viernes, 8 de enero de 2010

VECINOS



La palabra de cada día.
El camino que serpea.
Julio de 2005



Las noches de verano pueden deparar algunas sorpresas. La necesidad imperiosa de mantener ventanas abiertas para que la densidad del calor diurno se alivie algo, puede hacer que uno se entere de ciertas cosas.
Hace unas semanas cambiaron los vecinos que teníamos en el piso de debajo del nuestro, el que está enfrente. Un piso que, al ser un bajo, dispone de una terraza que no es excesivamente grande, estrecha como una longaniza, de unos ocho o nueve metros por dos. Los nuevos vecinos, como los anteriores y los anteriores y los anteriores y los anteriores y los anteriores son estudiantes. En este caso concreto creo que se trata de tres. Un chico de acento andaluz y amaneramiento extremo, y dos chicas, una rubia de acento gallego, y otra morena.
El caso es que me anoche, escuché retazos o jirones de dos conversaciones telefónicas que se mantuvieron en la terraza. El silencio de la vivienda, el que fueran en la terraza, el que la ventana del dormitorio de las niñas, justo al lado de esta habitación donde normalmente trabajo y leo, estuviese abierta, suponía que las conversaciones se desarrollaran, en línea recta, a menos de cuatro metros de donde yo estaba, y si tenemos en cuenta la diferencia de altura, a unos seis o siete metros. No más. Doy tanta explicación, en apariencia inútil, porque era casi imposible que no me enterara de lo que decía el interlocutor que tenía bajo mi ventana, como aquel que dice.
(Por ejemplo, ahora que estoy escribiéndolo, que están las ventanas cerradas y que escucho música de Beethoven, el primer movimiento de la Quinta, concretamente, a pesar de que están los tres en su terraza ahilados tomando el sol, sesteando relajados, dejándose mecer por la brisa cálida, no se escucha ni un átomo de sus voces).
Supe que alguien había conseguido cangrejos, lo que de algún modo, supuso una tremenda alegría para la chavala y pidió que se los guardaran hasta el próximo jueves o viernes, en que ella habrá acabado con sus exámenes y parece ser que regresa a su tierra. Luego, con enorme decepción, se dio cuenta de que estaba pidiendo algo imposible, puesto que en una semana los tales crustáceos se habrían echado a perder, lógicamente. Si yo fuera su madre, le tendría preparada una cangrejada histórica para el día en que mi hija arribara de vuelta a nuestra casa. No lo dudo ni por un instante.
Además me enteré, sin prestar demasiada atención, de que la rubia de acento gallego tiene una madre que debe de sufrir insomnio, o angustia, quizá alguna clase de depresión, o algo así, porque no duerme nada bien, está muy triste, se medica, y la hija, o sea mi vecina, le preguntaba si se distraía, le decía que saliera de compras, que se paseara, que no bebiera… Deduje, por una contestación que le dio, que sus padres están separados, y que ella, o sea, mi vecina, no soporta nada a su padre, pues le exclamó a su madre, Le dices que yo llamo cuando me sale de los cojones, no cuando él lo diga. Así, textual, en voz alta y enérgica, como si elevando el tono de voz, la idea que se encerraba en la frase llegase más claramente, a través de las invisibles ondas espaciales, al cerebro de su madre allá en Galicia. Con lo cual no es demasiado desatinado suponer que se trata de una separación traumática y relativamente cercana en el tiempo, y que, según la apreciación de la estudiante, la culpa la tiene el marido; aunque, esto, probablemente sea mucho imaginar, pues las vivencias personales de los pequeños o grandes dramas que, como cardos en una pradera, nos salen al paso por doquier, son, eso vivencias personales e intransferibles. Quiero decir, que, a lo mejor, una separación producida hace cinco años (mis vecinos no creo que lleguen ninguno a los veinte) suponía que la galleguita rubia tendría unos trece o catorce años cuando vivió aquel episodio tan duro. Con lo que aventurar cualquier hipótesis es como intentar salir del laberinto con el monstruo detrás y sin el famoso hilo de Ariadna.
También supe por tal conversación de que la madre tenía que viajar a Soria en breves días. Y esto último es lo que más me intrigó de toda la conversación: ¿Por qué una gallega, madre de una universitaria en Segovia, supongo que en la SEK —aunque no lo sé— tenía que irse hasta Soria? Sin duda lo que más ayudó a producirme esa intriga era la extrañeza que mostraba la hija que insistía una y otra vez en la pregunta, como si temiera algo de aquel viaje, como si intuyera una sombra en ese desplazamiento, como si supiera que su madre caería víctima de una emboscada de salvajes sin piedad, no sé, como algo terrible. El caso es que se debía de tratar de un viaje sorpresa, aunque no extraño, de algo que no tendría que producirse. Me pude imaginar que le reclamaban asuntos de familia, quizá que ella fuera profesora, que formara parte de una empresa que necesita una empleada con urgencia en su delegación soriana, quizá algún familiar enfermo… No sé, muchas posibilidades…
