miércoles, 17 de febrero de 2010

CANTE

Imagen tomada de Internet


La palabra de cada día.
El camino que serpea.
Septiembre de 2005


Ha vuelto el buen tiempo, así que de momento disfrutaré de la naturaleza. Antes de meterme en un local cerrado, prefiero continuar correteando y paseando por las afueras de Segovia. He vuelto a las Lastras, donde hacía semanas que no estaba. Se nota que el estío ha hecho daño a la vegetación; a la escasa vegetación.
Pero lo peor del asunto ha sido descubrir, de nuevo, la barbarie humana. En mitad de la primera subida, un coche calcinado exhibiendo sin ningún pudor la negritud de la acción que le ha carbonizado. No he entendido nada. Tampoco es una zona desértica como para que se atrevan a tal tipo de actos. Además, no está muy lejos de zonas con rastrojos, y después del verano que se ha pasado, no en esta provincia gracias a Dios, de fuegos y muertos debidos a su causa, no entiendo, o entiendo menos aún, tal tipo de acciones.
Gracias al cielo, un poco más adelante los relinchos de los caballos de los gitanos que malviven en el Tejerín, cubrían la tarde de sonidos agudos y llenos de vida. La brisa que se ha levantado, aunque no era fría, sí que se hacía un poco desagradable.

Me he encontrado por segunda vez en este verano con un joven que se dedica a cantar coplas y flamenco. El primer día que lo vi (creo recordar que en el mes de julio) supuse que era un gitano. Su voz es hermosa y hiende el aire con la pureza de un canto desnudo de cualquier oropel. El desgarro de esas letras que cuentan tremendas historias de odios y amores, de crímenes y pasiones, viajaba por el aire limpio. Sin embargo, esta tarde me he cruzado con él, mejor dicho, he pasado a su lado. Cuando me he acercado, pudoroso ha silenciado su voz; yo iba corriendo, y sólo nos hemos dado las buenas tardes; en cuanto que he pasado unos metros, ha vuelto a su afición. Ni he vuelto la cabeza no fuera a ser que el joven se cortara. Al contemplarle de cerca he descubierto que no es de la raza calé, sino que es tan payo como uno. Su canto de coplas sentidas se acomoda bien al paisaje desnudo y un poco abrupto de esta parte de la ciudad. Como un rey en la soledad el joven ha seguido desgranando su canto, mientras su voz de tono elevado cortaba la pureza del aire límpido. Hermoso escenario, aunque sin auditorio. No sé si en su cabeza anidará la idea de intentar ser algún cantaor famoso, o dedicarse a este asunto profesionalmente; o, más bien, la timidez que le sospecho, le dejará en el cantante solitario de las Lastras.
Uno no entiende de cante jondo, ni de coplas, pero me parece que este chico lo hace muy bien, francamente bien…
Ha vuelto a ser un paseo agradable, una limpieza de neuronas, a pesar de la visión del coche carbonizado.

27 comentarios:

Fernando. dijo...

Te entiendo perfectamente. El canto de un hombre solo paseando por una calle o un campo es casi como oir un solo de órgano en una catedral. Te preguntas cómo es posible que este hombre cante y, además bien, con entonación, porque cuando un hombre canta solo es que tiene costumbre y sabe hacerlo. Entonces es cuando descubres que el ser humano encierra una multitud de posibilidades, que no solemos realizar. Recuerdo haber oído a un amigo que, al llegar a San Sebastián donde yo vivía hace muchos años, buscaba una asistenta para su mujer en las labores de la casa. Estaban recién casados y les costó trabajo encontrar una. Después de un tiempo vino a verme a la oficina muy contento para contarme que él había encontrado una mujer excelente. Describió las virtudes que tenía y lo bien que trabajaba y finalmente me dijo: ¡Es que además, canta! y luego me esxplicó; esas son las buenas, esas no te fallan. Yo saludo todos los días a un berrendero en Torrelodones que canta también cuando trabaja. Es una bellísima persona y,cada vez que nos cruzamos, me transmite su alegría por la vida. Animo a todo el mundo a que cante o tararee una canción, o silbe una música, la que sea. ¡Bendito sea el canto, bendita sea la música!. Un saludo cordial.

Amando Carabias María dijo...

Fernando:
La sensación era similar, porque además, esos parajes tienen vocación, o a mí me lo parece, de catedral sin cúpula o con la cúpula en lo alto cielo, y la voz, sin otro obstáculo, se expandía con esa nitidez propia de uno de los instrumentos musicales más prodigiosos que existen, o sea, la voz humana.
Gracias por tus sentidas palabras.

Mercedes dijo...

Qué paseo más bonito, hiciste bien en elegir el aire libre en vez de encerrarte. Obviando el coche calcinado, parece que ese chico cantando hondo en las Lastras es todo un espectáculo para la vista y el oído, sin olvidar el relinchar de los caballos que acompañaba de fondo.
Con tus palabras has hecho que yo también dé un paseo hasta las Lastras. Me gusta tu clara y descriptiva redacción.
Un abrazo.

