sábado, 2 de mayo de 2009

AY, NIÑA.


Poema incluido en el libro inédito Jirón de viento.
Versión de 2005

Ay niña, aquella oscura noche cubierta de profundas estrellas entristecidas acosó, de pronto, aquellos sueños millones de veces acariciados por nuestros párpados cansados, hojas otoñales tendidas en el descanso de la negritud coloreada por la fantasía. Clamaron las trompetas del horror más sinsentido. Las fanfarrias noctívagas clausuraron la última sonrisa reclutada al fuego del ocaso vespertino. Como hace más de mil millones de años la sutil fragancia de la paz fue abortada por la náusea pestilente del pulpo succionador de todo hálito que pudiere revolotear prendido, apenas, sobre un suspiro, apenas sobre un deseo, sobre un leve pálpito acaso. Ay, niña, los llantos de los muertos orlan de jirones cárdenos la noche. Crujen las pálidas estrellas que cubren el universo. Tiembla, acaso asustado, el último cometa del penúltimo rincón de la galaxia.

Imagen tomada de Google. El cometa Halley

2 comentarios:

Pepe Gonce dijo...

Mi niña.
Dulce tarde primaveral.
Cielo de farolillos.
Suelo de albero maestrante.
Traje de lunares.
Brindo por los amigos.
Suena la sonanta.
La prima y el bordón.
Seguidillas al compás del 3 por 4.
Baila por sevillanas.
Mi niña.

Amando Carabias María dijo...

GONCE: Tienes razón, por suerte después de la noche oscura y triste, llega la alegría y la risa.
Felis feria