Como se ve, en breves minutos uno puede andamiar toda una vida de unos desconocidos por los ajironados retazos de una conversación telefónica.
… Pero pude hacerlo con dos…
… A penas habían transcurrido cinco minutos, cuando el relevo de la charla lo cogió el andaluz amanerado. Vamos como un señorito andaluz en edad de aprendizaje. Pero gracioso, el muchacho, con ese gracejo natural que nace a los hispalenses al mismo tiempo que les engendran, digo yo. Hay que reconocer, en primer lugar, que el chico es un bellezón, de rasgos aniñados, con antecedentes griegos, sin vello, con cabello castaño claro, algunas guedejas casi rubias, como de dorado viejo, distribuido en ondas que parecen pedazos del suave oleaje del Guadalquivir en un ocaso broncíneo, que se ha traído a estos secarrales castellanos. El chaval, con esa voz casi femenil, hablaba con una tal, como no podía ser de otro modo, Macarena. Era un borbolleo de palabras, un chorro que no paraba, como cataratas amazónicas. Supongo que en algún lugar hispalense, su oyente, intentaba meter baza, algo realmente imposible con el aluvión que mi vecino le soltaba.
Así me enteré de que se habían cambiado de piso porque estaban en otro que debía ser la mansión de los horrores o algo así, y, además, la casera, debía de ser una vieja arpía, de las peores que se pudieron escapar de los libros de mitología a revolotear en nuestro entorno. Pero además de arpía, había adquirido los rasgos de los avaros más populares en la literatura, como el inmortal retratado por Moliere, o los dibujados por Dickens. Sin embargo, en este piso están muy contentos. Les parece grande, luminoso, Ideal, dijo. Desde luego, lo que les tiene más encantados ahora mismo es la terraza, cosa que no me extraña, pues en verano es de agradecer una terracita como la que disponen.
(Lo que me sorprende, lo digo entre paréntesis porque es una digresión, es que, hasta ahora, los otros vecinos que ha habido (siempre estudiantes, ya digo) no la hubieran utilizado. Quizá es que es la primera vez que los estudiantes están en esta época del año, lo que debe de tener que ver con lo de las asignaturas cuatrimestrales que escribí el otro día. Fin de paréntesis).
También me enteré de que había discutido con alguien muy fuertemente. Lo que no sé es si con su novia, o con alguien que era la novia de alguien, o qué sé yo, creo que se llama Inma.
Supe, en todo ese aluvión de palabras, en el que los temas viajaban o aparecían como sorprendidos, como si realmente fueran los despojos de una riada que arrambla con todo lo que encuentra a su paso, que habían terminado de amueblar toda la casa y que en tal proceso habían sido ayudados por unos amigos, y que el transporte de muebles, debió de pasar a los anales de las mudanzas de piso, pues según dijo, la gente nos miraba alucinada, sólo faltaba que aplaudieran por el espectáculo que les estábamos dando, gratis y todo.
Resulta que el tal señorito andaluz de belleza como griega o así, estudia periodismo. Hace unos días, tuvo un examen del que salió contentísimo, Lo hice de puta madre, Macarena, te lo juro. Cuando fue a ver las notas, la lista estaba llena de ochos, sietes, seises, y un tres, Adivina Macarena de quién era el tres; sí, hija de esta persona que te habla. Juro que lo dijo así. Pero siguió, Yo lo miraba, te lo juro, tía, y no me lo creía; si yo había puesto lo mismo que los demás, pensé que se habían equivocado, tía; yo lo miraba y decía, joder, es un ocho, al que se le ha caído la mitad del número. Y esa figura me pareció brillante y poética, casi una greguería: “El tres es un ocho que ha perdido el espejo”, por ejemplo. Y luego siguió con que había puesto una reclamación, y que el otro día se cruzó por la calle con el profesor que le miró como si le pidiera explicaciones…
Yo me imaginaba a la pobre Macarena en Sevilla, quizá junto al Guadalquivir, quizá junto a la Giralda, quizá en Sierpes, yo que sé, intentando intervenir en esa conversación, lo que era imposible.
No sé lo que nos deparará el curso que viene con estos vecinos, espero que sean más o menos tranquilos, como los que hemos tenido hasta ahora; pues nosotros en todos estos años, no hemos tenido ni una sola pega con los estudiantes, a diferencia de los del once, que parece que siempre caen en manos de vándalos, o alanos o suevos, vaya usted a saber.
Con otro par de noches como la pasada, me puedo enterar de su vida y milagros, sin necesidad de levantarme de la silla, mientras leo a Andrés Trapiello.

