lunes, 29 de marzo de 2010

CONTINÚA EL CLAMOR




Las cárceles se arrastran por la humedad del mundo
van por la tenebrosa vía de los juzgados
buscan a un hombre, buscan a un pueblo, lo persiguen,
lo absorben, se lo tragan

(Miguel Hernández. Las cárceles. “El hombre acecha”)


Continúa el clamor, Miguel, en nuestra madre España, que de nuevo es acechada por viejos vampiros sedientos de olvido. Ahora que redobla el tambor de la pasión, y en las calles la primavera se hace niña peinada con trenzas de azahares, la tierra sigue soportando los huesos anónimos de cadáveres sin nombres, como ángeles extenuados y famélicos.
Escarbamos aún la tierra con nuestras manos, atravesando con dentelladas secas y calientes cada terrón teñido en sangre, en busca de la osamenta de aquellos que se amaron en fuego y hambre para hacernos fuego y pasión que late en fiebre de caricias. No amordazarán el bramido de este mar que se abre de parte a parte de la mirada.
Cuando hace sesenta y ocho años en la cárcel de Alicante, paraste, Miguel, tu respirar, cuando gritaste en la pared:

"Adios hermanos, camaradas, amigos: despedidme del sol y de los trigos",

cuando la enfermedad dobló tu mirada de acero y nácar, cuando tu cuerpo, como el toro, dobló para siempre y humilló la cerviz atravesado por ese rayo que no cesa, quizá atesoraras un vendaval de rabia, a pesar de la tuberculosis y del olvido. Quizá soñaste con un horizonte de romeros y olivos, de encinas y pinos, de hayas y alcornoques, donde las manos de todos los hijos de esta madre tierra España se engarzaran en el sueño de un futuro compartido, de un futuro sin más trincheras que hirieran su vientre maternal.
Y sueño contigo, Miguel, semejante sementera.
Quisieron perdón y cuando el rocío acarició su sien con el perdón, también quisieron el olvido. Y el olvido, Miguel, es la muerte. Y la muerte no se olvida.
Porque los vivos necesitamos la memoria y el nombre de los muertos, pues para la libertad sangro, lucho, pervivo.

Por alguna razón, siempre que pienso en Miguel Hernández, me viene a la cabeza esta música. Sé que a muchos os parecerá más apropiado cualquiera de los poemas versionados por Joan Manuel Serrat. Y tendréis razón. Pero no puedo evitar volver a incluir esta música de otro ilustre republicano que murió en el exilio: Salvador Bacarisse.




21 comentarios:

Flamenco Rojo dijo...

He leído muchas veces esta elegía…pero tengo muy reciente, pocos días, el haberla escuchado en la voz de una amiga nuestra en su homenaje al compañero Miguel y no se me olvidará fácilmente.

ELEGÍA A RAMÓN SIJÉ

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Miguel Hernández.

Amando Carabias María dijo...

Flamenco Rojo:
No es de extrañar, a mí me pasa lo mismo.
Aquí se puede escuchar esta interpretación

Alena.Collar dijo...

Ejems...
Dicho esto, me parece maravillosa la romanza; y comparto la idea de poner música sin palabras a tanto dolor por tanta ausencia...
Podríamos haber sido un país con tanta vida...con tanto de tan todo...
Y todo quedó en muerte y exilio y silencio.
Por eso, esta música es como si acunara el recuerdo.

Amando Carabias María dijo...

Alena:
Para la libertad sangro, lucho y PERVIVO

Mercedes dijo...

Creo que es justo y demuestra un espíritu noble y agradecido que todos aquellos que nos consideramos artesanos de las letras recordemos a todos aquellos que nos antecedieron y jamás vendieron sus palabras al mejor postor, cosa difícil en los tiempos que corren. Miguel Hernández era su palabra, franca, sensible y comprometida, y por ella murió, para salvarla y que todos los que llegamos después pudiéramos recoger su legado.
Hermoso y justo homenaje el que hoy dedicas al gran Miguel Hernández. Acompañarlo de esta Romanza a la guitarra no podría ser más acertado.
Un abrazo y hasta la próxima.

Maria Sanguesa dijo...

Un texto excelente, Amando, me he sentido emocionada al leerlo. Miguel Hernández es uno de los poetas que más amo, precisamente estamos preparando un espectáculo de homenaje a su persona, en el que se ha incluído la elegía que manda Flamenco, para el mes de Septiembre, en el Ateneo, junto a otros poemas menos conocidos pero no menos hermosos, allí habrá música, danza, canciones, pintura, fotografía y poesía. Pero te aseguro que lo mejor que he leído, hasta ahora, de cuantos textos de homenaje llevo estudiados, es el tuyo. Gracias y un abrazo. Ah, la música es una maravilla.

Amando Carabias María dijo...

Mercedes:
Sí, me parece de obligado cumplimiento, detenernos, no una, sino cientos de veces en los manantiales de quienes nos precedieron en esta tarea, y, sobre todo si se trata de alguien tan entero, tan honrado, tan genuino como Miguel Hernández quien, como dijo creo que Pablo Nerura, siempre escribía desde la tierra, y como escribía desde la tierra y para quienes la habitaban, como señalas con completo acierto, nunca se vendió al mejor postor, y aunque olvidado y enfermo, murió de pie, con la alta conciencia de una coherencia inquebrantable.

Amando Carabias María dijo...

