto es impescindible escuchar al otro, eso se da por sentado y el caso que nos expones es sangrante.
Pero la realidad es otra bien distinta. Lo vivo a diario, la cantidad de gente que falta a su trabajo por una nimiedad, de verdad que clama al cielo. Los menos, son los que si se ponen verdaderamente malos, les da hasta apuro llamar a la empresa. Hablo en general, pero es la realidad española; si en algo se ha mejorado es debido a la crisis y a la posibilidad del despido. Sigue habiendo gente que pudiendo ir al médico en horas libres, seguirá yendo siempre en horas de trabajo y si puede, se tomará todo el día.
En este punto concreto, estamos a años luz de cualquier país europeo (exceptuando, Portugal, Grecia y tal vez Italia.
Es que el trabajo, además de un derecho es un deber y muchos no lo ven así. Es cuestión de actitud y se es o no se es. Lo mismo que dice Fernando, los que quieren ver, ven y los que quieren oir oyen. No se trata de edad.
A algunos jefes habría que darles de su propia medicina.
Buen texto, escribidor.
Besos, con la conciencia tranquila.

Ana J. dijo...

Las ideas preconcebidas. Dios nos libre. De que las tengan con nosotros y de que nosotros las tengamos con otros.
Me ha tocado dentro, Amando.

Amando Carabias María dijo...

Catherine:
Tus besos reconfortan.
A veces es una lástima no se un magnetofón, por lo que tienen de objetividad.
Pero sí, tienes razón no tengo nada de magnetofón.

Amando Carabias María dijo...

Marina Fligueira:
Es decir que se viene a confirmar todo lo que se venía escribiendo a lo largo de la jornada. Cuando los empresarios tratan bien a sus empleados, es la mejor inversión para el negocio.

Amando Carabias María dijo...

fiaris alfabeta:
Gracias por tus palabras.

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Estamos de acuerdo en que el absentismo laboral es un problema, y de los graves, en España. Y como bien apuntas, sólo la llegada de la crisis, y lo que supone de amenaza de despido ha podido mejorar en algo la situación.
Pero como también se ha apuntado, el objeto del texto no era profundizar sobre la cuestión laboral (aunque como también se ha dicho es una posible lectura y muy lícita), sino sobre las relaciones humanas.
Pero sí tienes toda la razón del mundo. Y como ya comentó Flamenco ni todos los jefes son como el de mi relato, ni todos los trabajadores son como Berto.
Todos conocemos a personas que suponen excepciones a estos dos personajes.
Un beso.

Amando Carabias María dijo...

Ana J:
Sin embargo, es tan difícil. No sé si es que puede llegar a ser hasta un mecanismo de defensa.

María A. dijo...

Este jefe parece recién nombrado...Si la experiencia que manifiesta le hubiera servido para algo más que ejercer de cuartelero, se habría dado cuenta y ser capaz de encontrar la diferencia entre la cara de una noche de farra y una de hospital-pena-duelo... Claro que podría ser que él también hubiera pasado la noche en blanco y no en el hospital precisamente...
En todo caso, un poco torpe-bruto el jefe, por decirlo suave... Besos africanos.

Amando Carabias María dijo...

María A:
Los hay que siempre pensarán que las voces y la fuerza son el sinónimo del poder y que sólo entienden el poder como uso de la fuerza...
Por suerte son los menos.
Esperemos que Berto no haya vuelto a es trabajo.

Alena. Collar dijo...

Vengo yo ya de noche, mi Querido Amigo Amigo. Y lo pongo en mayúsculas, porque lo eres y lo serás, vaya que ando esta noche un poco sentimental porque he estado con buenos Amigos también esta tarde, pues te decía, Amigo Mío, que vengo de noche porque tu articulo y la lectura de tantas opiniones de los contertulios me ha hecho recordar casos similares que he vivido, algunos de lejos, otros más cercanos, al que cuentas, y ando pensando si será que lo que pasa no es que hablemos mucho o expliquemos mucho, sino que a veces lo de escuchar al otro no se nos da muy bien; es curioso, siempre parece que al hablarnos alguien ya tenemos la idea de lo que nos va a decir; si nos quedaramos calladitos a ver si es eso lo que dice o es otra cosa, lo mismo saldría mejor el asunto...
Me recuerda-por acabar de modo divertido- a un familiar mío, entrañable, que ya no está con nosotros, una prima mía que hablaba muchísimo y no es que te contara algo sino que "te" contaba cómo estabas "tú", algo parecido a esto:
"Ay, hija, qué tal, ya ya, no digas nada, ya supongo con tus cosas, y claro con tu artrosis y eso, ya imagino, y además seguro que te costará con estos días de lluvia, y claro tu madre con lo suyo, cada vez sale menos ya, no, no me lo digas, y ya, ya se, tus hermanos os irán a ver mucho, claro hija, pues cuánto me alegra haber hablado contigo"...