47 comentarios:

catherine dijo...

Bien dormidas las palabras de regalo, tanto que nos das un texto del 2005, muy divertido. Siempre es divertido escuchar a sus vecinos y adivinar su vida. Menos divertida es la molestìa de un ruido de fondo cuando quieras leer u escuchar mùsica. Còmo se acabò el verano?
Se pueden quedar dormidas las palabritas un largo rato màs, sus hermanas mayores me conducen ya a menudo al diccionario.
Buenas noches palabritas y escribidor.

maririu dijo...

Excelente principio de jornada con la galleguita y el andaluz bello como Apolo, divertidísimo.
Me intriga que la madre vaya a Soria, nadie va a Soria sino es en recuerdo de Antonio Machado.
La Macarena tiene una paciencia de Job.
Lo de tener las ventanas abiertas hoy.... es una genialidad...
Gaspard no me extraña que no te gustara, a mi tampoco, no soporto que manipules con seres que no se lo merecen. Nadie se lo merece de todas maneras.

Amando Carabias María dijo...

Catherine
Duermen y descansan, sí...

Todo fue tranquilo. Como siempre. Creo quen en febrero quedó la casa vacía (no sé si sólo hubo una fiesta en toda esa mitad de curso).
Volvieron más estudiantes. Se fueron. Es un piso con vocación de estación de metro.
Ahora ese piso no lo ocupan estudiantes, y no sé el tiempo que continuarán los mismos vecinos.
Ya no escribo o leo en esa habitación, las 'niñas' son jovencitas y cada una ocupa su habitación.

Amando Carabias María dijo...

maririu
Lo malo de estas historias es que se quedan en pedazos sin principio ni final. Uno tiene que usar la imaginación para dar con las razones y con las conclusiones.

Con los cinco bajo cero que hemos amanecido y la nieve convertida en hielo, escribir de un mes de julio caluroso es una manera de prender la calefacción, al menos la de la memoria.

Flamenco Rojo dijo...

Llamándose Macarena lo más probable es que la reina de la paciencia viviera o viva en la C/. Feria, San Luis o Pozo, que por cierto en esta calle es donde nació y vivió sus primeros años Mary.

Una madrugada tuve que pedirles, en espanglish, a unos estudiantes americanos que bajaran el tono de su conversación y de la música…Me dio la impresión que los “palabros” que les vociferé no lo entendieron pero el mensaje si lo pillaron, recogieron los trastos de la terraza y se fueron para dentro del piso.

Buen fin de semana.

Amando Carabias María dijo...

Flamenco Rojo
Estos en concreto nunca dieron ningún problema. Una noche organizaron una fiesta un poco más ruidosa, debió ser septiempbre pues la terraza aún estaba abierta, y con sólo comentárselo fue suficiente.
En la mismo edificio ha habido otras situaciones que han hecho necesarias otro tipo de 'conversaciones', similares a la que cuentas, pero con resultados no siempre apetecibles: o sea que llegara el nivel mínimo de ruido para propicier el descanso.
La más gloriosa fue con unos vecinos de la otra escalera. Creo llegamos a ir a quejarnos (primero con palabras y luego con palabros) todos los vecinos. Con nula solución, hasta que alguien más expeditivo llamó a la policía.
Un portal más abajo, por el contrario, ha sufrido durante años cada fiesta, cada cumpleaños, cada celebración universitaria. Creo que rezaban porque llegaran las vacaciones.

Maria Sanguesa dijo...

Divertidísima narración, real como la propia vida, el hogar que cobija otras vidas al otro lado de los tabiques. Un abrazo y hasta pronto. Salgo de viaje dentro de dos horas.

Amando Carabias María dijo...

María Sangüesa:
Buen viaje y que todo te vaya bien, lo mejor posible. Se te echará de menos, ya sabes.
Si es que la vida tiene de todo, y todo puede ser objeto de nuestra mirada y de nuestra reflexión, por qué no.

catherine dijo...