Beatriz Ruiz dijo...

Clara, descriptiva y con una limpieza inusitada...

Ha sido un lindo paseo a estas horas tan tempranas... gracias...

Un saludo desde Tenerife donde esperamos esa alerta por lluvia y viento toda la noche... y menos mal, nunca llego...

Maria Sanguesa dijo...

Qué sensación de frescura y de hermoso paisaje, Amando, es como si el día comenzara para todos con ese paseo que sabes describir tan nítdamente, hasta hacer que nos sintamos parte de él. Yo tampoco comprendía el cante jondo, hasta que un día, en Almería, escuché a Pepe Meneses...¡madre mía! Fue impresionante. Lo que me quedó claro es que es que hay que escucharlo así, en directo, y que es un tipo de arte muy visceral, muy de adentro, que requiere el lugar adecuado y el recogimiento necesario. Tuviste la suerte de dar con todo de golpe, y darte cuenta de que no hay que entenderlo, basta con sentirlo. Un abrazo y sigo poniéndome al día...

Flamenco Rojo dijo...

Yo heredé esa costumbre de canturrear por la calle de mi queridísimo padre qepd…Todavía cuando escucho alguna zambra del gran Manolo Caracol se me ponen los vellos de punta recordando como lo imitaba él.

Como digo, yo acostumbraba a silbar y a cantar en cualquier lugar, en la oficina, por la calle, en la ducha…pero últimamente ya sólo lo hago en privado, me da miedo hacerlo en un sitio público no sea que los detectives de las SGAE te pillen y te fundan…Tengo serías sospechas que han patentado un aparatito, el JODEME-TRO, con el cual detectan cuando una persona canta o silba una canción, una vez identificada la misma y comprobar que se ha difundido el periodo máximo permitido por la ley…Al mes te viene la multa correspondiente…Yo es que ya veo estos detectives por todos lados…el último me pareció verlo el fin de semana pasada en el descansillo de la escalera…Claro, en el caso que nos cuentas, en septiembre del 2005, no existía esta normativa del canon digital y la SGAE no tenía estos detectives…

Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Mercedes:
Gracias por tus palabras. Procuro, no siempre lo consigo, que estos instantes que anoto en el diario sean sencillos, descriptivos, para que se conviertan en una especie de álbum de palabras de lo que un instante fue y se quedó flotando en las retinas.
Con el tiempo, por ejemplo ahora pasados cuatro años y cinco meses, de algún modo actúan como las viejas fotografías de una álbum familiar.
Y es curioso que en la misma tarde uno se pueda encontrar con la pesadilla del coche calcinado, el relincho de los caballos o el cante de este joven.

Amando Carabias María dijo...

Beatriz:
Ojalá que no os llegue en todo el día. Las previsiones no son las más halagüeñas. Desde luego, vaya invierno.
Gracias por acompañarme en este paseo.

Amando Carabias María dijo...

María Sangüesa:
Como sucede en tantas ocasiones, uno se encuentra con los tesoros, sin buscarlos. Sin embargo, también en muchas ocasiones, no conoce su verdadero valor hasta que, por otras circunstancias, alguien se lo hace ver.

Amando Carabias María dijo...

Flamenco Rojo:
Yo creo que si no recaudas nada por tu arte, la SGAE no te exige nada. El x por ciento de cero, es cero, salvo mejor opinión. Así que ese detective que controla tus actuaciones deberá buscar mejor lugar, por ejemplo una peluquería, como ahora hacen o quieren hacer en Cataluña.

Mi opinión sobre el asunto es un poco contradictoria. Como todo en esta vida, creo que tendría que existir un punto de equilibrio. Es decir, el punto de arranque del que parte la SGAE es correcto, pero en muchas ocasiones su puesta en práctica llega a ser completamente ridícula. Tanto que acaban por desvirtuar su propia iniciativa. Ahora mismo, en algunas ocasiones, son la Sociedad de Gorrones y Aspiradoras de Euros.

AVATAR dijo...

Mira que soy de invierno yo, o siempre lo he sido, pero este año estoy ya harto de frío.

Tu texto trae calor, aunque poco, aún no es suficiente. Se agradece, en cualquier caso.

Consigues recrear el paseo casi como si pudiera verlo...

Un abrazo.

catherine dijo...

Bonito paseo, bonita canción, bonita foto, bonito texto. ¡Qué suerte tenemos de compartir esta tarde contigo!
Lo que cuenta Fernando me hace recordar una portuguesa que venía a arreglar y limpiar de vez en cuando la casa en que vivía con otros estudiantes y que además cantaba. Es así que descubrí el fado, que se siente con las tripas, como el canto hondo creo aunque no quiera pronunciarme en un asunto tan delicao.

Tempero dijo...

Existía en nuestra época la Bodega de Isaac, en la calle de la Judería Vieja, lugar donde a última hora los gitanos cantaban a pelo y bien. Fíjate, desde entonces llevo escuchando flamenco. No sé si se ha degradado el ambiente o ha cambiado. Pero allí disfruté.

Abrazos.

Isolda dijo...

