domingo, 29 de marzo de 2009

SILENCIO TURBIO

El Atlántico en A Coruña. Foto de Marián

Tarde de acentos circunflejos, turbios,
imposibles tejados que se ciernen
sobre una página por escribir.
Silencio tenso, escamoteado
a la alegría en la contemplación,
de la infantil sonrisa:
puro diamante tibio de ternura
hoy recién estrenada…
Callar que es cual zumbido en cementerio
lleno de mudos muertos.
Callar que aprieta sístoles, diástoles,
que ennegrece, que opila
el río de la vida, marchitando
sus aromas inquietos.
Es un callar maligno que amedrenta,
que oscurece el volar de golondrinas,
que aclara la sonrisa
de calaveras calcinadas, frías.
Silencio que se atasca en el ocaso
y asfixia la sonrisa del crepúsculo…
Es un callar premonitorio, tenso,
de ceniciento cenagal, carnívoro.

2 comentarios:

Adrian Dorado dijo...

Me ha gustado este poema Amando, si bien ess la pintura de un silencio negro y reprimido quizás aviso de posteriores catarsis est´muy bien hecho. Su clima no lo desmerece,
¿Se puede hacer arte sobre lo negro, lo oscuro del humano? Y sí, se puede, se puede.

Amando Carabias María dijo...

Sólo me resta agradecerte el comentario y seguir explorando por esa vía, (no me refiero a lo oscuro y melancólico, sino más bien a una cuestión poética), que por otra parte es la mía de siempre.