El espanglish de Pepe será nuestro franglais. Hubo un profesor de universidad , Escarpit creo, que estudiaba este idioma o sea la invasión del francés por términos ingleses.
Amando, te agradezco el calor estival. La nevada empezó un poco antés de la medianoche y sigue. Ya tenemos alrededor de 30 centimetros de nieve fresca y con la que se quedaba del lunes quizás 50 en la mesa de la terraza. Mágico pero no tengo ningunas ganas de hacer una fiesta en el jardín, sólo paseos muy cortos en el paisaje gris y blanco y en el silencio. Hay tocas de negro: los mirlos y el gato del vecino que espanto lo más posible pero cuando vuelva de puntillas se podrían oír píos de terror. Hace trampas el gato negro, es demasiado fácil.

Evaasecas dijo...

A veces echo de menos tener vecinos, pero en pueblos pequeños como el mío, las casas unifamiliares son lo que se estilan más, aunque hoy por hoy es afortunado quien tiene una, ya que los pisos han ocupado ya casi todo lo ocupable y lo que no también.
Además, la calle donde yo vivo es una de esas que antes era una carretera y está poco urbanizada, así que el vecino más cercano, la casa más cercana está al menos a cien metros de la mia.
Pero la mayor parte de las veces siento que soy muy afortunada.
Hoy todo blanco también por aquí, pero ahora sale el sol, que anuncia hielo para esta noche. Más hielo...
Saludos.

Marina Fligueira dijo...

Hola Amando: Divina juventud, con ellos no hay quien pueda, tienen la energía de los leones y se divierten mucho. A veces nos levantan dolor de cabeza, pero si consideramos que nosotros también fuimos jóvenes, lo comprenderemos mejor. Aunque no tuvimos o, no tuve, que no es lo mismo pluralizar. Lo comprendemos o tratamos de comprender, claro que existen formas y formulas de diversión… lo que no debe llegar a ser libertinaje. No sé si me expreso bien, soy una torpe. Besitos para todos/as. Ser felices

Amando Carabias María dijo...

Catherine:
No sé a qué se referirá exactamente, Flamenco con lo de spanglish, pero normalmente no se habla de un español muy ingluido por el inglés, sino de una mezcla de ambos.
De hecho en USA, en ciertas zonas, normalemente chicanas, existe como tal el Spanglish que por otra parte es muy cambiante y a veces no es que junte en la misma frase palabras inglesas o españolas, sino que algunas son mezcla de ambos.
Aquí nevó ayer muchas horas, pero poca cantidad. Copos peqeños, como granos de arroz, que hasta la noche no cuajaron en el suelo. De todos modos el frío (hoy no creo que hayamos llegado a los cero grados en ningún momento), va a hacer posible que se conserve entre nosotros unos cuantos días. Y amenazan más.

Amando Carabias María dijo...

Evaasecas
La verdad es que no me he planteado nunca otra cosa diferente que vivir en un piso. Será porque siempre lo he hecho así.
Por suerte, salvo los detalles que he contado más arriba, no ha habido casi nunca ningún problema con la vecindad. A mi modo de ver, eso es lo que cuenta.
Aquí no ha llegado a salir el sol, pero ahora, cuando el ocaso se escapa, parece que quiere despejar. La pelona va a ser de campeonato.

Amando Carabias María dijo...

Marina Fligueira:
Creo que te explicas bien y creo que te entendemos todos.
A mi modo de ver, los adultos tenemos que ejercitar la memoria con más determinación. Y procurar ser honestos. Quiero decir no embellecer nuestra actitud y nuestro comportamiento, porque en caso contrario nos engañamos.
Es verdad que hoy en día se pueden hacer cosas que en nuestra época eran impensables, pero eso no quiere decir, por definición, que siempre sean peores.
A mi modo de ver cualquier tiempo pasado fue pretérito.

Isolda dijo...

Todos los que pasais frío, es decir todos y me incluyo, porque estoy arrecida, y apuesto que hasta la africana, hemos disfrutado de una tarde calurosa, muy entretenida y divertida.
Una objeción, escribidor, si te crees que Macarena no podía meter baza, es que no conoces a los andaluces en su salsa. Ten por seguro que hablaban los dos a la vez y se enteraban de todo. Eso sí, ella le diría, joder tío, avesivatenequestudiátoerveranoinopodemovernos! Lo sé porque una de mis hijas habla más o menos a esa velocidad en cuanto vuelve al sur.
Catherine, sé que es mucho para tí, pero como progresas adecuadamente,(lo has demostrado hoy también) lo entenderás de maravilla.

Eva creo que te entiendo, pero veo que te sientes más afortunada, que en un piso. Hay que ver las barbaridades que se construyen, hoy en día, en los pueblos y hablo de acosados y rascacielos.

