martes, 5 de mayo de 2009

UN NIÑO EN BRAZOS


Estoy escuchando música de Bob Marley gracias a que un amigo nos permite con su duro trabajo exhaustivo y tenaz, escarbar en los recuerdos y en los olvidos, en aquello que una vez ocupó nuestra juventud.
Ayer decidí que este rincón se asperjase con la fragancia de la utopía, que, por alguna razón inextricable, en mi ánimo se parece al del tomillo.
Hoy defiendo, otra vez, que es necesario recorrer el camino hacia este país, en realidad, si hacemos caso a Tomás Moro deberíamos hablar de una isla. Diréis que soy un perfecto imbécil, y que el camino hacia el frenopático no está muy lejos de mí.
No, creo que no.
Ayer respondí al comentario de Isolda que, como siempre, nos llegó acompañado de un beso sureño, que si fuéramos capaces de comprender que la tierra y su vida y su belleza no son herencia de nuestros antepasados, sino préstamo realizado por nuestros descendientes, quizá todo podría comenzar a cambiar.
¿Qué nos dirán nuestros hijos, cuando reciban el mundo que estamos destruyendo?
A lo mejor se trata de una pregunta cargada de trampas, porque alguno podréis pensar que quizá suena a coerción o llamada la falta de libertad.
No, si pensáis esto os engañáis...
¿Cuándo portáis o habéis portado un bebé en brazos, no habéis sentido que toda su frágil existencia depende de un gesto vuestro, de un mal gesto por ser algo más precisos...?
¿Acaso no es lo mismo que dejarle caer de nuestros brazos, usurparle el goce de la naturaleza, hurtarle la verdad del pasado, evitarle la contemplación de los monumentos que otros mucho antes que nosotros construyeron, impedirle que disfrute de los inviernos y de los veranos, de los otoños y de las primaveras, contaminarle el aire, el agua, el pensamiento, cercenarle la libertad...?
Ahora escucho una canción de amor y utopía y es que el verdadero territorio de la utopía es el amor, porque sólo desde su dialéctica imperecedera se comprende y se experimenta que es más inteligente dar que recibir...
En fin, hoy insisto en lo de ayer, y no me alargo más. Quizá lo de ayer fue excesivo...
Va ser que esta primavera, por fin disfrutamos en Segovia de una primavera con todos los atributos clásicos de ella, me deja el corazón impreganado de sueños. Si creemos que un camino de un millón de pasos comienza con el primero, quizá sea posible evitar todo ese mal que nos acecha con sus afilados dientes.
Para completar esta entrada os invito que escuchéis algo de Mozart, sin duda uno de los músicos que más ayudan a que la esperanza fluya por las venas, haciendo que nuestros glóbulos rojos bailen y sonrían.

11 comentarios:

Adrian Dorado dijo...

Me sumo a los deseos de recuperar el equilibrio y l armonía en el planeta para dejarles un mundo mejor que el que hemos hecho n estos 50 años si bien hay que reclamar de los responsables mediads urgentes, también debemos de nuestra parte cuidar todo lo que podamos.
Aqí recién hoy se sintió ya, unas brisas bastantes frescas, hoy sensaciono otoño y mi caminata fué sobre el colchón dorado de las hojas de los fresnos en las verdas porteñas. Comienza la merma.
Abrazos

Amando Carabias María dijo...

ADRIÁN: Pues aquí, como dejé escrito, la primavera parece que también va creciendo, tan poco a poco... Es que este invierno ha sido tan longevo como vuestro estío... Nació tenmprano y se ha ido (si es que se ha ido, tarde).
¿Esto es normal? ¿Esto es un síntoma más del laberinto en que hemos entrado?
Dices y dices bien que los responsables han de tomar medidas urgentes. Hoy ya es tarde, pienso, pero lo han de hacer.
Sin embargo, sigo creyendo que la medida más urgente es la de que cada uno cumpla con su porción de tarea. Sin embargo, también estoy convencida de que es la más difícil.

S.C. dijo...

Jipi!!!!!!
Cualquier día te veo en pelotas encadenado al acueducto, jajajajja.

Amando Carabias María dijo...

Si eso sirviera de algo...

Pepe Gonce dijo...

Estimado amigo Amando, tus argumentos te alejan claramente del frenopático. Somos muchos, afortunadamente, los que nos identificamos contigo. No habría locales para alojarnos a tantos.
Por cierto, ayer hubo momentos, por la tarde, que alcanzamos los 37º C al sol aquí en Sevilla. Y estamos empezando Mayo. Miedo me da pensar en Agosto.

Amando Carabias María dijo...

PEPE: Ojalá que no sólO sea el número, sino que también sean nuestros actos los que demuestren nuestra presencia.
37º en mayo, ozú mi arma...

Pepe Gonce dijo...

Ayer 37º, hoy, a esta hora, más de lo mismo. Y sin embargo estamos preocupados con el tiempo. Este sábado Carmen hace su Primera Comunión y tenemos previsto vernos con los amigos para celebrarlo al aire libre. Con esto del laberinto que nos dice Adrián no nos fiamos y hay nos andamos mirando las previsiones del "Weather Sevilla" para el finde.

Amando Carabias María dijo...

PEPE GONCE: Vengo de consultar las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología. Sábado: Cero por ciento de posibilidades de lluvia. Alguna nubecilla, quizá para acariciar la sonrisa de tu princesita. Quince grados al amanecer y veintinueve grados al mediodía. Brisas de componentte sur.
Espero que lo paséis de fábula y que el sol de los ojos de Carmen os deslumbre más que el del azul de Sevilla.

Pepe Gonce dijo...

Gracias por la información. Nos quedamos más tranquilos.

Un abrazo.

Isolda dijo...

Gracias por el enlace a la canción de Moustaki. Me recuerda los años de adolescencia.
A Mozart lo llevo siempre a mi lado, como espero que lo sigan oyendo mis nietos en un mundo mejor que el actual.
Besos desde el sur.

Amando Carabias María dijo...

ISOLDA: Esa ha de ser nuestra mirada, la que se proyecte hacia nuestros nietos y desde ahora les prepare el disfrute de este hogar tan maravilloso que nos regalaron, sin nosotros pedirlo.