lunes, 2 de febrero de 2009

MARIO EN EL PERIÓDICO

Mario y otros compañeros del colegio de la Pola de Siero se dirigen hacia el centro de la Villa. Celebran el Día de la Paz. (La Nueva España Digital)

Cuando tengáis un minuto, entrad en Internet y escribid en el buscador: GUERRAS EN EL MUNDO. Os aparecerán muchísimos enlaces a páginas web en que se detallan las conflagraciones que ahora mismo desangran y hieren, amputan y matan a tantos niños y niñas, hombres y mujeres, ancianos y ancianas del Planeta. La mayoría, están en África. En los telediarios casi nunca se habla de ellas...
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El angelote vestido de verde es Mario.
Acaba de bajarse del autobús y, junto con otros compañeros del colegio Peña Careses, se dirige con gesto decidido y paso firme por alguna de las calles de Pola de Siero (Asturias) camino de la plaza del Ayuntamiento. Según se dice en La Nueva España, una vez allí, recitaron el poema Viva la paz. Es una lástima que la breve información del periódico asturiano no aporte más datos sobre el autor o contenido del texto que las voces infantiles corearon.
Como también sucedió en Segovia, o eso nos han contado, el viernes se celebró el Día de la Paz en los colegios de educación infantil y primaria.
Pudiera parecer que este gesto es inútil tal y como crece nuestro afán guerrero. Desde que mis hijas tenían la edad que tiene Mario, cada año me llegan ecos de esta actividad, con lo que no descarto que venga desde más atrás. Ellas hace unos años, hoy Mario, y otros tantos miles de niños, participaron en gestos similares cuya eficacia parece nula, si es que se contempla la incesante actividad bélica que sufren cientos de territorios del Planeta. La mayoría de ellos los más pobres y, por tanto, los más olvidados.
Sin embargo, como tantos gestos inútiles, en apariencia, estas actividades que protagonizan nuestros pequeños son de mucho más largo alcance de lo que imaginamos. Aunque parezcan gritos arrojados al espacio sideral y, por tanto, irremediablemente perdidos, más bien son semillas que acabarán por brotar en los corazones. Los árboles más resistentes y que más perduran son aquellos cuyas raíces se han hundido más hondamente en la tierra. En los cimientos de los corazones de estos niños habrá una semilla a favor de la paz (que es mucho más importante que estar contra la guerra) que probablemente no se les podrá arrancar.
Porque los niños, con esa intuición poderosa que la naturaleza les ha otorgado, y por esa capacidad, más poderosa aún, de ponerse en el puesto de otros niños, saben que las guerras son malas. Lo peor que pueda existir. Por una sola razón: ante una guerra se sienten desprotegidos, desnudos, impotentes, tienen miedo de perder lo que más quieren. Los niños entienden muy bien la diferencia entre estar contra la guerra y estar a favor de la paz. Luego pasan los años y ese otro afán que ocupa el corazón humano que tiene que ver con tener más que otros, con dominarlo todo, con defendernos de otros ataques, empieza a crecer desmesuradamente...
A veces pienso que dejamos de ser niños el día que justificamos un ataque, una guerra, una muerte violenta...
A Marián y a mí, nos hizo mucha ilusión contemplar la foto de Mario en el periódico del sábado, quizá porque hace un mes que no le vemos, desde las navidades, cuando salía de casa de su abuela, con los ojos chispeantes por los regalos que había recibido del mismísimo Papá Noel. Supongo que sus padres y su abuela habrán comprado varios ejemplares del periódico y lo pasearán orgullosos entre los conocidos. Pero, sinceramente, lo que más ilusión me ha hecho es ver su cara de angelote astur con ese gesto de decisión agarrado a otra mano y sujetando su globo amarillo, dispuesto a llegar hasta la Plaza del Ayuntamiento para cantar con toda su vibrante energía Viva la Paz.
Pues eso, que viva la paz.

3 comentarios:

Adrian Dorado dijo...

Ayer, levanté mi copa festejando los 100, hoy la levanto pra decir junto a tí y a Mario, Que viva la Paz!

Abrazo

Amando Carabias María dijo...

Brindemos, Adrián y ofrezcamos a Mario y a sus amigos y a nuestros hijos, al menos el sudor de nuestras frentes y de nuestros dedos para que el odio, la avaricia, la intransigencia, es decir la injusticia en todas sus aristas desaparezca de la tierra. ¡¡¡VIVA LA PAZ!!!!

chus dijo...

Que asi sea, y que en medio de esta crisis real o irreal...vivamos en paz!!!