jueves, 11 de marzo de 2010

URGENTE: DELIBES MUY GRAVE


Imagen tomada de Internet


Quizá todo el mundo lo sepa ya, pero la noticia me parece lo suficientemente importante como para romper el ritmo de este rinconcillo de la blogosfera. Me entero por la Bitácora de Alena Collar del agravamiento en el estado de salud de uno de los más grandes escritores en español en el siglo XX.

Mis palabras serán inútiles y pálidas, Alena lo ha hecho mucho mejor que yo lo haría en veinte años.

Desde aquí se accede a su artículo no dejéis de hacerlo.


17 comentarios:

Mercedes dijo...

No me digas eso. Ya sabes que Delibes ha sido uno de mis maestros. "Las ratas", "Los Santos inocentes", "El camino", "El hereje", "Mi idolatrado hijo Sisi", "El novelista"... ¡Jesús! Cómo he disfrutado con estas lecturas. Acabo de ver en los informativos que está en coma, rodeado de sus hijos; la noticia es inminente.
Estoy pendiente.
Un abrazo.

Flamenco Rojo dijo...

Dejo aquí el mismo comentario que donde Alena...

Si su obra litararia es buena, su comportamiento público mejor. Buen viaje.

María A. dijo...

Lo voy a llorar... El autor de los libros con los que casi me inicié en la lectura. Los que leíamos a "los mayores" en las crudas noches del invierno charro, al calor de la lumbre y con el que se identificaban vaquerillos, pastores, labradores, torerillos y otras personas con las que crecí y aprendí a sobrevivir.
Llegan recuerdos de las tardes de verano, sentada en el portalillo de la casa, leyendo a mi abuela sus novelas mientras ella hacía ganchillo... y a mi padre, en aquellos días en los que la lectura era la mejor-única terapia para su enfermedad.
"Los Santos Inocentes" tiene un significado especial para toda mi familia: de alguna manera reflejaba parte de nuestras vidas y en su momento, nos empujó a tomar una decisión importante y de la que tan orgullosos estamos: comprar la finca al señorito para que mi padre viviera sus últimos días siendo propietario de los surcos que tantas veces habían arado él y sus antepasados. Hubo que trabajar mucho...pero se consiguió.
Se va un grande de nuestra literatura y, sin embargo, humilde y sencillo, un hombre bueno... Nos quedan sus textos para releerlos una y otra vez y recordar a los que ya no están con nosotros.
Abrazos africanos. Tristes.

´María A. dijo...

El escribidor se ha quedado sin conexión a la Red y dice que publicará mañana...

Isolda dijo...

María A. se ha adelantado, lo que me permite comentar su entrada. Como siempre tu historia me fascina y ahora cuando recuerdas esas lecturas y los hechos de tu tierra castellana, pienso que bien podrías ser un personaje descrito por Delibes. De hecho sin saberlo, siempre te he pensado así.
Besos tristes.

Maria Sanguesa dijo...

Digo como Isolda, que María A. se nos ha adelantado. Se nos va un gran escritor y un gran hombre, sencillo y discreto. Su obra siempre estará con nosotros, me da la impresión de que hemos crecido leyéndola. Lástima que no haya alcanzado el Nobel, aunque no creo que a él le haya importado mucho, lo suyo no eran los relumbrones... era mucho más que eso.

Alena. Collar dijo...

La escribidora se quedó igual que el escribidor: sin conexión.
Gracias, Amando por difundirlo.
Día triste hoy doblemente.
Abrazos a todos/as

Beatriz Ruiz dijo...

Por encima de todo... "Un hombre bueno"...

Amando Carabias María dijo...

Mercedes:
Cuando te contesto, la gravedad ya no existe. El maestro ha muerto. Serán otros con mejores saberes y más conocimientos quienes acabarán por iluminarnos sobre la fundamental grandeza de este hombre que, intuyo, comienza en su grandeza humada manifestada en su más que apabullante humildad saber estar en la vida, en cierta ironía socarrona propia de estas tierras tan acostumbradas a padecer los reveses de la historia, de la vida, de un clima duro (hoy vuelve a nevar, por ejemplo) y extremo.
Has citado unos cuantos libros que también figuran entre mis favoritos y que he leído en muchas ocasiones.
En fin, lloremos su pérdida humana, y propongo como homenaje releer alguna de sus novelas en estos días.
Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Flamenco Rojo:
Su viaje será bueno, no tengo duda.
Ninguna.

Amando Carabias María dijo...

María A:
Lo primero, gracias por dar el aviso. Te anticipaste a otros cuatro corresponsales a quien avisé y que vieron tu velocidad en la respuesta. También a ellos gracias.

Dices que con él te iniciaste, casi, en la lectura. Lo descubrí algo más tarde que tú. Quizá con dieciseis años. Cuando leí "La sombra del ciprés es alargada" descubrí tantas cosas. Fue una iluminación fulgurante, dentro de aquella tristeza honda.

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Es normal que pensaras así a María A., porque Delibes, entre muchas de sus virtudes, era un gran observador y sus personajes son trasuntos perfectos de tipos humanos reales, seres que respiran en sus páginas, pero que nos encontramos en cualquiera de nuestras calles.

Amando Carabias María dijo...

María Sangüesa:
Es verdad, hemos crecido con Delibes. Por suerte a este escritor se le ha reconocido su valía en vida. No me refiero sólo a premios, galardones, distinciones, etcétera, que los tuvo con absoluta justicia, me refiero a sus lectores.
A lo largo de esta mañana he hablado de Delibes con más de diez personas y todas ellas han leído alguna de sus novelas.
Y también es lo que dices de su discreción y de su vida callada, dedicada a su trabajo y su familia.
Y esa discreción vital, quizá le privó de reconocimiento internacional, que es lo que le falta.

Amando Carabias María dijo...

Alena Collar:
Gracias a ti me enteré de la noticia. Uno andaba en sus letras, y fue tu atenta mirada la que me alertó. Tu artículo, como digo en la entrada, es recomendable y nuevamente desde aquí recomiendo su atenta lectura.

Amando Carabias María dijo...

Beatriz:
Así es, y eso, lejos de perjudicar a su obra, a mi modo de ver, la enaltece.

lammermoor dijo...

Amando, hoy somos muchos quienes nos sentimos un poco desamparados por la pérdida de un gran escritor pero sobre todo de una gran persona. Murió como vivió, diría casi como escribió: con discreción, ajeno a los oropeles.

Amando Carabias María dijo...

lammermoor:
Estoy en total acuerdo con tus palabras y estoy convencido que esa discreción le impidió mayor reconocimiento, sobre todo más allá de nuestras fronteras.
Esperemos que su obra no desaparezca con él, esperemos, por el contrario, que quienes seguimos siendo sus lectores seamo capaces de conseguir que otras generaciones y otras gentes acudan a sus libros y obtengan el mismo deleite que tantos hemos gozado.