Maririu, a mí me encanta Soria y su provincia. No sé adónde, ni con qué fines se iba la señora. Pero lo que sí te digo, que si un día tuviera dinero a espuertas (soñar es gratis), yo me iba a Medinaceli y me compraba un palacete en la parte alta, que ríete tu de los Campos Elíseos, y a lo mejor una casita de verano junto al Duero, cerca de San Saturio, como propones, para buscar a Machado.
Se me ha ido la mano, besos a todos y a los recién llegados, doble ración.

Alena.Collar dijo...

Ay que me recuerda a mi caserita...dulcísima caserita de Torrelaguna....
"Unos díitas, y se acaba", va y dice (decía) y pim pam pim pam, el albañil en samarreta en el patio tres días dando picoletazos...
Y el vecinito...dulcísimo vecinito, que, acompañado por su no hablar español : " yo no entiendo señora", me coloca la antena de "su" tele en "mi" patio con el cable convenientemente trapicheado de "mi" tele a "su" tele.
Gustito dan los vecinos y los caseros en los pueblos...

Una se reconoce de ciudad para siempre. Los vecinos- en mi modesto criterio- son muy ricos y muy monos pero para encontrárselos en la escalera, charlar un poquito y aquí paz y despues gloria.
Sipi...soy poco "vecinal" yo...

Eso sí, me lo he pasado pipa leyendo...

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Del frío mejor no hablemos, que por estas tierras creo que no hemos llegado a cero en todo el día, pero seguro que en otras partes es peor.
Supongo que tendrás razón, en lo que dices de Macarena. No había caído en la cuenta. Pues la lástima es que no hubiera tenido puesto el altavoz este chaval, porque la cosa hubiera sido todavía mucho más divertida.

Soria, efectivamente es una maravilla. Pero creo que maririu atinaba en una cosa. Por desgracia es un lugar al que se va poco. Desde luego menos de lo que se debería.

Amando Carabias María dijo...

Alena Collar
Tener una casera de semejantes virtudes y tanto tacto tiene que ser una suerte para evitar el estrés, incomodidades de toda laya, quebraderos y dolores de cabeza, y desear que llegue final de mes para pagarle con una sonrisa el alquiler pactado...

Lo de la vecindad es más complicado.
En las casas de antaño, las de los vecinos de toda la vida (por ejemplo donde me crié) los vecinos eran más que alguna parte de la familia a la que prácticamente no se veía. Estaban allí para casi todo: una parrafada, un poco de sal, un mandado o una discusión porque mire usté que su hijo acaba de pisar la escalara y justo acababa de fregarla...
Hoy, las casas de hoy, hola y adiós...
No sé si es bueno o es malo. Quizá la vida sea así de complicada y de inhumana.
O todo lo contrario.

Isolda dijo...

No te quepa duda, Amando.

Alena.Collar dijo...

A ver...
La casa donde viví hasta el 2006, que era primero alquilada y luego de mi hermano y mía, y en la que he crecido, he vivido todas las cosas que por así decir te hacen ser quien eres de adulto, era una casa de vecinos que nos conocíamos de siempre. Los había de toda laya y condición, y naturalmente que existía lo de "oye, te dejo estas bolsas, hija, que me cierran la farmacia", o " mira que hecho croquetas,a ver qué dice tu madre, si le gustan" o " ¿no tendrías una cebolla?"... naturalmente.
Era agradable y familiar.
Ahora bien, era agradable y familiar porque nos habíamos criado así, es decir, porque vivimos con ello como algo natural. Pero yo no soy así. Es decir, a mí eso no me molesta si no conlleva otras cosas. Yo no soy una persona de entrar en la vida de los vecinos, qué queréis que os diga. Los vecinos son agradables, pueden ser majos, puedo charlar de bobaditas con ellos si me los encuentro, pero siempre que no interfieran en mi vida ¿me explico?; porque en casa de mi Madre yo sí interpretaba que se interfería en mi vida, y no me gustaba aunque lo viviera como algo natural.
Comprendo que puedo resultar en ese sentido algo cortante, pero es así. Había un dicho en casa que, a veces por puro cansancio de visitas vecinales se le escapaba a mi Madre: "cada uno en su casa y dios en la de todos".
Pues eso...
Besos con un frío que pela.

Amando Carabias María dijo...