Ay esos diarios del escribidor, que siempre tienen una aplicación especial! Ahora nos viene de maravilla a todos los que llevamos sin salir a dar un paseo, semanas enteras. A pesar de ello, siempre hay una primera persona a la que saludar por la mañana, igual es el vecino, el barrendero o el kiosquero. De ese saludo amable depende mucho el buen humor con que uno afronta el trabajo diario.
He disfrutado mucho con tu paseo.
(no era Tempero, verdad?, digo por si acaso)
Besos de fados, que me fascinan como a Catherine.

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Hay momentos que la vida nos pone delante que son verdaderos regalos, privilegios para saborear al momento, no importa la intención que tenga tu cantaor, lo que importa es que de algún modo, van, y un buen día, te regalan su arte...ese es un acto heróico, sublime.

Un abrazote
Marian

urbanoyhumano dijo...

Y es que la vida son canciones junto a coches calcinados. No es contradictorio, es complementario.
El mes que viene empieza la primavera. Todo va deprisa.

Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

AVATAR:
Muchas gracias. A mí me pasaba lo mismo. Desde que perdí las adiposidades (aunque no todas) me he hecho más del verano, de la primavera, del comienzo del otoño.
Aunque días de septiembre, como el de este fragmento, en que después de unos días muy fríos de agosto (en serio, lo tenía escrito) sube la temperatura, me encantan.

Amando Carabias María dijo...

Catherine:
Cuando alguien canta, cuando alguien silba, es que la sensibilidad está muy cerca, y alguien sensible es especial.
Creo que lo del fado tiene que ver con el cante jondo, sí; pero dejemos que los expertos nos asesoren. Aquí hay al menos dos.

Amando Carabias María dijo...

Tempero
Si no me equivoco, la bodega Isaac está cerrada, después de haberse degradado el ambiente, como es de suponer con marihuana y otras sustancias.
Nunca entré en tal lugar y veo que me perdí muchas cosas.

Amando Carabias María dijo...

Isolda
No, no era Tempero, para mi desgracia, porque si le hubiera conocido hace cuatro años, lo mismo sabía algo más del asunto.
Fíjate que anoche no pensé en esa aplicación del paseo para los encerrados por el frío, la lluvia, la nieve o varias de ellas a la vez.
Y tienes razón, toda la razón.
Yo me suelo cruzar hacia las ocho menos cuarto con las mismas personas, y algunos ya nos saludamos, aunque ni conozcamos el nombre.
Ese primer saludo, esa primera sonrisa ayuda a la jornada

Amando Carabias María dijo...

Marian Ramentol:
Creo que tienes razón y además creo que hay más momentos de esos de los que parece, muchos más. Lo que ocurre es que no siempre tenemos los ojos suficientemente abiertos como para poder apreciarlos.
Si al levantarnos fuéramos conscientes de que el primer regalo es que los colores (aunque sean los tenues del amanecer)llegan al cerebro después de cruzar las retinas, quizá tuviéramos más experiencias parecidas a la de este encuentro casual.
Abramos los ojos, los regalos nos esperan.

Flamenco Rojo dijo...

Os indico el enlace de un fado cantado a dúo entre la mozambiqueña Marisa dos Reis Nunes, más conocida como Mariza, y uno de los mejores cantaores flamenco del momento, Miguel Poveda. Se lo dedico especialmente a Catherine.

http://www.youtube.com/watch?v=IQ5CPMWMtPg

Amando Carabias María dijo...

urbanoyhumano:
Es así, es así. Pura contradicción complementaria: luz y sombra, día y noche... Todo eso...
La primavera... ¿Un mes? En estas tierras no suele ser así, por más que la astronomía diga otra cosa, pero efectivamente la naturaleza volverá a explotar y a señalarnos el camino de la vida.

Amando Carabias María dijo...

De parte de Pepe Gonce
¡qué maravilla!

catherine dijo...

El fado y el flamenco son "fantàsticos,fundamentales, formidables y fenomenales", "son primos hermanos". Esto me lo soplo un buen amigo, mùsico experto, el que nos manda esta maravilla. Después de escuchar Meu Fado ni siquiera cambio el teclado para decir gracias a Pepe. Un beso para ti y para todos los a quien le guste tanto como me gusta a mì.

Marina Fligueira dijo...

Ay Amando: que paseo más hermoso, explicado así tan preciso me parece que te veo corriendo, envuelto en la brisa que arrastraba el cante puro de un muchacho que seguro- solo quiere ser eso un cantaor. Me imagino el lugar debe ser idóneo para un paseo matinal y ala vez, sirviendo de inspiración, para luego dejarnos este lindo y relajante post. Besos para todos/as. Ser muy felices.

Amando Carabias María dijo...

Marina FLigueira:
El lugar es adecuado para un paseo solitario. Matinal o vespertino es igual, a gusto -o disponibilidad- del paseante.
Pues sobre los deseos de nuestro cantaor anónimo no sé qué decirte. Creo que ni siquiera pretendía ser eso, sólo pretendía cantar, algo así como los pájaros.