Y "tú" o sea yo, solo habías dicho "hola"...

Un beso risueño.

Chapuza dijo...

Francamente, lo que he deducido de la lectura de los diversos comentarios es que el problema es racial: los españoles tenemos una tendencia natural al absentismo que compartimos con otros europeos "subdesarrollados", como los griegos y los portugueses. Y que no hay nada como una buena crisis para poner a la gente firmes. No estoy de acuerdo. Seguro que vosotros solos podéis buscar unos cuantos ejemplos infinitamente más dañinos para la economía de un país que la cuestión del absentismo.

Perdón por entrometerme, no quiero parecer un gamberro que se mete en un blog personal a incordiar. Me da igual parecerlo en un blog de un gran medio de comunicación, pero aquí no es lo mismo. Saludos.

Amando Carabias María dijo...

Alena Collar:
Me conmueve esta declaración de Amistad, porque las palabras son muchas veces un retrato no del destinatario sino de quien las dice.
Agudicemos el oído. Es acaso la mejor conclusión que se puede sacar de lo dicho hasta ahora, escuchemos a quien nos habla. Eso evitará problemas.
Porque, y eso es algo de lo que no se ha hablado, a continuación del diálogo que figura escrito, no se para el mundo. Sino que es fácil (o al menos no es difícil) imaginarse el gssto de sorpresa de este jefe; ni siquiera es complicado acceder a sus pensamientos del tipo, "tierra trágame... Si es que soy un bocazas".
Y es que, a mayores de lo que venimos comentando, no sólo es que los prejuicios, en muchas ocasiones, nos impidan escuchar las palabras de nuestro interlocutor, sino que, como resaltas con esta fina ironía, tenemos perfectamente supuesto al personaje, y sabemos todo de él.

Amando Carabias María dijo...

Chapuza:
De nuevo agradecerte, como en ocasiones anteriores, el tono usado en este rincón, que como bien señalas, poco o nada tiene que ver con otros foros o blogs, sobre todo los auspiciados por medios de comunicación.
En efecto de varios comentarios es posible deducir lo que comentas; tú que conoces tan bien los datos económicos sabrás que no es incierto. Del mismo modo, reconocerás que del conjunto de los comentarios no se puede decir que esa sea la opinión preponderante, sino una más. Y, en resumen, habrás visto que ni siquiera era el tema principal del inicial escrito, aunque es obvio que esa lectura es casi evidente.
A mi modo de ver (y pecaré de raro o pecaré de ingenuo) es cierto lo que dices, y es cierto lo anterior. Si no hubiera evasión de capitales, si no hubiera dispendios insensatos, si no se invirtiera tanto en muerte, si se tratara al trabajador como el principal valor de cualquier empresa y no como una herramienta prescindible en cualquier momento, si se utilizara el capital como medio para el desarrollo humano y no a los humanos como medios para el desarrollo del capital, si no se buscara el enriquecimiento a toda costa, aún a costa de los más débiles y desheredados (emigrantes, niños, etcétera), no estaríamos como estamos, ni habríamos llegado a donde lo hemos hecho. Así es y así lo reconozco.
Pero conviene conmigo que en demasiados casos la responsabilidad del trabajador tampoco es la ideal, aunque no sea el mayor lastre de nuestra economía.

Beatriz Ruiz dijo...

Amando... esa última reflexión es buena, muy buena... y fijaros... y lo digo con todo el cariño, algunos de los comentarios vienen a este blog con prejuicios...

Y ahora a lo que vamos... pasa, sí. Escuchamos pero muchísimas veces no con la suficiente atención, por diversos motivos pienso, incluso entra en ellos esa prisa que parece que tenemos no sé muy bien para que... Pero no siempre es así...

Algo para reflexionar y que yo misma me repito muchas veces: "trata con sumo cuidado las vidas que tocas"... en algún momento lo leí pero no recuerdo su autor... sin embargo ha sido un buen consejo para mi, que como no tengo nada de perfecta... algunas veces se me olvida... Pero una palabra de más puede hacer mucho daño...

Flamenco... esas palabras y sus contenidos deberíamos poder borrarlas para siempre... pero que difícil nos lo pones... me parece que todos somos un compendio de razones y sin razones... pero que felicidad cuando encuentras a un ser humano que con una mirada consigue conmoverte... y aquí tengo que decir que incluso las miradas virtuales valen...

Y para terminar... mi querido Amando... yo entiendo perfectamente esa decisión a la que te has visto obligado por determinadas intervenciones de un ser humano que no está reflejando nada más y nada menos que serios problemas en sus relaciones con los demás... y que debería hacerse un gran favor y consultar con un especialista... Pero no pienso que en modo alguno el blog tenga que resentirse por esto... los que estamos interesados en tus escritos y algunos mucho en tu persona, seguiremos viniendo por aquí...

Bien... parece que me puse al día...

Besos, a todos y a todas... seguro que hoy puede ser un buen día...