Alena Collar
A algo así me refería con lo de el niño que acaba de pisar justo que acabo de fregar la escalera.
Nunca me gustaron tampoco esos lazos de vecindad que en tantas ocasiones se parecían a una extensión de la policía secreta, mejor dicho, de la policía chismosa.
Eso es lo más insopoortable de todo.
Pero, como bien dices, era lo que había. Y todavía conozco a más de una persona y más de cinco que siguen siendo amigas de vivienda. E incluso después de que los años les han llevado a otros edificios, siguen quedando para salir agarraditas del brazo y supongo que recordar aquellos años.
Ah, y la frase de tu madre, será la frase que más he oído en casa de mis padres. Con diferencia. Porque, quitando algún día señalado, o alguna enfermedad un poco más larga rara vez entraba ella en casa ajena... ni dejaba que entraran en la suya. A la puerta, todo a la puerta... Que si un día se llega a caer el larguero la pilla debajo, seguro. Pero fijo, fijo.

Flamenco Rojo dijo...

Aquí no hay quien viva...

http://www.youtube.com/watch?v=HuRIboBcUR4

maririu dijo...

Yo tengo una amiga casi una hermana y nos conocimos como vecinas del mismo descansillo hace más de cuarenta años , porque su hija va a tener 41 en febrero. Semarcharon porque el piso era demasiado pequeño para tres hará más de treinta años.
Nos vemos casi todos los días, y no para hablar de aquellos tiempos, nos vemos para vivir el presente y comentarlo. No tenemos las mismas opiniones,ni en religión ni en política, más bien son opuestas pero nos entendemos perfectamente y nos respetamos.
No hay ninguna regla que sea infaillible, ninguna.

Amando Carabias María dijo...

De parte de Flamenco Rojo
Sonrían, por favor.

Amando Carabias María dijo...

maririu
Es una suerte que te haya sucedido y que tengas por amiga, quien primero fue vecina. Como este caso habrá más, seguro.
La verdad es que también tienes razón. No hay ninguna regla infalible.
Esto demuestra que los matices y lo hetereógeno forman parte de nuestra esencia.
Rara vez la misma experiencia se repite con los mismos matices en todas las personas.

la palabra en cierne dijo...

Yo soy muy permisiva. Llamé al timbre de mis vecinos para que me prestaran un sacacorchos y antes de abrir la boca se disculparon por si la música estaba demasiada alta.
La culpa es del viento que nos trae las voces.
Nunca me importó el ruido de los demás. Vivimos en pisos.

Meigo,aprendiz de Druida dijo...

Felicidades por tu blog. Todo un placer leerte.
Como algún otro comentarista, yo vivo en una casa, frente al mar; 300 metros me separan, perpo he vivido mucho tiempo en pisos y bueno, que quieres que te diga. Suppongo qu elos dimas diran de nosotros. así es la vida; un enorme carrusel de vivencias y de estímulos. Seguro qu eno esdcribirias un texto tanbopnito y tan cercano si no fuese por los vecinos.
Un abrazo

catherine dijo...

No os preocupéis que desaparezca yo durante la semana que viene. Ya teníamos problemas con el ordenador principal que contiene lo esencial como las fotos, los dossiers etcétera. Mañana mi marido se va con su portatil hasta el jueves por la noche. Será una dieta de Internet en preparación de la semana siguiente cuando iremos a la montaña en Saboya.
Iré a visitar con mis mejores deseos para el año nuevo a mi vecina y hermana mayor. No les contaré lo de vecinos/hermanos.
Muchos besos ahora y hasta mañana o hasta luego.

Amando Carabias María dijo...

Palabra en cierne
Yo procuro ser permisivo, pero a las tres o las cuatro de la madrugada con niñas pequeñas en casa durmiendo cierto número de decibelios se hace complicado.
Cuando he estado solo, he disfrutado de algunas fiestas tabique de por medio...
(Incluso fiestas sin música) :)

Amando Carabias María dijo...

Meigo
Como se duplicó el comentario, he eliminado una de las copias, supongo que no habrá mayor problema.
Gracias por tu visita y por tus palabras.
Vivir frente al mar es una de las ilusiones o de los sueños que tengo, pero para eso tendré que esperar un milagro, poco probable.
Cada vez que paseo por la costa, sueño con lo mismo... Supongo que si lo tuviera añoraría la visión de estas mesetas y de estos montes. Así soy de contradictorio.
Lo que si tengo claro es que si tuviera que cambiar mi lugar de residencia y pudiera elegir, eligiría mar, el mar, la mar, que diría el poeta.
Dejemos de soñar, aunque sea gratis el despertar puede ser doloroso.
La verdad es que es lo que tienen los diarios. Uno no se molesta en inventarse situaciones. Rebobina los acontecimientos del día (o escribe, si puede, la crónica del momento) y sólo te tiene que fijar en colocar lo que tiene delante.
Un abrazo, lo dicho, bienvenido, y en este rincón tienes tu hueco reservado.

