martes, 10 de noviembre de 2009

LA MIRADA


El dolor, Oswaldo Guayasamín. Imagen tomada de Internet


Una mirada le paró en seco. Pareció que un muro se erigía en un santiamén delante de su rostro…, un muro infranqueable, pero transparente. La caricia se quedó suspensa en el aire, como un calderón excesivo, y cayó como una hoja de otoño, lenta pero imparable. Volvió a su quehacer anodino, pero aquella mirada le pesaba demasiado en las circunvoluciones de su cerebro. Cuando se quiso dar cuenta, no pudo variar la trayectoria de sus pies que se habían quedado sin andamio, al que no se había sujetado con el preceptivo arnés…

14 comentarios:

Flamenco Rojo dijo...

Seguramente todos hemos querido ganar tiempo haciendo más de una cosa a la vez…No es recomendable hacer dos cosas al mismo tiempo…Si bebes con conduzcas y si estás encima de un andamio no mires al prójimo que el tortazo que te puedes pegar es pa salir en los telediarios.

Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Flamenco Rojo/Pepe Gonce:
Y si miras para dentro en vez de para fuera, ni te cuento.

salvadorpliego dijo...

Buenas letras con un buen cierre. Te felicito.

Un placer leerte.

Isolda dijo...

Me ha impresionado, Amando.
Lo que puede una mirada, hasta un paso en falso.
Poético final y tremendamente injusto.
Besos bien sujetos.

catherine dijo...

De acuerdo con Isolda, el poder de una mirada ... Pero es que hoy el microrelato es micromicro para mì.Esperaba ayuda de l@s amig@s, se quedan tan perplej@s como yo.

Amando Carabias María dijo...

salvadorpliego
Agradecido por tus palabras

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Es que las miradas son armas muy poderosas, sobre todo cuando te pillan con la guardia baja.
Y algunas veces pensamos que hacer algo todos los días de la misma manera nos inmuniza contra las adversidades.

Amando Carabias María dijo...

Catherine:
Pues no sé qué decirte. No creo que sea para tanto.
Fíjate que por mucho que sea un micromicro, hay una historia detrás... O varias, las que cada uno se quiera imaginar.

cauchil dijo...

Una mirada puede apagar o encender un fuego, cúanto más hacernos perder el paso y llevarnos al abismo pero de cabeza.

Te leo y es un verdadero gusto.

María A. dijo...

Leer el relato con el retrato de Guayasamín, que tanto me gusta, la verdad es que imagino que tal vez fuera un inmigrante ecuatoriano, como el pintor. Y que la mirada le recordó precisamente la última que cruzó con su madre, en el momento de la despedida, allende los mares. La ilusión por ganar el jornal para enviarle la remesa prometida, puede que le despistara...Uf, qué interpretación más triste me ha salido... Será porque el otro día vi en el aeropuerto muchas miradas tristes, de despedida.. o por las lágrimas del retrato. Abrazos africanos.

Amando Carabias María dijo...

Cauchil
Bienvenida a este rincón. Es un placer recibirte entre nosotros, y agradezco tus palabras. Sí las palabras encienden o apagan corazones.

Amando Carabias María dijo...

María A:
No es difícil una interpretación tan triste. Más aún, uno diría que es la interpretación correcta...
Claro que puede haber más circunstancias que lleven a lo mismo.
El expresionismo de Guayasamín me parece fascinante.

Evaasecas dijo...

Cuántos tropiezos por una mirada, verdad?, pero este, realmente serio. Me ha sorprendido.
Un saludo.

Amando Carabias María dijo...

Evaasecas
Sí, bastante serio, creo.