viernes, 5 de diciembre de 2008

A LA LUZ DE ESTOS VENTANALES

Este romance lo escribí hace tres años, más o menos. La meteorología de hoy, me lo ha ecordado. Es lo único que se parece al contenido de estos versos: lo gris, lo lluvioso, lo scuro. El resto del aire melancólico que fluye por sus versos, ya no es el mismo, por suerte.
Una tarde de domingo, con tres años menos, mis hijas cantaban...

A la luz de estas ventanas,
insomnes ojos abiertos
al horizonte ovalado,
contemplo el derribo lento
de esta tarde gris de otoño,
plúmbea como un mal sueño.
Me acaricia desde el fondo
del blanco pasillo escueto
el canto azul de sus voces
hialinas, sin recovecos,
que sólo son infantiles,
contempladas desde lejos.
Ese sonido, campana
plateada, reverbero
suave de la dicha ansiada,
esponja mi avidez de leño
y mi tristeza pasada
se pierde en aquel sendero.
Frío oscuro acecha afuera
quiere entrar en mi venero
mientras viste de charol
la sombra de los luceros;
y no sé si me sonríe,
o me frunce el negro ceño,
o comba sus labios brunos
en mueca de monstruo fiero.
Está a punto del deliquio
el crepúsculo etéreo.
Me parece que el domingo,
cubierto por sus trebejos,
se desliza cual serpiente
multicolor sobre espejos.
Pero tal sonido extraño,
me parece ruido ajeno.
Prefiero estas campanadas,
de la felicidad eco.

2 comentarios:

Flamenco Rojo dijo...

Amando dentro de poco hará un año que publicaste este poema...Sería mucho pedirte que lo repitieras en su aniversario de publicación, que no de escritura, para que los contertulios y amigos habituales de ahora, noviembre del 2009, lo pudieran disfrutar.

Un abrazo,
Pepe Gonce

Amando Carabias María dijo...

Flamenco Rojo:
Aquella tarde de aquel otoño de aquel 2005 las cosas eran tan distintas que parecían de otra vida, quizá porque fueran de otra vida...
Veremos.