Amando Carabias María dijo...

Catherine
Pues lo sobrellevaremos como podamos. Se te echara de menos, como se echa de menos a cuantos se ausentan por alguna circunstancia.
Te deso que disfrutes de la compañía de tu vecina/hermana. Y nos has dejado, como suele decirse por aquí, con los dientes largos. Es decir, que nos has dejado con ganas de saber más sobre esa figura nueva vecina/hermana, aunque no me espero lo mejor.
Un beso y lo dicho, que disfrutes de Saboya, de la montaña y de tu hermana/vecina.

Mercedes dijo...

Bueno, bueno, tú no tienes una piso, tienes una suscripción al palco de un teatro de variedades. Ya veo que no te aburres, y encima con hilo músical, nada menos que Beethoven. Enhorabuena.
Un saludo, a ti y a tus entretenidos estudiantes.

Amando Carabias María dijo...

Mercedes:
Es un honor contar con una escritora como tú en este rincón.
Muchas gracias por tus comentarios.
Ahora mismo no tenemos estudiantes en ese piso. Una familia (amplia) de sudamericanos, creo que mexicanos. Son muy agradables y tranquilos.
Y no, qué va. No es un palco. Y ahora menos, porque esa habitación se la cedí, con toda alegría, a mi hija pequeña cuando se 'emancipó' del cuarto de su hermana mayor.
Ahora he cambiado el patio de vecindad, por las vistas a buena parte del lado sur de la ciudad de Segovia. Veo la catedral, San Miguel, San Martín, el Torreón de Arias Dávila, el Torreón de Lozoya, la iglisia del Seminario, parte del lienzo de la muralla, la creta y parte del peine del Acueducto, el remate de la iglesia de San Millán... Me parece que he ganado.

Alena.Collar dijo...

Primero, que Catherine tenga un viaje agradable y que nos lo cuente cuando vuelva; se la echará de menos.
Segundo, ayer tuve una de vecinos, de la que, curiosamente, no me enteré hasta que finalizó.
Pues "resulta" que andaba yo hablando por teléfono con una amiga, y cuando acabo, a eso de las doce, veo que mi vecina me ha dejado una llamada en el mensa voz, y al escuchar el mensaje, me asusto, aturullo y alboroto, porque ni más ni menos: "Alena, ¿estás bien?, que ha venido la policia..."
Y acudo presta porque es el piso de al lado, y "va y dice":
Que a las diez y pico han llamado al telefonillo.
Que al cogerlo una voz gorda y fuerte dice: "abra, la policia"...
Como en las pelis...
Y va ella, y abre, claro.
Y suben tres forzudos al piso de al lado nuestro, y abre una chica llorosa, y se meten los forzudos, y salen con la llorona, y luego sale otro poli con un tipo del piso.
Y se van y no sabe más. Pero, sigue diciendo:
Que me llamó y yo no contestaba, y que veía luz, y que como veía luz y yo no contestaba se asustó, y que como se asustó me volvió a llamar.
Y claro, yo estaba en mi cuarto, hablando desde el móvil, con la puerta cerrada y ni me enteré.
Después de tranquilizarla y decirla "québuenoqueviniste"...me vuelvo a mi casa.
Y pregunto a los contertulios habituales:

Siendo verdad que yo no respondía, ¿hay necesidad de asustarse?...(podía estar cenando, viendo la tele, hablando como lo hice por teléfono, o no darme la realísima gana de abrir).

¿De dónde saca la deducción absurda de que si la policia llama al piso de al lado, y yo no contesto, a mí es a la que le pasa algo?...
¿No os parece simple gana de cotilleo?...

Yo es que la fiscalidad, ni en hacienda...
Un beso risueño.

Flamenco Rojo dijo...

Alena, tal como lo cuentas es gana de cotilleo sin duda…a mi no me gusta cotillear sabes...Por cierto ¿sabe alguien que hizo San José con la carpintería? ¿La vendió? ¿La traspasó? La duda me corroe…

Un abrazo.

Flamenco Rojo dijo...

Con tanto cotilleo se me olvidaba...después de 56 años hoy ha vuelto a "nevar" en Sevilla capital...bueno, han caido copitos de nieve, lo que ocurre es que no ha cuajado.

Isolda dijo...

Alena, que digo yo, que igual tu vecina se preocupa por tí. Fijo que la primera intención era contarte el cotilleo, pero en segunda instancia, pues no sé qué decirte... pues eso.
Besos a tu vecina de al lado, de mi parte.

Amando Carabias María dijo...