María Sangüesa:
Como suelo decir en estos casos es un poco lastimoso que tengan que darse determinadas fechas para que recordemos a algunas personas. Pero, por otra parte, menos mal que se dan, pues de lo contrario ni siquiera tendríamos estos días para hacer alguna de esas paradas y abrevar en las aguas que, como manantiales, nos regalaron para aliviar nuestro camino.
Por eso está muy bien que este año 2010 esté dedicado a Miguel Hernández, por eso está muy bien el homenaje que le preparáis y del que seguro nos mantendrás informada.
Y todo esto a sabiendas de que gracias a algunos cantautores, como Serrat -a quien he citado en la entrada-, este poeta o Machado, han pasado a formar parte de la cultura popular, y se ha obrado el prodigio de que muchos sepan algunos de sus poemas (o al menos algunos de sus versos) sin saber que mano sostuvo la pluma que los anotó en el papel.

Isolda dijo...

La asociación de ideas es única para cada uno; para mí esta maravilla de música va unida a Recuerdos de la Alhambra y por ende, también sin un por qué, a García Lorca. Dos poetas vivísimos y asesinados. Y todavía hay quien quiere olvidarlos...
El texto, una vez más emocionante, Amando, sabes cómo tocar el corazón de los que te leemos, es como si Miguel escribiera contigo en su aniversario. No puedo decir más.
Besos desgarrados como la voz de Alena recitando.

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Tienes razón, en lo de la asociación de ideas. Esta música y Miguel Hernández van unidos, aunque se podría ampliar a otros que también fueron republicanos y acabaron muertos o en el exilio. Quizá porque el propio Bacarisse fue uno de ellos.
Ahora soy yo el emocionado por tus palabras.

catherine dijo...

Hermoso texto con hermosa música.
"Quisieron perdón" después "quisieron olvido". Pero hacer memoria, mirar los acontecimientos de frente es inevitable. Los hicieron los Alemanes, los Surafricanos y tantos otros. No hacerlo es como poner el polvo debajo de la alfombra. En Francia tenemos que hacerlo con la guerra de Argelia, ya que tardamos en llamarla guerra y las consecuencias de la colaboración del Estado Francés de Pétain todavía se sienten un poco.
Me pasa a mí lo que dices, Amando: me ayuda escuchar los versos cantados o recitados y conocía algunos por Paco ibañez sin saber nada de sus autores.

Amando Carabias María dijo...

Catherine:
Es que tantos y tantos han confundido a lo largo de la historia el perdón con el olvido...
Es verdad que se llegó a un pacto sobre ciertos asuntos; pero en ningún sitio se llegó se determinó que los cadáveres siguieran siendo culpables de pensar de modo distinto a sus verdugos, ni en ninguna parte se llegó a la conclusión de que determinados muertos, no pudieran ser honrados y recordados por sus seres queridos, como otros muertos sí lo son por los suyos.
Bastante condena fue su muerte, su desaparición y el oprobio que causó a quienes les sobrevivieron.

Como es sabido de todos, ayer o antesdeayer, en Murcia, la figura pública de Miguel Hernández fue rehabilitada públicamente en un solemne acto presidido por la Vicepresidenta del Gobierno. Este acto de justicia lo propició la aplicación de la Ley de la Memoria Histórica.
Su condena fue anulada.
De ahí la razón de haber unido ambos temas en este texto.

Marina Fligueira dijo...

Ay Amando, se me ha pueto la piel de gallina, hermosísimo escrito, tus palabra están abrazadas a la poesía. Es un gozo leer todo lo que escribes.. con esas frases selectivas de tanta verdad y al tiempo dulzura. Y bueno el poema que dejó flamenco rojo, es una preciosidad que casi me ha hecho llorar. Miguel Hernández, fue uno de los grades poetas. Su legado hace que nunca le olvidemos. Un abrazo paratodos vosotros. Ser felices.

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Precioso homenaje mi querido Amando, Miguel Armado de Cabras, como yo le bauticé en un poema, nos acompañará, creo yo, hasta el fin de los tiempos.

Un beso
Marian

Amando Carabias María dijo...

Marina Fligueira:
Ojalá que así sea, que nunca le olvidemos, que seamos tan sensatos como para que quienes nos siguen sepan por nosotros de la hermosura, la contundencia y la ética de la vida de este hombre y de ese poeta.

Amando Carabias María dijo...

Marian Ramentol:
Como acabo de escribir a Marina, ojalá que el final de los tiempos nos llegue sin haber olvidado a este poeta.
Hermosísimo poema el que hiciste a Miguel Hernández que apareció publicado en Ágora.
Con tu permiso, enlazo este comentario a ese poema:
pinchad aquí

Adrian Dorado dijo...

¡Excelente post, Amando!

Por otro lado te felicito, una verdadera emoción oir tu voz recitando el poema.

Abrazos

Amando Carabias María dijo...

Adrián Dorado:
No sabes qué alegría da volver a escribir en negrilla tu nombre, tantos meses después.
Poco a poco supongo irás reorganizando tu tiempo, y espero poder tener el gusto de tenerte de vez en cuando entre nosotros.
Muchas gracias por tus palabras, y por el paseo que te has dado por las últimas entradas.
Abrazos.

urbanoyhumano dijo...

¿Y con qué me quedo? ¿Con el texto, la música, la poesía, Hernández?
De todo voy a abusar.

Bravo el vídeo del poeta Amando recitando.

Amando Carabias María dijo...

urbanoyhumano:
Haces bien en quedarte y abusar de la música y de la poesía de Miguel Hernández.
Quisiera que mi texto fuera un trampolín, una pequeña palanca que empuje nuestras manos a tomar los poemas del orihuelano y a acariciarlos con todos nuestros sentidos.

urbanoyhumano dijo...

Estoy contigo y me apetece releerlo. He visto varios actos conmemorativos llenos de emoción.