Maria Sanguesa dijo...

Solamente decirte, incidiendo en lo que nuestra Beatriz Ruiz ha dicho, que me parece muy bien que hayas puesto la moderación de comentarios, que quienes tenemos verdadero interés en lo que escribes y en tu persona, porque te consideramos Amigo(como Alena), vamos a seguirte con el mismo interés, con la misma atención y con la misma amistad de siempre. Y repito lo de nuestra Amiga: hoy seguro que es un buen día, aunque llueva... Un fuerte abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Beatriz:
¡Cuántos regalos en una sola intervención!
La constatación de la amistad, sin duda es la más importante. Nunca lo pagaré lo suficiente (y no me refiero a la tuya solamente), aunque viviera quince vidas no sería suficiente para devolver mínimamente lo que me estáis dando en estos días.
En segundo lugar esa frase que pretendo adoptar como jaculatoria que me acompañe durante mis horas. Me queda tanto que aprender, sobre todo tanto que callar, para dejar que sólo el corazón hable. En el fondo, me parece, es la misma idea de la vieja máxima, o regla de oro de la convivencia, trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti. Pero es tan hermosa esa frase:""trata con sumo cuidado las vidas que tocas".
Me falta tanto aún, pero cada día aprendo, algunas veces a base de golpes.
Y tienes razón en lo que dices. No sé si serán muy ciertas o no las palabras que digo en el comentario que citas, pero creo en ellas. También opino como tú, una de las razones de los prejuicios, además de las que se vienen comentando (comodidad, miedo, costumbre, traumas, etcétera), es la prisa que impide la atención mínima y necesaria para escuchar a quien supuestamente comparte con nosotros un espacio de diálogo. Ya sabemos lo fundamental de su vida, por tanto para qué vamos a prestar atención, si llegamos tarde ¿a dónde llegamos tarde? Parece que siempre vamos a perder el último autobús del día a cualquier hora. Parece que no tenemos tiempo ni para pensar en nosotros, ¿cómo lo tendremos para escuchar a los demás?

Amando Carabias María dijo...

María Sangüesa:
A través de tus palabras también late la amistad, y traspasa las pantallas. Como he dicho más arriba, no sé de qué modo podré pagaros todo lo que estáis haciendo. Lo que se ve y lo que no se ve.
Un beso.

Isolda dijo...

Amando, me dirijo a Chapuza; sabes que siempre he apreciado tus comentarios y como me siento directamente aludida, sé que entenderás que me explique. No he hablado de cuestión racial, he nombrado unos países, pero insisto he hablado de una actitud. Igual que si hubiera dicho que en estos países, la gente disfruta de la vida en la calle o sigue la dieta mediterránea, pongo por caso.

Ya sé que la entrada de Amando, no iba por esos derroteros, siento haberla enturbiado; evidentemente el absentismo, no es la causa de la crisis mundial, ni tampoco el remedio es la catástrofe que proponía. Te tengo por una persona inteligente y creo que todos los que entramos aquí denunciamos a los grandes "benefactores" de la humanidad en cualquier ocasión que se presente. La banca, el tráfico de armas y de drogas mueven una mitad del mundo para que de ellos dependa la otra mitad. Sólo quería apuntar que tal vez, si nos pusiéramos por un tiempo en sus zapatos, valoraríamos lo que tenemos y hoy por hoy, los que aquí coincidimos tenemos suerte de trabajar o al menos de poder vivir dignamente. Eso es todo. Un beso.

Beatriz, no tengo palabras. Voy con vosotros.
Un beso fuerte, escribidor.

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Me da la impresión que te juzgas con dureza. No creo que hayas enturbiado nada.
Como se ha visto desde el principio, ha habido una doble línea de lectura en este texto. Para empezar hasta la ilustración invita a pensar en el trabajo. La escena está muy circunscrita a la relación laboral. La situación que vivimos (que se intuye más compleja y difícil con el paso del tiempo, de las semanas) también ayuda a interpretar mis letras en cste contexto.
Y ahora a la cocina, a ver qué guiso sale para esta noche.
Besos para ti también.

Odiseo de Saturnalia dijo...

El tiempo me come, y el destiempo. Saber escuchar en lugar de saber oir... lo primero es muy dificil, lo segundo es el arte de no saber mirar a los ojos cuando hablas y te hablan.

Amando Carabias María dijo...

Odiseo de Saturnalia:
En mi vida he conocido a una persona que sabía escuchar como nadie. Escuchaba con todo el cuerpo, por así decir. Cuando hablaba con alguien, sólo existía ese alguien. No había nada más, no había nadie más. Hasta el tiempo parecía detenérsele. (Eso de las prisas que decía Beatriz). Acababa cada día literalmente agotado.
Escuchar es una de las cosas más importantes que existen...
Lo malo es cuando se encontraba (que los había) con profesionales del ser escuchados, pero eso es otra cuestión.