Alena Collar:
Cotilleo, fijo. Pero luego seguro que se preocupó la mujer.
Pregunta tonta: ¿Si no hubieras estado hablando por el móvil, habrías abierto la puerta? Y más con el jaleo del poli, la chica llorando...
Si la pobre vio luz y no abrías, pues no sé a lo mejor se inquietó algo.
Además, seguro que estaba nerviosa. Eso de que tres forzudos polis llamen, suban, entren, se lleven a uno preso... Seguro que le puso nerviosa, seguro.
(Ya nos contarás... jejeje)

Amando Carabias María dijo...

Flamenco Rojo
Pues si en Sevilla,después de 56 años ha nevado, excuso decirte. Desde las seis y media de la tarde sin parar.
No es que sea una nevada espectacular, pues los copos no son muy grandes. Nieva sobre nevado. En fin. Vaya racha.
Sobre la carpintería tengo alguna noticia.
Si lees "El extraño caso de Pomponio Flato" de Eduardo Mendoza, comprenderás que el proceso de la carpintería estuvo a punto de irse al garate, porque al bueno de san josé, le confundieron con un criminal, pero antes de cerrar el negocio, y dado que era el único carpintero de Nazaret le encargaron que hiciera la cruz donde iba a ser ajusticiado. Bueno, en la novela está mejor explicado.
Otras fuentas dicen que en realiad el local era alquilado y cuando el pobre murió, pues Jesús intentó seguir con el negocio, pero le iban más otras cosas, así que la familia dejó el negocio.
Y otras fuentes dicen que José, en realidad más que carpintero era un obrero manual muy habilidoso y que valía para planchar un huevo o freir una camisa. Vamos un manitas.
Como ves esto de la vecindad es un lío, cada uno dice una cosa, y nadie se pone de acuerdo.

Amando Carabias María dijo...

Isolda
Supongo que en tu sur no habrá nevado esta tarde. Si allí ha nevado, sería noticia en todo el mundo.

Mercedes dijo...

¡Madre mía! Sí que has ganado en el cambio. Estuve unos días en Segovia el año pasado, me encantó. Tienes suerte de disfrutar sus vistas a diario.
Hasta pronto.

Amando Carabias María dijo...

Mercedes
Sí, la verdad es que soy un afortunado.

Amando Carabias María dijo...

Soledad Sánchez Mulas, seguidora de este rincón desde hace bien pocas fechas, y gran poeta, ha recibido el I Premio Búcaro de Poesía.
Desde aquí le quiero transmitir mi más cordial enhorabuena.

Ventana indiscreta dijo...

Cualquiera comenta algo delante de ti por lo alti/bajini. Sempre me gustaron las injerencias auditivas y, por supuesto, las inferencias literarias a través de las escuchas. Y sobra decir que estas escuchas no son ilegales, te topas con ellas y sale tinta.

Besos, Amando. Me imagino la de nieve que habrá por allí.

Amando Carabias María dijo...

Ventana...
Pues si nos juntamos los dos que a cualquier cosa le pones tu mirada desde tu'ventana' jejeje....
Pero verás que casi no pongo nombres.
Tienes razón en algo, son ellos los que hablaban y llegaron hasta mí las palabras que se hicieron tinta...
Nieve bastante, pero no tanta como en otros sitios. La helada no ha sido mayúscula, tres o cuatro bajo cero, y a pesar del número de horas que estuvo cayendo, lo hacía como con desgana, como si cumpliera con una obligación que no le gustaba. Casi con desánimo.
Lo cual, para qué negarlo, ha sido de agradecer. Las calles transitables y el perfil de la ciudad como una tarta helada de nata, preciosa.

María Eleonor dijo...

jajajajajaj, me la he pasado de maravilla, yo tb. vivo en un piso pero al parecer este edificio lo hizo la Cía norteamericana porque acá no se filtra nada, pero antaño cuando vivía en otra ciudad las paredes eran tan delgadas como las hostias de la iglesia de al lado, incluso hasta uno se enteraba si el vecino andaba mal del estómago,jajajajajajaja.

Este relato me dejó un gustillo a recuerdo.

Un abrazo amigo....viste la ventana indiscreta? si no la viste hazlo.

Amando Carabias María dijo...

Maria Eleonor:
Para algo tenía que servir la CIA, aunque me sorprende, salvo que aquel piso fuera habitado por sus propios agentes (es broma).
Sí he visto la película.
Como dice una amiga mia las ventanas dan para mucho, en el fondo son los ojos de nuestras viviendas... Eso me recuerda que tendría que limpiar algunas o seguro que me pierdo algo.